Bueno aquí está la continuación. Espero que os guste, el primero tuvo una buena acogida. Si seguís la historia pero hace mucho que la descubristeis, recomiendo releer el primer capítulo, que no se tarda nada.

-Kiruru: Jajajajaja, lo que se dice de los modelos lo dejo a tu imaginación. Muchísimas gracias por tu review y espero que este episodio te guste también.

-Usuario 865: Muchísimas gracias por tu review, espero que este capítulo también te guste mucho. En las series de súper héroes anteriormente se permitían más cosas que en las de ahora (pistolas, puñetazos) y creo que aunque no debe haber un exceso tampoco pasaría nada porque aparecieran en Ladybug de vez en cuando.

Vamos con la historia...


-¡Marinette! Chica, habíamos quedado hace una hora-Alya se acercó a su amiga, que cruzaba resoplando un paso de cebra.

-P…perdona Alya-farfulló la joven de las coletas, recuperando el aliento-¡Es que se me olvidó! ¡Con todo lo que ha pasado con Adrién…!

-¡Y yo no he podido estar allí para cubrir la noticia!-se lamentó Alya, enseñándole el móvil-resulta que como habíamos quedado aquí preferí esperarte y seguirla desde la televisión ¡Y no he podido grabar una de las mejores hazañas de Ladybug!

-Alya, lo siento de verdad-se disculpó Marinette, pero su amiga negó con la cabeza.

-El problema no es ese Marinette-y le acercó tanto el móvil que a punto estuvo de aplastarle las narices-¡Es Nicky!

-¿Nicky?-preguntó Marinette, sorprendida.

-Nicky Collins, la administradora del Miraculous Blog-gruñó su amiga. Al ver que Marinette pestañeaba sin comprender agitó la pantalla, impaciente; en ella aparecía una web similar al Ladyblog, en el que había fotos de los dos súper héroes de París-¡Esa desvergonzada me ha plagiado la idea del Ladyblog y juega sucio para conseguir más seguidores! ¡Es peor que Lila!

-Lo veo difícil-murmuró Marinette, mientras continuaba observando el blog Miraculous-caray, tiene cosas muy interesantes…-uno de los links de la página tenía una enorme fotografía de Chat Noir sonriendo con descaro, y al lado unos emoticonos de corazón. El pie de foto rezaba "Nuestro futuro marido: las fans de Chat". Marinette puso los ojos en blanco-no, desde luego no es tan bueno como el Ladyblog.

-¡El problema es que ella ha conseguido un video exclusivo de Ladybug enfrentándose a los Goldenblood, y aquí estoy yo sin una miserable foto para publicar!-Alya cerró la pestaña del Miraculous Blog, exasperada, provocando que Marinette protestase: lo del club de fans de Chat Noir había despertado su curiosidad.

-¿Qué importa que ella tenga ese video? ¡Tu material es mucho mejor! Recuerda que tú tienes una entrevista exclusiva con Ladybug, y videos en directo secuestrada por villanos akumatizados-Alya sonrió muy satisfecha, pero pronto volvió a contraer su rostro en una mueca de frustración.

-Lo siento Marinette, no quiero estar de mal humor, pero es que esto es entre Nicky y yo-Marinette rió divertida, al ver el mal humor de su amiga.

-Tal vez una ronda de compras por las galerías como habíamos acordado te quite las malas ondas-sugirió, cariñosa. Solía ser Alya quien tenía que quitarle la frustración a ella, y no al revés.

-Mmmmm tienes razón-cedió su amiga, ajustándose las gafas de aquella manera tan característica que solía hacer-pero luego me tendré que centrar en encontrar una exclusiva mejor.

-¡Por supuesto!-rió Marinette, mientras comenzaban a andar hacia las galerías Lafayette, por las que decenas de personas rondaban de un lado a otro cargando con bolsas llenas de ropa y regalos.

-Por cierto ¿has visto lo del club de fans de Chat Noir?-preguntó Alya, más animada.

-Si bueno-Marinette se encogió de hombros, incómoda-nada que hacer contra el de Adrién…

Las chicas pasaron una tarde estupenda, pasando de tienda en tienda y comprándose algunos modelitos, ajustándose por supuesto al presupuesto que tenían. Las galerías Lafayette eran probablemente la línea de tiendas más cara de París, pero por haber sacado tan buenas notas sus padres les habían permitido darse un capricho.

