.-°-Toca.mi. piel-°-.

Acotaciones:

- Diálogos

" " Pensamientos

&&&&& Cambio de escena

Por fin fue el turno de Sesshoumaru para presentar su propuesta publicitaria, mientras lo hacía Kagura cambió su semblante de manera demasiado notable, de ser fría y desdeñosa pasó a mostrarse sonriente y casi seductora pero Lin no lo notó, sus ojos permanecieron fijos en el hombre de ojos dorados que la miraba por instantes mientras daba una exposición bastante convincente, quizás ella misma hubiese comprado su campaña. Al final todos aplaudieron con discreción y fue el turno de ella, estaba tan nerviosa como hacía mucho tiempo no, Kagome le dijo algo mientras se ponía de pie, seguramente algunas palabras para calmarla pero no fue capaz de poner atención, sólo se concentraba en parecer segura de sí misma a pesar de que no le estuviese.

Para al frente fue presa de Kagura, que a propósito la interrumpió un par de veces y también de Sesshoumaru que sin decir nada se encargó que quitarle la poca confianza que tenía. Así pasaron pocos minutos en los que dio una exposición por debajo de lo que solía y evitando que los ojos se le llenaran de lágrimas. Al final Kagura se puso de pie y sin dudar de su decisión, quizás ya premeditada, comenzó a hablar indiferente.

- Creo que no queda ninguna duda, la campaña será de Sesshoumaru –se refirió a él con suma familiaridad- ya que los demás trabajos no están ni siquiera cerca del nivel que se necesita. Ahora si me disculpan. –luego se retiró dejando la sala llena de murmullos por su actitud poco profesional.

Lin agachó la cabeza, se sentía más que derrotada, Kagome la abrazó en señal de apoyo, sabía lo que sucedió ahí, como ese hombre era culpable de la inseguridad que tenía. La joven estaba en el límite conteniendo las lágrimas necias a aparecer, sintió como a su alrededor los demás se retiraban y pensó que quizás tendría un momento a solas con su amiga para tranquilizarse, sin embargo una voz ronca detrás de sí la dejó helada.

- No es bueno que te lamentes ahora, no después de cómo lo hiciste estando al frente. Tenías un buen material pero no supiste exponerlo bien, quizás si tu amiga lo hubiese hecho…-Lin se soltó del abrazo de Kagome y la miró intentando no creer lo que recién escuchó, pero sabía que era cierto. Con un movimiento leve la asistente quitó las lágrimas del rostro de su amiga y se puso de pie tomándola de la mano para salir de ahí, sin embargo el orgullo no la dejó, se detuvo en seco y alzó la vista para toparse con la del hombre.

- El que tú tengas preferencias no es mi culpa, Sesshoumaru. –después se giró y ambas salieron en silencio mientras él se quedó ahí.

En realidad estaba algo sorprendido por la respuesta de Lin, no creyó que hiciera eso, que fuese capaz de enfrentarlo con algo que, si bien era cierto, no tenía forma de comprobar. Una semi sonrisa se dibujó inconcientemente en su rostro, esa chiquilla era más que un reto, era "algo" que en definitiva debía tener y quizás no sólo por una noche sino tanto tiempo como para aburrirse o hacerla perder el orgullo.

La dos mujeres llegaron en silencio al auto y así partieron, Kagome duda en si decir algo sería apropiado o sólo debía esperar a que todas las emociones de su amiga se calmaran, después de todo ella lo sabía perfectamente, Sesshoumaru había logrado remover lo más profundo de su ser.

- ¿Qué pasó ahí? Parecía que sólo le importaba humillarme…

- Sí… -respondió aún con cautela de no decir algo que la hiciera sentir peor.

- Y lo peor es que pudo, creo que después de todo no pude hacerlo bien… -su voz sonaba cada vez más débil y continuaba bajando la velocidad, ya que las lágrimas no la dejaban ver bien el camino, hasta que al fin se detuvo por completo.

