ALOHA CHIQUILLAS! AQUÍ LES DEJO MI 2DO CAPITULO, MILLONES DE GRACIAS A LAS QUE ME DIJERON QUE LES GUSTÓ SIGNIFICA MUCHÍSIMO PARA MI :D SOLO PUEDO AGRADECERLES DANDO MI MEJOR ESFUERZO Y CONTINUAR HACIENDOLO BIEN.
UN SALUDOTE ENORME A MIS AMIGAS: MARICRUZ, JANET, SARA, MAIREN, A MI BELLA BEKA. LAS QUIERO MILLONES CHICAS Y LES AGRADEZCO EL APOYO Y SIN MAS LAS DEJO.
CAPITULO 2 - "Recapitulando el pasado"
Jacinto Benavente dijo una vez: "A perdonar solo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen."
Creí que todo terminaría en ese mismo instante y de ser así no podría hacer nada, era completa decisión suya, y tenía el derecho a no creer nada de lo que acababa de contarle.
Me paré lentamente aún con lagrimas en los ojos. La oportunidad de explicar mi parte ya estaba, solo faltaba la elección final.
— Encontraremos a los culpables Bella, no necesito más explicaciones tuyas. Ambas sabemos lo que pasó después - dijo tomándome de los hombros y mirándome a los ojos — a Carlisle le dijeron que ustedes eran los primeros sospechosos porque tu camioneta fue encontrada. El incendio fue provocado obviamente. Mis hermanos y yo fuimos enviados a diferentes partes de E.U. Y no supimos nada de ti. Al principio quería explicaciones, saber qué había pasado, pero te busqué en tu casa el día que saldríamos de ahí, y supe que no estabas ya en Forks, incluso Charly había desaparecido. ¿Podía ser más obvia mi respuesta? Todo quedó erróneamente claro en mi mente, y con dolor en mi corazón viajé a NY con unos primos de mi padre. - lo dijo con voz suave, como si hablara para ella misma.
— ¿Pero qué pasó en el incendio? ¿Estaban ahí? ¿Todos estuvieron a salvo? - mi llanto ya no era tan intenso.
— Fue tan raro. O fue suerte o pura coincidencia. Recuerdo que saliste con prisa e incluso Ed y Em se sorprendieron, y al preguntarme a donde te dirigías no supe que decir. - se encogió de hombros — ellos querían jugar un poco de béisbol, así que salimos al porche a practicar un poco. Sabes que Em es algo presumido, y uso un poco más de la fuerza necesaria y voló la pelota. Ed y yo lo regañamos, pero al final fuimos a buscarla todos. Dejamos las luces prendidas e incluso la tv en el canal de música a un volumen suficiente para escucharlo afuera. Creímos que sería algo rápido, pero tardamos una media hora buscando pues estaba bien oculta entre las hierbas. Por eso creo que fue muy de suerte. De estar en casa no se que habría pasado. - su vista se perdía con los recuerdos — vimos humo en el cielo y de inmediato supimos que era nuestra casa, sabes que no hay ninguna otra en esos rumbos. Corrimos, y al llegar se escuchaban llantas en la tierra, imagino fue cuando te sacaban de ahí, Em y Ed iban a llamar a emergencias pero las sirenas ya sonaban acercándose, así que mejor hablaron con Carlisle, quien después de preguntar si estábamos todos bien dijo que no hiciéramos nada estúpido y que esperáramos a los bomberos, él llegaría en 30 min. Y así fue. Que bueno que Esme estaba visitando a sus primos en Seattle.
"Perdimos casi todo. Los muebles, ropa, recuerdos, todo quedo consumido, total o parcialmente, por el fuego. Creímos que había sido un corto circuito, pero las investigaciones arrojaron que había sido rociada gasolina, por eso creció tanto en tan poco tiempo. Carlisle estaba desesperado y asustado, ¿Quien haría algo así? Tu camioneta fue encontrada y bueno... me parece increíble como se mal entienden las cosas." - dijo respirando hondo.
— Lo se Al yo... no supe que hacer. Cuando llegue a casa Jake se asusto mucho y me preguntó lo ocurrido. Se lo conte y se preocupo bastante. Charly iba a llegar tarde así que entramos a tomar café o leche caliente, entonces tocaron la puerta. Jacob abrió y era un señor alto y robusto con bigote y barba que le dijo que yo era la culpable del incendio. Me acuso e incluso amenazo. Dijo que recibiría mi merecido y que mi padre lo había planeado todo. ¿Como podían decir eso? Mi primo dijo que eran estupideces, que no había coherencia en sus acusaciones, pero el hombre dijo que mi camioneta en la escena bastaba. ¡Rayos! ¡Que impotencia sentí! - mi tristeza se volvió ira al recordar esa parte — maldije mil veces el momento en que me arrastraron a casa. Pero no me creerían a menos que el señor Vulturi lo testificara, y no sabia donde vivía, nada en absoluto. A Charly no quería decirle, suficiente tenia con que creyeran que lo había planeado como para aumentar eso. Total que al día siguiente mis padres creyeron que ir a Phoenix era lo mejor, por lo menos por un tiempo. No supe donde localizarlos a ustedes, no supe si estaban bien.. Nada. - suspire — esa es mi historia.
— Lo sé, también nos mandaron lejos, y no volvimos a saber de ti. No sabia que creer, y me atormentó por mucho tiempo.
— Y ahora que te he dicho mi parte ¿Me crees? - sonó mas a suplica.
Guardo silencio unos minutos, seria, y después me sonrió.
— Claro que te creo. Y tengo la loca idea de que tenemos que hallar al o los culpables.
— Para mi es lo de menos, me basta tu perdón. - nos volvimos a abrazar.
— No tengo nada que perdonar. A veces somos reos de nuestro destino. Y por mas que tratamos, las cosas deben pasar así.
— Nunca lo había pensado, pero tienes razón. - debía preguntar algo, pero me daba miedo la respuesta ¿Qué paso con la valentía Bella? — Alice... ¿Cómo... cómo esta...?
— ¿Edward? - finalizo por mi.
— Si - dije bajando la mirada. Después del incendio fue al primero que intente llamar, pero nunca me contesto. Lo hice por varios días, incluso ya en Phoenix, y lo único que obtuve fue escuchar que su numero ya estaba desactivado. Creo que eso fue lo que en verdad me deprimió por 6 meses; mezclado con todo, resultó ser toda una bomba para mis sentimientos.
— Está bien. Dice que es feliz, pero la verdad lo dudo. - su rostro mostraba duda y tristeza — Fue quien mas sufrió esos días, era muy vulnerable al dolor de nuestro padre, y eso mezclado con tu desaparición lo hundió casi completamente. Pero ahora parece estar bien. Fue idea suya remodelar la casa; dirige el viñedo que le heredo nuestro abuelo, ¿Lo recuerdas? Parece que le va muy bien, y bueno... seria una estupenda idea que hablaras con el. - el entusiasmo cruzó por su bello rostro.
