Capítulo 2. No me conoces.

En cuanto la familia López con su nuevo integrante llegaron a su hogar, Frank obligó a Santana a ayudar con el equipaje de su ahora hermana.

S. Dios mío esta chica trae piedras en estas maletas o qué?
F. Baja la voz Santana, Lucy te puede escuchar.
S. Mmmm.

Entrando a la casa…

M. Bienvenida a tu nuevo hogar Lucy.
Q. Quinn… llámame Quinn.
M. Cierto, había olvidado que ahora te llaman solo por tu segundo nombre, bien qué te parece tu nueva casa?
Q. Es muy linda, gracias por recibirme, espero no dar muchas molestias.
M. No te preocupes por eso, ahora eres una López más.
Q. Gracias.
M. Santana, lleva las cosas de Quinn a tu recámara.
S. Quéeeee? Pero por qué?
F. Hija, con todo lo que pasó, no tuvimos tiempo de comprarle una cama a Quinn, además la habitación que está al lado de la tuya, será su recámara, sabes que hay mucho desorden en ella, llamaré a los carpinteros y albañiles para que vengan a remodelarla y la dejen a su gusto, trataré de que mañana empiecen, por lo pronto tendrás que compartir tu habitación algunos días con tu nueva hermana.
S. Noooooo, eso muy injusto, no tendré privacidad.
M. Santana tranquila solo será un par de días.
S. Pero por qué tiene que quedarse conmigo? Que se quede con ustedes.
F. Santana, ella te está escuchando.
S. Y qué? Solo estoy diciendo la verdad, no quiero que se quede conmigo en mi habitación.
F. Pues eso no está a discusión, se quedará contigo y punto, ah y es mejor que dejes de lado tus berrinches y seas amable con ella, de lo contrario serás castigada con no salir para nada de la casa.
S.
Quéeeee? No lo puedo creer.
M. Deja de quejarte y ayúdanos a subir las maletas.

Finalmente subieron todo el equipaje de Quinn a la habitación de Santana, los padres de la latina las dejaron a solas para que se conocieran.

S. Bien, te diré las reglas: 1. Prohibido tocar mis cosas
2. Prohibido husmear en mi habitación.
3. Prohibido interrumpir mí tiempo de descanso y sobre todo prohibido despertarme por la madrugada.

La chica rubia no dijo una sola palabra.

S. Y qué… te comieron la lengua los ratones? O simplemente no quieres hablar conmigo?

Quinn siguió sin decir una sola palabra.

S. Ok, ok, haré espacio en mis cajones para tu ropa.

Pero el "espacio" que Santana dejó para Quinn era tan pequeño que solo cupieron unas cuantas prendas, la mayoría se quedó en sus maletas.

Mientras la rubia guardaba dichas prendas, Santana pudo notar un cuaderno muy peculiar que sobresalía de una maleta, sin pensarlo dos veces lo tomó, empezó a hojearlo cuando de pronto el cuaderno le fue arrebatado de las manos.

Q. Tú tienes tus reglas, yo también tengo las mías: No tocar mis cosas.
S. Uyyy perdón princesa, solo quería ver los dibujos.
Q. Son personales.
S. Ok, ok… así que eres de mi edad?

No hubo respuesta.

S. Diablos, lo intenté, en fin iré con mis padres, te dejaré sola para que termines de instalarte… ah y no toques mis cosas.

La joven latina bajó a la sala donde se encontraban sus padres.

S. Esa chica es muuuy rara, traté de hablar con ella pero nada.
M. Ya te dije que tal vez siga en shock por la muerte de su madre, los últimos meses fueron muy pesados para las dos, ella está prácticamente sola, no es fácil.
F. Santana, ahora ella es tu hermana, trátala como tal, por cierto el lunes comienza clases en McKinley.
S. Mmmm pues espero se adapte pronto, si no los chicos se la tragarán viva.
F. Tú la ayudarás a integrarse a la preparatoria.
S. Qué? Ni loca, yo tengo un status en la escuela, no perderé mis privilegios por ayudar a integrarse a una ñoña como ella.
M. Ñoña o no, ahora es tu hermana y debes de ayudarla, o de lo contrario donde perderás tus privilegios será en esta casa.
S. Pero mamá….

Más tarde, el padre de Santana ordenó la cena y todos se reunieron en el comedor.

M. Siento que tu primera comida en esta casa sea de un restaurante Quinn.
Q. No importa está deliciosa.
F. Mañana irás con Maribel y Santana a comprarte nueva ropa y todo lo que necesites para la escuela.
Q. Gracias.
S. Tengo que ir?
M. Sí.
S. Diablos.

Luego de cenar, las chicas tomaron una ducha y se prepararon para ir a la cama, Santana vestía un pequeñísimo short con una playera sin mangas como pijama, mientras se secaba el cabello sintió que Quinn la observaba.

S. Qué tanto me ves fenómeno?

La rubia no contestó y simplemente se acomodó en la cama para tratar de dormir.

Minutos más tarde la morena hizo lo mismo, cuando entró a la cama, pudo notar que la chica que estaba a su lado, olía bastante bien.

En la madrugada algunos ruidos despertaron a la joven latina, notó que Quinn no se encontraba en la cama, volteó para todos lados, distinguió que se encontraba en la ventana de su habitación, mirando a la nada y sosteniendo su relicario.

