Espero que disfruten la continuación, la hice más larga de lo que normalmente costumbro ya que estoy probando un nuevo tiempo de escritura, a partir de ahora tratare de hacer mis historias (sobre todo esta) igual de larga y más larga.

También aviso que no actualizare en un tiempo, ya que me concentrare en el siguiente capitulo de La Rosa con Espinas.

Ahora si, ya pueden leer.


En otro lugar:

"¿No crees que te pasasteis Lady Hécate?" le pregunto Merlín a su señora

"¡Tonterías!" exclamo la diosa "Todo inicio por James de Gryffindor y sus perjuicios, era necesario que fuera un Gryffindor quien lo terminara"

"Lo entiendo pero volverlo mujer… ¿era necesario?"

"¡Por supuesto que sí!" en eso la diosa lanzo un hechizo y una la imagen de Arianna Emrys apareció "Yo ya hecho mi parte ahora todo dependerá de Destino y Afrodita, así que prepárate para la diversión mi querido Merlín, que esto apenas empieza"

Merlín soltó un suspiro mientras veía la imagen de la joven que una vez fue Harry Potter.

"Bueno, solo espero que él pueda sopórtalo" pensó el viejo mago antes de seguir a Hécate.

Ahora todo dependía de Harry Potter.


"Como usted dese Lady Hécate" dijo el viejo mago de forma tensa mientras volvió hacia Harry dándole una mirada compasiva que no le gustó mucho al mago más joven "Como le iba diciendo señor Potter, será puesto en el expreso de Hogwarts y tendrá mi apellido, no se asuste si se siente mareado eso es normal, también se le dará recuerdos de ese tiempo para que no levante sospechas, también haremos que se acostumbre a su nuevo cuerpo para que no se sienta incomodo, ahora Lady Hécate ya puede enviarlo""

"¡Espera! ¿Qué quiso decir con nuevo cuer-" pero antes que Harry terminara su pregunta vio como la diosa le lanzo un poderoso hechizo y todo empezaba a sentirse que se caía y mientras lo hacía Harry oyó gritar a Merlín:

"¡Se me olvidaba decirlo señor Potter!" grito otra vez el viejo mago "¡Su nombre ahora será Arianna Emrys! ¡No lo olvide!"

Entonces todo comenzó a volverse negro.

"Alto... ¿No era ese nombre de mujer?"

Eso fue lo último que pudo recordar Harry antes de despertar.

Le dolía mucho la cabeza, era un dolor similar al que sentía cuando Voldemort quería entrar a su cabeza para ser precisos, aparte de que estaba mareado.

Al cabo de un tiempo, cuando Harry trato de incorporarse para acomodarse, sintió una suavidad familiar de la tela de su asiento contra la palma de su mano, Harry sintió que podía llorar en cualquier momento de la felicidad y nostalgia al ver el viejo tapis del asiento.

¡Estaba en el expreso de Hogwarts!

Miles de recuerdos, buenos y malos, llegaron a su cabeza.

Su primer viaje en el expreso de Hogwarts, sus primeros amigos de verdad, sus primeros años en Hogwarts, el conocer a su padrino y a Remus, su primer beso (aunque no fue muy agradable), el torneo de los tres magos, la muerte de Cedric, el regreso de Voldemort y la batalla en Hogwarts que le había costado todo...

Sacudió la cabeza con firmeza antes que los recuerdos de las muertes de sus amigos nublaran su mente. No iba a permitir que esa historia se repitiera. Al menos no de nuevo.

Y si, tal vez era cierto que el iba a morir pero eso no lo detendría, haría lo mejor para sus amigos, sus padres y él mismo. Además ya no podía retratarse.

Harry suspiro mientras se recargaba en el respaldo del asiento más cómodamente y asumía una mirada pensativa, tenía un mal presentimiento, sabía que Hécate le había hecho algo, pero no sabía si era bueno o malo, lo que sabía era que por ese cambio a Merlín casi se le salen los ojos.

¿Qué le había hecho Hécate? ¿Por qué Merlín no le dijo que era? ¿Qué tenía que ver Destino y Afrodita en todo esto? Y lo más importante... ¿¡Por qué demonios le habían puesto nombre de mujer!?

