notas de la autora: hola quiero agradecer a los que estan leyendo mi historia aunque me encantaria que dejaran algun comentario n.n bueno otros agradecimientos a la gran hana de verdad que me inspiras a continuar con los fics y a angel de acuario y claro que pongo a camus pero en el proximo capi sin duda

Capitulo 2: Miradas que delatan

¿Qué esta pasando? ¿Señorita Fler? ¿Qué hace con Hyoga? ¡No, espere! ¡Señorita!

Hagen despertó de golpe había soñado que el amor de su vida ya hacia en brazos de otro hombre

¡Demonios! Había recordado que ese era el día en que el susodicho llegaría y ahora no podría quitarle la vista de encima a la rubia

--¿Esto podría ser peor?—se dijo a si mismo en voz alta, salió de su habitación, aun estaba obscuro, en el pasillo pudo definir una silueta era la de… ¿Fenril?

--¿Qué crees que estas…?—

--Sshh—interrumpió el chico lobo—Nadie debe enterarse que voy a salir ¿entendido?—esto ultimo fue pronunciado con algo de énfasis y un tono que decía "o te mato"

Fenril se fue entonces con la manada de lobos y Beta prefirió dar un paseo antes de su estresante día

O-o-O

Fler descansaba en su habitación, no podía dormir por la emoción estaría con sus dos mejores amigos: Hagen y Hyoga aunque claro, no debía salir aun de la habitación después de todo podría oír una de las "discusiones" entre Sigfrid e Hilda ¡La chica no sabia la verdad de esas discusiones! Solo oía a su hermana gritar, pero bueno, en otras ocasiones le hubiera preocupado pero la sacerdotisa de Odín salía ten feliz que no podía ser nada malo (que inocente XD).

Se levanto de la cama para vestirse al menos, llevaba un camisón de dormir blanco, muy abrigador y una vez vestida se dedico a leer algunos cuentos que desde su infancia habían estado con ella, uno de sus mejores recuerdos era uno donde Hilda, Sigfrid y Hagen estaban leyéndolos juntos ¿Cómo olvidar aquellos tiempos? Eran tan pequeños y tan felices solo siendo amigos, nunca pensó que su hermana y el guerrero mas poderoso de Asgard terminarían juntos aunque tampoco pensó que moriría para renacer.

--Sin duda hoy será un gran día—embozó una gran sonrisa—Hyoga vendrá y Hagen prometió que nos acompañaría a dar un paseo al bosque.

La chica por fin se animo a salir de su recamara, a esas horas dudaba mucho que Alpha siguiera discutiendo con la sacerdotisa, salió al pasillo y descendió por unas largas escaleras hasta una chimenea, se sentó en la alfombra y contemplo el fuego con singular interés

--Buenos días señorita—de nuevo esa voz interrumpía sus pensamientos, era extraño, nadie mas podía hacer eso--¿Qué hace levantada tan temprano?—preguntó con un tono curioso y formal

--Buenos días Hagen. —Respondió cordial-- Es que no podía dormir, estoy emocionada—siguió con entusiasmo

Merak Sabía que era por la visita del "pato" pero de nuevo no demostró la furia que le provocaba oír si quiera referencia sobre el caballero—Me alegra que le cause emoción—disimuló arrodillándose sobre una de sus rodillas.

--Gracias Hagen—dijo acercándose a el—de no ser por ti, no podría ir a el bosque a dar un paseo—siguió reconociendo eso creyó buena idea darle un detalle cariñoso a su mejor amigo.

--No ha sido nada señorita yo estoy para…--no termino la frase ya que un leve beso fue a su mejilla, los ojos se abrieron como platos ante el acelerado latido de su corazón, sintió un gran alivio cuando se percato que no se había ruborizado, su mano fue a el lugar premiado para ver si era verdad.

--En verdad, muchas gracias—la rubia se puso de pie y se fue, se había sentido rara al darle aquel beso a Merak, como si un calor interno creciera en su interior, vaya que había sido toda una tierna travesura. Miró la hora en el reloj ¡Las diez de la mañana! ¡Por Odín! Se le hacia tarde ¡Y ella que pensó que con el insomnio seria la primera en llegar! Corrió hasta la sala del trono donde ya hacia la sonriente sacerdotisa y siete de los ocho dioses guerreros (N/A: En realidad son 7 pero recuerden a Bud) —Perdonen la tardanza—menciono viendo la reunión

--Me alegra que hayas llegado—saludo la peliblanca—Estábamos viendo si colocamos a nuestro amigo en el ala este u oeste

--Si hermana, pero ¿A qué hora llega?

--Dentro de una hora Fler, pasa siéntate—invito Hilda con un gesto de la mano--¿No sabes donde esta Hagen?

--Si, lo deje en la estancia frente a la chimenea, debe venir pronto

O-o-O

El tiempo fue pasando mientras los jóvenes nórdicos esperaban a su invitado curiosamente el caballero llego puntual como dijo: once de la mañana.

--Hyoga nos alegra mucho volver a verte—lo saludo cortes la gobernante

--Un placer estar de nuevo en Asgard—contesto el cisne

--Fler será quien se hará cargo de ti,—informó —lo que necesites pídeselo

Luego de un cordial saludo de todos los dioses guerreros el caballerito fue a Valhala donde se entrevisto con Hilda y Sigfrid. Después de una hora por fin termino y se dirigió con la princesa del lugar que estaba en la chimenea con Hagen.

--¿Qué tal como están?—preguntó amistoso el chico de el otro muchacho no obtuvo mas que una fría mirada de la cual parecía que solo el la percato

--Hyoga ¿Cómo te fue?—volvió a saludar la rubia

--Pues todo indica que no hay problemas en Asgard—el rubio ignoro el gesto del dios guerrero—podre irme en pasado mañana

Eso alegro muchísimo a Merak, así prácticamente no tendría tiempo de arrebatarle a su chica

--Que mal—siguió la muchacha—pensé que te quedarías mas tiempo

--Mañana tendré el día así que ¿Por que no mejor lo disfrutamos?—muy bien eso sin duda ya no le gustaba al de piel bronceada tendría que ir pegado a Fler para que nada pasara entre ella y el discípulo de Camus

--Bueno, esta bien—se alegro la mujer—Entonces vamos—menciono tomando a Hagen y a Hyoga de la mano

--¿A donde?—pregunto el segundo

--Hagen me prometió que daríamos un paseo por el bosque—volteo a ver a el mencionado mientras avanzaban--¿No es así Hagen?

--Es verdad señorita, vamos—contesto este y los tres jóvenes fueron directo al bosque.

Durante todo el recorrido el caballero de bronce no pudo evitar notar la luminosa mirada que el otro muchacho siempre daba a la princesa, desde que lo conocía parecía que lo había odiado y por fin entendía el porque… ¡Que ciego era!