CÁPITULO 1 DE BODAS Y REUNIONES
Todos los compañeros de mesa se quedaron mudos, no sabían a qué venía eso que había dicho el mayor de los Potter, sonaba demasiado a los augurios de guerra que se oían cada vez más en el Ministerio, ¿Pero que podía saber John sobre eso? No era miembro de la Orden, y aunque era amigo de Lucius nunca había dado muestras de simpatizar con la causa del Señor Oscuro. Por entre las caras del grupo de amigos se podía ver como unos estaban sorprendidos, otros indignados y horrorizados y otros directamente que no querían creerlo, no querían creer que una guerra se les venía encima.
- ¿A qué te refieres con eso? – Preguntó Moody – No eres auror, ni miembro de la Orden; es imposible que un civil como tú esté tan informado sobre este asunto. – Inquirió el viejo auror mirándolo con sospecha.
- Teniendo en cuenta que mi padre es el jefe de aurores y mi hermano miembro de la Orden sería raro que no lo supiese. - Dijo John intentando salvar la situación.
Alastor continuaba observando al mayor de los Potter con suspicacia, pero no era el único que empezaba a sospechar, Lily ya sabía cómo se las traía John. Aun así ellos no eran los únicos había alguien más que sospechaba, alguien que no había destacado tanto, alguien que podría cambiarlo todo.
- Creía que ya no te acercabas por aquí (Godric's Hollow). – Observó Mary McDonald aumentando así las sospechas de Moody y atrayendo peligrosamente la atención de John hacia ella.
- ¿Y que puede saber alguien como tú? – Contestó John despectivamente. - ¿Tanto quieres mis atenciones?
- Menuda tensión hay por aquí ¿No Gabian?- soltó uno de los gemelos Prewett ante el tenso silencio que se había apoderado de la mesa.
- Sí querido Fideon, y no precisamente de la buena – Le respondió su hermano.
- Se agradece la ayuda chicos, pero no necesito a nadie para luchar mis peleas. Estoy bastante segura que Potter sabe a lo que me refiero y si la intuición no me falla, su querida acompañante también lo sabe. – Insinuó Mary.
- Espero que lo de querida no haya segundas intenciones McDonald, no me llegas ni a la suela de los zapatos. ¿Por qué no vuelves al sitio del que saliste? – Espetó Erika, la acompañante de John.
- Al parecer, John, te has dado cuenta que no tienes posibilidades con esa persona y lo intentas con otra. - afirmó Mary, mirando de reojo a Lily para que John entendiera a quien se refería.
Ante esto Mary sintió una punzada de dolor en la pierna a causa de la patada que le acababa de dar Lily mientras el resto de sus amigas la miraban con cierto reproche. Viendo como la discusión amenazaba con continuar y mucho más fuerte que antes Marlenne se dispuso a cortarla:
- Basta chicos, Frank y Alice vienen por ahí, y no quiero aguarles la fiesta, así que aquí no ha pasado nada.
- Cierto, empezad a comportaros, y eso va por todos. – Concluyo Prue.
- ¿Sabes que prima? – Dijo John refiriéndose a Prue – No me apetece compartir la mesa con alguien como ella. Además tenemos un compromiso y llegamos tarde, así que mejor nos vamos ya. – Anunció – Longbottom, gracias por la invitación.
- Adiós John. – se despidió Frank – ¿Ocurre algo chicos?
- No pasa nada Frank – Contestó James.
- Eso, tú ahora concéntrate en lo importante de esto. – Dijo Sirius.
- Cierto, ahora somos una familia Alice. – Sonrió Frank ilusionado.
- Yo me refería más bien a la noche de bodas Frankie-Boy. – Soltó Sirius con una sonrisa perruna
- Querido Canuto, - replicó James - creo que olvidas lo realmente importante de tooodo esto.
- No me digas que a ti también te han sorbido el cerebro con esas ideas del matrimonio, Corni. – Rogó Sirius.
- No, yo me refería a la semanita interesante que estos dos van a pasar de luna de miel. - Rio James aliviando la tensión en el ambiente y causando el sonrojo de la pareja. – Vamos Lils, te invito
- ¿Cómo que me invitas, James? – Preguntó Lily con cierto recelo
- ¡Claro! A pasear con mi increíble persona.
Lily puso los ojos en blanco mientras se quejaba de lo payaso que podía llegar a ser, pero se levantó y aceptó encantada el brazo del chico mientras se dirigían hacia las calles del pueblo. Si se les observaba pasear juntos por el pueblo se podía apreciar como ambos se relajaban, y es que la inminente guerra hacia estragos entre todos, aumentaba los nervios y la ansiedad. Apreciaban al máximo esos pequeños instantes de felicidad como la boda de Frank y Alice, o pequeños instantes de paz como los que tenían dando un pequeño paseo por las calles adoquinadas de Godric's Hollow que rememoraban un pasado mágico y medieval. Paso a paso se iban alejando de la fiesta.