Y como si la respuesta viniera sola una joven, de cabellos negros con su uniforme de Hogwarts y con una insignia de prefecto, entro el compartimiento viéndolo sorprendida. A la vez que Harry era sacado de sus pensamientos tan repentinamente dio un respingo por la sorpresa, mientras veía a la joven, cuyos rasgos faciales, por alguna razón, le recordaban a Oliver Wood.

"Creí que no había nadie aquí" murmuro la joven, antes de voltear a verlo con más detenimiento, en eso un suave sonrojo se posó de sus mejillas y la joven tosió un poco para aclararse la voz "Bu-bueno, vengo a avisarle que pronto llegaremos a la estación por lo que usted deberá cambiarse a sus túnicas de Hogwarts antes de eso, si desea cambiarse en su compartimiento no debe preocuparse por si alguien la ve o entra por accidente, me encargare personalmente de poner un leve hechizo de bloqueo que durara lo suficiente para que pueda alistarse, también le recuerdo que debe dejar aquí sus pertenecías, ya vendrá alguien a llevarlas a la escuela, que tenga un buen día señorita" la joven se despidió cortésmente antes de dar media vuelta e irse.

Harry, por su parte, se quedó estático.

Esa chica le acaba de decir "Señorita"?, señorita... ¿él? ¿Era acaso una broma de mal gusto? ¿Es que acaso no se dio cuenta de que era un chi…

'¡Oh por Merlín! ¡Que no sea cierto!´ imploro Harry mentalmente, mientras que a toda prisa volteaba a verse a través del reflejo del vidrio de la ventana.

Harry sintió que por tercera vez en su vida el mundo se le venía encima.

'¡Nononononono NO!´ gritaba desesperado en su mente, ya que, en el reflejo de la ventana, se veía a una niña de no más de unos once años, muy linda por cierto, con largo cabello negro con rizos y piel blanca. Pero para confirmar sus sospechas levanto el vestido azul, que no se había dado cuenta que lleva puesto, y se dio cuenta que las joyas de la familia Potter se habían ido.

'oh querido Merlín, ¿¡Por qué!?' fue ahí que, con desespero, empezó a acariciar su rostro y jalar su cabello de manera frenética con sus manos temblorosas, sin apartar la vista del reflejo, tratando de encontrar alguna explicación para que eso fuera solo una alucinación óptica causado por su mareo o por algún golpe producido a su caída.

Pero no.

Esa linda niña reflejada en la ventana era, de hecho, él.

¡Oh y por Merlín! Harry tenía que admitir que era hermosa y que en el futuro seguro que sería una belleza impresionante. Incluso se atrevía a decir que era mucho más bonita que Cho Chang, Angelina Johnson o inclusive Fleur Delacour. Y eso mis amigos, ya era decir mucho.

¡Esto era injusto!, cuando por fin conocía a una chica bonita, no veela y sin novio o enamorado, tenía que ser él!. ¿En que estaba pensando Hécate al hacerle esto? ¿Qué diferencias había con ser mujer a como era antes? ¿Qué demonios estaban planeando esos dos? Y qu-

El pitido del silbato del tren interrumpió sus desesperadas reflexiones. Oh era cierto, ya casi llegaban a Hogwats, ¿Cómo pudo olvidarlo?... O si, había estado muy preocupado con el hecho que era UNA CHICA SANGRIENTA!

Otro pitido del silbato detuvo su caóticamente, ¡Mierda! De seguro solo le quedaba poco tiempo para cambiarse.

Volteo a ver alrededor de su comportamiento de manera frenética, y suspiro de alivio cuando localizo un baúl justo a su lado derecho cerca de la puerta. Con pesadez, e incluso arrastrando sus pies, se acercó al baúl que deducía era suyo y contenía todas sus pertenencias. Al revisarlas con detenimiento, dedujo que debía tener todos sus materiales para Hogwarts y unos cuantos- si no muchos- galones para su uso personal, si era necesario, rebusco un poco más antes de hallar su uniforme y hacer una mueca ante él.

Había una FALDA.

Una maldita, estúpida y ridícula FALDA.

Ahí estaba, al lado de sus camisas de vestir y sus túnicas para la escuela, perfectamente doblada, para evitar que se arrugara, estaba justo ahí como burlándose de él ante su desgracia. Harry no pudo evitar lanzar un gruñido molesto.