-¿Qué tal me queda?-preguntó Alya, paseándose con una enorme pamela, como si estuviera en una pasarela de moda.

-Creo que se te está subiendo a la cabeza-Marinette soltó una carcajada, mientras movía una larga falda púrpura al compás de la música de fondo.

-Pues tú pruébate esto-dijo Alya con malicia, colocándole otro sombrero italiano en la cabeza. Marinette trató de evitarlo, y a las dos les dio un ataque de risa mientras trataban de colocarse la una a la otra cosas cada vez más estrafalarias.

-Estas te van a quedar divinas-Marinette le ajustó a su amiga unas enormes gafas de sol, mientras imitaba el pomposo tono de voz de Chloe.

-¡Te vas a enterar!-Alya estalló en un risotada, contagiando a Marinette.

-Ejem…-las dos se callaron de golpe cuando la dependienta de la tienda se quedó mirándolas con gesto severo.

-Upss-las dos sonrieron con culpabilidad, y comenzaron a recoger todos los modelitos que habían sacado bastante avergonzadas.

La dependienta resopló y volvió a su trabajo.


-Te acordarás de esta Lestat, maldito traidor-le gritó uno de los matones de Goldenblood, mientras la policía se lo llevaba a rastras.

-¡Sí, no vas a tener donde esconderte en prisión!-le ladró otro, al que la joven policía compañera del jefe Rogers tenía inmovilizado y también se llevaba forcejeando.

-Bueno Lestat, viejo amigo, me parece que aquí acabaron tus andadas-se burló Rogers, observando cómo sus compañeros se llevaban a los otros gángsters a un transporte de prisión-me pasaría a visitarte a chirona, pero no creo que haga el esfuerzo.

-El juez dijo que si testificaba en contra de mis compañeros mi condena se reduciría-dijo Lestat con voz trémula.

-Sí, pero por mucho que le quites cinco años a tu pena va a seguir siendo tan larga que yo ya estaré jubilado para cuando puedas volver a delinquir. ¡Mala suerte, rata!-Rogers cerró el camión de la policía, sonriendo con satisfacción, y dejando a Lestat solo, mientras a sus compañeros se los llevaban ya hacia la prisión en el otro vehículo.

-¡Maldición!-gritó el bandido, dándole un puñetazo a la pared con rabia, solo para luego frotarse las manos dolorido-maldición, maldición, maldición…-repitió en voz baja, mientras agitaba las cadenas de sus esposas-tengo que pensar un plan…-pero no se le ocurría nada. Bufó de rabia, volviendo a agitar sus cadenas-¡Estúpida súper-heroína! ¿Quién te mandaba meterte en asuntos privados?

Justo en ese instante una ventana circular se abrió en una misteriosa cripta de París, despertando a un centenar de mariposas que brillaban como la luz de la luna. Una figura amenazante avanzó hacia la ventana. Había olido su rabia. Había saboreado su odio. Ya era suyo.

-Una mente criminal tan retorcida y capaz de los planes más intrincados, con deseos de venganza hacia Ladybug-Hawk Moth compuso una mueca de satisfacción-es una sucia rata, pero nunca lo había tenido tan fácil-una de las mariposas se posó en su mano, y poniendo la otra encima de sus alas él la volvió negra. Después, la soltó al vuelo-Vuela mi pequeño akuma… ¡Y DEMONÍZALO!

El pequeño y maligno insecto salió por la ventana y revoloteó sobre el cielo de París, que se teñía de púrpura en aquel tranquilo atardecer, que pronto dejaría de serlo…

-Piensa...piensa…-Lestat enganchó las esposas a la puerta del furgón, y comprobó satisfecho que los pomos cedían… si hacía un poco más de fuerza quizás podría partirlos-¡Ja, lo tengo!

En aquel instante el akuma entró por una pequeña rendija del camión y se posó en las esposas del ladrón.

