Capitulo 2: Azul cielo vs Cielo gris

El mundo parecía haberse vuelto loco, o al menos así parecía haberse vuelto para mi. No podía creerme lo que estaba pasando.

Primero Malfoy, del cual mi relación nunca ha sido mas que insultos y miradas reprobatorias, ahora lo descubro a cada paso que doy. Inocentemente apoyado sobre alguna columna con una mirada que jamas he visto en él, en lo referente a lo que mi se trate.

Me recuerda a un gran felino que ha puesto sus miras en su próxima presa, no seria de extrañar en Malfoy, debido a su gran historial en romances, sino fuera porque no hay nadie detrás de mi al que él mas mire.

Su nueva postura realmente me desconcierta, no hay insultos, prácticamente creo que no me ha hablado pero sus ojos, los que tantas veces me han mirado con desprecio, ahora me miran con un suave brillo que no puedo identificar y para rematar esa mueca antes de asco ahora suplantada por una bonita sonrisa de dientes perfectos.

Hasta que un día sin tomar a cuento me empotra contra una de las paredes y se lanza encima de mi como un salvaje, me beso de una forma que jamas había hecho nadie, los besos de Viktor habían sido tiernos, como si temiera romperme, los de Malfoy habían sido fuego arrasando con todo el bosque. Me avergüenza decir que si el beso hubiera durado mas le habría correspondido pero en cuanto sus labios dejaron los míos, una rabia sorda me inundo por completo, sino me hubiera insultado no le habría cruzado la cara pero me dolía que le fuera tan fácil besarme como al momento siguiente despreciarme.

Ese es el primer paradigma de esta nueva locura que se ha convertido mi día a día.

El segundo es alguien nuevo en mi vida, un chico de intercambio de rusia. Al principio me parecía algo austero pero enseguida conectamos. Él es reservado pero una vez que se abre a ti es un verdadero encanto. Hemos hablado de miles de cosas, desde filosofía con Aristóteles hasta llegar a Nietzsche, hasta de los mas mundano como las clases y las comidas. Era divertido y un chico estupendo, pero había algo que me hacia pensar en Malfoy cada vez que lo veía. Quizás fuera esa postura aristocrática que parecía salirle natural, como un león que se pasea a sus anchas por su territorio. Pero creo que fue la mirada la que me recordaba tanto a la que había visto en Malfoy no hacia tanto. A diferencia quizá de que sus ojos eran menos intimidatorios. Dante tenia unos ojos azules que te hacían pensar en el cielo despejado, los de Malfoy te hacían pensar en el cielo de Londres, siempre encapotado y triste.

-¿Hermione?-su llamada me despertó de mis elucubraciones .

-Perdona Dante, estoy un poco distraída-le sonreí avergonzada por mi falta de educación.

-No te preocupes, debes tener muchas cosas en la cabeza-su sonrisa hacia ver que no se sentía para nada ofendido con mi falta.-Te comentaba que hace un día esplendido.-mire el cielo cubierto de un manto gris y me reí por su comentario.

-Ciertamente, un día estupendo-sus labios se curvaron en un sonrisa y sus ojos chisporroteaban de humor-Por lo menos no llueve y eso claramente es un hecho innédito.

Desde un principio pensé que Dante tenia unos modales impecables, quizá demasiado regios para una persona de nuestra edad. Su forma de actuar era a la vieja usanza. Se levantaba cada vez que una mujer se levantaba de su mesa, saludaba con una esmerada inclinación de cabeza cuando se trataba de hombres y con una reverencia cuando se trataba de una mujer. Y su forma de hablar era la de un caballero, cada palabra era calculada a la perfección. De una forma cortes pero impersonal. Casi nunca podía adivinar su estado de animo por sus palabras, pues jamas lo había visto levantar la voz con nadie y su rostro jamas dejaba ver irritación o enfado.

-Creo que nuestro dia estupendo se ha estropeado-dije con humor viendo como caian los primeros copos de nieve.

-Una tremenda pena tener que interrumpir este agradable paseo-sus ojos se posaron en los míos-Deberíamos volver al castillo antes de que la nieve nos empape.

Asentí y nos pusimos en marcha hacia el castillo, vi a muchos que habían decidido que nuestra acción de regresar era la mas acertada. La nieve empezaba a caer con mas fuerza y en pocos minutos la verde hierba estaba cubierta por el glacial manto.