A regañadientes tomo el trozo de tela y lo examino con diligencia… '¿Cómo se suponía que se usaban estas cosas?´ pensó para mismo antes de sacar una camisa y una túnica junto con sus zapatos y calcetines. Vio todo el conjunto en sí, no era tan diferente a los que usaba Hermione en su tiempo, luego se dio cuenta de un gran problema...

¿¡Cómo carajos se suponía que debía cambiarse!?

Por muy biológicamente que sea niña ahora, en su mente seguía siendo un chiCO de 18 años, chico que se negaba a tomar ventaja de una niña que era siete años menor que él- aunque fuera el mismo- y ahora que se daba cuenta…

No dijo Merlín que lo ayudarían a acostumbrase a su nuevo cuerpo para que no se sintiera incómodo con él? ¿Dónde estaba esa ayuda? ¿Es que no veían que lo necesitaba ahora?

Oh! pero que llorón eres niño, divierte un poco´ dijo una voz femenina en su cabeza, que se oía descaradamente divertida ante sus desventuras.

Pero como sea, el punto era que ahora ya no sentía pena al cambiar su propio cuerpo, de hecho, sentía como si lo hiciera desde hace años, lo cual le resultaba extraño.

Una vez cambiado y listo se sentó en su asiento y espero a que el expreso se detuviera antes de volver a pararse, lo cual no tuvo que esperar mucho antes de llegar a la estación en Hogsmeade, así pues, nervioso, salió de la seguridad de su compartimiento y busco una de las salidas del tren.

Al caminar un poco más empezó a ver a otros estudiantes saliendo, pero antes de que pudiera llegar a ellos se dio cuenta de que un joven estaba siendo molesto por algunos chicos que, resultaba, eran de grados superiores y de Slytherin.

"Fíjate por adónde vas mestizo!" grito uno de los Slytherin, antes de seguir a los demás fuera del viejo tren, y empujando de paso al joven de cabello castaño claro.

El chico, que aún no podía ver su rostro, se quedó en el piso unos segundos antes de soltar un suspiro y recoger las pocas pertenecías que se le habían caído. Incapaz de ignorarlo, Harry se acercó sigilosamente a él, recogiendo uno poco del dinero caído que estaba cerca, el joven castaño volteo a verlo y sus ojos parecían ligeramente agrandados al verlo por alguna razón que Harry no entendió y prefirió ignorarlo junto con ese extraño sonrojo que se formó en las mejillas del otro.

El joven se quedó viéndolo un tiempo, tiempo que Harry aprovecho para juntar el resto del dinero y poco después ayudarlo a levantarse.

Al ver que no reaccionaba, Harry tomo la mano del otro niño y deposito todo el dinero que se encontró.

Así pues, con una linda sonrisa, que no hizo nada más que sonrojar más al joven, Harry dijo "Aquí tienes, debe ser todo"

Ante sus palabras el joven parecía salir de su estupor, ya que prácticamente grito poco tiempo después "¡Oh, sí! Err, gracias por la ayuda, soy Remus Lupin por cierto, es un placer conocerte" el joven, ahora identificado como Remus Lupin, se presentó amablemente tendiendo su mano hacia la hermosa joven frente a él que parecía sorprendida.

Harry sintió que su mandíbula se aflojaba ante eso. No podía creer que este niño fuera Remus, se veía tan lleno de vida y sin cicatrices, si es cierto que llevaba ropa de segunda mano pero no eso no se compara a esa cara sin un solo rastro de tormento, se veía tan bien, que Harry le costaba creer como se vería en el futuro, era casi irreal ahora.

"Enm... ¿Me podrías decir tu nombre? si no es mucha molestia" pregunto vacilante Remus, moviéndose incómodamente ante la falta de reacción de la joven, ¿Había dicho algo mal? ¡Oh genial!, su primera posibilidad para hacer un amigo y lo arruinaba.

Harry, al ver la cara afligida de Remus, sacudió todos sus pensamientos a los más profundo de su mente y sonrió torpemente antes de decir "Mucho gusto Sr. Lupin" en eso tomo su mano tratando de recordar el nombre que le había dicho Merlín "Mi nombre es Arianna, por favor solo llámame Arianna, y el placer es mío"

Remus sonrió un poco también "Esta bien Arianna, pero por favor llámame Remus, que Sr. Lupin es mi padre" dijo, encantado por la bella sonrisa en los labios de la pelinegra.

