¡Hola, hola, hola, soy Noah!

Después de unas duras decisiones, en las cuales me he sentido realmente mal porque había fichas realmente buenas y otras muy incompletas, ahí tengo las fichas elegidas. Todas han sido avisadas por mensaje pero de todos modos aquí os traigo a las chicas:

Christine Abbey Campbell - Pertenece a MusicianWish.

Lúthie Lidell - Propiedad de BoxOfGlitter.

Scarlett Becher Gibbs - Pertenece a alexaher084.

Yalexy Ivanov D'Arco - Propiedad de LunioFlower.

Gracias a todas por su participación a todas las chicas. ¡Me ha costado mundos decidirme! Pero aquí estoy...


IMPORTANTE.

Los cinco primeros capítulos serán presentaciones de los personajes.

Antes de introducir la historia, con un narrador en tercera persona, quiero que conozcáis a las protagonistas. Su manera de pensar, como ven el mundo, como son ellas. Así, a parte de verlas, ambientarlas y conocerlas no habrá tanto lío.


Adolescence

El amor no tiene cura, pero es la cura de todos los males.


I

Leia

El consejo estudiantil estaba desbordado, completamente desbordado.

Los papeles estaban desordenados por la mesa y todos los alumnos pertenecientes al consejo trabajaban en completo silencio. Nadie chistaba y nadie preguntaba. Centrados en los papeles nos concentramos en terminar el papeleo necesario para la ocurrencia de la directora, apoyada por los padres de todos los alumnos. Y claro, nosotros, como consejo estudiantil y delegados, teníamos que hacer el trabajo sucio y organizarnos para hacerlo posible, con apoyo de los profesores, pero de todos modos, teníamos que hacerlo casi todo nosotros y sin ayuda.

- Firma aquí- me pidió Nathaniel, irrumpiendo mi trabajo.

Mire al chico rubio y accedí a su petición, extendí la mano y roce mis dedos con los de él para quitarle el papel. Sin darle demasiada importancia firme el papel e ignore el rostro tan extraño de Nathaniel porque estábamos llenos de trabajo y no podía perder tiempo.

Lo sé. Quizás esté sintiéndose mal o algo así, pero no tenía tiempo de mezclarme con sus cosas en estos momentos, le preguntaría luego.

- Aquí tienes- extendí el papel de vuelta y mire a la castaña esta vez. -Melody, alcánzame la grapadora.

- Voy- la chica sonrió, cediendo a mi petición rápidamente.

El silencio embargaba el salón.

Solo se oían los bolígrafos escribir y organizar los planes, las teclas del ordenador de Leo que se encargaba de las cuentas y los presupuestos. Todos estábamos ocupados y nadie se permitía el lujo de perder el tiempo. Me gustaba este ambiente, me gustaba demasiado.

Después de al menos, media hora trabajando, alguien irrumpió el salón. Una persona que captó todos mis sentidos y mi atención, Hatsuharu Evans.

- ¿Te han castigado? ¿Otra vez?-

Él chico, avanzó peligrosamente hacia mí, rodeándome con sus brazos e inclinándose sobre mi cuerpo extendió el papel de la hora de castigo.

- Sí.

- ¿Qué has hecho?- pregunte, recogiendo de sus manos delgadas y firmes aquel justificante.

- Me salte las clases en la azotea- respondió, tan obvio y tan rudo como siempre.

Negué con la cabeza y suspire ante su pasotismo.

- Espérame fuera-

En silencio se retira sin decir una simple palabra.

El reloj de la habitación hace un sonido bastante particular, me he desconcentrado. Hatsuharu rompe todos mis esquemas sin darse cuenta y me hace despertar del estrés constante. Cuando estoy con él me siento viva.

[…]

Enredada en el arrebato de pasión, me dejo arrastrar por sus enormes manos que surcan mi cuerpo con muchísima velocidad. La ropa empieza a estorbar, los muebles, apartados, son un obstáculo entre aquellos besos que nos proporcionamos.

Las paredes arden.

Mi cuerpo se quema, él me quema.

Me levanta sin dificultad y me deja caer en la cama, todos mis sentimientos de estrés y ansiedad desaparecen, me dejo llevar a un mundo ardiente de vorágine impulsiva y seductora que me arrastra a la pasión de hacer el amor. Jamás pensé denominar el sexo como algo así, para mí, ese término quedaba fuera de lugar desde que tenía memoria. Sexo era sexo, incluso con amor, para mí siempre lo había sido.

