Capítulo 2:

En la bella ciudad de Nueva York reinaba un sol espectacular, las calles como siempre estaban llenas de gente corriendo de un lado para otro, algunos de compras y otros dirigiéndose al trabajo. Pronto empezarían las clases, solo quedaba una semana y los alumnos de la prestigiosa institución de Shicon empezaban a incorporarse en su nueva residencia. Como todos los años en los que esta institución llevaba abierta, las habitaciones estaban divididas en dos residencias, una la de los chicos y otra la de las chicas, estaban unidas por un pasillo que comunicaba con el edificio donde se practicaba la enseñanza, en ese pasillo se exponían las listas en las que se especificaba en que habitación te había tocado y en que clase. Las habitaciones eran repartidas según el estatus social, siempre había una zona de becados y no era permitido que estos se juntaran con los ricos a no ser que fuese para tomar clases. La verdad es que era una institución demasiado clasista como para estar en estos tiempos.

Los niños ricos ya estaban acomodándose en sus habitaciones, los pasillos empezaban a inundarse de alumnos fastidiados por tener que entrar al colegio una semana antes. Cinco chicos con sus respectivas lapas (chicas) caminaban en busca de sus habitaciones, uno de ellos pensaba en como le diría a sus amigos que las chicas que el había visto eran becadas ya que no eran muy bien vistas. Aun así el ya se había fijado en una castaña con ojos hechizantes. Todas eran bellezas pero para el solo existía ella desde el momento en que la vio.

En esa misma mañana soleada, cuatro chicas aterrizaban en el aeropuerto de Nueva York y recogían sus maletas mientras otra de ellas pedía un taxi y otra un mapa de la ciudad, para organizar rutas, tendrían que estudiar el terreno. Estaba claro que ellas querían organizar una fiesta, no, mejor dicho, la madre de las fiestas, para conocer a sus nuevos compañeros, así lo habían acordado en el avión, una forma muy buena para darse a conocer.

Cuando llegaron al colegio cada una recogió su maleta y se adentraron por unas puertas forjadas en hierro de color negro con la letra S en el medio, rodeada por hojas de cerezo. Al entrar se encontraron con enormes espacios de hierba brillante gracias a que esa mañana muy temprano habían activado los aspersores. Recorrieron un camino echo con piedrecillas y llegaron a la zona de las habitaciones, por fuera parecía un enorme castillo con puertas grandes y gruesas de madera, los ventanales eran enormes por los que se podía ver que el interior era mas moderno y de colores pasteles y suaves, dándole algo de luminosidad. Al adentrarse al interior del castillo vieron algo que no les gusto a ninguna de las cuatro. En el centro del pasillo había un grupo de chicos y chicas molestando a una chica que por su forma de vestir debía ser un poco pobre.

Y dime Sakura¿esa ropa la sacaste del mercadillo o del cubo de basura a la entrada de beneficencia? La chica que parecía ser la cabecilla del grupo de insensibles fue la que abrió la boca primero.

Solo porque tú te gastes todo tu dinero en ropa o te lo pague tu papa no te hace mejor que yo. La chica parecía tener carácter por la forma en la que le había contestado a esa arpía.

Yo no tengo la culpa de que tú no tengas ni para comer, no pagues conmigo tu amargura, yo solo me preocupaba por ti, quería saber de donde sacabas esa ropa tan andrajosa. Y esa estúpida volvía a atacar a la pobre muchacha.

Déjame en paz ¿quieres? Esa chica si que se estaba empezando a enfadar

Justo cuando esa pedante iba a contestar, Sango interrumpió

Perdón ¿Sakura, verdad?

Si¿Quién eres?

Hola, soy Sango, creo que estas en la misma habitación que nosotras¿te importaría enseñarnos esto? Tenía el pelo castaño claro recogido en una coleta alta. Sus ojos eran castaños con un leve brillo en ellos. Tenía puestas unas mallas de color negro con franjas rosas que cruzaban por sus piernas y un top muy corto de color rosa con franjas de color negro que se cruzaban, acentuando sus perfectos pechos.