Ambos jóvenes intercambiaron unas cuantas palabras más antes que bajaran juntos del tren, se sumergieron en una conversación agradable entre risas y bromas antes que una gran figura llegara.

Harry no tardó en darse cuenta de quién era. Era Hagrid. Un poco más joven y sin arrugas pero era él. Harry tenia tantas ganas de hablar con él pero era consiente que en este mundo o tiempo ni siquiera se conocían, tendría que buscar una forma para acercarse a él sin verse sospechoso. Bueno, ya pensaría en eso más tarde.

"¡Primer año por aquí! ¡Primer año vengan conmigo!" grito Hagrid, antes de llevar a los primeros al Lago Negro donde Harry y Remus compartieron una pequeña barca con el semi-gigante, que se veía feliz por la compañía.

No paso mucho tiempo antes de que divisaran el castillo de Hogwarts.

Estaba justo como Harry lo recordaba antes de la guerra, tan imponente y hermoso, que estaba seguro que tenía una mirada de pura nostalgia en el rostro por lo cual que estaba agradecido que Remus y Hagrid estuvieran más ocupados viendo el castillo que a él… o debería decir ella?.

'Nota mental para mí mismo: recordar que debo empezar a dirigirme a mí mismo con pronombres femeninos para evitar problemas' pensó Harry antes de llegar a la orilla.

Hagrid salió primero de la barca, ya que él tenía que guiar a los primeros al interior del castillo, poco después lo siguió Remus, quien, caballerosamente, ayudo a Harry a salir de la barca.

"Vamos Arianna, no nos retrasemos" dijo el castaño cuando empezaba a seguir al gigante.

Harry/ Arianna junto con Remus y los otros primeros caminaron junto con el semi-gigante y, al cabo de un tiempo, llegaron a las enormes puertas del gran salón donde los esperaba una, muy joven, Minerva McGonagall.

"Está bien Hagrid, yo me encargo a partir de aquí" Dijo y Hagrid le dio una inclinación de cabezas antes de irse "Bienvenidos sean todos a Hogwarts" ahí comenzó con su típico discurso de bienvenida a la escuela que Harry, deliberadamente, ignoro mientras veía con tristeza la antigua entrada antes de que fuera destruida. Había tantos recuerdos que invadían su mente con solo a ver entrado de nuevo al castillo que le producían ganas de llorar, de esto culpaba sus hormonas femeninas por su sentimentalismo, volteo a ver a su alrededor y sintió como su corazón se encogió cuando vio a su madre, no muy lejos de él, junto con un joven Severus Snape, su futuro maestro de pociones.

Dejo que su mirada vagara un poco más antes de encontrar, tanto a su padre como su padrino, no muy lejos de Lily y Snape, parecía que ambos estaban en una conversación divertida, ya que ambos se la pasaban entre risitas contenidas, trato de encontrar a Peter Pettigrew pero no pudo.

'¿Tal vez es muy pequeño para sobresalir en la multitud?' pensó Harry, recordando las fotos de su padre en Hogwarts, donde, ciertamente, Pettigrew era el más pequeño del grupo.

"Ahora, formen dos hileras y síganme" dijo McGonagall antes de abrir las puertas, Harry, que seguía escaneando a la multitud, se hubiera quedado atrás si no fuera porque Remus jalo, ligeramente, sus túnicas para llamar su atención.

Como la tradición manda, los primeros entraron al gran salón pasando por el medio siguiendo a la directora adjunta, algunos de los otros años veían interesados a los nuevos o algún familiar entre ellos mientras que otros solo se dedicaban a murmurar entre sí o deseando que la ceremonia acabara pronto para poder comenzar la fiesta. La profesora McGonagall se subió a una tarima, donde estaba la mesa de profesores, se acercó a un banquillo que se situaba justo en medio, donde estaba depositado el sombrero seleccionador y el cual empezó a cantar:

"Hace tal vez mil años

que me cortaron, ahormaron y cosieron.

Había entonces cuatro magos de fama

de los que la memoria los nombres guarda:

El valeroso Gryffindor venía del páramo;

La bella Ravenclaw, de la cañada;

del ancho valle procedía Hufflepuff la suave;

y el astuto Slytherin, de los pantanos.

Compartían un deseo, una esperanza, un sueño:

idearon en común acuerdo un atrevido plan de estudios

para educar jóvenes brujos.