...
¿Que si lo recordaba? El día que su abuelo vino a Forks sus ultimas vacaciones, descubrí que lo que quería era ser psicóloga. Era tan agradable el Sr. Cullen que también me di cuenta de quién había heredado Edward su buen humor y humildad. Era un señor muy sabio que me dijo: — Eres una jovencita hermosa ¿Eres su novia? - sonrió.
— No señor, solo somos amigos. - me sonroje a mas no poder.
— Ah un viejo que ha vivido tanto como yo se da cuenta de cosas - tomo mi mano y la puso entre las suyas. — Esos ojito tuyos reflejan tanta ternura y humildad, es algo que difícilmente se encuentra hoy en día. La humanidad busca paz, y ¿Sabes una cosa, pequeña? No se puede pedir paz mundial cuando no se tiene paz en el interior, con uno mismo. - y me guiño un ojo. Me sentía a gusto, como si se tratara del abuelo que nunca conocí. Esa tarde me invito a jugar domino, y nos la pasamos riendo y haciendo bromas "inocentes", como las llamaba, yo tenia 14 años, y sentí que no podía pedirle nada mas a la vida. Edward nos observaba, desde el marco de la puerta que iba a su cocina, con un brillo especial en los ojos y los brazos cruzados, como si contemplar esa escena definiera su futuro. Se nos acerco por fin -cuando el Sr. Cullen me felicitaba por ser la primera que le ganaba, porque odiaba que los demás se dejaran ganar y no le dieran batalla- y se sentó junto a mi en su largo comedor pasando su brazo por mis hombros.
— ¡Lo sabia! - dijo el abuelo emocionado. — ¿Esas señales no te bastan hija? Tal vez no las quieras ver, pero lo evidente siempre será evidente.
Ed y yo nos miramos inexpresivos, y baje mi mirada rápidamente, yo sabia bien lo que sentía, pero no sabia lo que el sentía y eso no me dejaba continuar.
— Ademas mi nieto hablaba tanto de ti cuando hablamos por teléfono, que tenia que venir a conocerte Bella. - recargo los codos en la mesa y sus manos entrelazadas las puso bajo su barbilla. Su piel clara parecía brillar a la luz de la tarde y sus verdes y cansados ojos, bajo esas espesas cejas, se paseaban de Ed a mi y viceversa. Suspiró y dijo suavemente:
— Transmiten paz - cerro los ojos y al abrirlos continuó — luchen por lo que sienten, ahora y siempre, las cosas puras son perseguida para mancharse, no lo permitan, huyan de ser necesario, pero siempre unidos.
Jamas había escuchado algo así, era tan profundo que parecía saber lo que pasaría.
Una tarde realmente memorable.
...
— ¿Hablar con él? Pero ¿Cómo? Me asusta tanto la idea. - dije con susto.
— Vamos Bella, se que el te recibirá con los brazos abiertos. Cada vez que te mencionábamos por una u otra razón, él parecía extrañarte tanto que sus ojos se nublaban y cambiaba el tema.
— Quiero hacerlo Al, pero aun no se cómo - debía encontrar la forma, pero requería tiempo.
— ¿Y yo estoy pintada? ¿O es que ya no confías en mi? - lo dijo sorprendida y un poco dramática.
— Caro que si.
— Entonces no se hable más. Solo di cuando y yo haré el resto - dijo con una emoción repentina.
— Por hoy han sido muchas revelaciones, muchos sentimientos mezclados. Quiero tener la mente en orden al hablar con el, de otra forma no sabré ni por donde empezar.
— ¡Bien! Entonces será mañana - mi estomago se retorció ante la idea.
— ¿No te parece muy pronto? - porque a mi si.
— Claro que no, al mal tiempo darle prisa ¿No? - levanto una ceja esperando respuesta.
— Me imagino que... si. O ¿Me das opciones? - si había alguien que me arrastraba con sus elecciones, esa era Alice.
— No, la verdad no. - movió su cabecita.
— ¡Oh esta bien! Resignación - sentí que un enorme iceberg se me venia encima de pronto.
— Es tarde y Jasper me debe estar esperando. - miro su reloj de muñeca. — Aun hay tanto de que hablar, pero mañana desayunaremos ¿Estas de acuerdo?
— Es una buena idea. - y sí, faltaban, lo equivalente a 8 años, por platicar.
— Entonces pasare por ti a las 10. Vamos, te acompaño a tu casa.
Y caminamos a través del bosque con la amistad y el cariño sanados, casi por completo, y la emoción de compartir lo que se avecinaba con mas fortaleza que nunca.
Llegué y Charly aun no estaba en casa. No tenia hambre y subí a tomar una larga ducha tratando de acomodar la nueva información. Aun no lo podía creer, me sentía con un peso menos en mi espalda y sonreía cuando pensaba que lo volvería a ver. Tenia miedo, pero también una nueva fortaleza. Me vestí dispuesta a bajar a preparar la comida, ya eran las 2 de la tarde y mi padre no tardaría en llegar. Sentí mi cuerpo relajado y me recosté en la cama con ilusión corriendo en mis venas, sin notarlo me quedé dormida.
Estaba soñando, pero no era un sueño, eso ya lo había vivido:
...
Llegué con Charly a casa de los Cullen a eso de las 8 de la noche. Todos estaban vestidos de negro y la tristeza reinaba en el ambiente. Siempre he odiado los funerales, y sobre todo el hecho de que la muerte es inesperada e injusta algunas veces. Entramos y todos estaban serios y cabizbajos, ellos estaban sentados en su sala, y la gente iba y venia, el entierro ya había pasado, pero la tristeza no se entierra tan fácilmente. Llegamos a su lado y les dimos un abrazo a cada uno, Alice fue la ultima y no pude evitar preguntar por el único miembro de la familia que no estaba ahí. Sabia que estaría destrozado y quería verlo.
— ¿Donde esta Edward? - le dije bajito.
— En su cuarto Bella, esta muy triste, adoraba a nuestro abuelo - sus ojos mostraban que había llorado mucho, yo solo la volví a abrazar. — Sube, te necesita, no ha querido hablar con nadie.
Y así lo hice. El piso en el que estaba su cuarto se encontraba en tinieblas y debo admitir que sentí un poco de miedo. Caminé lentamente por el largo pasillo hasta que me vi frente a su blanca puerta.