La casa de los Potter se situaba en la esquina de la calle principal del pueblo. Desde fuera se veía que era una casa realmente confortable. Los techos, el suelo y los muebles de madera creaban una atmósfera cálida y acogedora, sobre todo por la noche, cuando se encendían las luces y se prendía fuego a la leña en la gran chimenea del salón. De día, las paredes de piedra blanca y rosada reflejaban la luz que entraba por las grandes ventanas y la casa se iluminaba de oro. Había diez habitaciones, pero parecían cincuenta. Todas se comunicaban a través de un complicado sistema de puertas, escaleras y pasillos. Mirándola desde fuera, se podría decir que era una casa de tan solo una planta, pero por dentro era todo un laberinto.
La casa desprendía un agradable olor a leña, pero olfateándola con más detenimiento, se podían distinguir distintos aromas según la habitación que visitabas. El despacho del señor Potter, por ejemplo, se apreciaba el buen olor de los libros; la cocina, olía a tarta de melaza y a las famosas galletas que tan bien le salían a Dorea y que tanto le gustaban a Sirius.
La pareja iba avanzando mientras se fijaban en el maravilloso pueblo por el que caminaban.
- Es precioso, ¿verdad? – observó Lily
- Sí, tanto como tú.
- ¡James! – le regañó Lily mientras se ponía del mismo rojo que su pelo
- ¿Qué? , sólo he dicho la verdad. – Soltó James mirando intensamente a su novia
- Te quiero mucho. – Susurró Lily al mismo tiempo que juntaba sus labios con los de él.
- Yo también te quiero, pelirroja, desde el primer día que te vi, aunque me comportara como un idiota.
Lily sonrió suavemente mientras le daba otro beso, un beso que James recibió con mucho gusto y cogiéndole la cara con sus dos manos, lo profundizó como si no quisiera que nunca acabara ese momento. Cuando acabó el beso se miraron fijamente durante unos segundos antes de continuar paseando por el pueblo.
Godric's Hollow, según contaban las leyendas, era el lugar en el que se estableció Godric Gryffindor, unos de los cuatro fundadores del colegio Hogwarts. Según estas Godric creó el pueblo con la idea futura que ambas comunidades, tanto la mágica como la muggle, pudiesen convivir en paz. Tal vez por eso las casas más antiguas en las que también vivían muggles tenían cierto parecido a cabañas de magos como las que se podían ver en las películas o algunas novelas muggles. Conservaban en sus patios también algunos monumentos de apariencia druídica en honor a sus antiguos protectores y aliados.
El Valle de Godric era un pueblo delicioso. Las casas de piedra tenían verandas y jardines de flores protegidos por muros cubiertos de moras y rosas silvestres. Estaba situado en un valle tranquilo que descendía en suave pendiente hacia el apacible mar de una bahía amplia y profunda.
Al final el deseo de Godric Gryffindor fue escuchado y Godric's Hollow se convirtió en la única comunidad de Gran Bretaña en la que desde hacía muchos años las gentes mágicas y los muggles habitaban en una perfecta armonía.
La boda había terminado hacia horas y los novios ya se habían marchado para empezar cuanto antes su luna de miel. Remus, Sirius y James se encontraban en el despechado del padre de éste último hablando sobre algunos temas de la Orden cuando Sirius dijo:
- James, no quisiera preocuparte pero, ¿qué piensas sobre la "conversación" de Mary y John de esta tarde?
- No sé, Sirius, la verdad es que le he estado dando vueltas al asunto pero no sé qué pensar. Mary es una buena amiga y no tendría por qué mentir pero John, al fin y al cabo, es mi hermano, aunque no nos llevemos del todo bien y no quiero creer que sea una mala persona.
- Tienes razón – afirmó Remus – pero, ¿no te parece extraño que hable sobre asuntos de los que no está informado? Digo, tu padre no creo que le cuente nada sobre las misiones de los aurores y nosotros tampoco le tenemos informado respecto a los planes de la Orden.
- Así que, ¿tú piensas igual que Ojoloco? Como somos sangre pura y él se juntaba con la pandilla de Malfoy, ¿ya lo catalogáis como un mortífago? – le contestó James – No sabía que te fijaras tanto en las apariencias, precisamente tú, Lunático. Sirius, también es sangre pura, y míralo dónde está.