En ese momento cinco pares de ojos masculinos se posaron en cuatro chicas preciosas con rasgos orientales. Su boca pasó de estar cerrada mientras observaban como Kikio humillaba sin control a esa chica, a estar rozando el suelo cuando vieron a esas tres bellezas.

¡¡Claro!! Síganme chicas¿sus nombres?

Yo soy Ayame. Se presentó una chica de cabello rojo como el fuego recogido en dos coletas con una flor descansando en una de ellas, que había recogido en la entrada. Estaba vestida con una falda de color negro que le llegaba un poco mas arriba del muslo y con una camisa blanca muy estrecha abotonada solo del centro dejando ver su escote y anudada por la zona que estaba muy por encima de su ombligo dejando ver el piercing que lo adornaba, en su cuello descansaba una corbata de color negro medio desabrochada y para rematar se había puesto unas botas de color negro altas con un tacón de vértigo.

Yo soy Rin. Se presentó una chica con el rostro aniñado de cabello castaño oscuro totalmente lacio. Ella tenía puestos unos pantalones de color azul bajos de cintura que le llegaban por encima de la rodilla, unas sandalias blancas con un pequeño tacón y una camisa de tirantes de color amarillo ajustada a su delgada figura. Tenía puestos unos pendientes de aro enormes y sus muñecas estaban abarrotadas de pulseras de todo tipo.

Yo soy Kagome. Fue la última en presentarse. Su pelo negro como la noche con destellos azulados y levemente rizado en las puntas, su rostro angelical y tierno fue lo que llamó la atención de dos pares de ojos que no paraban de observar todos sus gestos. Tenía puestos unos pantalones muy bajos de cintura de color negro que le llegaban por el muslo, una camisa de manga larga acampanada de color rosa claro casi transparente, cubría justo por debajo de su pecho y se enrollaba a su torso con unas tiras gruesas. Sus pies estaban adornados por unas botas negras de piel por debajo de la rodilla y en su cuello descansaba una perla rosada a juego con los pendientes que colgaban de sus delicadas orejas.

Bueno, yo soy Sakura, mucho gusto en conocerlas chicas, espero que no os molesten como a mi

¿Por qué lo dices? Preguntó Sango

Sakura miró hacia un lado donde Kikio miraba celosa como su novio miraba tan descaradamente a la pelinegra.

¿Por la barbie Malibú? No te preocupes, sabemos defendernos muy bien de las muñecas de plástico, no son rivales para nosotras ¿verdad chicas? Aseguraba Kagome

¡¡Claro!! Contestaron todas juntas

Por lo que pudieron comprobar todos, lo angelical y tierno se quedaba en su cara ya que era una chica con mucho carácter, y eso lo acababa de demostrar insultando a Kikio ¿Sería también becada?

Las cinco chicas salieron del pasillo dejando a la barbie Malibú, como Kagome ya la había bautizado con la palabra en la boca y se dirigieron a su mueva habitación. Al entrar se encontraron con una especie de salón, había dos sillones de tres plazas cada uno una mesita baja en el medio y una televisión de plasma colgada de la pared. A los lados de ese salón había cinco puertas que daban a cada una de las habitaciones, sin duda todo un lujo

Chicas, tendremos que traer el home cinema para colocarlo en el salón y así poder hacer nuestras tardes de cine. Decía Rin con mucho entusiasmo

¡¡Ssii! Y el equipo de música que me regalasteis por mi cumpleaños, lo podemos poner en esta parte para poder hacer nuestras fiestas privadas. Ahora era Ayame la que se movía frenéticamente por el amplio salón.

Perdonar que os pregunte¿de donde sacáis el dinero para todo eso? Es mas ¿de donde sacáis el dinero para llenar todas esas maletas de ropa?

Las cuatro chicas se miraron un poco sonrojadas, cada una tenía dos maletas enormes y una gran mochila colgando de su hombro en forma de bandolera.