Así nació Hogwarts, este colegio.

Luego, cada uno de aquellos cuatro fundadores

fundó una casa diferente

para los diferentes caracteres

de su alumnado:

Para Gryffindor

el valor era lo mejor;

para Ravenclaw,

la inteligencia

y para Hufflepuff el mayor mérito de todos

era romperse los codos.

El ambicioso Slytherin

ambicionaba alumnos ambiciosos.

Estando aún con vida

se repartieron a cuantos venían

pero ¿cómo seguir escogiendo

cuando los cuatro estuvieran muertos

y en el hoyo?

Fue Gryffindor el que halló el modo:

me levanto de su cabeza,

y los cuatro en mi metieron algo de su sesera

para que pudiera elegirlos a mi manera a la primavera.

Ahora ponme sobre las orejas.

No me equivoco nunca:

echaré un vistazo a tu mente

¡y te diré de qué casa eres!"

Al finalizar a canción, el gran salón estalló en aplausos, gradualmente fueron disminuyendo hasta acabarse, la profesora McGonagall tomo el sombreo por la zona de la banda, casi cerca de la punta, se aclaró la voz un poco, y dijo:

"Al oír su nombre, pasaran al frente, se sentaran, se pondrán el sombrero seleccionador y sabrán cuál es su casa"

Eso fue lo último que oyó Harry antes de volver a perderse en su recuerdos. Examino cada rincón del gran salón que resplandecía en toda su gloria; el techo encantado, adornado con velas, las cuatro mesas acomodadas en medio dejando un espacio perfecto para poder caminar entre ellas, la mesa de profesores llena de alegres maestros que hablaban despreocupadamente entre ellos y la silla de director estaba justamente donde tenía que estar, en medio de los maestros.

Harry tuvo que reprimir una mueca de dolor al ver a su viejo, bueno no tan viejo, Director Albus Dumbledore, cuyos ojos brillaban con ese brillo tan peculiar en él mientras observaba a sus nuevos estudiantes con interés, tal vez planeando cuales invitaría a la Orden del Fénix. Aparentemente siempre había vestido con sus túnicas de brillantes colores e interesantes diseños.

A su izquierda se hallaba, para la sorpresa de Harry, el profesor Horace Slughorn que animadamente habla con uno de sus colegas que Harry no reconocía, al ser consciente de eso empezó a buscar entre los maestros y ver cuantos habían cambiado antes de su llegada a Hogwarts.

Harry fue muy feliz de ver al profesor Silvanus Kettleburn, con casi todos sus miembros, junto al profesor Filius Flitwick y la maestra Pomona Sprout estaba aún lado de Madame Pomfrey y, aunque se abstuvo de soltar un suspiro de aburrimiento, no pudo evitar hacer un leve mueca de agotamiento cuando vio a su fantasma maestro, Cuthbert Binns, flotando no muy lejos de sus colegas vivos.

"Emrys, Arianna!" fue el grito de su nuevo nombre que lo saco de sus pensamientos esta vez.

'Está bien, debo de dejar de hacer eso' pensó Harry, ya harto de ser sorprendido.

Harry puedo oír varios murmullos de tras de él, que solo se callaron cuando paso al frente, pudo ver como los maestros se vieron más interesados en su selección que en la de los demás, sobre todo el Director Dumbledore y el profesor Slughorn, que se inclinaron levemente su asientos por la emoción.

Con una gracia, que no sabía que tenía, se encamino al taburete y girando con la misma gracia se detuvo para quedar viendo al frente de la multitud, a la cual oyó jadear, se sentó, sorprendiéndose en el proceso, quedando con la espalda recta y posando delicadamente sus manos sobre su regazo.

Vio como los primeros, en su mayoría los hombres, se ponían rojos o se susurraban entres ellos tratando de desviar su vista de él... está bien... a partir de ahora solo se refiera a si mismo con pronombres femeninos antes de que se confunda, trato de ignorar las expresiones de todos mientras que la profesora McGonagall le terminaba de poner el sombrero.

'¡Oh! Pero ¿Qué tenemos aquí?' no tardó mucho para que empezara a oír la voz del sombrero en su cabeza 'Arianna Emrys... o Harry Potter? Cual nombre debería usar para dirigir a usted ahora... jovencita?' expreso burlón/ divertido el sombrero.