- Esto es distinto, Cornamenta, no me fijo en las apariencias, me fijo en los hechos y tengo que decir que lo que está haciendo John últimamente es bastante sospechoso. ¿No te parece curioso que siempre desaparezca cuando hay un ataque?
- Remus, tiene razón, James, es bastante sospechoso – manifestó Sirius
- Sospechoso o no, John es mi hermano y hasta que no me demuestre lo contrario continuará teniendo mi apoyo y confianza.
Remus y Sirius se miraron sin saber qué hacer, estaba claro que James jamás desconfiaría de su hermano a no ser que tuvieran las pruebas suficientes que demostraran que lo que decían era cierto.
- Bueno, cambiemos de tema – dijo Sirius, al ver que entraban en el despacho Lily y Prue.
- ¿De qué habláis? – preguntó Prue abrazándose a Sirius
- Sobre la Orden – le contestó él mientras le daba un suave beso en los labios.
- Según he oído, va a unirse un chico joven. Estudiaba en una escuela de magia en América. Tiene nuestra edad – informó Lily
- ¿Un chico joven? – cuestionó Remus soltando una carcajada- Cornamenta, Canuto, id con cuidado.
- Ja, ja, ja – rio con ironía James – no creo que se atreva a acercarse a mi pelirroja.
- Ni a mi morena – continuó Sirius
- ¡Oye, que estamos delante! – les recriminaron ambas.
- Bueno chicos, yo me voy a descansar, ha sido un día largo y agotador – se despidió Remus.
Los cinco amigos salieron del despacho y tras despedirse de Charlus y Dorea se marcharon hacia sus respectivas casas sin saber que en otro lugar no muy lejano se estaba llevando a cabo otra reunión muy distinta a la suya.
En un estrecho sendero mojado por las finas gotas de la lluvia, dos personas, un hombre y una mujer, aparecieron de repente, uno al lado de otro, cogidos de la mano. Permanecieron inmóviles durante unos segundos mirando hacia la mansión que ante ellos se alzaba. Atravesaron la oscura verja de hierro y empezaron a caminar por aquel camino lleno de setos que se aglomeraban a ambos lados del sendero. Al final de éste se encontraron con una magnífica mansión cuyas ventanas estaban iluminadas. Ante la puerta, se encontraba una fuente que representaba la supuesta dominación de los sangre pura hacia los muggles.
- ¿Estás nerviosa? – susurró John rompiendo el silencio – Hoy es tu gran día. Al fin conocerás al Señor Tenebroso.
- No puedo estar nerviosa por algo que he esperado toda mi vida. Es mi oportunidad y no pienso dejarla pasar.
Continuaron caminando hacia la casa. Sus pisadas en la grava resonaban en la oscuridad de la noche. Presurosos se acercaron a la puerta, que se abrió hacia dentro. Subieron por una escalera de mármol que hacía resonar el eco de sus pasos. Llegaron a un amplio salón que estaba tenuemente iluminado por la chimenea. En medio del salón se hallaba una larga mesa repleta de gente, todos en silencio, con la mirada puesta en la persona que estaba sentada en la cabecera de ésta.
- John, Érika, llegáis tarde – dijo aquél hombre con voz clara.
- Lo sentimos, mi señor – se disculpó John – hemos tenido un inconveniente.
- Ya lo sé, la boda de los Longbottom ¿no es así? – preguntó
- Así es, mi señor- contestó ella.
- Tomad asiento ahí – dijo señalando unas sillas que hasta entonces habían estado vacías.
- Antes que nada, deberíamos dar la bienvenida a nuestra nueva integrante. John, ¿respondes por ella? Tú la has traído y tú serás el responsable si ella osara a traicionarnos.
- Lo sé, mi señor, pero, respondo por ella, no va a atraicionarnos, será una fiel servidora.
- De acuerdo. Entonces démosle la bienvenida a Érika Dixon. Levántate y acércate hacia mí, muchacha – dijo esta vez Voldemort dirigiendo su mirada a ella.
Érika se levantó y sin vacilar en su paso se acercó hasta aquel hombre de piel pálida.
- Extiende tu brazo izquierdo. - Ordenó
Ella se lo extendió y en cuestión de segundos sintió un ardiente dolor recorriéndole el antebrazo. Dirigió su vista hacia éste y vio cómo, poco a poco, unas líneas negras empezaban a formarse componiendo una calavera con una serpiente saliendo de su boca, la Marca Tenebrosa.
Una vez terminado el proceso, dejó de sentir aquél punzante dolor, aunque la molestia en su antebrazo persistía y persistiría hasta que la cicatriz estuviese totalmente curada, y en sus labios formó una sonrisa de satisfacción. ¡Por fin, era miembro de los motífagos! Tras esto, Voldemort la mandó de nuevo a su sitio y cuando llegó recibió un beso en los labios por parte de John.