-¡No, yo sí que lo tengo!-la fría voz de Hawk Moth resonó en la cabeza de Lestat, que se quedó paralizado-Mastermind, soy Hawk Moth, y tengo una idea mucho mejor para ti que convertirte en un vulgar fugitivo de la ley…

-Hawk Moth…-repitió Lestat, parpadeando-me…has…akumatizado.

-Sí-Hawk Moth arqueó una ceja, sorprendido. Eso nunca le había pasado antes-sí, y tengo un trabajo para ti. Un trabajo que te permitirá darte una satisfacción personal de venganza… y dármela a mí.

-Los prodigios-dijo Lestat-los quieres.

-Sí-Hawk Moth sonrió malvadamente. Realmente había sido una buena idea elegirlo-a cambio, te daré el poder de llevar a cabo cualquier plan que se te ocurra… serás el señor del crimen de París.

-¿Y la chica… puedo cargármela?-la voz de Lestat sonó tan siniestra que el propio Hawk Moth sintió cierto temor.

-Mmmmm-el señor de los akumas reflexionó unos instantes. La chica le había salvado la vida a él y a su hijo. Pero era su enemiga, a fin de cuentas-Sí, claro que puedes. Pero los prodigios primero.

-Dalo por hecho, Hawky-Lestat sonrió, mientras una oscura masa viscosa lo rodeaba y completaba su transformación.

-Creo que deberíamos meter a Lestat en una celda de la comisaría-comentó Rogers, terminándose su café.

-Sí, va a ser mejor tenerlo vigilado-respondió la mujer policía, Celine.

Rogers se colocó su gorra de teniente y fue hacia la puerta de la comisaría, cuando algo le hizo detenerse: el camión en el que tenían encerrado al criminal se movía, y de hecho iba directo hacia ellos, a gran velocidad.

-¿Señor?-preguntó Celine, extrañada.

-¡CUIDADO!-Rogers se tiró encima de ella justo cuando el camión reventaba la entrada de la comisaría y avanzaba por los pasillos hasta estamparse con la pared del fondo. Los dos policías rodaron por el suelo mientras el techo se desmoronaba y los cubría una lluvia de escombros y fragmentos de cristales.

-¡Señor!-exclamó Celine, con los ojos desorbitados, pero Rogers ya se había incorporado, y avanzó hacia la parte trasera del camión, dolorido y pistola en mano. Aunque aún no lo había incorporado, lo sabía de sobra.

-¡No está!-gritó Rogers, abriendo las puertas del camión, vacío.

-Oh no…-dijo Celine con un hilo de voz, mientras los otros policías también víctimas del brutal atentado se levantaban y apartaban los restos de la entrada.

Rogers la miró con seriedad.

-Hay que encontrar a Ladybug.


A la mañana siguiente Marinette bajó corriendo las escaleras de su casa y desayunó deprisa. Salió corriendo al colegio, y se dio cuenta cuando estaba a una manzana de que seguía en pijama, teniendo que volverse a su casa muerta de vergüenza.

-¿Qué te ocurre hoy, hija?-preguntó su madre, que aún se estaba preparando unas tostadas cuando ella regresó.

-Nadamamáhoymehelevantadoconmuchasenergías¡adiós!-la chica salió atropelladamente de casa, dando saltos como una bailarina.

-A veces creo que es ella la que se acaba mi café por las noches-comentó Sabine, sacando los panes de la tostadora.

-¡A mí no me mires!-se defendió su marido, que estaba en el sofá con el telediario encendido. La señora Chamack aparecía como todas las mañanas, pero con una expresión bastante seria en su rostro.

-…desde ayer por la noche el peligroso criminal se encuentra desaparecido. Nuestra policía continúa buscándolo, aunque todos los indicios apuntan a que ha sido akumatizado por Hawk Moth. Ladybug, si estás viendo esto, París vuelve a necesitar de tu ayuda.

-Señor-se lamentó Sabine, observando horrorizada el noticiario junto a Tom-¿cuándo acabará esto?


-¡Casi te olvidas de mí Marinette!-la regañó Tikki-¡Adrién te tiene muy comido el coco!

-¿Y te das cuenta ahora?-se rió ella, mientras corría hacia el instituto Dupond, esta vez con ropa de calle-¡No puedo creer que esta noche vaya a cenar con él!