'Genial!, como si no bastara, ahora debo soporta también tu burla?' cuestiono Harry con una mueca mental de fastidio.

'Tranquila joven descendiente de Merlín, de mi nadie sabrá lo que fuisteis antes de tu llegada a Hogwarts'

'Bueno'

'Ahora que ya resolvimos eso, veamos en donde te ponemos' dicho esto el sombre empezó a vagar tanto por sus recuerdos como los puestos por Merlín '¡Oh, vaya! Querida'

'Dime querida otra vez y te quemare hasta que no seas más que cenizas!' amenazo Harry usando un tono frio que haría orgulloso a Voldemort.

'¿Tan poca paciencia?' pregunto gratamente divertido

'No empieces' replico molesta la oji-jade 'que para empezar no acido mi día'

'Bueno, por lo que puedo ver en tus recuerdos, has tenido una mañana muy divertida y productiva para usted' señalo aun con una pisca de humor en su voz.

'Tal vez para usted!'

'Calma, calma, lo digo enserio, aparentemente, ya has hecho un paso en la dirección correcta en tu misión y has conseguido a tu primer admirador en el proceso' dijo mostrándole sus recuerdos de su encuentro con Remus en tren 'El señor Lupin, si, si, puedo verlo, La gran Hécate ha tomado cartas en el asunto ¿No?, bueno, aparentemente ella a elegido correctamente a su porta voz'

'¿En serio los crees?'

'Por supuesto que lo creo joven Potter, solo usted podría cumplir con esta misión y salvar todas esas vidas, y no olvide que si necesita hablar puede venir conmigo'

'... Mu-muchas gracias... necesitaba oír eso'

'De nada, ahora, creo que usted lo haría muy en... Gryffindor!"

Harry solo pudo sonreír de manera cálida ante las, tan necesitadas, palabras de apoyo. Se bajó del taburete, ignorando el rubor y la col moción de su cabeza de casa, e hizo su camino a su mesa.

Cuando paso al lado su madre y Snape, Harry no pudo evitar regalarles una sonrisa llena de felicidad, producida por su nueva confianza 'Juro que haré todo lo que pueda para que sean felices' pensó mientras seguía su camino.

Arianna llego a la mesa de Gryffindor, sin ser consiente, que todos los ojos estaban puestos en ella y como la mesa de Gryffindor vitoreaban como locos por su nueva adquisición, tampoco fue consiente que Sirius Black se le quedaba mirando con la boca ligeramente entre abierta y con un sonrojado cuando ella dedico una sonrisa. Cuando la mesa de rojo y oro se calmó, la profesora McGonagall, que tenía una sonrisa en su rostro, siguió con la selección.

Los Gryffindor tuvieron a cinco miembros más en su mesa al finalizar la ceremonia de bienvenid, los cuales eran: Lily Evans, Remus Lupin, Alice Macmillan, Peter Pettigrew y James Potter.

Para muchos fue una sorpresa cuando Remus Lupin, que fue seleccionado en Gryffindor, provocara que la bella Arianna Emrys hiciera gestos con sus manos para que se sentara junto a ella para después darle un leve abrazo, junto con unas felicitaciones, que hizo que los colores se le subieran al rostro de Remus y que muchos hombres le dedicaran una mirada matadora, esperando que cayera muerto en su asiento lo más pronto posible.

Al termina la ceremonia, el banquete comenzó, las pláticas comenzaron a llenar el gran comedor mientras los alumnos comían. A pesar que muchos querían la atención de Arianna , ella solo se mantenía conversando con Remus Lupin o comiendo, provocando que los celos empezaran a plantarse en algunos jóvenes Gryffindors, cuando la cena acabo, los prefectos llevaron a sus primeros a sus respectivas sala común, donde de paso les dieron sus contraseña, después del normal discurso de estos de bienvenida se dieron las reglas de la casa y al cabo de un tiempo se les mostraron sus dormitorios y donde dormirían. Harry dio gracias a Merlín que nadie se dio cuenta que, casi por instinto, iba a seguir al grupo de chicos de primero a su dormitorio.

"Nos vemos mañana Arianna, que duermas bien" se despidió Remus, haciendo un gesto con su mano de despedida, cuando siguió a los demás chicos al dormitorio.