Aunque puede que antes hablase así porque nunca había tenido sexo antes de empezar a salir con Hatsuharu Evans y ahora, ahora que había tenido mi primera vez hace muchos meses atrás, cobraba sentido todo. Hacer el amor era darle sentimientos al sexo. Era convertirlo en algo especial.

Tan especial como lo que yo sentía por él. Tan especial como él mismo, como su propia esencia ardiente y calurosa.

Nunca me separaría de él. Lo amaba, lo amaba demasiado, tanto que dolía en mi pecho, pero el dolor era tan soportable como las ansias de quedarme siempre a su lado. Era algo con lo que viviría siempre si eso me consentía quedarme con él hasta el fin de mis días. Hatsuharu era y será siempre, mi primer amor.

[…]

Hacía frío. Mucho frío.

Envuelta en una enorme bufanda, que Hatsuharu me había dado por la mañana al salir de su casa, me adentré con él hacia el instituto, cogidos de la mano, como de costumbre. La gente nos observaba, nos miraban como la atracción de circo más grande del mundo. Que molesto

Por desgracia, esto pasaba todos los días.

Ellos solían mirarnos todo el tiempo, el rebelde, matón e inteligentísimo Hatsuharu Evans con la presidenta del consejo estudiantil, "La Reina de la Perfección" y el bellezón del instituto. Palabras basadas en notas y estereotipos absurdos. Basados en apariencias físicas superficiales que hablaban sin saber. Puede que sí, puede que yo tuviese unas notas perfectas, puede que fuese "linda", pero no era solo eso. Era mucho más que eso. Mucho más que una imagen barata que más tarde, perdería importancia.

Yo era Perfecta, ¿por qué pensaban eso? En el fondo de mí eso era solo la cara que daba al mundo. Solo era yo, una niña demasiado torpe, descuidada e insegura. Seguía las normas y nunca había estado realmente viva hasta que lo encontré a él, fue mi salvación en mi caos de vida completamente ordenada, una ironía realmente molesta. Yo era un desastre hasta que le conocí.

Haru era mejor que unos rumores. No podía negar que no estaba siempre metido en algún problema, pero incluso aunque eso fuese cierto era inteligente, dulce y muy buena persona. Calaba a las personas y, a pesar de contar con esa rudeza, ayudaba con sus palabras sin darse cuenta. Era un maravilloso personaje que sorprendía sin darse cuenta. Era un oasis en un desierto. Él era perfecto antes y ahora que me conocía.

Como de costumbre, los murmullos comenzaron calándonos los huesos, alabando nuestra pareja, el estúpido mote de la pareja de Oro, el cliché del instituto… Aburridos e insulsos intentando captarnos comenzaban a inundarnos y abriéndonos camino.

Era tan molesto.

Ignorando a aquella gente que vivía adorando una imagen falsa caminamos hasta mi taquilla, donde Hatsuharu me pasó la mochila, que no podía dejarme cargar nunca. La introduje en mi casillero y nos encaminamos hasta el suyo. La gente seguía girándose a mirarnos y a sonreír encantados por la "hermosa pareja" que hacíamos. Encandilados por la imagen de la perfección. Totalmente falsa e infundada por clichés. No éramos perfectos, nadie lo es.

- He estado pensando…- susurre para él, una vez llegamos a su taquilla.

- ¿En qué?-

- Te gradúas este año… ¿Mandaste la solicitud para la universidad que querías?

Sí, un año mayor que yo, Hatsuharu, con unas brillantes notas, incluso a pesar de esa apariencia, aspiraba a un sueño, un sueño que apoyaba desde lo hondo de mi corazón, incluso aunque su sueño implicaba irse a Londres a la mejor universidad del mundo. Incluso aunque estuviésemos lejos.

Yo quería que lo consiguiese.

- Sí.

- ¿Y? ¿Tienes noticias? Deberían comunicarse contigo pronto.

- Aún no- me dijo, seriamente. –Deja el tema…

Fruncí el ceño.

Hatsuharu nunca me hablaba así, era serio y solía hablar brusco, pero esta vez había sido muchísimo más agresivo de lo que era habitualmente, con todos los que le resultaban indiferentes.

