Hola, mis queridos lectores. Sé que habrán creído que abandoné la historia, pero no. Sólo que Hikari y yo hemos estado ocupadas, cosas de la maldita adultez. Pero he regresado y espero que no me hayan olvidado xD. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Capítulo 2.

El único objetivo de Sasuke para volver a la aldea ha sido muy específico, Sakura. Pero hay un inconveniente bastante irritante. Su estúpido hermano gemelo.

Sasuke y Sakura han intentado aclarar sus sentimientos en repetidas ocasiones, pero el hermano de ella siempre consigue la forma de fastidiarlos. El Uchiha pensó que cuando el pelirrosa le dijo que debía enmendar sus errores con ella, no iba a entrometerse.

Grave error.

Esa tarde, Sakura aprovechó su hora del almuerzo y aceptó la invitación del Uchiha para comer. Los dos iban de regreso al trabajo de la chica, rodeados de un cálido silencio.

— Hermanita— canturreó alegremente el Haruno, abrazándolos a ambos por los hombros.

— Pensé que ibas saliendo de misión, Sakumo— comentó Sakura con resignación.

— Tuvieron que cancelarla, pero si me hubiera ido, hubiera echado de menos a mi persona favorita— sonrió enormemente— y a Uchiha también.

— Imagino que sí— dijo Sasuke con sarcasmo.

— ¿A dónde van ahora, tortolitos?— preguntó inocentemente.

— Regreso al hospital— informó su hermana— debo terminar mi turno del día.

— Tómate el día y den un paseo— sugirió.

— Sería una gran idea, pero...— la voz de Sakura fue interrumpida.

— Pero nada, andando— los obligó a caminar con él en la dirección opuesta.

— ¿Vienes con nosotros?— cuestionó Sasuke con dureza.

— Obvio que sí, alguien tiene que cuidar de mi hermana— se excusó con una sonrisa cínica.

— Soy perfectamente capaz de cuidarme sola, puedo pulverizar los huesos de mi atacante sin sudar demasiado— declaró ella— no necesito un niñero...

— Nada de eso, no podrán deshacerse de mí— refutó.

La pareja suspiró con resignación y se dejó llevar por el Haruno. Ellos deseaban un miserable momento a solas y ambos fueron incrédulos al creer que esa semana estarían libres del hermano de la chica.

...

¡Estoy harto!— rugió furioso— lo voy a matar.

— Cálmate, Sasuke— pidió Naruto.

Él había escuchado las quejas de su amigo desde hace rato. Sasuke lo miró con rabia, el muy estúpido lo dice porque él no tiene nadie que lo esté jodiendo cuando está de paseo con su esposa.

— Tú lo dices porque no sabes lo que es eso— gruñó— apuesto que si Neji estuviera vivo, no dirías lo mismo.

— Neji hubiera aceptado nuestro matrimonio— declaró muy seguro de sí mismo. Sasuke arqueó una ceja— tú ganas— sus hombros decayeron— me habría matado si se hubiera enterado que Hinata no llegó virgen al matrimonio.

— Ahora lo entiendes— lo miró con fastidio.

— Vale, tienes razón— aceptó— Sakumo no deja que Sakura-chan pueda ser libre de vivir su vida contigo.

— Sé porqué lo hace, soy el principal causante de sus sufrimientos— se pasó una mano por su cabello— pero no puedo enmendar mis errores si no me lo permite.

— Quizás irse de viaje un tiempo les caiga bien a ambos— divagó Naruto.

Por primera vez en toda su miserable existencia, Sasuke sintió admiración por el rubio cabeza hueca. Esperaba que eso no sucediera muy seguido, odiaría tener que admitir que su amigo fue más listo que él en algo.

— Tengo que irme— se levantó del banco donde habían estado charlando mientras comían ramen.

Naruto negó divertido, pero luego se percató de algo sumamente importante.

— ¡Oye, Sasuke, no pagaste tu parte!— salió a reclamarle, pero él Uchiha había desaparecido— maldito teme aprovechado, ya me las pagará— refunfuñó mientras volvía a terminar su alimento favorito.

...

— Sé que lo haces a propósito— sentenció Sakura de brazos cruzados

— No entiendo de qué hablas— el Haruno se hizo el desentendido.

— Estás saboteando lo mío con Sasuke-kun— acusó.

— ¿Acaso tienen algo?— inquirió burlón.

— No lo sé, es que no podemos hablarlo ¡Porque tú siempre apareces de inoportuno!— reclamó.

— ¡Yo no tengo la culpa que el estúpido sea lento!— bramó ofendido.

Kizashi y Mebuki observaban en silencio la calurosa discusión que mantenían sus hijos desde que llegaron a visitarlos, pues los gemelos habían decidido independizarse de sus padres después de ya no poder tolerar la constante presión de su madre sobre sus vidas amorosas.

— Ya no peleen...— quiso intervenir Kizashi.

— ¡Tú no te metas!— le gritaron ambos al mismo tiempo.