Abrí despacio, y ahí estaba, sentado en su cama mirando por su amplia ventana. La luz de la luna se colaba contrastando con su suéter negro... no había mas iluminación que esa. Camine y me senté junto a el, estaba recargado en sus rodillas y su cara completamente gacha sumergido en la perdida. Acaricie su amplia espalda delicadamente y mire que con 16 años tenia un rostro tan bello, la blanca luz resaltaba sus facciones y hacia brillar sus ojos. Me partía el corazón, y deseaba saber que hacer o decir para quitarle el dolor, pero no lo sabía.
— Ed, lo lamento tanto - dije lo mas bajo que pude.
Volteo a verme y sonrió amargamente.
— Fui el último con quien hablo ¿Lo sabias? - dijo con un hilo de voz. Hasta ese día conocí su lado destrozado; ya conocía al Edward risueño, bromista y siempre feliz. Mi corazón lloraba con él, me mataba verlo así.
— No, no lo sabía. Debes sentirte honrado. - y pase mi mano por su cabello bronce, acariciando su nuca.
— Así es - se enderezo y me miro a los ojos. La luna nos alumbraba como si no quisiera perderse lo que hacíamos. — Hasta en sus últimos momentos te recordó - eso no lo esperaba — dijo que el amor verdadero llega una sola vez en la vida, y que debía aprovechar cada instante que pasara contigo - logre distinguir una leve sonrisa en sus labios — murió feliz. Su ultima palabra fue tu nombre, ...Isabella... después sonrió y sus ojos se apagaron. - las lagrimas surcaron su rostro de nuevo. Imaginar lo que me había dicho me hizo sentir vacía, y llore también, de coraje a la vida por no permitirme estar con el Sr. Cullen mas tiempo, y de tristeza porque ahora jamas lo volvería a ver. Que hombre tan maravilloso, seguía sin creer que una chica tan sencilla como yo hubiera recibido tal dicha.
— Me habría gustado pasar mas tiempo con el - mire la luna, tan melancólica, y supe que desde arriba ya había una nueva estrella que nos observaba. Edward giró mi rostro lentamente obligandome a mirarlo.
— El abuelo tiene razón, pero lo que siento por ti no es nuevo Bella, eres la niña mas dulce y buena que jamas he conocido. Desde que te vi por primera vez supe que tenias algo especial, algo que ni tu podías ver, algo que solo se distingue cuando se mira en tus ojos, esos ojos tuyos que me absorben completamente cada vez que los veo, y que hacen que me olvide del mundo. Como ahora.
Fue acercándose lentamente hasta que sentí sus labios rozar los míos. Me beso lentamente esperando a que mi cuerpo se relajara, y susurro — cumpliré la ultima voluntad de mi abuelo, aprovechare cada segundo contigo, y jamas te dejare ir. Desde hoy vives en mi corazón. Te quiero - volvió a besarme, y se sintió una energía reprimida que se dejaba escapar por primera vez. Yo no me resistí, había esperado eso, lo que parecía mucho tiempo, y mi corazón brinco de alegría, tanto que casi se sale de mi pecho. Solo logre decir: — También te quiero.. Siempre lo he hecho, y siempre lo haré. - mi mano se poso en una de sus piernas, y las suyas recorrían mi espalda y me acercaban a él poco a poco. Mi boca se abrió automáticamente recibiendo su suave aliento tibio. Mi lengua rozo sus labios y me maraville de lo suaves que estaban. Hasta que sentí la suya invadir mi boca, era glorioso, un vaivén que me mareaba y aceleraba mi ritmo cardiaco de una manera totalmente nueva. Mi mano subió por su pierna hasta llegar a su cadera y continuó hasta llegar a su pecho. Su piel aun debajo de la tela me incitaba de una manera casi loca. Toque su rostro e inevitablemente baje a su cuello. Algo paso y él metió su mano bajo mi suéter, acariciando directamente mi espalda y causandome cosquillas muy excitantes. Se detuvo en mi sostén y nuestros labios se separaron, no dijimos nada, comprendíamos lo que podía llegar a pasar, y solo nos miramos a los ojos. El espero a que protestara, pero como no lo hice, siguió recorriendo mi piel, hasta toparse con mi vientre. Mi respiración ya estaba agitada, y no sabia que hacer, jamas había hecho algo así, pero tampoco quería detenerme, lo deseaba. Me recostó suavemente y se coloco sobre mi sin hacerme daño, solo me deje llevar, el resto del mundo podía explotar y yo ni cuenta me daría. Froto su entre pierna en la mía muy lentamente, esperando mi respuesta, se sentía tan bien, jamas lo había sentido, pero el cosquilleo me pedía mas, así que levante mis caderas para sentirlo mejor, estaba duro, pero no me desagradaba, el ritmo aumento un poco y nuestros labios se volvieron a unir. Desconocía todo eso, pero aprendí que es automático, como si tu cuerpo ya supiera qué hacer. Mis piernas se abrieron temblorosas, y nuestros cuerpos se acoplaron a la perfección. Sentirlo de esa manera disparo un fuerte cosquilleo en mi parte baja, muy nuevo, e imaginar lo que podía ser si no tuviéramos ropa, aumento la sensación al grado que un leve gemido salió de mi garganta. No sabia que ese sonido lo podía producir yo, me avergoncé un poco. Él solo me besó y aumentó el ritmo del vaivén. Me aferré a sus brazos, sus hombros y su espalda para que no se detuviera. Quería mas e inevitablemente mis caderas se movieron con él. Se sentía aun mas grande y duro que al principio, y me excito mas. Llegue a la cima de algo, que sentía que caería en cualquier momento, soltaba leves gemidos de ves en cuando, y él ya sudaba un poco mientras su garganta gruñía levemente. Hasta que caí en picada, me contraje repetidamente y de pronto me desconecte del mundo olvidando donde estaba, solo sabia que éramos Edward y yo, uno solo. Mi cuerpo se relajo de una manera casi gloriosa. Mi primer orgasmo. Edward solo me miró y me sonrió, ambos temblamos por un rato, hasta que dijo:
— Creo que debo cambiar mis pantalones - acaricio mi rostro húmedo y beso mi frente. Asentí levemente.
— Te ves hermosa, puedo imaginar las chapas de tus mejillas - y volvió a besarme suavemente. — gracias por compartir este momento, ahora somos uno solo. Mi Bella.
Así fue como una noche tan triste se transformo completamente.
"Bella"
"Bella" retumbaba en mi mente, hasta que lo escuche claramente.
...
— Bella, hija, despierta, ya llegue - casi golpeo a mi pobre padre por despertarme de un sueño tan bueno.
— ¿Qué? - balbucee — Perdón me quede dormida.
— Puedo dejarte dormir, pero tu celular ha sonado varias veces, tal vez sea importante.
¿Mi celular? Seguía media idiota y con la sensación de orgasmo en el cuerpo.
¡Mi celular! ¡Oh Dios! ¿Que hora era? Me enderece de golpe.
