Capítulo 1

Lo que son las cosas.

Amanecía en el frío Londres, con la vista a una calle tranquila y un par de personas caminando por la acera. El ruido de los coches a lo lejos, el ardor en la nariz por el frío, los ojos llorosos por estar recién levantado. Despeinado, con una taza de café esperando en la cocina, Harry se había convencido de que no podría estar en un mejor lugar.

Cerró la ventana para que la luz del sol no molestara a su amante, quien aún dormía en la cama desarreglada de Harry, testigo de un sexo pudoroso y chillón cada cierto par de noches. Harry sonríe al ver esta escena: al notar las sábanas destendidas, al ver el cuerpo desnudo de quien le hace dar gracias a la vida por haberse vuelto tan sencilla de repente.

—Buenos días.

Escucha de pronto el susurro.

—Buen día. —contesta él, sonriente.

—Ven. Es domingo. No tienes por qué estar despierto aún.

Harry se ríe un poquito más. Entra en la cama y se deja acariciar el cabello. Descansa todo el peso de su cuerpo y se siente aún más relajado.

—Me podría quedar así todo el día.

—¿Qué te detiene?

Harry hunde la cara en la almohada por unos segundos, antes de responder.

—Realmente, nada.

Y sonríe nuevamente, antes de besar sus labios. Suspira, acomoda a Ginny entre sus brazos y se prepara para dormir un poco más.

Son las cuatro veintidós de la tarde cuando recibe un texto de Ron:

"URGENTE. WEASLEYS, 7 PM."

Harry maldice un poco por dentro porque sabe lo que significa.

"Weasley's". Es como llamaba ahora Ron a la casa vieja pero recién adquirida por él y Hermione. "El lugar de los Weasley's". "Residencia Weasley's". "Donde viven los monstruos". Hermione debatió estas ideas hasta que se dio cuenta de que era imposible: el día en que Harry, inocente y descuidado le dijo a Seamus "No puedo, estaré en Weasleys". Todos sus amigos, entonces, comenzaron a llamarlo del mismo modo. Una hora más tarde Ginny y Harry están en la nueva casa de Ron, limpiando y preparando todo para una cena familiar. Harry es huérfano desde que era un niño, así que siempre es invitado a las reuniones de la familia Weasley, además, como mejor amigo de Ron e hijo adoptivo de Molly, siempre era el primero en la lista de invitados. A las siete en punto los papás de Hermione asomaron sus caras a la residencia. A las siete con tres minutos, el señor Granger yacía desmayado en el sillón.

En la madrugada resuena el telefóno de Harry, vibrando con fuerza en su cama. Sin embargo, Harry tiene cosas más importantes que hacer. Con Ginny montada en su regazo, sudando y suspirando el placer de su sexo, Harry aleja el teléfono sin que ella se de cuenta.

En la oscuridad del cuarto, la pantalla del móvil anuncia tres llamadas perdidas.

A unos cuantos kilómetros, Draco cierra con llave la puerta de su departamento, se limpia un par de lágrimas, y se larga (porque irse es sólo alejarse, sin furia, sin rencor). Pero no, él se larga de su hogar, toma un taxi con una maleta improvisada y mientras llega a su destino saca su smarthphone y compra el primer boleto de avión que le sería posible abordar sin tener que esperar tanto. Durante la siguiente semana, el restaurante que Draco maneja quiebra de forma inesperada. Draco no sólo pierde cientos de miles de libras, sino una parte de su persona.

El miércoles por la mañana, tres días después de la cena con los Weasley, el descubrimiento del embarazo de Hermione y la inesperada petición de su mano, Harry aún no se atreve a escribirle a Draco. Ese día Ron recibe su llamada de felicitación, en frente de Harry. Harry está molesto, avergonzado. El jueves en la noche un noticiero local anuncia el cierre temporal de uno de los restaurantes más prometedores de la ciudad. Harry tiene miedo de lo que puede estar pasando. La conductora anuncia sin más que se trata de una de las sucursales que patrocina la cadena Malfoy. A Harry le sudan las manos, sentado en el sillón, mientras escucha la voz de Ginny tararear una canción mientras prepara la cena.

Aparece el rostro de Draco en el televisor. A Harry le late rápido el corazón, porque tiene días que no sabe nada de él y hasta había olvidado un poco cómo era físicamente, porque le duele su ausencia, porque de alguna manera, sabe que él tiene la culpa. Traga saliva. Harry es culpable. Un suspiro doloroso abandona su pecho, mueve los pies estresado. Levanta el celular, aún conectado a la toma de corriente y escribe: "¿Dónde estás? ¿Estás bien? Siento mucho lo que te está pasando. Entiendo que estés molesto conmigo pero quiero saber que va a pasar. "

Lo coloca boca abajo en el buró que tiene al lado. Se acaricia el entrecejo. ¿Desde cuándo se había vuelto tan cobarde y detestable? El teléfono vibra más rápido de lo que imaginó. Se sorprende y lo mira, esperando lo peor. No quería afrontar a Draco, y sin embargo…

"El contacto que está intentando localizar no está recibiendo sus mensajes."

Harry sabe que todo se fue a la mierda.