S. Hey tú… qué te dije sobre no despertarme en la madrugada.

Quinn nuevamente no contestó y regresó a la cama sin soltar el relicario que colgaba en su cuello.

Al día siguiente las mujeres López se alistaron para salir de compras, mientras tanto Santana llamó a su novio.

S. Hey guapo… te llamo para decirte que no podré verte hoy… acompañaré a mi madre y mi nueva hermana de compras.
Sam. Pero habíamos hecho planes de ir con nuestros amigos al cine.
S. Lo se amor, pero qué hago? Mis padres me están obligando a ir.
Sam. Mmmm entonces te veré hasta el lunes en la escuela, mañana iremos de día de campo mi familia y yo… te invitaría pero sé que odias esas actividades.
S. Lo siento baby, prometo compensarte el lunes… tú y yo en el cuarto del conserje, piénsalo.
Sam. No tengo nada que pensar, es una cita mi amor.
S. Perfecto, bueno, tengo que irme, piensa en mí ok?
Sam. Lo haré, te amo.
S. Te amo, bye.

Luego de terminar la llamada, Santana salió de la casa para ir al centro comercial.

M. Quinn hija, estás segura que no necesitas más ropa?
Q. Con esto está bien, tengo ropa suficiente.
S. Si puros vestidos súper anticuados.
M. Santana!
S. Es la verdad, pareciera que quien le escogió el guardarropa a esta chica fue su abuela.
M. Santana López basta!
S. Ok, ok, iré a ver aquellas faldas.

La morena se alejó.

M. Quinn, tienes 16 años, no crees que deberías vestirte acorde a tu edad?
Q. Pues… tal vez.
M. Ven, el ser madre de una adolescente como Santana me ha ayudado a entender los nuevos estilos de la moda, vamos a escogerte algo muy lindo.

Luego de varios minutos, finalmente Maribel pudo convencer a Quinn de llevarse varias prendas.

S. Mamá me llevaré esta falda y esta chaqueta.
M. Ok, traes con qué pagarlas?
S. Estás bromeando? Tú me las vas a pagar.
M. Lo siento hija, tu padre hace menos de un mes te compró bastante ropa.
S. Pero ya la usé toda.
M. Esa es la finalidad de la ropa, no?
S. Pero, pero… ya todo el mundo me la vio puesta, no puedo repetir mi ropa tan seguido, necesito más.
M. Hoy no será posible, estamos aquí para comprarle a Quinn sus cosas, no a ti.
S. No debí acompañarlas, solo me sacan tentación.
M. Ven Quinn, vamos a pagar.

De ahí fueron a una tienda de aparatos electrónicos donde Maribel le compró una computadora portátil, un reproductor de mp3 y varias cosas más.

Luego pasaron a comprar los útiles escolares, Quinn no pudo evitar dirigirse hacia el área donde se encontraban los materiales para pintura y dibujo.

S. Creo que esa chica dibuja, vi que tenía un cuaderno lleno de ellos.
M. Es bueno saber que le gusta algo así… Quinn hija, deseas llevar algunos lápices, cuadernos?
Q. Emmm no lo sé.
M. Vamos hija, ya te dije que podemos llevar todo lo que necesites.
Q. Podemos comprar algunos pinceles, pinturas y lienzos?
M. Por su puesto.

Ya muy tarde regresaron a casa.

S. No puedo creer todo lo que le compraste a esta chica y a mí ni un esmalte de uñas quisiste comprarme.
M. Santana… bien sabes que hay reglas en esta casa, hace poco tu padre te compró muchas cosas.
S. Ya pues, es inútil discutir contigo, voy a mi recámara.
M. Ayúdale a Quinn a subir sus cosas.
S. Esto es increíble.

Llegando a la habitación de Santana.

S. Maldita sea ahora soy tu sirvienta, qué más necesita la reina?
Q. Nada, gracias.
S. Solo espero que pronto terminen de remodelar tu recámara porque no soportaré mucho tiempo el compartir mi habitación contigo.
Q. Para mí tampoco es muy cómodo.
S. Vaya hasta que te escucho hilar más de 3 frases el día de hoy, no puedo creer todo lo que mi madre te compró, esto es aaaaggghhh frustrante, tal vez necesite poner cara de no rompo un plato como la tuya para lograr que me compren algo.
Q. Santana no quiero tener problemas contigo, quiero llevar la fiesta en paz.
S. Bueno… tal vez yo no la quiera llevar en paz… escúchame bien Quinnie la huerfanita, no voy a permitir que con esa cara de niña buena sigas explotando a mis padres para que te cumplan todos tus caprichos.
Q. Yo no uso esas tácticas en las que se nota tu eres una experta.
S. Escúchame bien idiota, yo no tengo la culpa de que tu madre este muerta ni que tu padre esté preso por ratero, pero una cosa si te digo no voy a permitir….

Antes de que pudiera terminar la frase, la rubia la tomó de la chaqueta y la azotó contra la pared.

Q. La que me tiene que escuchar muy bien eres tú, niña mimada, no me conoces en lo absoluto, no sabes de lo que puedo llegar a ser capaz, así que como te dije, quiero llevar la fiesta en paz contigo, o de lo contrario me vas a conocer y créeme no te gustará.

Con eso, soltó a la joven latina dejándola en shock sin decir una palabra, luego solo le sonrió y salió de la habitación.

Santana por primera vez en su vida, tuvo miedo.