- Lin, tranquila… tú lo dijiste, esa mujer lo eligió por otras razones, tú lo hiciste bien… estabas nerviosa pero eres la mejor en tu trabajo, tú has sacado adelante la empresa, cuando la tomaste era nada y ahora es una de las mejores. Lo que un tipo obsesionado y celoso haga no cambia eso.

- ¿Celoso?...

- Claro que sí… mírate, tienes todo lo que quieres y te lo has ganado tú. Te aseguro que él lleva una vida vacía y banal.

- Del trabajo a un bar y de ahí a la cama con alguien que apenas conoce… -murmuró con una sonrisa irónica y Kagome comenzó a reprocharse sus palabras.- Justo como yo…

- No…

- Es cierto, quizás por eso me odia, creo que nos parecemos demasiado –habló en apariencia tranquila y emprendiendo el viaje de nuevo, ésta vez en completo silencio hasta que ambas estuvieron en su oficina y recordó el asunto pendiente con Kagome.

- Inuyasha fue al templo… -dijo como inicio dejando a su amiga muy sorprendida

FLASH BACK

Alguien llamó a la campanilla del templo, por lo general era su abuelo quien atendía pero en esa ocasión como capricho del destino, el anciano se encontraba ausente. Kagome fue a atender vestida con ropas en rojo y blanco, características de una sacerdotisa, pero al toparse con dos ojos miel en la entrada se detuvo en seco sin poder decir nada, al igual que él. Inuyasha la recordaba perfectamente de su reunión en Hoshi y era la última persona que esperaba encontrar ahí.

- Señorita Kagome… -dijo por fin aproximándose hasta a ella para saludarla con una respetuosa reverencia.

- Inuyasha… -se sonrojó ante tal gesto- No es necesario que hagas eso… sólo soy la misma de la junta.

- Eres sacerdotisa… disculpa, no lo sabían antes, de haberlo hecho pues…

- No –movió la cabeza con amabilidad- no es necesario en lo absoluto, sólo estoy aquí cuando mi abuelo no puede, no soy una sacerdotisa –sonrió mientras mentía, nunca le gustó que la trataran con tal respeto y lejanía, la hacía sentir casi ajena al mundo.

- Eso lo dudo –gruñó- pero si insistes no te trataré como una. ¿Cómo estás? Espero que tu amiga ya no esté enojada por lo de mi padre.

- No, sólo es algo impulsiva pero todo está bien, la sociedad fue buena para todos. Y gracias por la ayuda ese día, creo que de no ser por eso no hubiéramos llegado a ningún acuerdo.

- Más bien debo agradecerte a ti, y disculpa a mi hermano, no es alguien de quien me enorgullezca. –Kagome rió ligeramente.

- Creo que se parece a Lin –sonrió-. Pero qué mal educada, pasa… viniste aquí por algo. –afirmó indicándole el interior del templo.

- Gracias… -respondió algo nervioso mientras caminaba, es mujer tenía algo que era por demás extraño. Le recordaba mucho a su propia novia pero a la vez reconocía cientos de cosas diferentes aunque no era capaz de definirlas.

- ¿Qué necesitas? –pero no recibió respuesta inmediata, Inuyasha estaba tratando de recordar lo que tenía que conseguir.

- Un amuleto… -dijo apenas sacando una nota de su bolsillo y entregándosela a ella.

- Es… para el equilibrio… ¿Sabes usarlo? –preguntó extrañada, pues no era común una petición así.

- No… no es para mi… quien me lo pidió sabe usarlo.

- ¿Tu novia? –sus palabras salieron sin pensarlas, sólo fue intuición, quizás por sus poderes o tal vez porque al estar a su lado la única idea en la mente de la chica era esa. "Él tiene novia… él ama a alguien… igual que yo…"

- Sí… ella también tiene poderes de sacerdotisa y sabe de éstas cosas.

