Notas de autor: ¡En honor a Tsumi-chan porque es su cumpleaños! De verdad, lamento demorarme en entregarte tu regalo, pero calculé mal los tiempos, además de que no me convencían mis elecciones. Pero en fin, espero que te guste y que tengas un muy bueeeen cumpleaños. Sé que estás retirada de este medio, pero no podía dejar pasar la oportunidad de darte algo. Sé que este tipo de historias te pueden gustar más por la metáfora, así que en vez de arriesgarme con las ships, decidí volver a darle vida a este viejo fic para apostar por lo que sé que te gusta leer.
*Si han leído Pulgarcita, van a entender aunque sea un poco. Capricho mío. Me volví loca. Por remarcar que el tiempo favorito de las hadas de fuego es el mediodía y su estación es el verano.
Palabras: 590 :C
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece.
Hadas
Capítulo II: Mediodía
«'Tis I whom children love the best; my wealth is all for them; for them is set each glossy cup upon each sturdy stem. O little playmates whom I love! The sky is summer-blue, and meadows full of buttercups are spread abroad for you.» ―The Buttercup Fairy
Era primavera, no obstante en esa guerra los días eran largos y las noches cortas, tal y como si estuvieran en verano. Y más que la duración del día, era lo mucho que se podía sentir el sofoco de la estación. No podía pensar con claridad, sentía calor, su frente sudaba y cada poro del cuerpo ardía, el desconcierto estaba en su mente y el cansancio del cuerpo se pronunciaba más. Anteriormente podía haber disfrutado de los calurosos días de verano, pero no en esa ocasión, y poco tenía que ver que no estaban en esa estación.
Adormilada, sudada, harta y queriendo refrescarse pensaba que nada estaba bien, había más malas sorpresas que buenas y cuando estuvo a punto de perder la fe, algo brotó de la nada y la contagió por completo como si se tratara de la música de las hadas que la invitaban a danzar con alegría en un río.
Se culpó por no entenderlo antes. Había una cálida sensación. Un calor abrigador que distaba mucho de sofocarla. Ahora lo comparaba con el brillante sol; entre más luminoso e incandescente fuera, más esperanza perdida le inyectaba. Era como una llama recién nacida que aumentaba su tamaño al consumir todo a su paso o la chispa que daba pie al incendio. Mavis bien podía ver, alrededor de todos los miembros traídos, pequeñas y flamígeras esferas que resultaban familiares, ya que ella jamás olvidaría el lenguaje de las hadas de fuego.
Ante la derrota de Jacob, cambió su semblante a uno mucho más decidido; ya había visto las suficientes pistas repartidas a lo largo del día: los colores rojos, amarillos y naranjas de las llamas, el verano y una mágica poesía que recitaba que en pleno mediodía que el fuego de las salamandras* indicaría el camino ardiente al triunfo, porque no todo estaba perdido.
Pronto sintió en su vientre algo que quemaba como flama que se encendía sin importar el lugar en que estuviese, al aire libre en una fogata o encerrado en una vela. Fuego era fuego y las hadas, más difíciles de contactar, habían sido atraídas por el calor que el elemento emanaba. Y lo traducía como el empuje a la renovación y al cambio que les hacía falta a ella y a su gremio: era hora de invertir los papeles y las hadas tomarían un sendero totalmente distinto.
El fuego era elemento tanto de creación como de destrucción: si las llamabas destruían árboles, una nueva vida crecería de ese lugar. El fuego era el representante del verano, como su nombre lo decía, y del mediodía. Eso la orientaba a creer en el lagarto de fuego que peleaba de su lado, un hada pura, que simbólicamente expresaba que todo era posible con un poco de imaginación y coraje.
Como fósforo que se encendía y servía para atraer a las mágicas criaturas, Mavis se atrevió a apostar por más, lo había comprendido bien.
Ciegamente creía que cada uno de sus deseos y pensamientos se encerraron en las muchas candentes esferas que estaban alrededor de los miembros de Fairy Tail y que éstas ascenderían porque se dirigían a los niveles más alto del mundo entérico para llegar al lugar habitado por las hadas del fuego.
La llamarada del puño de Natsu era el comienzo para dirigirse a los tiempos nuevos, el sinónimo del poder, la luz del hada y también significaba el fin. El fin de esa guerra, porque algo moriría y algo nuevo nacería en su lugar.
El poder destructivo del fuego era el renacimiento de Fairy Tail.
*Salamadras son las hadas de fuego
*¿Natsu es verano no? Apropiado para él. Todo de hecho: magia de fuego, verano. ETC. Su nombre se lee entre líneas.
*Creo que nada más.