Él se abrazó a su esposa asustado, sus hermosos hijos habían heredado el terrible carácter de su mujer. Mebuki frunció el ceño, ya estaba perdiendo la paciencia. Ese par no hacía nada más que discutir desde que pusieron un pie en la casa, se supone que iban a almorzar en familia como antes. Pero había sido todo lo contrario, la sala se había convertido en un lugar para debates y sospechaba que pronto pasaría a ser un ring de boxeo. Podía jurar que Sakura se estaba conteniendo para no lanzarle un puñetazo a Sakumo en la cara.

— ¡Ya está bien! ¡Ya no quiero escucharlos!— vociferó encolerizada. Ambos pelirrosas retrocedieron asustados— esto llegó demasiado lejos, no me interesa si van a matarse a golpes más tarde. En mi casa, se van a comportar como personas civilizadas ¿Soy clara?— interrogó autoritaria.

— Sí, mamá— aceptaron a regañadientes.

— Bien— sonrió complacida— Sakura, si él quisiera tener algo contigo, haría hasta lo imposible para hacértelo saber— la muchacha bajó la cabeza, tuvo que reprimir las inmensas ganas de llorar que le causaron las crudas palabras de su madre— Sakumo, no hagas enojar a tu hermana...

— Ella sólo pretende pagar su frustración por la indecisión de Uchiha conmigo— decretó con dureza.

Yo...— la muchacha sintió que algo se rompió en su interior— lo lamento mucho, pero me tengo que ir— masculló con voz quebradiza.

La rubia sintió un terrible pesar en su pecho, sabía que sus palabras consiguieron romper el frágil corazón de su hija, pero también sabía que tenía que hacerlo. Sakura tenía que abrir los ojos ante la realidad, no puede pasar toda la vida esperando por ese hombre con un futuro incierto.

— Yo sólo lo hago para joderlo a él, mamá— Sakumo se sintió culpable por la tristeza de querida hermana— tú te pasaste de la raya.

— Tiene que entenderlo— sentenció con firmeza— Sakura no puede seguir aferrada a esa promesa vacía.

— Odio admitirlo, pero no es lo que crees— la mujer lo miró extrañada— yo me crucé con él en la aldea cuando regresó, Uchiha volvió sólo por ella, aunque no se cree merecedor de una mujer como Sakura...

— Entonces... ¿Por qué?— preguntó atónita.

— ¿Por qué lo hago?— formuló la pregunta que su madre dejó a medias. Ella asintió— Porque no le dejaré el camino libre tan fácil. Él tiene que pagar por todo lo que ella pasó, yo viví en carne propia su sufrimiento. Necesito saber que tanto ama él a mi hermana como para aguantar los obstáculos y hacerla feliz.

— Ay, mi niña— se lamentó.

Decidió ir a buscarla, pedirle disculpas y ofrecerle todo su apoyo con su posible futura relación. Justo en la entrada de su casa, estaba su hija. Se llevó una grata sorpresa al verla siendo abrazada por el joven de cabellos negros mientras ella lloraba en su pecho.

Contra todo pronóstico, él levantó el rostro de ella, acarició su mejilla y la besó en los labios. No les importó que los aldeanos los vieran, ni tampoco que la familia de la pelirrosa miraba las escena con los ojos muy abiertos y las mandíbulas desencajadas por la sorpresa.

Y luego –sin romper el contacto de sus bocas– él los hizo desaparecer. Dejando a todo el mundo con las ganas de saber más.

— ¿A dónde pudieron haber ido?— preguntó el padre de los Haruno.

— No importa, ya es tiempo de dejarlos ser— masculló Sakumo con una pequeña sonrisa.

Ya después vería como molestarlos...

...

Sakura se sintió destrozada, la hermosa burbuja en la que se había obligado a vivir para soportar la ausencia de él, su madre se había dado la tarea de reventarla y hacerla volver a la realidad. Entender que lo suyo con Sasuke nunca ha tenido, ni tendrá futuro.

Ni siquiera le importó disculparse con la persona con la que tropezó en media calle.

— ¿Sakura?— la voz preocupada del Uchiha, resonó en sus oídos.

— ¿Por qué siempre apareces cuando menos quiero verte?— reclamó dándole golpes en el pecho— ¿Por qué llegas, después de dos años, cuando por fin decidí tirar la toalla contigo? ¿Por qué tuviste que hacerme una promesa que no ibas a cumplir?

—...— él no sabía que decirle, simplemente se limitó a abrigarla con su único brazo.

Sakura también lo envolvió con sus brazos, recostó su frente en su pecho, escuchando el tranquilo latir de su corazón y siguió sollozando, descargando todo lo que había tenido reprimido desde hace tiempo.

— Sakura— la tomó por el mentón y le levantó el rostro— Gracias— acarició su mejilla con ternura y la besó.

