LOS TRECE DEL JURAMENTO DEL APOCALIPSIS

PARTE 1: DESTINO

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Ciao, guys Dios les bendiga :D

Summary:

En un juramento se resguardaba las llaves del fin del mundo, trece lo componían y la humanidad necesitaba sobrevivir, pero, la única salida estaba en la sangre de unos pocos y debía sobrevivir a cualquier costo…Fic para la actividad de " El Fin Del Siglo: Profecías del fin del mundo" del Foro Christ Living in Followers in Spanish

Sinopsis

En el año 2014 los estudios genéticos habían llegado a mutar los genes para reducir ciertas enfermedades, y la mutación se volvió incontrolable. En los años siguientes se continuó identificando los genes que influían en la longevidad de vida del ser humano, con ello buscando la cura a las múltiples deformaciones humanas.

La perfección.

Poco tiempo después estallo la guerra en el mundo, donde las armas nucleares y genéticas se desencadenaron destruyendo más del 50% de la civilización. Al tratar de llevar una paz duradera se llegó a un acuerdo entre las naciones, habían llegado demasiado tarde.

La tierra estaba muriendo, y nada se podía hacer.

Las pestes comenzaron a desatarse y la única forma de destruirlas era la misma que la había ocasionado. Los pocos científicos vivos, buscaron durante una década la solución y habían hallado a través del proceso Metilación -Adición en el ADN la solución en un grupo sanguíneo oculto entre la humanidad; De las cenizas de aquella lejana civilización, surgió un nuevo mundo donde las arenas cubrían la árida tierra y la persecución de aquella sangre era la única respuesta: Al precio que fuera, la humanidad debía sobrevivir…

Palabras: 907 aprox.

Capítulo 2: The Curse Devoured The Earth

"Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres."

Isaías 24:6

Era una tierra de abrasador sol negro que parecía extenderse en la inmensidad, donde las rojizas dunas se esparcían enromes alzándose y cayendo en valles desde el gris cielo. Había abstractas formaciones de rocas y vestigios de épocas en que las ciudades cubrían la tierra, cuando reinaba el caos y la confusión.

El sol negro que reinaba el vasto cielo, comenzaba a ponerse sobre el horizonte lleno de un tono más rojizo después de la negrura que lo cubría. Desde que salía al alba, las densas nubes que daban un extraño tono al cielo arrojando destellos de obscuridad como un enorme océano de bronce.

El sonido que arrastraba el viento, era una buena señal.

El ave de presa sobre la roca la observo con cautela y aquellos horribles ojos rojos, como los de una criatura del averno. Mirándola, le trajo repulsión, aquella atroz ave que habían domado alrededor de quien sabe cuánto siglos atrás, con aquellos ojos ciegos a la luz, Era indicio del campamento más cercano de nómadas de las arenas.

Por supuesto, al mirar más allá de aquellas densas nubes de vez en cuando se avistaba una monstruosa figura flotando sobre la tierra que iba y venía sobre el cielo.

Molesta continúo el camino que indicaban las voces, y sosteniendo las amarras de su improvisada mochila subió a la cima de la duna que tal vez, la separaba de la gente.

La poca que quedaba—pensó.

Sabía que encontraría una caravana de mercaderes; desconfiada sabía que entre ellos siempre había un espía traidor.

Siempre los había—se dijo mentalmente.

Allegra Aminah pudo ver como se dispersaba el campamento, las sombras alrededor de la hoguera daban indicio de asentarse por aquella noche y sonrío.

Los últimos destellos dieron paso a la más obscura negrura, las sombras reflejaban las desperdigadas siluetas con telas negras de los nómadas mercaderes, cuyo negocio negro era el abastecimiento del mundo árido de las dunas.

El viento comenzaba a mover la entrada de las tiendas, aunque no perforaba las gruesas telas oscuras con mezcla de colores claros y frescos.

Pronto, entre las densas nubes que cubrían el cielo se asomó la luna de color rojo—Conocida como la Luna de sangre—Era el momento adecuado para moverse.

Se deslizo suavemente sobre la duna rojiza que se alzaba a un lado del camino trazado del campamento, apoyo sobre sus muslos y codos para asomar con cautela su mirada, tras el oscuro velo junto a la negra cubierta de su túnica.

La luz rojiza de la luna que comenzaba a alzarse y pudo ver mejor las vacilantes sombras de la caravana que cruzaba el valle entre ambas dunas.

Las macabras siluetas de hombres sentados, que vigilaban las riendas de los codiciados camellos del desierto. Para identificarlos estaban cubiertos de colores y símbolos bordados de cada hombre junto a las oscuras vestimentas de sus túnicas, que parecían flotar alrededor.

Allegra se movió y sus ojos completamente grises parecían brillar insondables, deslizándose suavemente mientras deslizaba una de sus manos cerca de su muslo y tocando el cuchillo de hoja de engastes de plata curva, que escondía en la funda amarrada sobre sus oscuro pantalones holgados donde parecía que los forros de piel se mezclaban con la tela negra.

Tranquila ahora, suspiro y bajando nuevamente al valle se limpió los rojizos granos de la tela de su oscura túnica. Había visto cada movimiento de los miembros de la caravana incluso cuando se detenían en la base entre el valle y el cercano oasis de oscuras aguas, tan rojas como la sangre.

El silbido del viento era un canto, en silencio, incrusto sus dedos en la arena para sentir el llamado de su sangre. Parecía como la adrenalina apresurada parecía correr por los ríos de sangre de su cuerpo, múltiples sensaciones comenzaban a atravesar su cuerpo.

Eran Suks(1) nómadas que caminaban alrededor del continente con mercancías que muchos renegados y habitantes de las tierras rojas podían intercambiar para sobrevivir.

La tierra comenzaba a hablarle un lenguaje abrumador y hermoso. Lleno de sucesos, imágenes, sonidos que se extendían más allá de las palabras aún más profundos y plenos de sentidos. Un antiguo lenguaje que los hombres de ahora no entendían, uno que nació, antes que las palabras donde la fuerza de las voces parecía un remolino en las paredes de su mente.

Trato de aislar el tiempo que las arenas resguardaban, desde la antigüedad. Sin flaquear ante tal conocimiento eficiente y sobrenatural. Encontrando lo que deseaba, un aire proveniente de oriente acaricio su rostro sacándola de sus pensamientos. Una experiencia que hacia parte de su ser, era emotiva y persistente al ver el tiempo plasmado en la tierra que miraba, escuchaba, siempre le fascinaba todo aquello.

Viajar en los tiempos—Así se le conocía a aquel don, solo pocos como ella podían usarlo de forma que podían atravesar las eras y las épocas. Ver el conocimiento que la tierra poseía era más de lo que un ser humano podría ver, —pero, ¿Acaso era humana?—un brillo de risa se avisto en sus ojos.

Soltando el engaste del cuchillo en la funda de sus correas y estirándose de forma felina podía comprar alguno que otros víveres para su bolsa de viaje. Algo en la tierra, le decía que podía encontrar una parte importante y conociendo el instinto que siempre le avisaba. Confió en aquello.

Era un buen día para ir de compras, después de todo Èl regresaría pronto de su viaje a occidente.

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Suks: Tienda de comerciantes de bazar en Marrakech