Pues es solo la ropa de verano. Decía Apenada Kagome que veía que Sakura tenía solo una maleta

¿Solo la ropa de verano? Decía exaltada Sakura

Pues la verdad es que yo e tenido que hacer una selección de ropa, no me cabía toda. Contestaba Ayame mientras se tocaba la nuca de forma nerviosa

Pero ¿vosotras no sois becadas? Preguntaba incrédula

Si, pero eso no quita que nos guste la moda. Contestaba Rin con cara de felicidad

Se supones que los becados no tienen para esos caprichos

Bueno, pues digamos que somos unas becadas especiales, nuestras familias son de las mas importantes en Tokio, aunque eso no quiere decir que tengamos todo lo que queremos, ya que nos hacen ganarlo. Ya sabes cosas de padres. Decía Sango frotándose las manos

Pues aquí a los becados no se les mira muy bien, lo que habéis presenciado es el pan de cada día para nosotros. Deberíais explicar vuestra situación para que así no la tomen con vosotras también

Pues creo que no, preferimos ser becadas y sufrir sus ataques a tener que juntarnos con esa gente. Decía Kagome

Totalmente de acuerdo. Decían las otras chicas

Bueno si así lo quieren, prepárense

No te preocupes, no las tenemos miedo. Decía Sango

El resto de la tarde continuo entre discusiones por quien se quedaba con cada habitación, y así al final lo echaron a suerte con una moneda. Cuando ya se instalaron en las habitaciones, Kagome se puso a imprimir unas invitaciones para la fiesta que daría mañana por la noche. En las invitaciones ponía "Mañana por la noche, gran fiesta inaugural de curso, se ruega la asistencia de todos los becados, niños ricos abstenerse. Lugar de la reunión en el gimnasio de la escuela. Organizan las Dragones"

En Nueva York nadie las conocía por ese nombre, así que no tendrían ningún problema. Cuando terminó de imprimir suficientes copias salió de su habitación y llamó al resto para que todas se fuesen a repartirlas por todo el colegio, mientras Kagome le pediría permiso al director para que dejaran que se produjera una reunión de alumnos para socializar entre ellos y así poder conocerse antes del inicio de las clases, una forma muy correcta de pedir permiso para una fiesta. Kagome era la indicada ya que con su cara de ángel era difícil negarle algo y mas para un hombre. Todo estaba organizado, cada una en una parte de la residencia esperando una llamada perdida de Kagome para que empezaran a repartir las invitaciones. Pasados unos quince minutos los teléfonos daban un toque que avisaba del éxito de la misión y enseguida todas empezaban a repartir invitaciones a todo el mundo que veían. Algunos se alegraban de ser invitados a una fiesta y otros ponían cara de reproche al leer la parte en la que ponía " se ruega la asistencia de todos los becados, niños ricos abstenerse" Sin duda sería una fiesta muy comentada ya que en menos de media hora en los pasillos no se hablaba mas que de esa fiesta y de quien serían "las dragones"

¿Tú sabes quienes son esas Dragones? Decía una chico de pelo rubio platino con ojos del color del sol

Ni idea, pero está claro que no estamos invitados a esa fiesta así que deben ser becadas. Le contestaba Miroku a su amigo Inuyasha

Yo no necesito invitación, aparezco y punto, y si no les gusta pues que se aguanten. Yo voy a esa fiesta si o si

Yo también quiero ir, seguro que las cuatro diosas se encuentran en esa fiesta

¿Quienes son las cuatro diosas?

Las chicas nuevas, las que retaron a Kikio hace unas horas, sin duda ese nombre las describe muy bien

No es para tanto

Pues para mi es un sueño echo realidad

Feh! Fue la única contestación que salió de los labios de Inuyasha

El no quería reconocerlo pero también había fijado su vista en la pelinegra que formaba parte del grupo, desde el momento en el que la había visto una corriente eléctrica le había recorrido la espina dorsal, una cosa así no le había pasado nunca, ni siquiera el día que vio a Kikio tan deslumbrante como solo ella sabía estar, claro que en el momento en el que abría la boca la cagaba…… Los dos amigos se fueron a sus nuevas habitaciones para así deshacer las maletas.