- Entonces estás acostumbrado a este tipo de cosas…

Así iniciaron una conversación donde a Kagome le bastaron un par de horas par de horas para explicarle a Inuyasha cosas que Kikyo nunca logró hacerlo entender, nunca pudo hacerlo parte de su mundo como la joven que apenas conocía lo hizo, quizás fue química o simple casualidad pero ese tiempo los hizo sentir bien, como si se conocieran de cincuenta años atrás. Al final se despidieron riendo y con miradas llenas de sensaciones contenidas.

FIN DEL FLASH BACK

-¿Y… qué pasó Kagome¿Cuándo volverás a verlo?

- Probablemente sólo en la próxima reunión de negocios…

- Claro que no, si se nota que entre ustedes hay demasiada química… Kagome no los puedes dejar pasar así…

- Podemos ser amigos…

- Bueno… la amistad es un inicio… sólo quiero que hagas algo… piensa en Houyo y luego en Inuyasha… ¿quién te hace sonreír? –esas palabras dejaron en silencio a la otra, que sin llegar a admitirlo lo hizo y se sorprendió de lo que encontró. Sin embargo no tenía sentido sonreír si él ya amaba a alguien.

- Kagome… tenemos que salir hoy… por favor…

- De acuerdo, pero ésta vez no me abandones a media noche –respondió en tono fingido de regaño al recordar un incidente anterior, cuando un hombre se atravesó en la noche de Lin y su amiga se quedó sola a media noche en el bar, como presa de cualquier hostigador que supiese reconocer una mujer hermosa.

- Lo prometo solemnemente –sonrió y luego abrazó a su amiga mientras entraban a la oficina, su gesto fue un "gracias" por el apoyo que recibió ese día.

Pasaron algunas horas entre tensas y relajadas, ambas conversaban como siempre entre asuntos de trabajo pero cada una tenía en la mente un par de ojos dorados de la misma sangre.

&&&&&

Por la noche Lin esperaba a Kagome en la mesa de un lugar que frecuentaban, un bar exclusivo en el centro da la ciudad, donde los concurrentes solían conocerse por lo menos de vista, era un sitio para estar tranquilas y relajarse, nada que presentara imprevistos… de no ser por un pequeño traspié planeado y algo de casualidad.

- No sé qué hace una mujer como tú sola en este lugar –escuchó tras de sí la voz fría e inconfundible que comenzaba a detestar. Bastante despacio volteó para mirarlo y poder terminar de creerlo, pero era cierto.

- ¿Qué se supone que haces aquí?

- Creo que lo mismo que todos-se sentó en el lugar vacío frente a ella.

- Si serás engreído, mejor regresa con quien quiera que estés y déjame en paz, espero a alguien.

- Prefiero quedarme a hacerte compañía, creo que estás algo sola. –un nuevo golpe a su orgullo, que le dijeran que estaba sola siempre la hirió, quizás porque así se sentía en muchas ocasiones. Sus mejillas enrojecieron por la rabia y estuvo a punto de estallar enfrente de él, pero no le daría el gusto de verla derrotada, no una vez más. Además fue oportunamente interrumpida por el sonido de su celular, aunque esta vez no serían buenas noticias.

- Lin… lo lamento… no podré ir… lo siento… escuchó a Kagome con la voz casi llorosa.

- ¿Estás bien?

- Sí es… tengo un problema con Houyo… discúlpame…

- Está bien, te llamo mañana… ¿segura de que todo está bien?

- Sí… después te cuento.

Al cortarse la comunicación Lin se quedó unos segundos absorta en sus ideas, en su preocupación por Kagome, era muy extraño que ella llorara, en especial por su novio. Sin embargo no le fue posible meditar mucho ya que Sesshoumaru continuaba ahí agradeciendo en silencio porque ahora la tendría sólo para él esa noche. Sus miradas se cruzaron como dos titanes en duelo por su vida, cualquiera pudiese decir que nunca terminarían, que ninguno cedería, sin embargo un mesero llegó para mediar la situación sin darse cuenta.

- ¿Les puedo ofrecer algo?

- Lo que la señorita esté tomando.-respondió Sesshoumaru.

- Para mi la cuenta.