— ¿Cuánto dormí papá? - me talle los ojos.
— Solo un par de horas, no te espantes. - Me miraba algo preocupado, sentado en el filo de mi cama.
— Lo siento, debes tener hambre, en seguida preparo la comida. - me acomode el cabello que ya estaba húmedo.
— No te apures, tomate tu tiempo - dijo levantandose — estaré abajo viendo la tele.
— Esta bien, ahora bajo.
¡Malditos recuerdos! De todos tenia que soñar justamente con ese. Era como si mi cuerpo lo reclamara, y no dejara que olvidara que le pertenecía a él en mente, corazón y... cuerpo.
Mire mi celular y tenia 5 llamadas de Nessi, seguramente estaba a punto mandar a su investigador privado para saber como estaba, así que le llame.
Timbro 2 veces y respondió:
— ¡Por favor dime que estas bien!
— Estoy bien Nessi, no te preocupes, me quede dormida por eso no respondí tus llamadas.
— Menos mal ¿Que has hecho? ¿Aun nada nuevo? - ya se había tardado.
— Ahmm pues si, he hablado con Alice y aclaramos muchas cosas, quiere que desayunemos mañana, ya sabes, para ponernos al día con nuestras vidas.
— ¡Pero que felicidad! ¡Me da tanto gusto! - la escuchaba aun mas emocionada que yo. — Porque es buena señal ¿No?
— Si lo es Nessi, aunque aun falta que hable con Edward.
— Bueno mujer, un paso a la vez, yo se que te ira de maravilla - amaba los ánimos que me daba al hablar con ella. La extrañaba.
— Gracias, te hecho de menos.
— Awww y yo a ti Bella, pero ¿Que se le puede hacer?
— No se, tal vez puedas venir de vacaciones también, me encantaría tenerte cerca apoyando - lo dije muy en serio.
— Debes estar bromeando. - y rió como no creyendo.
— Se le llama invitación, amiga mía. - sonreí, seria muy divertido, ella y sus ocurrencias mejorarían bastante mis vacaciones.
— ¡Oh Bella, acepto! ¡Benditas vacaciones! Me siento tan abandonada. - sonaba aliviada.
— Solo dime cuando ir por ti al aeropuerto. - siempre estaba pendiente de mi, incluso en mis enfermedades, que no eran muchas, me cuidaba y me llevaba caldo de pollo -la cocina no es lo suyo- y me sentía en deuda con ella.
— Yo te aviso Bells, tal vez en 1 o 2 días, debo dejar un poco de orden, tu sabes, lo de siempre.
— Me dará gusto verte Nessi.
— Y a mi, entonces hasta pronto, cuídate, estaremos en contacto.
— Ok, cuídate. Bye.
Colgué y aventé el celular en la cama. Repentinamente me sentía emocionada, ya no enfrentaría el futuro sola, estarían mis amigas, pasara lo que pasara con Edward, me sentía acompañada.
Baje las escaleras y Charly ya buscaba algo en el refrigerador.
— ¿Hambriento? - me miro.
— Ya es hora de comer. Mis horarios son muy estrictos jovencita.
— Lo lamento - me acerque el refrigerador — déjame a mi. - busque hasta que halle pollo crudo y verduras.
Decidí freírlo con especias y las verduras quedarían bien al vapor.
Comencé a moverme en toda mi cocinita y el olor a comida caliente no tardo en invadir el ambiente. Todo estaba casi listo cuando sonó la puerta, Charly fue a atender. Pude reconocer la otra voz:
— ...Billy esta bien, te manda saludos, y dice que se verán el fin de semana, como siempre.
— Gracias Jake - dijo mi padre palmeando su espalda — Entra, come un poco, llegas a tiempo.
— Mas vale a tiempo que ser invitado ¿No? - ambos rieron al momento de entrar a la cocina.
— ¡Jake! ¿Que te trae por aquí? - le sonreí ampliamente.
— El olor a pollo obviamente - bromeó — una comida hecha por Bella es algo que tengo que probar.
— No cocino tan mal, pregúntale a mi padre - dije con disgusto fingido.
— La comida de Bella no es la mejor, pero supera la de Billy, te lo aseguro. - y los 3 reímos.
Comimos muy a gusto, la atmósfera creada por Charly y Jake es algo que casi no permite que coma tranquila, sus bromas eran tan "sinsentido" que me causaban dolor de estomago de pura risa. Tardamos casi 3 horas en la mesa.
Al final, me disponía a lavar los trastes, no eran muchos, pero no tenia algo mejor que hacer. Mi padre se fue a su adorado sillón y dijo que tenia que salir de nuevo en media hora.
— Déjame lavarlos. - trato de hacerme a un lado del lava trastes.
— Un chico rudo como tú no puede hacer eso - dije divertida.
— Al contrario, una tarea tan peligrosa requiere chicos rudos. - reímos y me hice a un lado, no iba a discutir por eso.
— Muy bien chico rudo, todos tuyos. - y me recargue en la barra observando cómo lo hacia, tenia practica, sorprendente.
Después de un rato en silencio, pensé un poco en como se lo diría, pero debía saberlo:
— He hablado con Alice.
Puso cara sorprendida.
— ¿Tan pronto? Por favor dime que no tendré que golpear a nadie.
— No, para tu mala fortuna no.
— Me había hecho ilusiones eh - rió divertido. — y ¿Que se dijeron?
— Solo la verdad, y los hechos que cada una desconocía, resultó muy revelador. - me miraba de reojo — Mañana desayunaremos juntas, insiste en que debo hablar con Edward.
Dejó de lavar y me miro de frente:
— ¿Y lo harás?
— Es por lo que he venido.
— Creo que a estas alturas es inútil discutir ese punto - regresó a lo que hacía.
— Si, que bueno que lo entiendes. - me calle de nuevo, lo había dicho solo para informar, pero comenzaba a arrepentirme. ¿Qué lograría aflojar la tensión?
— Tendremos visita Jake - que cambio tan radical Bella.
— ¿Ah si? ¿Algún hippie amigo tuyo? - se burlo.
— En realidad es amiga - le sonreí.
— Eso suena interesante. - volvió a relajarse.
— Llegara en uno o dos días, te dije que tal vez te lleves bien con ella, se llama Reneesme.
— Ya veremos, eso de conquistar chicas nunca ha sido lo mío.
— Te puedo ayudar, comenzaría por darte un buen y largo baño, perfumarte y sobre todo peinarte. - me encantaba molestarlo.
— ¡Ja! Te paso todo, menos lo del peinado. Tal vez quien requiere baños y con agua fría, eres tu. - odiaba su doble sentido.
— ¡No empieces! Solo nos sorprendiste una vez. - para mi mala fortuna había sido justo él.
