Gui: He aquí el segundo, o siguiente. James y Lily, su muerte. Sé que hemos pegado un buen salto y hemoa perdido la oportunidad de narraros lo mal que lo pasan los personajes entre 1945 y 1981 pero bueno, no se puede tener todo. Como siguiente capitulo tendréis un salto menos fuerte jeje. Muchas gracias a Cookie's Monster y HallowDraconis por los reviews ;) ... Por cierto! Como he contado las palabras os las pongo:son 983, por el culo te la... A no. Que eso era con el 5...

Disclaimer: Rowling, Rowling, gran señora; déjame un rato tu obra.


Nunquam

Omnes vulnerat, póstuma necat
todas hieren, la última (hora) mata

Dicen que cuando mueres, toda tu vida pasa por delante de tus ojos. Siempre había considerado eso como una soberana tontería. ¿Quién lo dice? ¿Los muertos? ¡Pero si es un dicho muggle, y los muggles no hablan con los muertos! De todas formas, lo había dejado estar – todo gracias a Lily. Antes, se revelaba ante la idea, ponía voz de "te estás equivocando porque eres idiota, cacho idiota" y decía: «Pero si los muertos no hablan...». Ahora, se encogía de hombros. Sabía que a Lily le reventaba que pusiese esa voz tan "absolutamente anormal".

Así que para cuando importaba, dejó de pensar en el dicho. De todas formas, ¿qué más daba? No iba a morir hoy, y si lo hacía, ya nada tendría ningún sentido. No se comería el coco con la muerte teniendo otras preocupaciones. Como el miedo...

Ese día, el que importaba, había estado toda la mañana agobiado, queriendo salir. Se había despertado a las seis de la mañana, corriendo de un lado para el otro del pasillo. Había acabado despertando a Lily que se había conseguido dormir después de ir a consolar al llorón de Harry.

-James, es muy pronto.

-Estoy... agobiado.

-Por favor, James, tranquilízate.

Se había acercado a él, y le había abrazado por la espalda. Y apoyando su frente y toda la cabeza oscilante de cansancio, había susurrado: «respira hondo». Se habían vuelto a la cama, todos más tranquilos.

Habían desayunado en buen ambiente, Harry se portaba bien. ¡Qué bebé más tranquilo! James no podía evitar sonreír, sentirse en la gloria con Lily (su Lily, su pelirroja) y Harry (y Harry que sí que era suyo, compartido pero suyo y de nadie más). Había conseguido lo que quería y más. El agobio de la madrugada le parecía lejano y sin sentido. ¿Qué más da tener que vivir encerrado? ¿Qué importa si estás con las dos personas a las que más quieres en el mundo?

Siempre estaba el miedo, como un fondo sobre el que reposaban las alegrías del día a día. Y cuando el miedo se removía, pugnando por salir, las alegrías se descolocaban. Pero ahora, todo era una capa de negro liso y limpio, un miedo con el que ha aprendido a convivir, o que por lo menos ha aprendido a ignorar. Gracias a muchas capas de felicidad.

Era una suerte que el día hubiese tomado un nuevo giro. ¡Es Halloween! Los niños juegan fuera. Lily y James los habían espiado un rato desde la ventana, todos terminando de preparar los adornos y disfraces para cuando oscureciese. También, con Harry en brazos, le habían dejado contemplar, pero el niño se había aburrido en seguida.

Ahora, jugaban con la varita de papá. "La varita de papá", como si Harry supiese decirlo. Hacía un sonido extraño que sonaba a "aía pá" en su boca sin demasiados dientes. Y las pompas, y los colores, y cómo mojan cuando las explotas.

Y luego el ruido.

Es increíble como un día puede empezar mal y acabar peor cuando es uno de los clasificables dentro de los diez mejores días de tu vida. Claro: ni el principio ni el final cuentan. Luego, solamente atinas a pensar que con lo bien que iba el día, mira qué forma de estropearlo. Si consigues pensar después, claro.

Y ese fue el momento. Tras el ruido, James – tranquilamente sin varita – fue a ver qué pasaba. Pensaba en escobas voladoras inquietas. Y se topó con madera, sí señor, madera de tejo – aunque James lo ignoraba. Pero tenía una forma bastante más corta y fina, sin paja al final, sino una mano blanca, cadavérica, atada a un cuerpo indefinido tras una capucha.

-¡Coge a Harry y vete, Lily! ¡Es él! ¡Corre, vete! ¡Yo lo contendré!

Lo que hace el amor, ese amor que duró tanto y tan poco. James miente como un bellaco, ni siquiera tiene la varita. Lily confía en él, ya ha subido, la ha oído. Ni siquiera sabe cuándo es antes y cuándo después. Solo sabe que piensa en todo, desde su madre, su padre, Sirius, Remus, Peter. Lily. Lily y Harry. Su vida y el miedo. Nada más que el miedo. Confía en Lily, ella debe conseguirlo, huir. Hay verde por todas partes, su casa llena de una luz t verde que no es normal, una cosa sobrenatural.

¿Qué más da si ves tu vida ante tus ojos mientras mueres? ¿Qué importará – como decía Lily, que ahora llora arriba del miedo, grita por su hijo, por su marido – la muerte? Es mejor no pensar en ella. Todas las horas de tu vida van a hacerte algo, no pienses en la muerte mientras las vives, ya te matará la última.

Y de repente, con las luces cadavéricas que salen de las antorchas cabeza-de-calabaza, luces naranjas, y con la luz mortecina del vestíbulo, llega la última hora, el último minuto, él último segundo. El cuerpo de James, desplomado entre la pared y el cochecito de juguete, sobre la alfombra, iluminado en blanco y naranja, con los ojos abiertos y la boca conservando la forma de su último grito, de esa voluntad de protección, labios temblorosos.

Y sobre la nariz, las gafas que siempre resbalaban hasta la punta de su nariz, las gafas que él siempre remontaba hasta arriba, a veces de golpe, y otras con una lentitud agobiante, conservan su sitio, sin que nadie sepa cómo, perfectamente colocadas sobre el puente de la nariz, permitiendo la vista a sus ojos abiertos sin vida. Sin saber, con esa intriga y ese miedo que no abandonaban nunca su cuerpo, qué ha ocurrido arriba, ni qué ocurrirá después. Ni si Voldemort desaparecerá, ni si Severus le mirará tragando saliva desde lo alto, horrorizado; ni si Sirius llorará, ni si Hagrid se llevará al pequeño Harry... Ni si algún cuerpo vivo los quitará de la vista de todos, a su cadáver y al de Lily, para encontrarles un lugar mejor.


Fin. Me da repelús ver a James así. Me duele más que a él mismo. Buf. En fin, en unos cuatro días vendrá el siguiente :)

Gui
SdlN