Capítulo 2.
Cuatro meses pasaron, tenía a penas dos semanas de haber cumplido los siete meses cuando un dolor inaguantable abarcó mi cuerpo. Estábamos en medio de un entrenamiento de genjutsu cuando pasó.
Ero-sennin de inmediato me cargó e invocó a un sapo, al cual nos metimos en su estómago. Y éste, mediante un pergamino de invocación, nos llevó a Konoha.
Fui dejado en la camilla de la habitación acordada mientras que Ero-sennin fue por la vieja Tsunade y Shizune.
-¡Naruto! ¿cómo te sientes?-las dos mujeres entraron a la habitación seguidas de Jiraiya.
No podía hablar, mi garganta solo emitía gemidos de dolor.
-¡Bien! Iniciaremos la cesárea-avisó Tsunade-¡Shizune, los instrumentos!
-Están preparados, Tsunade-sama.
-Jiraiya, prepara el sello-
-Ah, ¡sí!
Yo solo captaba algunas palabras, pero no era necesario darle importancia. Ya me sabía el procedimiento. Ero-sennin utilizaría un sello que controlaría al Kyubi mientras la vieja Tsunade y Shizune realizaban la cesárea.
-Te pondré anestesia, Naruto, cuando despiertes ya tendrás a tu bebé-me dijo Shizune, sonreí, o por lo menos lo intenté.
Una vez mi cuerpo se entumeció, no supe más nada. Dos horas más tarde me encontraba en la misma habitación, ahora más cálida. Miré a mi alrededor, estaba solo. Entre en pánico, ¿y si se llevaron a mi bebé y nunca más le vería?
Comencé a pensar en posibilidades, cada una peor que la anterior, hasta que un llanto me sacó de mis paranoias. Del lado izquierdo de la cama, en una pequeña cuna, había un bulto de mantas naranjas pidiendo atención.
El alma me volvió al cuerpo, o así lo sentí. Allí estaba mi bebé, en perfectas condiciones.
Me levanté como pude de la cama y me acerqué, tomando ese manojo de mantas sin dudarlo. Estaba ansioso de verle, saber que tanto se parecía a Sasuke y que tanto a mí.
Sentí la puerta abrirse, pero no le di importancia. Solo tenía ojos para esa pequeña criatura de piel rosada y regordetes cachetes.
-Es preciosa-esa era la voz de Kakashi, sonreí con lágrimas en los ojos. Sí, mi hija era preciosa-Deberías acostarte, acabas de salir de una operación.
-Estoy bien, Kakashi-sensei-a pesar de mis palabras, volví a la cama, con mi hija en brazos.
-Iré a avisarle a Tsunade-sama que despertaste-asentí y él se fue.
Todo ese rato me dediqué a detallar el rostro de mi pequeña: diminutos cabellos negros, naríz perfilada y mejillas infladas y rojas. Me enamoré de ella, incluso mucho antes de poder verla. Allí jure protegerla por sobre todas las cosas, sin importar qué.
Al rato llegaron Tsunade, Ero-sennin, Shizune y Kakashi.
-¿Qué nombre le pondrás?-preguntó Shizune.
-Isuke-respondí sin chistar-Uchiha Isuke.
-Uchiha, es algo muy obvio-comentó Kakashi.
-Uzumaki sería aún peor'ttebayo-dije. Todos asintieron de acuerdo.
Tsunade-obaachan se acercó a mí, estirando sus brazos. Dudé, no quería soltar a mi pequeña. Pero luego pensé en lo ilógico que era negarle eso a Tsunade.
-¡Bienvenida a Konoha, Uchiha Isuke!-dijo sonriendole. Yo reí, estaba demasiado feliz.
Antes de irse, Tsunade-obaachan tornó el ambiente a uno más serio.
-La seguridad de ambos ahora debe ser mayor, Jiraiya puede cuidarlos perfectamente bien... pero ser precavidos nunca está de más-dijo, cruzándose de brazos. Yo asentí, viendo a Kakashi jugar con Isuke.
-Yo... a pesar de que Shizune-neechan me ha estado enseñando, no soy un experto en cuidar bebés'ttebayo...-dije con pena, desviando la mirada.