— Y en que posición tan comprometedora - rió descaradamente.
Tome un poco de agua que salía de la llave y se la arroje en la cara. ¡Debía callarlo de alguna forma!
Pero fue mas inteligente y lleno un recipiente completamente y me amenazo con el.
— ¡No te atrevas! - no necesitaba otro baño ese día, aunque con mi sueño, tal vez no seria mala idea enfriarme un poco.
— ¿Quieres ponerme a prueba?
Y sin mas, lanzo el agua de golpe en mi cara. ¡Me las pagaría! Corrí y tome otro recipiente y lo llene lo mas rápido posible. Sus risas llenaban la cocina y las mías le hacían coro. Para cuando voltee recibí otro golpe que me mojo hasta el cabello. Le lance la poca que había cargado y dimos vueltas a la mesita como si de niños de 10 años se tratara.
Solo por ese divertido esfuerzo, en el que corrí como no lo hacia hace mucho tiempo, dormí como angelito, y no soñé nada, para mi fortuna -o mala fortuna-.
Al día siguiente me desperté temprano, me vestí lo mas formal que pude, aunque no se puede lograr eso con jeans y tenis, pero para mi era lo mas cómodo, la moda no se me daba.
Baje y había una nota de mi padre en la mesa.
"Trabajare hasta tarde, nos vemos en la noche.
Con amor. Charly"
Ahora solo debía esperar a Alice, no sabia a donde me llevaría, pero confiaba en su buen gusto. Faltaba media hora para las 10 y no sabia que hacer. Recibí un mensaje de texto de Nessi que decía:
"Todo esta listo, mañana estaré en el aeropuerto a eso de las 3 de la tarde. Cariño, Nessi."
Respondí tomando mi tiempo porque no tenia prisa. Trate con un:
"Ok ahí estaré espesamente a esa hora"
Pero no me gusto y lo borre, opte por algo mas realizado:
"Me alegra poder verte pronto. Me siento algo sola, tu compañía alegrara mis vacaciones. Estaré en el aeropuerto a esa hora. Con cariño, Bella"
Estaba mejor, y lo envié. Escuche un auto estacionarse en la entrada. Faltaban 15 minutos aún, no era raro que Alice se adelantara, siempre tan impaciente. Salí y me tope con un auto deportivo color amarillo, muy bonito. Ella estaba de lado del piloto, bajo el vidrio y me dijo "Sube". Una vez dentro se percibía el olor a nuevo.
— Así que la pequeña Alice es exitosa y con mucho dinero - afirme sonriendo.
— Es un regalo de cumpleaños en el que puse la mitad del precio, ya conoces a Carlisle, siempre tan consentidor - y ademas rico. No parecía disfrutarlo mucho. — habría preferido un clásico, pero insistió en que este era la mejor elección, creo que le gusto mas a el que a mi.
— Es estupendo Al - sonreí de nuevo. — ¿Y bien? ¿A donde vamos?
— A Seattle, desayunaremos y después necesito ir de compras, ya me conoces, necesito tu opinión. Y al final del día hay una sorpresita. - Oh genial, compras.
Desayunamos en un lugar muy bonito y elegante. Y después nos dirigimos al centro comercial, mi tormento comenzaba. Me contó que el chico que iba con ella se llama Jasper y que se conocieron en NY, es Ingeniero Civil y tiene 25 años, llevan 3 de noviazgo y que estaba mas que enamorada. Me alegre por ella y mas de una vez la felicite por su exitosa empresa de Organización de Eventos "Green". Era con lo que siempre había soñado. Parecía satisfecha con todo.
Al entrar a una tienda de vestidos de noche, mientras miraba uno color azul rey me sorprendió con una pregunta:
— Seré directa Bella, ¿Aun eres virgen? - casi escupo el refresco que recién había bebido ¿Quien suelta una pregunta de esa naturaleza así como así? La respuesta es fácil: solo Alice.
— ¿Es forzoso que te responda eso? - me sonroje.
— Es con puros fines informativos, no se de ti desde que teníamos 15, y aunque se que Ed y tu se perdían de vez en cuando, tu nunca me contaste nada de eso.- genial, todos lo notaban.
— Eso es un "no tienes opción" - suspire resignada — Pues tendrás que aguantar la curiosidad porque no te lo diré, por lo menos no hoy - le sonreí dando por finalizada la respuesta.
— ¡Por favor Bella! - se puso a brincar como niñita frente a mi.
— No lo haré Al.
— ¿Entonces que hacían cuando se perdían tanto tiempo? - ¡Ja! Ni así me sacaría la respuesta.
— El sexo no es la única forma de demostrar cariño, pero si de algo te sirve te revelare un secreto - la llame con el dedo, no se lo diría a los 4 vientos, se me acerco con cara emocionada. — Mi cuerpo solo ha sido tocado por un par de manos, magistrales manos, y el dueño de esas manos es tu hermano. - esperaba que con eso me dejara tranquila pues no pensaba decir ni una palabra mas del tema.
— Wo Wo Wo, suficiente información - puso cara de repulsión creo que había funcionado mi cápsula de escape. Se giro rápidamente — ten, pruébate esto. - y me lanzo un vestido de los que estaba viendo — es tu talla. - yo la mire negando con la cabeza e iba a decir algo pero se adelanto — no digas nada mujer, es un pequeño regalo por tantos cumpleaños que no pasamos juntas, dame ese gusto - me miro con ojitos suplicantes.
Ella y sus gustos exuberantes, el vestido era muy bonito y me quedaba a la perfección. Lo pagó con su tarjeta y nos lo dieron en una bonita bolsa.
Salimos al estacionamiento y solo en ese momento note que el tiempo estaba pasando muy rápido pues el sol comenzaba a ocultarse. Me había divertido mucho ese día, habíamos reído recordando travesuras, y nos dijimos las cosas locas que en nuestra actual vida nos pasaban. Resumimos 8 años en 7 horas. En el fondo éramos las mismas, al igual que nuestra amistad. Los rencores se esfumaron, como un globo que se suelta en una tormenta, rápido y fácil.
Camino a mi casa escuchamos música, aquellas con las que bailamos en nuestras pijamadas secretas como "Girls Just Wanna Have Fun" ¡buena canción!, y algunas otras que nos hacían soñar con un futuro que nos mantendría siempre unidas y en el que compartiríamos alegrías y experiencias. Ese futuro se había modificado un poco pero estábamos a tiempo de recuperarlo.
Por fin llegamos a mi casa y aun en el auto me dijo:
— Te pondrás el vestido nuevo ahora, y vendré por ti exactamente en 3 horas. - sonrió amablemente.
— ¿Ahora me ordenas?
— Es sugerencia - exageró su sonrisa - te dije que había sorpresa - y guiño un ojo.