Al día siguiente, la fiesta seguía estando en boca de todos. Las cuatro chicas fueron a desayunar a la cafetería con el uniforme ya puesto. Una falda que llegaba por el muslo, aunque ellas las llevaban mas cortas, de cuadros de colores marrones, blancos y rojos, unos tirantes rojos colgando, una camisa abotonada de color blanco y unas botas de color negro por debajo de la rodilla. Se sentaron en una mesita y pidieron un zumo de naranja con una tostada y miel de melocotón, las cuatro estaban acostumbradas a pedir siempre lo mismo, sus gustos eran iguales. Hablaban sobre la fiesta cuando cinco chicos guapísimos entraron hablando entre ellos. Ellas se quedaron mirando hasta que unos ojos cargados de celos se cruzaron en su camino, era Kikio otra vez

Piojosas, las voy a dar un consejo gratis, para que luego no digan que se las trató mal, no miren propiedades ajenas.

¿Conseguiste formar una frase entera con la única neurona que tienes¿O llevas desde ayer ensayándola? Contraatacaba Kagome con cara de despreocupación

Mira piojosa pobretona, no te atrevas a contestarme ¿Ok?, ósea, no tienes la clase ni siquiera como para mirarme

Kagome en es momento se levantó de la silla, se arrancó un piojo imaginario y se lo ofreció a Kikio

Para que veas que somos generosas y vemos que te da envidia, te regalo uno de mis piojos, para que tu neurona no se sienta sola

Kikio se dio la vuelta indignada acomodándose en el pecho de su novio Inuyasha. Kagome se volvió a sentar con una sonrisa de victoria en sus labios rosados y carnosos y siguió hablando con sus amigas de la organización de la fiesta. A todas se les había olvidado ya la entrada de esos bombones en la cafetería ya que eran propiedad de las barbies y eso no decía nada bueno de ellos. El resto del día siguió pasando entre arreglos del gimnasio y la decoración de los alrededores, pusieron antorchas haciendo un camino hacia la entrada del gimnasio y luego por dentro lo adornaron con globos por todo el suelo y en el centro una mesa de Dj's preparada para horas de música. Todo estaba preparado ahora solo las quedaba elegir lo que se pondrían que para ellas era lo mas complicado.

En la habitación de cinco chicos todo era tranquilidad, cada uno estaba en su habitación sin saber que hacía el resto. Inuyasha se puso unos pantalones de pinzas de color hueso y una camisa de lino de color blanca, dejando tres botones desabrochados, dejando al descubierto sus pectorales, se dejó el pelo suelto y se perfumó un poco. Salió de la habitación para ir a buscar a su amigo Miroku para así ir a la dichosa fiesta juntos, lo que se encontró en el saloncito le dejó con asombro. Todos sus amigos estaban vestidos para la fiesta, esperando los unos a los otros. ¿No se suponía que ninguno iba a ir? Koga tenía puestos unos pantalones de lino de color azul oscuro y una camisa ajustada de color azul claro, había recogido su pelo en una coleta alta como acostumbraba a hacerlo, Sessomaru tenía puestos unos pantalones vaqueros de color azul y un polo blanco y al igual que Inuyasha, el pelo se lo había dejado suelto. Miroku tenía puestos unos pantalones vaqueros de color negro y una camisa de lino de color blanca, y Bankotsu tenía puestos unos vaqueros azules y una camisa ajustada de color negro, su pelo lo había recogido en una larga trenza. ¿Qué hacían todos ahí?

Continuara……………………………………

Gracias por su apoyo, espero que les guste la actualización, os mando un beso a todos. Son pocos los reviews pero bueno 

Muchas gracias a:

Chimis

Willnira

Y a los que no dejan reviews pero leen la historia gracias también.

Hasta la próxima actualización.