Todos rieron.
-Sí, lo sé-dijo Tsunade-Le di a una ANBU la misión de cuidar de ambos y ayudarte con los cuidados del bebé. No tienes por qué preocuparte.
Los primeros meses con Isuke fueron difíciles; ella despertaba en la madrugada, comía cada cuatro horas y necesitaba cambio de pañales constantes. Sin embargo, fueron los mejores meses de mis cortos trece años. Tener algo que era absolutamente mío, que necesitaba de mí, era maravilloso. Y lo era aun más sabiendo que esa niña era producto del vínculo entre Sasuke y yo.
Con el pasar de los días, las semanas, Isuke comenzó a adoptar manías. Como que para dormir necesitaba su mantita y recostarse en mi pecho o que para comer debías mecerla levemente.
Ero-sennin solía bromear con que tener una hija me había hecho madurar, pero yo no me sentía así. Simplemente, comencé a vivir de su bienestar. Fortalecerme por ella y la promesa de reunirnos con Sasuke.
-Si partimos esta noche, en la mañana estaremos en Konoha-me dijo Keiko, la ANBU que Tsunade-obaachan me había asignado dos años y medio atrás.
-¡Eso es genial'ttebayo!-grité, alzando a Isuke- Preciosa, mañana volveremos a casa.
-Naruto, Isu-chan acaba de comer, ¡la harás vomitar!-me gritó Ero-sennin.
-Estoy emocionado'ttebayo, mañana Isu-chan conocerá nuestra aldea y a mis amigos-dije sonriendo.
-Sí, Tsunade ha enviado demasiadas cartas últimamente-dijo riendo.
-Egoeni-balbuceó Isuke, haciéndonos reír a Keiko y a mí.
-¡Tú, mocosa! Respétame-la cargó y le hizo cosquillas. Para Isuke, Ero-sennin era su abuelo y para Ero-sennin, Isuke era su niña consentida.
Llegar a Konoha fue una total sorpresa.
Al llegar, yo llevaba a Isuke en mis hombros. Ella miraba a todos lados, curiosa. Y yo no podía dejar de sonreír, al fin estábamos en casa y pronto podría ir por Sasuke.
Estaba sobre un poste cuando escuche a Sakura-chan llamarme, baje y la salude efusivo.
-Naruto, estas tan alto ¡y pareces mas maduro!-dijo al verme a su lado, viendo entonces a Isu sobre mis hombros-¿Y esa niña? es tan tierna
Sin duda, era el momento que mas temía. Sakura era mi mejor amiga, no sabia como iba a reaccionar y si ella me daba la espalda me dolería, pero mi bebé es mucho mas importante.
-Deberíamos ir con Tsunade, allí te explicaremos-intervino ero-sennin, seguro se dio cuenta de mis nervios
Nos dirigimos al edificio del hokage, yo le iba contando a Isu-chan sobre la vieja Tsunade y mi sueño de ser hokage, mientras Sakura, Keiko y Ero-sennin nos seguían.
-¡Jiraiya! ¿Cómo te atreves a traerlos después de tanto? ¡Ni siquiera respondías mis cartas, si no fuera por Keiko!-Tsunade estaba furiosa, y Ero-sennin lo pudo comprobar con la silla que terminó esquivando.
-Vale, vale, no es mi culpa, Naruto y yo entrenábamos mucho-dijo mientras se ocultaba tras Keiko
-Miente, se la pasaba con mujerzuelas y bebiendo'ttebayo-le susurré a la abuela, divertido.
-Mocoso traidor, no debí llevarte conmigo, mira como me tratas-un aura amenazante rodeaba a ero-sennin
-Egoseni-Isuke, siempre salvandome de ese viejo loco.
Después de que Isu se hizo notar, Tsunade y Shizune ignoraron nuestra presencia, me la quitaron de los brazos y comenzaron a apretujarla hasta el punto de hacerla llorar.
-Vieja decrepita, quiten las manos de mi bebé-les grite mientras se la quitaba, Isuke escondió su rostro en mi cuello, llorando-Ya ven como la asustan'ttebayo.
-¿Tu bebé? Na-Naruto... esa niña es...