— Al menos dime qué haremos.
— Iremos a una cena, en la nueva casa de mis padres a las afueras de Forks. - ¿Qué? ¿Pretendía que solo entrara y dijera "buenas noches ya llegue"?
— No Al pero ni siquiera fui invitada, además, tus padres, ¿Como lo tomaran?
— De la mejor manera te lo aseguro. Esme te ha extrañado mucho, es ella quien insistió en que te llevara. - eso me relajaba un poco.
— Pfffff - saque el aire dramáticamente — Entonces no tengo opción - mire en el vidrio las gotas que ya caían continuamente.
— Date prisa mi frágil Bella, y recuerda que ahí estaré, te apoyaré y no estarás sola.
Abrí la puerta para bajar con bolsas en mano.
— Te quiero Bells - dijo sinceramente.
— Y yo a ti mi enana - respondí de igual forma y corrí a mi puerta con un leve aguacero cayendo en mi espalda.
Entré y encontré a Charly durmiendo en su sillón con la tv encendida. Silenciosamente tome el control remoto y la apague para subir a mi cuarto apresurada.
Tome un baño, quise esfumar la idea de que vería a toda la familia, pero fue en vano, mientras los minutos avanzaban mis nervios crecían, y no sabia que hacer. Tenia miedo e inseguridad, llegue a considerar la idea de hablar con Alice y decirle que era una locura y que no iría, pero eso solo me causaría mas daño y lo que yo quería era arrancar todo ese dolor de tajo. Deje que el agua se llevara todas mis ideas negativas y preferí no pensar más en el tema. Al salir era mejor que me concentrara en arreglarme. Me maquille lo mejor que pude, como había aprendido en un titular por internet, y no quede nada mal. Mi cabello lo recogí en una cascada, con un poco de crepe al frente; eso me costo mas trabajo, pero al final logre lo que buscaba. El vestido era azul rey, corto, sin mangas, con escote V y un delicado cinturón negro en la cintura, de muy buen gusto debo admitir, aunque de Alice no se podía esperar menos. Me puse zapatillas altas negras y saque mi abrigo del armario, de lo poco que traje de L.A.
Ahora si estaba lista. Mire el reloj de mi mesita y eran las 8:36 ya faltaba muy poco, y conociendo a Alice llegaría antes de lo acordado. Baje las escaleras con el abrigo puesto y me tope con mi padre. Me miro encantado.
— ¿Puedo saber a donde vas?
— Iré con Alice a cenar con su familia - sonreí tímidamente, no sabia como lo tomaría.
— Sabia que harías lo correcto. - y me dio un beso en la frente — diviertete, y no llegues tarde, sigue siendo mi casa - solo asentí con la cabeza. Subió a su cuarto y escuche su puerta cerrarse.
A los 10 min me asome porque la lluvia no dejaba escuchar los sonidos de fuera. Vi estacionado el auto de Alice y supe que era el momento. "Es hora Bella, se fuerte" me dije cerrando los ojos para darme fuerza. Salí con un paraguas, corrí al auto y subí desesperadamente.
Lo que encontré detuvo mi corazón por completo y mis ojos se abrieron como platos. Quede inmóvil, no sabia donde estaba ni a donde iba, solo lo veía a él, mi Edward. Tan guapo como él solo. Con un traje negro y corbata, su cabello bronce alborotado estaba igual que hace 8 años, sus facciones eran mas afiladas y sus ojos mostraban madurez, pero si, era mi Edward. Sonrió y el mundo dejo de girar, mis ojos se nublaron y mi cuerpo comenzó a temblar. ¡No lo podía creer!. ¡Había soñado con el reencuentro pero jamas imagine que seria tan pronto! Su voz aterciopelada sonó como esa melodía suave que ya esta gravada en tu memoria pero que cuando la escuchas de nuevo te das cuenta de que suena mucho mejor en vivo, y que podrías escuchar una y otra vez y siempre la amarías.
— Eres aun mas hermosa que antes, Bella - ¿Estaba soñando?
— Eres tú... Edward. - sentí las lagrimas caer hasta mi cuello.
— ¿Esperabas a alguien mas?
— N...no, no sé - moví mi cabeza un poco. Bueno si, a Alice, pero ya no sabia ni lo que decía.
— Ya no llores, arruinaras tu lindo maquillaje - limpio una lagrima con su dedo y su contacto me saco del embeleso, no era un sueño, estaba ahí conmigo. Aferre su mano a mi mejilla y sentí su contacto cálido y suave sobre la fría piel de mi mejilla, un contacto tan familiar.
...
Después de la muerte de su abuelo, nos volvimos aun mas unidos Edward y yo. Recuerdo que Alice se molestaba porque decía que pasaba mas tiempo con su hermano que con ella, cosa que tal vez era cierta, pero le decía que ella siempre seria mi hermana y que sin importar lo que pasara con Ed ella formaría parte de mi.
Con ella pasaba tanto las horas de clase, los recesos y algunas veces iba a mi casa a hacer la tarea, le gustaba ir porque decía que no había nadie que nos interrumpiera o nos controlara. Charly trabajaba y solo iba cuando comía con nosotras -comida comprada casi siempre- los guisos que hacia la Sra. Sue.
¿Y decía que no pasaba tiempo con ella?
Todos los días a las 6 Ed iba por mi, íbamos al Prado y nos pasábamos horas platicando de cualquier tema que se nos ocurriera, reíamos con sus ocurrencias o nos poníamos melosos y solo nos abrazábamos recostados en el césped observando el nublado cielo hasta que el frío o la lluvia nos hacían salir de ahí casi corriendo. Aveces no necesitábamos ni hablar, solo mirarnos y era una conexión inexplicable que me llenaba de paz y esperanza, como cuando te dicen que tu futuro será a lado de esa persona especial y que los obstáculos los superaran juntos. Me sentía flotar e incluso me parecía que el tiempo fluía velozmente.
De saber lo que pasaría me habría quedado pegada a su regazo toda la eternidad.
Una tarde después de la escuela, en la que Alice me había dicho que no iría a mi casa porque saldrían de Forks, decidí sentarme a ver una película; la tarea ya estaba hecha y me sentía sola y aburrida. Me estaba quedando dormida cuando sonó la puerta. ¿Había olvidado Charly sus llaves? Desganada y con sueño fui a abrir.
— Perdón por despertarte.
— Edward, ¿Que haces aquí? Creí que no estarían. - le sonreí amablemente.
— Todos se fueron excepto yo, ese tipo de reuniones familiares nunca me han gustado. Le dije a Carlisle que me quedaría para salir contigo y no se negó - guiño un ojo complacido — Así que aquí me tienes, cumpliendo lo que les dije, ¿Fue buena idea?