- ¿Y bien? ¿Qué novedades me traéis? – preguntó Voldemort
- Según tengo entendido, la próxima semana llegaran los alumnos de Hogwarts a Kings Cross. Es el lugar más apropiado para atacar, porque la Orden y los aurores llegarán enseguida – contestó Avery
El interés de los reunidos se incrementó, todos mantenían su mirada entre Avery y Voldemort.
- ¿Qué día? – volvió a preguntar el Señor Tenebroso.
- El miércoles a las 11
- A mí me han informado de otra cosa, mi señor, - Dijo Rosier – En el Ministerio se dice que debido a los frecuentes ataques piensan cambiar la hora de llegada, que no llegaran sino hasta el anochecer. – Añadió.
- Eso es una pista falsa. – Replicó Avery – seguro que quien te dio la pista estaba bajo un encantamiento confundus.
- Yo no creo eso. – Insistió Rosier, pero ante la mirada de su señor prefirió callar.
- Confío en ti Avery, espero que por tu bien no te equivoques.
- Mi señor, tengo información sobre la Orden. – Intervino John, y continuó – Pronto se incorporara un nuevo miembro venido de Estados Unidos, que según cuentan se trata de un joven bastante talentoso.
- ¿Cómo se llama? – Inquirió Voldemort
- No lo sé todavía, mi señor, pero estoy completamente seguro que para el miércoles ya habrá llegado.
- Investiga sobre ese tema. – Le ordenó. – Si alguien no tiene nada nuevo que añadir, la reunión se da por terminada. – Y dicho esto se desapareció lejos de la Mansión Malfoy.
Todo se quedó en silencio mientras algunos mortifagos se levantaban y desaparecían de la misma forma que su señor. Pasados 5 minutos, en el salón, solo se hallaban John, Malfoy, Avery, Rosier, Crabbe, Goyle, Mulciber, Dolohov y los hermanos Lastrange.
- Voy a aprovechar este ataque para vengarme de Black y Potter – informó Malfoy atrayendo el interés de los presentes.
- Por mi haz lo que quieras, no pienso intervenir aunque sea mi hermano – le dijo John a Lucius.
- ¿Y qué piensas hacer? – le preguntó Crabbe
- ¿Qué les puede doler más, atacarles a ellos o a sus queridas novias? – preguntó retóricamente
- ¿Estás pensando atacar a Prue Potter y a la sangre sucia de Evans? – cuestionó Dolohov.
- Has dado en el clavo. Sí, he pensado eso.
- ¿Quieres torturarlas? – Se interesó Rodolphus Lastrange.
- No exactamente, más bien va a ser una tortura para Black y Potter.
Esto atrajo la atención de John que le preguntó:
- Si no entiendo mal, ¿estás intentando decir que quieres acostarte con ellas con mi hermano y Black delante?
- Así es, eso mismo quiero hacer. Es una venganza justa por todo lo que nos hicieron en Hogwarts.
- Ni se te ocurra tocar a Lily. No te lo voy a permitir. Haz lo que quieras con todas las chicas de la orden pero a ella ni tocarla. Es mía – le recriminó John
- Vaya, así que todavía sigues enamorado de la novia de tu hermano. No podías caer más bajo, una sangre sucia.
- Me da igual lo que pienses, Malfoy. Estás advertido. Que no me entere que la has tocado o te las verás conmigo y sabes que cuento con el respaldo del Señor Tenebroso.
Lucius Malfoy iba a contestar cuando fue interrumpido por uno de los hermanos Lastrange
- Nos podemos vengar de ellos con otras, Malfoy – añadió Rabastan – También forman parte de la Orden, Mcdonald, que además, es una sangre impura y la recién casada, Alice Longbottom, a la que le podemos dar nuestro regalo de boda.
- Es una buena idea, sería un magnífico regalo, para que siempre se acuerde de nosotros.
Al ver que nadie se disponía a añadir algo más, se levantaron y se encaminaron hacia la salida de la mansión, donde cada uno se desapareció a un lugar distinto. Cuando John llegó a su casa, todavía estaba pensando en lo que había dicho Malfoy sobre la venganza a su hermano y a Black y esperaba que la advertencia que le había hecho no se le olvidara porque no respondería de sus actos si aquél estúpido se atrevía a tocar a "su" mujer.
Nota de las autoras:
Hola, queridos lectores.
En primer lugar, gracias por leer el fic.
En segundo lugar, nos gustaría que nos dejarais algún comentario, positivo o negativo, pero sin ofender, el respeto y la educación lo primero.
Bueno,esto es todo, esperamos que os guste. Nos vemos en el próximo capítulo.
