1
El viento empujaba de tal manera que la lluvia se estrellaba abruptamente contra el vidrio y las gotas resbalaban hacia abajo como si de lágrimas se tratasen. Afuera se observaba la escaza cantidad de transeúntes que marchaban de un lado a otro con sus empapados abrigos y sus paraguas de colores apagados. Las luces de los automóviles eran ráfagas fugases que iluminaban las calles, unos de esos colores que se destacaban en días de tormentas, luces rojas o blancas brillaban continuamente en el húmedo pavimento. Los árboles agitaban sus ramas y las hojas salpicaban lo poco que tuvieran al alcance.
-Un paisaje hermoso, ¿no te parece Thena?-La voz de Juniper Wood, amiga de la infancia de Athena devolvió a su interlocutora a la misma realidad.
-Sí…-Contestó sin dirigirle la mirada. Su dedo índice dibujaba líneas de agua en el vidrio, como si deseara tocar esas gotas que caían hacia abajo sin cesar, pero estaban del otro lado. La cara del vidrio que tenía al alcance solo estaba húmeda por el vaho. – Juni, ¿no extrañas a Apollo?
Juniper inclinó ligeramente el rostro mientras dirigía la mirada al batido de frezas que recientemente había pedido tras echar un ligero vistazo a la carta de la cafetería.
-Me habría gustado despedirme de él, no me dijo nada…
Athena dejó de toquetear el cristal y miró con preocupación a su amiga. Era evidente lo que su amiga sentía en ese mismo instante, y era probable que su pregunta fuera demasiado estúpida, pero el tiempo solo la incitaba a pensar en eso y no le quedaba más remedio que soltarlo.
-Sé que quizás esto…-Athena se lo pensó dos veces antes de continuar por esa línea de pensamientos, temiendo decirle que quizás lo que ella pueda decir al respecto no lograría calmarla -Verás, fue una decisión que tomó de la noche a la mañana básicamente.
Sin verlo venir, Juniper sonrió, pero la discordia en su corazón no había disminuido del todo.
-Sí, lo sé… -Sonrió con debilidad- Pero es temporal ¿verdad?, quiero decir, piensa restablecer el sistema judicial del Reino de Khura'in y debe sostener el bufete de su padre –Se interrumpió para darle un trago al batido- Es muy honorable.
-¡Así es! Además, dijo que estaría en contacto con nosotros, ¡tú incluida, Juni!
-Thena… -Murmuró de inmediato al ver como los ojos de su amiga desprendían un destello difícil de pasar por desapercibido, así como su sonrisa llenaba de calor el ambiente. Por si fuera poco, Juniper lanzó una pregunta que parecía difícil de prevenir en un momento así –Él es tu único amigo, ¿cierto?
-¿Cómo?- Widget pasó de una carita verde sonriente a una amarilla de sorpresa- ¡Cielos, es cierto!, ¡no te hablé de Simón!-Exclamó acercando ambas manos a una considerable distancia de su rostro.
Athena jamás tuvo la oportunidad de explicarle detalladamente por qué se convirtió en abogada. A penas pudo reunirse con Juniper, ya que ambas disponían de tiempos distintos, la academia y el trabajo. La pregunta de Juniper desencadenó toda una historia que podría fácilmente consumir las horas que componían aquella nublosa tarde. Athena mencionó con entusiasmo la mayoría de los acontecimientos olvidando completamente que tenía asuntos que atender con su propio batido de chocolate.
-¡Entonces el fiscal Blackquill y tú sois amigos, pero rivales en los juicios!
-Así es. y tengo el presentimiento de que volveré a enfrentarme a él dentro de muy poco. Esta vez no tendré a Apollo de mi lado, pero creo que podré apañármelas sola –Afirmó orgullosa mientras le daba un puñetazo a la palma de su mano –No puedo decepcionar al jefe, o me tocará limpiar el baño más que a Trucy.
Después de semejante drama contado por la propia Athena Cykes, ese final en aquella línea de conversación fue suficiente para arrancarle unas risas a Juniper. Por su parte, Athena no pudo evitar sonrojarse al ver a su querida amiga reír de ese modo, ella era demasiado linda y esos gestos eran regalos directos del cielo.
La discordia en el corazón de Juniper Wood se había desvanecido.