— ¡Claro! Pero... ¿Que haremos? - pensé en la posibilidad de ver una película, estaba viendo una de sus favoritas y la idea de recostarme junto a el me causó un fuerte cosquilleo en el estomago. — Estoy viendo una película ¿Te apetece? - levanté una ceja
— Me parece perverso - rió de lado — Pero quiero que sea en ni casa si no es mucha molestia señorita Swan. Tu padre es el jefe de policía y no quiero que mal interprete las cosas si nos encuentra aquí "juntitos" - me dedico esa sonrisa que me derretía — Allá será mas privado ¿Que dices?
Claro que las ideas "impropias" ya pasaban por mi cabeza y me estremecían, estar sola con un chico no era ni prioridad pero mi Edward no era cualquier chico, por lo que no me hice del rogar y después de telefonear a mi padre para decirle que saldría con él (ya se había acostumbrado a mis citas, y Edward le agradaba por ser hijo de un "caballero" como le decía a Carlisle) nos dirigimos a su casa en su nuevo Volvo, regalo de cumpleaños 17 claro, y llegamos ahí en menos de 20 min.
Su casa naturalmente estaba sola y adquiría un silencio relajante que irónicamente -o tal vez obviamente- me ponía muy nerviosa.
Camine vacilante en la sala y aunque ya la conocía muy bien, busque en que entretenerme mirando cada escultura y cada cuadro del cuarto, hasta que casi me los aprendí de memoria. Ed entró minutos después ya que había ido a guardar el auto, minutos que me parecieron eternos.
Escuche la puerta y me quede inmóvil, una extraña emoción subió de mi estomago a mi garganta y me sentí mas pesada de lo normal.
Se acerco por detrás de mi y susurro lentamente tan cerca de mi oído que pude sentir su cálido aliento rozar mi mejilla:
— Vamos a mi cuarto, allá esta la cartelera ¿O prefieres quedaste aquí en la sala? Haremos lo que quieras. - sus manos se cerraron en mi cintura. Eso se llama chantaje aquí y en China. ¿Cómo resistirse a eso?
Estaba como adormecida y solo pude afirmar lentamente con la cabeza.
— Bien, vamos. - besó mi mejilla y se separó lentamente tomándome de la mano, fuimos subiendo las escaleras y aproveché el aire al caminar para relajarme y respirar hondo.
¿Qué me pasaba? Ya lo sabía: mis hormonas estabas haciendo tremenda fiesta en mi interior ¡Traidoras! A mi edad imagino que era muy normal, pero aun así tenía miedo.
Llegamos a su habitación y él se detuvo en el marco de la puerta haciéndome pasar. Camine hacia su librero y tenia un estante a lado de la televisión donde habían iléras de diversidad de películas, me detuve ahí observando cual seria la mejor opción para el momento y tomé la que mas me llamo la atención: "Forever After: A Cinderella story" solo la había visto una vez pero recuerdo que me había gustado mucho. La tenía en la mano cuando sentí que Edward se volvió a pegar a mi cuerpo, pero esta vez completamente, su pecho contra mi espalda, su pelvis en mi espalda baja, y al sentir su miembro listo me estremecí completamente. Estaba perdida, y su nariz oliendo mi cabello y recorriendo mi cuello no ayudaban. Cerré los ojos y me deje llevar por las sensaciones, me volteó para quedar de frente y pegó su frente con la mía respirando profundamente, como queriendo tranquilizarse.
— No quiero que pase nada que tu no quieras Bella, y tampoco que se mal interpreten mis intenciones. - me miraba directo a los ojos. — No negare que te deseo, como jamas he deseado, y estoy seguro, jamas deseare a nadie, pero respetaré tu decisión si me dices que quieres ver la película y nada más.
— Eso quiero - dije bajito ¿Eso quería?
— Perfecto - me sonrió y deposito un beso en mi frente.
Me quito la película y comenzó relatando datos que desconocía de sus actores y de donde fue grabada. Me senté en su cama y solo le sonreía embobada mas por su imagen que por lo que decía.
— ¿Quieres palomitas, algo para tomar, o alguna golosina? Podemos robarle chocolates a Alice. - río malvadamente. Negué con la cabeza.
— Aunque si tengo antojo de algo - puse cara de que estaba pensando en qué y camine hasta llegar a donde estaba. Lo atraje lentamente a mis labios con mis manos enredadas en su rebelde cabello de la nuca y susurre muy cerca de los suyos: — de ti.
Sonrió levemente y nos fundimos en el beso mas apasionado que puedo recordar hasta ahora. Lo deseaba también y los miedos que pudiera tener se esfumaron en ese mismo momento, lo único que sabia era que lo quería conmigo de todas las formas humanamente posibles.
Me levanto suavemente y enrede mis piernas en sus caderas, era tan alto que me sostuvo fácilmente. Me recostó en la cama y se coloco sobre mi, nos miramos a los ojos y debí tener impresa la palabra "miedo" en los ojos porque su cara se transformó y me dijo: — No quiero que tengas miedo, tal vez no es una buena idea después de todo - y se empezaba a levantar pero lo detuve con mis piernas.
— Si tengo miedo, pero no de ti, temo que yo no sea lo que esperas, no... no se nada... de esto. - no pude evitar que el calor inundara mis mejillas. Era la verdad, ¿Que tal si lo echaba todo a perder? Jamas me lo perdonaría.
— ¿Eso es lo que temes? - me hundí en sus hermosos ojos y me acaricio la cara — No se trata de lo que hagamos... se trata de que exista una conexión... de sentirnos... que nuestras almas sean una y de esa forma el amor se destile en cada poro de nuestros cuerpos. - lo dijo casi en un soplido de viento, y sonó tan sensual que mi sangre recorrió hasta el ultimo rincón de mi cuerpo ocacionando ese cosquilleo en mi entrepierna tan conocido. ¡Diablos! ¿Donde estaba el autocontrol cuando se le requería?
Aprendí otra cosa importante: Cuando amas a alguien y sabes que es correspondido, solo debes entregarte a las emociones y sensaciones totalmente, nada es malo, ni bajo y mucho menos sucio. Nuestro cuerpo es sagrado y como tal debemos tratarlo y se vuelve algo glorioso cuando se comparte con alguien mas.