Sakura quedó pasmada de la impresión, eso tenía que ser un sueño. Él, el hombre que ha amado desde la dulce infancia, la estaba besando. Pasó sus brazos por su cuello y comenzó a corresponder con torpeza. Se notaba la inexperiencia en ambos. En el fondo, se sentían complacidos de compartir esas experiencias con el otro.

Sasuke abrió su rinnegan y sin romper el contacto de su labios, los hizo desaparecer, buscando un lugar más privado para profundizar sus sentimientos. Cayeron en una superficie mullida.

Gracias...— repitió ella en un susurro— ¿Por qué siempre dices gracias?— interrogó acariciando el rostro del Uchiha.

— Porque es lo único que puedo decirte— respondió.

Sakura desvió la mirada, eso no respondía a ninguna de sus preguntas.

— Eso no me dice nada— argumentó con dureza— ¿Vale la pena seguirte amando, Sasuke?— interrogó.

— Ciertamente no lo merezco— Sakura cerró los ojos con fuerza, preparándose para lo peor— pero... Tu hermano tiene razón— Sakura alzó sus ojos extrañada— No te merezco, Sakura. Todo tu sufrimiento ha sido por mi culpa...

— Yo estaba desesperada porque tú te estabas hundiendo en la oscuridad cada día y no podía hacer nada para salvarte. Mi sufrimiento era por la impotencia de mi inutilidad— declaró.

— Yo aún tengo demonios que vencer en mi interior...

— Yo quiero ayudarte a vencerlos— interrumpió decidida.

— No merezco que me ames— reafirmó su respuesta— Pero... No sé qué sería de mí si no lo hicieras— sonrió con amargura— Mi propósito es hacerte feliz, aunque sé que conmigo nadie podrá serlo...

— No espero que seas el hombre perfecto, Sasuke— le sonrió con tristeza— Seré feliz sólo con saber que tú también podrás amarme.

— Para mí no es suficiente— debatió— amarte no será suficiente, tú mereces mucho más...

— Pero es sólo lo que espero— decretó.

— ¿Por qué tienes que ser tan perfecta?— acarició su mejilla con ternura— ¿Por qué precisamente yo? Mi presencia no trae más que desgracia y sufrimiento. Lo último que quiero es dañar alguien tan puro como tú, con todos mis demonios y mis pecados.

— Volveré a preguntarte, ¿Vale la pena seguirte amando, Sasuke?— cuestionó con desesperación.

— Yo haré que valga la pena— sonrió con sinceridad.

— Eso era lo único que quería escuchar de ti... sólo ámame, Sasuke-kun...

Se fundieron en un desesperado beso, con ganas transmitirse sin palabras sus más profundos sentimientos...

.

.

.

Sasuke despertó a la mañana siguiente. Miró a la pelirrosa dormida en su pecho, sonrió inconscientemente. Habían hecho el amor por primera vez. Él estaba feliz de saber que había sido el primer hombre en su vida, aunque Sakura siempre demostró que ella era suya, pero confirmarlo lo hizo sentir satisfecho. Y él también fue de ella, sólo que ella no lo sabe.

Miró el entorno, apenas se dio cuenta que su rinnegan los hizo aparecer en la habitación de la chica en su departamento. Se levantó de la cama, evitando despertar a la chica y se quedó arrodillado junto a la cama, observándola dormir. Ella es tan hermosa, Sakura no tiene idea de lo hermosa que es, de lo mucho que él quedó eclipsado por su belleza la noche anterior.

Acarició su mejilla con ternura antes de ponerse de pie, buscó su pantalón, se lo puso y salió de la habitación. Al entrar a la cocina, los ojos verdes del gemelo de su ahora novia, lo observaron con cautela. Olvidaba que ese detestable ser también vivía allí.

— Te cogiste a mi hermana, Uchiha— afiló la mirada— Debes hacerte responsable por quitarle su inocencia o sino las vas a pagar.

— ¿Y quién va a hacerlo?— inquirió con sarcasmo— ¿Tú? ¿Tu padre?

— Te sorprendería saber lo que somos capaces de hacer por ella— amenazó.

— No necesito alguien que me diga que hacer, ella y yo tomaremos una decisión— sentenció.

— Espero que mi hermana salga bien parada en todo esto— dijo en tono mordaz.

— Buenos días— Sakura entró a su cocina, inmediatamente notó la pesada atmósfera que rodeaba a ambos chicos— ¿Me perdí de algo?— abrazó al Uchiha por detrás y le dio un beso en la espalda.

— Sólo establecíamos un acuerdo de cordialidad— le sonrió Sakumo.

Sakura desvió sus ojos hacia su novio, esperando obtener una respuesta por parte de él. Sasuke asintió levemente en respuesta. Ella sonrió maravillada, por fin su Sasuke estaba con ella, por fin su gemelo y él aceptaban llevarse bien para hacerla plenamente feliz...


Hasta aquí el capítulo de hoy.

Sakumo hace todo por su hermana, ojalá que no lo odien. Yo amo hacerlo así.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.