La habitación se quedó en silencio. Todos nos habíamos olvidado de Sakura.
-Sakura, te contare una cosa... pero te ordeno que actúes con madurez-Tsunade estaba seria y el ambiente era incómodo.
-Sí, maestra-aceptó indecisa.
-Verás, hace tres años, Naruto tuvo un pequeño desliz...-comenzó la vieja, haciendome enojar.
-Fue entrega consensual de amor-interrumpí, cabreado. Sasuke me había dicho que me amaba, en el valle del fin
-Sí, eso... tuvieron relaciones sexuales-mi rostro hervía y estoy seguro que no era de fiebre
-Kyuubi, dentro de naruto, creo un útero momentáneo de chakra para capturar el semen del otro padre para asegurar un contenedor mucho más poderoso. Así pues, Naruto quedó embarazado y esa niña, Isuke, es su hija-Sakura asentía, confundida. Cuando Tsunade terminó de hablar, miro a Isuke y abrió los ojos con lo que era sorpresa y miedo.
-Su... su otro padre... ¿quién es?-Todos me miraron, era yo quien debía decirlo. Mire a mi hija y ella me miró de vuelta. Suspiré.
-El otro padre de Isuke es...
-Api sassk-me interrumpió ella, en su balbuceo infantil, haciéndome sonreír
-Sí, bebé, tu otro papá es Sasuke-tenía miedo de ver a Sakura, sin embargo, lo hice. Ella miraba fijamente el suelo.
-Debí suponerlo... es... ella es idéntica a él-Levanto la vista y a mí se me hizo un nudo en la garganta. Sakura quería llorar, ella aun no había superado a Sasuke, al igual que yo.
-No diré que lo siento, Sakura-chan... porque Isu-chan es lo mas bello que tengo y Sasuke... aun lo quiero demasiado-dije sincero. Ella asintió, sin derramar ni una lágrima
-Bien, ahora, debo informarles que serán reasignados a un equipo, pero antes mediremos que tanto han progresado en los últimos dos años y medio.
Que Kakashi nos hiciera quitarle los cascabeles me hizo recordar el principio de todo y me deprimí demasiado. Sakura parecía igual de deprimida. Aun así, logramos quitarle los cascabeles.
Tsunade nos hizo descansar, con el aviso de que tendríamos una misión al día siguiente.
-Naruto, no te preocupes, Keiko seguirá al cuidado de Isuke-me dijo Shizune, asentí aliviado. Si había alguien que no fuera Ero-sennin o Tsunade-obaachan a quien le dejaría el cuidado de mi hija, esa era Keiko.
-Gracias, me voy yendo-avisé.
-Naruto, ordené a Kakashi y Shizune que habilitaran tu apartamento... ahora es mas amplio y tiene lo necesario para Isuke-dijo Tsunade.
No pude contenerme, corrí a abrazarla. Al terminar el abrazo le dedique una sonrisa y tome a Isuke de los brazos de ero-sennin, estaba dormida.
Comencé a caminar hacia mi apartamento, iba tarareando una canción de cuna que solía cantarle a Isuke.
-¡Naruto, espera!-me gire y vi a Sakura correr hacia mi
-Sakura-chan, ¿sucede algo?
-Yo... no... verás, quería disculparme... no supe como reaccionar con la noticia y... te envidie tanto... yo...
-Lo entiendo, Sakura-chan... si fuese sido al revés, yo me sentiría igual. Incluso hubiera reaccionado peor-le sonreí y ella me miro cohibida
-Es realmente hermosa-murmuró
-Lo es, es mi mundo-nos quedamos unos minutos en silencio-Cumpliré mi promesa... traeré a Sasuke de vuelta... pero, esta vez lo haré por mi hija, Sakura-chan... si él no me quiere a mí, perfecto, pero quiero que él la acepte-la mire a los ojos en todo momento
-Lo sé... yo no puedo luchar contra el vínculo que ustedes tienen... mucho menos con el de su hija.
Hablamos un rato mas, cambiando el tema. Me sentí aliviado de que ella no hubiera reaccionado mal, quizás estaba herida pero me alegró que no mostrara desprecio hacia Isuke.