-Te repito que será como Ladybug-el kwami se metió en su bolso mientras ella subía las escaleras principales.

-A penas he podido dormir-dijo Marinette, maravillada.

En el aula, la señorita Bustier pasó lista como todas las mañanas, obligando a sus alumnos a hacerse cumplidos entre ellos como también hacía todas las mañanas.

-Estoo… Iván-Chloe miró con repugnancia al gigantón, que la fulminó con la mirada-eres muy…grande.

-¿Gracias?-dijo él con sarcasmo.

-Muy bien-Madame Bustier los hizo sentarse antes de que pudieran empezar a discutir-¿Adrién?

Todos se giraron sorprendidos al comprobar que Agreste no se encontraba allí.

-¡¿Cómo es posible?!-exclamó Chloe-¡Para alguien en este sitio que me quiere!-Sabrina sollozó al oírla.

-Qué raro, Adrién no suele faltar-comentó Kim.

-Estadísticamente, sus faltas hasta el día de hoy han sido 0. Esta es la primera vez-informó Max, tan profesional como siempre.

-Nino ¿tú sabes algo?-preguntó la señorita Bustier, pero el chico se encogió de hombros.

-Que va ¡No me ha dicho nada! ¡Ni siquiera responde a mis mensajes!

-Después del recreo llamaré a su padre-dijo madame Bustier, dando por terminado el asunto.

-¿Qué crees que le habrá pasado? Yo creo que se ha desintegrado a sí mismo al verse en el espejo-bromeó Alya.

-No sé…-Marinette observó el sitio vacío de su amado, intrigada-¿será por la cena…?

-¿Por la qué?-preguntó Alya, extrañada.

-Nada, nada-se corrigió Marinette, a punto de delatarse. Las chicas dejaron la conversación, porque madame Bustier comenzaba con los logaritmos y no era un tema fácil.

Pero durante el resto del tiempo que estuvo en el colegio Marinette no dejó de darle vueltas al asunto, estando casi segura de que el chico había faltado por preparar la cena de aquella noche con su alter-ego y con una certeza que la hacía sentirse muy confusa: que un acto así era lo típico que ella habría hecho por él.


-Muy bien Plagg-Adrién estiró sus brazos, listo para la acción-¡Vamos a preparar la mejor cena de la historia!

-¡Genial!-replicó el kwami- relamiéndose-Voy por el camembert de la nevera.

-Eso será luego-rió Adrién, haciendo click en su ordenador multipantallas y entrando en la web de citas que había buscado la noche anterior.

-Te estás echando a perder-comentó Plagg despectivo, observando las rosas y los platos que aparecían en pantalla. "Lo mejor para tu amada" decía la web.

-Mi padre cree que estoy enfermo. La verdad es que me sorprende que se lo haya tragado-Adrién seleccionó uno de los platos, interesado-voy a tener que ser sigiloso.

-No sé cómo vas a preparar todo eso sin que te pillen-observó Plagg con desdén.

-Oh, es que Chat Noir es muy sigiloso-Adrién señaló su anillo, sonriendo travieso.

-¡Oh, venga ya!-se lamentó Plagg antes de ser absorbido por él y transformarlo en el súper-héroe gatuno.

-Ja, ja, ja-Chat observó el plato unos instantes-¡Pues vamos a ello!

Al ritmo del twist Chat Noir colocó una mesa y unas sillas en la terraza de arriba, y colocó unas velas aromáticas a los lados. También puso un enorme ramo de rosas como centro de mesa.

-Rojas como la pasión-comentó el minino, encandilado.

Luego bajó a la cocina esquivando a Nathalie que llevaba los documentos de su padre a su despacho, y encendió el horno.

-Boeuf Bourguignon-repitió, recordando la receta. Sacó la carne y la puso a asar mientras preparaba las especias y cortaba las verduras. En un momento escuchó a Nathalie acercarse, y tuvo que esconderlo todo y apagar el horno para no ser descubierto. Por suerte, la secretaria no sospechó.

Tras echar el vino sobre la carne y dejarlo terminando de calentarse se puso con los crepes, a los que echó un delicioso chocolate. Llenó el suelo de la terraza de pétalos, adornó el balcón, subió una botella de vino blanco y colocó unos altavoces con música ambiental preparada.