Harry sonrió un poco ante eso y dijo "Si, hasta mañana Remus, que descanses bien" y así Harry empezó a seguir a las demás niñas a su dormitorio.

Cuando llego con el grupo de niñas a su dormitorio, tomo la cama más cerca de la ventana, pronto se dio cuenta de que Lily y Alice tomaron las camas continuas a la suya.

Sonrió un poco antes eso, pensando en cómo hacerse amiga de su mamá y de la mamá Neville, fue a su baúl y saco su ropa de dormir, sin ver realmente de lo que estaba compuesto, y huyo al baño donde se encerró, sintiéndose incapaz de cambiarse con su madre y las otras niñas.

Suspiro un poco para relajarse mientras se apoyaba sus manos en el lavabo del baño, volteo a verse en el espejo y aun sin poder creer su condición actual.

'Bueno, manos a la obra' se dijo mentalmente cuando comenzó a quitarse su uniforme.

Cuando vio que su pijama era un camisón, y uno muy femenino por cierto, Harry no puedo evitar hacer un puchero.

'¿Por qué parece que alguien está tratando de hacerme ver muy femenino y delicado?' reflexiono Harry, recordando la ropa que había tenido puesta antes de cambiarse a su uniforme y todos los vestidos y túnicas que había visto en su baúl.

'Porque es verdad querida, una dama deberse bien todo el tiempo sobre todo si va a romper corazones' dijo otra vez una voz femenina en su cabeza, pero diferente a la primera, provocando que todo su cuerpo temblara, y no en el buen sentido.

'No sé porque... pero siento que mañana será un día muy largo' con ese último pensamiento, Harry suspiro y salió del baño, solo para ver a todas las demás ya cambiadas o dormidas. Bueno, al menos parecía que podría tener una buena noche de descanso, que ciertamente necesitaba, porque sentía que se podía caer dormida en cualquier momento.


Mientras tanto, en otro lugar:


"¿Remus Lupin?" pregunto Hécate, levemente sorprendida "¿Por qué?"

"A mí no me preguntes, yo solo me encargo de plantar la semilla del amor" se defendió Afrodita cruzándose de brazos, a la vez que hacia un pechero que se volvió una sonrisa maliciosa "Oh, no me puedo esperar para que llegue el melodrama, ya me lo imagino, drama, amor, amores platónicos, triángulos amorosos, amistad, tragedia, odio, venganza y más" dijo la diosa del amor, emocionada ante sus ideas para la vida amorosa de Arianna.

Merlín solo se alejó un poco cuando la diosa empezó a reírse de forma malévola, ahora temía más por Harry.

"Bueno ya que" dijo Hécate alzando sus hombros, quitándole importancia "¿Por qué Remus Lupin, Destino?" la diosa de la magia se volteo en otra dirección, donde otra mujer también veía entretenida la imagen de Arianna Emrys y Remus Lupin en el tren.

"Elegí primero a Remus Lupin porque era el que más ha sufrido, a mi opinión, y merecía tener a alguien a su lado" fue todo lo que dijo, pero al ver la mirada incrédula de Hécate, mientras se cruzaba de brazos y alzaba una ceja, le hizo agregar "Me caí bien, si, yo solo quiero que sea el primero de salvarse de su cruel futuro"

Ahora, satisfecha con su respuesta, Hécate dio unos cuantos asentimientos ante sus palabras. Volteo a ver a la imagen de la pelinegra con una sonrisa maliciosa.

Ya era hora que el juego empiece.

Merlín solo vio con temor a las diosas delante de él.

'No importa que sean diosas o mortales ni el tiempo en el que estén, las mujeres siempre darán miedo' pensó y volteo a ver la imagen de Harry 'Lo siento chico, pero mejor tu que yo'

Y así, el destino comenzó a trazar un nuevo plan. Mucha suerte Harry, que la necesitaras.


Bueno, aquí la continuación.

De verdad espero que les haya gustado, no me sabia el nombre completo de la mamá de Neville (solo que se llama Alice) por lo que use otro, es de la historia original de Harry Potter, para que no se sorprendan si se les hace familiar, es de las pocas familias pura sangre que no eran Mortifagos, seguidores de Voldemort o fanáticos de la pureza de sangre. También no agrege detalles a la vestido que llevaba Harry porque él no sabe de eso.

Espero su opinion sobre el Capitulo. Besos~ :3