- ¿Por qué?- dije, provocando que él saltase molesto.

- Por nada, es solo que no quiero pensar en la universidad ahora.

Si no le conociese me hubiese tragado esas palabras y hubiese sonreído rápidamente, cambiando de tema al instante, pero no era tonta, algo había, algo más. Sin embargo, sabía que no debía presionarle en estos temas porque luego se ponía frenético contra otras personas y no necesitábamos otra hora de castigo.

- Haremos como que te creo- dije. -¿Me prometes que irás a clase?

Me miró a los ojos y suspiró, rindiéndose ante mi petición.

- ¿Tengo opción?

- Sí, pero me gustaría que fueses.

- No creo tenerla, pondrás cara de cachorrito todo el día hasta que lo consigas.

Sonreí, era obvio que, después de tres años conocía casi todas mis caras, además, prácticamente vivíamos juntos. Al menos, eso decían mis amigas. Mis padres no estaban tan contentos con eso y no dejaban oficializar tales cosas como una relación tan "seria". Pero era cierto, pasaba mi vida en su casa. Aunque era cierto que también iba a la mía. Era como si tuviera un horario.

Unos días en mi casa, otros en la de Haru y los fines de semana en las de mis amigas o en la mía, alternábamos el lugar de reunión.

Me puse de puntillas, rodeando su cuello y pose mis labios en los suyos, el beso era lento, tranquilo pero lleno de calidez. Sentía un hormigueo en mi estómago que me hacía sentir en las nubes. Creo que eso era felicidad.

- Cortando el rollo, como siempre, voy a arriesgarme a interrumpir esta mierda cursi de momento-

A mi pesar, me separé de Hatsuharu que, en menos de un segundo ya estaba mirando como si fuese a matar a la chica que estaba cruzada de brazos a nuestro lado.

- ¡Scarlett!- proteste ruborizada.

- ¿Qué?- gruñó ella en respuesta. –Sois unos pesados, siempre amorosos y demostrando que os va fenomenal, que me alegro oye, pero separaros. Sois increíblemente cursis.

- Callate de una vez, Becher-man-

- ¿Qué es eso? Oh sí, es el sonido de mi indiferencia bostezando.

Suspiré cansada y me puse entre ambos antes de que se lanzasen al ataque.

Aunque no lo pareciese, se llevaban bien. Scarlett es una persona bastante difícil a veces, y eso le encantaba a Haru, no era delicada y tampoco una niñita blanda. Y si él ponía un apodo a alguien, denigrante o no, significaba un enorme aprecio. Él era antisocial a fin de cuentas.

- Bueno, es suficiente. ¿Necesitas algo?

- Sí, a ti-

- ¿Qué has hecho?

Scarlett abrió los ojos increíblemente e hizo un gesto de indignación.

- ¿¡Yo!? ¡Absolutamente nada! ¡Menuda imagen tienes de mí! ¡Casi estoy herida!

- Deja el teatro, Scar, sabes que realmente has hecho algo.

- Sí, pero no pienso hablar sin presencia de mi abogado, así que tú vas a seguirme.

Miré a Haru, quien se encogió de hombros.

Desolada por tener que despedirme, me deje llevar por Scarlett, quien no dudo en arrastrarme por los pasillos, técnicamente literal. En las distancias pude ver como mi novio se reunía con Yukimura. Estaba muy lejos de él…

[...]

Scarlett, seguía insistiendo en que moviese el culo y yo estaba caminando ahora por voluntad propia. Caminamos a la parte trasera del instituto, allí se encontraban las mesas de piedra en las que se podía comer tranquilos bajo los árboles o bajo el sol, en este caso bajo el frío.

Las chicas estaban allí.

- Pero mira a quien ha traído la corriente, ¿has conseguido quitar las manos de tu novio o han tenido que arrancártelas?- chistó Lúthie.

- Me las han arrancado, gracias por preguntar-

Me senté en frente de ella, que me guiñó un ojo de forma burlesca ante mi replica.

- ¡La próxima vez vas tú Lexy! ¡Me niego a presenciar otro morreo de su parte!- Scarlett se sentó también, a mi lado, rodando los ojos.

- Deberías acostumbrarte, por poco se follan en los pasillos- volvió a meter cizaña Lúthie.

- Por dios, superadlo ya- dije avergonzada. –De todos modos ¿qué pasa?