- Te dejaron sola preciosa pero aquí estoy yo –Lin ni siquiera respondió, sólo sacó de su cartera un billete, más que suficiente para pagar su consumo, y puso de pie y comenzó a caminar hacia la salida, siendo seguida por él. en al calle un muchacho fue para entregarle su auto, pero esos momentos serían demasiado difíciles para ella. – Eres muy asustadiza, pensé que tenía más carácter.

- Y yo pensé que sabrías reconocer que no eres suficiente para estar conmigo.

- bueno… "lluvia de oro" por lo menos los rumores sobre tu egocentrismo son ciertos… - solo una fracción de segundo fue suficiente para que Lin reaccionara e intentara golpearlo, siempre odió que la llamaran así, sin embargo su intento fue frustrado por una fuerte mano que interceptó la suya, cosa que sólo la hizo sentir más enojada e indefensa. Lo empujó para que la soltara.

- Nunca me vuelvas a tocar escuchaste… aléjate de mi.

- Su auto señorita –interrumpió el muchacho inconciente de lo que sucedía. Ella iba a tomar las llaves pero Sesshoumaru se adelantó y lo hizo él mismo.

- ¿Qué crees que haces?

- Sólo te las doy –las extendió tranquilo fingiendo naturalidad.

- Eres un imbécil –arrebató las llaves del vehículo y dio un paso antes de ser tomada por la cintura.

El hombre de ojos dorados la sujetó con fuerza dejando sus rostros a escasos centímetros y sus cuerpos demasiado juntos, sabía que ella lo alejaría y se apresuró a juntar sus labios. Aprisionó los de la joven y arrebató de su cuerpo un beso como nunca ninguno lo sintió antes. Los primeros segundos fueron una lucha de carácter, ambos en un bando opuesto, Lin sin poder soltarse y él sabiendo el efecto que tendría, a pesar del rechazo, ese contacto se grabaría en mente más de lo que la chica deseaba. En algún momento el viento frío golpeó la piel blanca de ella haciendo que se erizara por completo, y que su mente reaccionara, lo estaba besando… respondiendo a sus labios e incitándolo a seguir. De golpe se separó y le dio una cachetada con los ojos llenos de lágrimas, furiosa y herida se subió al auto dejando atrás a un hombre de ojos dorados y sonrisa casi maligna, orgulloso de sus actos, de haber destrozado la barrera que la protegía y a ella misma.

Ella pisaba cada vez más el acelerador por las calles llenas de vida nocturna, sus ojos se vaciaban y llenaban de lágrimas muchas veces corriendo el maquillaje junto con los pequeños pedacitos que quedaban de su orgullo. Estaba enojada más que nunca con ese despreciable sujeto que se empeñaba en herirla, pero su rabia más que nada era con ella misma por permitírselo. Sin darse cuenta se puso en esa situación, cayó en su juego y fue derrotada con facilidad, rompieron sus esquemas, sus barreras, su orgullo… todo lo que la mantenía en pie, lo único que la hacía sobrevivir cada día y dar cada paso hacia delante.

Llegó a su casa por suerte sin ningún percance y estacionó el auto sólo para quedarse ahí con la mente más vacía que el alma, meditando qué hacer, cómo liberarse de ese demonio que se le aparecía en todos lados. Varios minutos se quedó ahí hasta que se le acabaron las lágrimas y de forma inconciente recorrió sus labios con las puntos de los dedos, en una caricia que revocó a su fantasma de nuevo, sólo que ésta vez sin odio, sólo con un in admitido deseo de sentirlo de nuevo.

CoNTiNuaRá...

Hola... disculpen la tardanza... es que algunas cosas se han puestro entre el teclado y yo jaja... espero que haya quedado bien, aunque sé que algo corto, el próximo será más largo lo prometo jaja.

Mil gracias a todas, de verdad.. me han apoyado mucho y me hacen feliz, espero que les siga gustando y que tengan un segundo para dejar un comentario y decir si está quedando bien o no. Un millón de agradecimientos.

Se cuidan. Byes.