Beso mis labios suavemente y mi cuerpo se desprendió de mi alma, ya no había principio ni final, no había cuerpo solo sensaciones. Su mano acariciaba mi pierna y subía por mi dorso subiendo ligeramente mi suéter, mis manos bajaron para sentir su pecho y bajaron aun mas para introducirlas bajo su playera. ¡Que suave tenia la piel! Y sus vellos en el pecho lo hacían tan erótico que instintivamente frote mi sexo con el suyo. Levante brazos y en un segundo me sentí casi desnuda ante él, se enderezo y se quito la playera, casi me derrito ante su imagen desnuda pero solo me mordí el labio. Mi corazón se acelero aun mas cuando vi que desabotonaba mi pantalón, lo ayude a safarmelo y quede solo en ropa interior. No pude evitar avergonzarme y subí mis manos a mi pecho, el solo río tiernamente y guiando mis manos las coloco en el suyo, era su forma sutil de darme confianza. Se volvió a colocar sobre mi y repartió ligeros besos en mi cuello y en mis hombros, sus labios ardían y mi mente ya no razonaba, volví a frotarme a él y sentí húmeda mi entrepierna. Baje mis manos hasta encontrar su pantalón, lo desabroche e introduje lentamente mi mano sintiendo su suave vientre cambiando de textura al sentir su vello púbico ¡Que sensación tan excitante! No sabia muy bien que haría pero quería sentirlo. Al sentir mi contacto soltó un ligero gruñido y sus ojos se posaron en los míos sorprendidos, continúe el camino hasta su miembro y una punzada llego a mi sexo, se sentía duro y solo frote ligeramente mi mano. Su cara se transformo en una mueca de placer, con sus ojos cerrados y la nariz levemente arrugada, se mordió su labio y produjo un "mmm" casi inaudible. Mi excitación se disparo locamente, aumentando la humedad de mi cuerpo. Volvió a besarme y sus manos bajaron por mi costado hasta llegar a mis bragas, acaricio mi vientre e introdujo lentamente su mano, era tan grande y suave que me estremecí y solté un involuntario gemido, llego a mis labios externos y con un dedo dibujo círculos sobre ellos, ¡Que bien se sentía! Levante mis caderas y el introdujo un dedo rozando mi clítoris ¡Algo iba a explotar! Mis gemidos fueron aun mas audibles y mi mente ya no procesaba nada en absoluto. Pasó su dedo sobre mi clítoris y lo acaricio en círculos, gemí, casi llore de puro placer, pero ahogo mis sonidos en su boca y nuestras lenguas se encontraron, aumento el ritmo de sus dedos y no pude mas que dejar que mi garganta expresara lo que sentía. Bajó la velocidad y retiro su mano para así quitarme las bragas y aventarlas, eso si era nuevo para mi, se levanto y se quito el pantalón quedando en unos bellos bóxers blancos entallados a su delgado cuerpo y dejando evidente su masculinidad excitada. ¡Pero que hombre tan endemoniadamente sensual!
No quise quedarme atrás y me puse de pie para quedar frente a el, me sonrió y paso sus manos por mi espalda para desabrochar mi sostén, beso mis hombros muy despacio y fue bajando los tirantes hasta que callo al piso. Mi respiración salía agitada y me asustaba un poco lo que vendría a continuación pero quería continuar así que con manos temblorosas baje lentamente la única prenda que lo cubría. Quede boca abierta y empece a temblar cuando vi en toda su gloria su miembro vivo, grande... sorprendente. Nunca había visto uno así, en vivo y a todo color, era intimidante. Notó mi sorpresa y se pego a mi abrazándome, yo bese su pecho desnudo y lentamente nos recostamos en la cama colocándose el sobre mi. Lo miré a los ojos y respire profundo, beso mi frente, mis mejillas y la punta de mi nariz. Abrí mis piernas un poco mas y pude sentir su miembro rozar mi exterior. Todo era tan cálido, húmedo, suave, me sentía amada y no quería dejar de sentirme así nunca, quería que ese momento fuera eterno. Su miembro se introdujo hasta tocar mi estrecha entrada. Quede paralizada. Sus vellos del pecho rozaban levemente mis pezones y disparaban chispas en todo mi cuerpo aumentando mi deseo. Era casi frenético. Se introdujo unos centímetros en mi y una mueca de dolor se dibujo en mi rostro pero mas que doloroso era incomodo, moví mis caderas para que me penetrara mas y así lo hizo ¡Diablos! Ese si era dolor. Un jadeo escapo de mi boca y se detuvo de golpe susurrando:
— ¿Estas buen? ¿Aun quieres continuar?
— S...si - creo que era mas la excitación que el dolor.
Se movió muy lentamente causando aun un poco de dolor, pero el suave vaivén se transformo en un frote demasiado placentero, probé con moverme un poco y la sensación mejoro aun mas. El dolor iba desapareciendo poco a poco y atraje su rostro a mi para saborear sus labios, eso si era la gloria, me eleve al cielo en un mar de sensaciones, ya no habían cuerpos solo almas libres que volaban preparadas para caer al vacío. Toque su espalda, la arañe y el ritmo aumento mucho mas. Nuestros gemidos y jadeos se unieron creando una melodía acompasada. Llegue al borde, a un precipicio para dejarme caer sin importar nada, mi vientre se contrajo y él solo se zambullo un par de veces mas en mi interior para así empezar a temblar con su rostro en mi cuello. Me desconecte del mundo unos minutos, segundos, no lo sabia. Mi cuerpo temblaba y minúsculas gotitas de sudor acariciaban nuestros rostros. Su cabello estaba húmedo y nuestros cuerpos parecían tener calentura. Mi sexo se sentía aun mas húmedo que antes y con mucha delicadeza, casi miedo, salió de mi y se recostó junto para abrazarme fuertemente y besar mi frente y mi coronilla. Sentí mi cuerpo flojo y relajado. Pude haberme quedado ahí una eternidad y ni lo habría notado. Su aterciopelada voz me despertó:
— Te amo - creí hacer escuchado mal y levante mi mirada buscando la suya. ¿Me amaba?
— ¿Cómo? - las mariposas revolotearon en mi estomago locamente.
— Te amo, mas que a nada en este mundo. - sonrió tímidamente.
— Y yo a ti, siempre serás el único. Mío solo mío - lo abrace mas fuerte y pegue ni mejilla a su pecho.
— Y tu completamente mía, mi Bella.
Así fue como me convencí de que era el hombre de mi vida y que siempre, aunque pasaran cien vidas, seria así. Lo amaba, me había hecho mujer, su mujer.
...
Había extrañado tanto sus manos, su piel, su olor, que ya no importaba el pasado porque lo tenia ahí frente a mi después de tantos años. De nuevo su voz me bajo a la tierra.
Bella, no hagas eso. Tienes que saber algo. - ¿Qué? No me agrado su tono de voz. El miedo me invadió de nuevo.
HASTA AQUÍ EL CAP DE ESTA SEMANA NENAS. RECOMIENDEN SI CREEN QUE LO MERECE Y NOS LEEMOS LA OTRA SEMANIUX. QUEJAS, SUGERENCIAS, COMENTARIOS SON BIENVENIDOS. LAS QUIEROO Y NOS LEEMOS PRONTO