Lúthie desvió la mirada hacia Christine que apartó la mirada durante unos segundos intimidada por todas nuestras curiosas miradas.

Mis ojos fueron demasiado molestos hasta ella, pero tampoco quería presionarla en lo que sea que había sucedido. Chris, quien desprendía un aura cálida, era la más tranquila del grupo, incluso aunque fuese impredecible, solía guardar la calma más que las demás chicas y era, sobre todo, muy reservada, presionarla no era una opción y todas, en el fondo, lo sabían.

- Oh, venga ya, suéltalo. ¡Te ha dejado y es un capullo subnormal al que quiero cortarle las piernas!- Scarlett no dudó en espetar la realidad de forma brusca. Demasiado directa.

- ¡Scarlett!- la regañó Yalexy entornando sus ojos.

Scarlett era otra perlita, rebelde, dura, directa, difícil de tratar y un poco brusca a veces, pero mataba por nosotras y era mi mejor amiga desde que tenía memoria, después de todo nos habíamos criado juntas… Casi todo el mundo evitaba meterse con ella, ella era un problema, al menos así me gustaba denominarla. Pero incluso aunque ella fuese así, guardaba en su interior una persona maravillosa que todas sabíamos apreciar. Modificaría la forma de soltar las cosas tan brusca que tenía a veces.

- Yo estoy de acuerdo con ella- Lúthie no tardó en meterse. –Parece que el tinte le afectó al cerebro o algo, como a Amber-

- Lú- advertí.

- No te preocupes, yo estaba cansándome de esto ya- dijo Chris, quien me miró sonriente. -¡Paso del amor!

Lúthie, al igual que Scarlett, era directa, ella también era muy brusca, incluso la definiría como borde y algo consciente de sí misma. La gente en el instituto la perseguía por algunos de sus trabajitos como modelo, pero siempre replicaba malas palabras, ella siempre contestaba de modo sarcástico o terminaba burlándose de los demás porque "odiaba a la gente". Incluso con esas, ella era interesante, sagaz y, aunque lo odiaba mucho, muy tierna cuando quería.

- De todos modos, ¿qué pasó?- ignoró Yalexy a las busca peleas.

- Ya sabéis…- dijo suavemente. –Nuestra relación era… complicada. Siempre se burlaba y yo… no me sentía cómoda con eso. Nada más. Me alegro de que haya acabado y sea feliz con otra chica. Creo que hace mucho que yo no estaba bien con él.

- Nos tienes aquí- dije, lo más suave que pude. –Y si quieres puedo ir y hablar con Ethan para que…

- No- dijo divertida. –Te conozco, conseguirías hundirle, presi.

Sonreí, era cierto.

Ellas me conocían perfectamente, un poco de llanto, un poco manipuladora y conseguiría que mi hermano rompiese la relación de Ezarel en menos que cantaba un gallo. Era tan simple como usar mis ojitos de cachorro abandonado y mi hermano caería rápidamente en mi trampa.

Sí, podía tener quizás un lado malo, pero eso estaba bien en una medida justa.

- Nuestra presi siempre saltándose las normas por nosotras- bromeó Lexy. -¡Ahora tendremos que buscarte un novio!

Yalexy era, directa pero mucho más suave que Lú y Scar juntas, siempre tenía buenas contestaciones, bromeaba siempre que podía y era relajada. Para mí ella era la coquetería en persona, siempre tenía a algun chico a mano y no dudaba en utilizar los contactos de chicos para buscarnos un remplazo para aguar las penas con otro. El clavo que saca a otro clavo, decía ella. A mi esa faceta me resultaba realmente encantadora y, aunque no se esforzaba tanto por ocultar su lado bonachón, era realmente un encanto de chica.

- No por favor, más novios por el momento no- se apresuró a decir, divertida, Chris.

- Ah… ¿qué tenías más?- pinchó Lú. –Joder, que calladito se lo tenía la santurrona.

- Para los pies, bruja- dijo divertida Scar, llamándola por su apodo universal para el instituto.

Nos reímos un rato y en seguida el timbre tocó, para la desgracia de las chicas. Sin embargo, para mí, las clases eran entretenidas. Muy entretenidas.


Y este es el primer capítulo.

Espero que os guste más o menos como lo he llevado a cabo, este es mi OC y esta es su perspectiva de vida.

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