-Creo que ya está listo-comentó el chico, satisfecho, destransformándose.

-No puedo mirar-dijo Plagg, fingiendo arcadas.

-Te esperaré, Ladybug-Adrién observó los edificios, soñador, imaginando a la chica de sus sueños acercarse por la noche.


-Bienvenidos a la prisión estatal, escoria. Dentro de unos años la llamaréis hogar dulce hogar-se burló uno de los policías que vigilaban el camión blindado, mientras los ladrones del Goldenblood temblaban de rabia.

-No te pases Pierre, que se van a poner a llorar-se rió el otro policía.

En ese instante el camión traqueteó, y los guardias perdieron el equilibrio.

-¿Pero qué…?-dijo Pierre, incorporándose.

-¿Cómo demonios?-gritó el otro policía.

El camión ya no circulaba por la carretera de la prisión: se encontraba mucho, mucho más arriba de la carretera. Asomándose por la ventana los dos policías y el chófer observaron aterrados como el camión estaba atado a un enorme globo de colores, que lo arrastraba por el cielo.

-¡Madre de Dios!-gritó Pierre.

-¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, je, jo, ja!-una risa burlona y siniestra resonó desde el globo. Agarrado a él había un siniestro personaje: tenía el pelo largo y morado, el rostro blanco con marcadas ojeras negras y un sombrero similar al de los gángsters de los años 20 en Estados Unidos. Llevaba también un largo abrigo negro, y una camisa de rayas similar a los uniformes de la prisión. Pierre se fijó en que iba enganchado al globo por las esposas que sujetaban sus muñecas.

-¿Jefe?-preguntó uno de los criminales presos, sorprendidos.

-¡Bájenos ahora mismo o disparo!-gritó el policía compañero de Pierre.

-Sí claro, como si eso fuera a hacer que volviesen a tierra-el malvado soltó otra risotada, mientras sacaba una enorme red de pesca de su abrigo.

-¿Qué narices…?-Pierre observó perplejo como la red agarraba a sus prisioneros y los subía hacia el globo, dejándole a él y a sus compañeros policías solos en el camión-¡Devuélvelos ahora mismo! ¡Y baja tú también ya de paso!

-Mmmm creo que voy a hacer lo que me pediste al principio…soltaros-el akumatizado Lestat cortó la cuerda que unía el camión al globo, y los policías cayeron dando sonoros alaridos al vacío. Por suerte los árboles del bosque amortiguaron el impacto, y el camión se destrozó contra el suelo, dejando a los agentes inconscientes, pero milagrosamente ilesos.

-Hubiese preferido matarlos. Pero me reservo mejor para Ladybug-sonrió el villano, observando desde su globo gigante el camión caído. Desde su guarida, Hawk Moth asintió conforme.

-Lestat… ¿qué te ha ocurrido?-preguntó uno de sus antiguos compañeros.

-¡Ya no soy Lestat, imbécil, me llamo Mastermind! ¡Y tengo un nuevo plan en el que vamos a robar uno de los tesoros más codiciados del mundo! Y vosotros… vais a ayudarme-los criminales temblaron, mientras Lestat componía una sádica sonrisa-volvemos a París, caballeros.

El globo sobrevoló el bosque, mientras los gángsters divisaban de lejos la ciudad.


-Marinette, no creo que debas hacerlo. Recuerda que no puedes implicar tu vida de heroína a tu vida personal-dijo Tikki, preocupada.

-Solo será esta vez Tikki, por favor, ya me siento bastante insegura por mí sola-pidió Marinette. A penas había visto en el día a sus padres, por lo que desconocía la fuga de Lestat o su atentado contra la comisaría.

-Tengo un mal presentimiento-murmuró el kwami, pero terminó por ceder.

-Tikki… puntos fuera-pidió Marinette.

Instantes después Ladybug salía por la ventana del edificio, balanceándose en la noche hacia la mansión Agreste. Adrién la esperaba. Y aunque no lo sabía, Mastermind también.


Lo continuaré en cuanto pueda. Si os ha gustado dejad un review, no vaya a ser que me akumaticen por no recibirlos.