La combinación de hierba con los copos de nieve era una terrible trampa resbaladiza para todos. Casi di con mi trasero en la nieve de no ser por la intervención de mi acompañante.

-Permiteme- dijo ofreciéndome galantemente su brazo-Jamás me perdonaría que te hicieras daño-añadió al ver la duda reflejada en mi cara.

Enlace mi mano entorno a su brazo, agradablemente cálido para mis manos terriblemente frías.

-Gracias-le dije sonrojandome violentamente, era la primera vez que un chico me ofrecía su brazo.

-Para mi es todo un placer-sentí que sus ojos querían devorarme, habían una fuerza arrolladora en ellos, y sentí como me temblaban las piernas.

El entrenamiento de quidditch fue un infierno, mi equipo no parecía tomárselo en serio.

Parecían mas interesados en ligar con las espectadoras que prestar atención al juego. Puede que lo hubieran aprendido de mi pero el próximo partido era importante y tenían que estar concentrados.

-Escuchadme con atención-vocifere a todos los integrantes-mañana nos enfrentamos a Ravenclaw en las semifinales y tenemos de desplumar a esos gorriones-los chicos rieron ante mi comentario-Así que dejar el ligoteo para mañana por la tarde cuando estemos celebrando la victoria-el rugido de aprobación no tardo en llegar.

Era la primera vez en todos los años que estaba en Hogwarts que entendía por que Slytherin no ganaba nunca a los leones en las finales. No habia unidad de equipo, habia disputas internas por conseguir anotar y no juego de equipo. Era hora de sacar la artillería marca registrada Malfoy.

-Reunión-grite sobre la escoba- ¿Alguien conoce al capitán de Ravenclaw?-el murmullo me dio a entender que todos habían oído hablar sobre él-He escuchado que nos describe como los cobardes mas grandes de la historia-no era del todo falso ese dato-Y que no sera difícil destrozarnos-los gruñidos e insultos llegaron como una melodiosa canción para mis oídos-Mañana cuando entremos al campo dejaremos atrás toda estúpida competición dentro de nuestro equipo, les demostraremos que nosotros a los pajarracos nos los comemos en el almuerzo-Vítores y rugidos de aprobación, no había nada para unir a las personas como un enemigo común.

Después vi con gran orgullo como las semillas daban su fruto, el equipo jugaba sincronizado y con gran concentración. Estuvimos entrenando hasta que la nieve nos sorprendió a todos. Di por terminado el entrenamiento y nos dirigimos a cubrirnos de esa pequeña tormenta de nieve.

No pude dejar de reírme cuando las gemelas Patil cayeron al suelo por la resbaladiza hierba a sus pies. Pero mi sonrisa no tardo en borrarse ante la visión de mis ojos.

Granger paseando cogida del brazo de ese …, no se me ocurría una palabra lo suficiente ofensiva.

Con pasos firmes me dirigí hasta su dirección, esto no iba a terminar aquí. Como se atrevía ese tipejo a tocarla. El la había descubierto y como hicieron los conquistadores en su momento la proclamaba como de su propiedad.

Caminábamos a un paso lento pero seguro, ninguno de los dos hablaba solo disfrutábamos del bello paisaje que se mostraba impertérrito ante nosotros, tan bello y sereno. De repente un escalofrió me recorrió la columna, como un aviso a algo que estaba por pasar. Como cuando notas que alguien te clava la mirada. Mire en todas direcciones y un nudo se me formo en la garganta.

Tenia los ojos afilados como cuchillos, su pasos eran firmes pero furiosos como queriendo aniquilar algo bajo sus botas de cuero.

Mire a Dante pero él ya se había percatado del avance de Malfoy y lo miraba de una forma que jamas pensé que podían expresar esos bellos ojos.

-Una bonita tarde para pasear-esas palabras tenian mas veneno que un filtro de los muertos.

Dante intento ignorarlo y pasar por su lado como si realmente no estuviera allí. Su zancada fue mas larga de lo que la mía podía alcanzar y la nieve ayudo a que mi pie resbalara.

Paso todo muy rápido, las manos preparadas para proteger la cara de la fría nieve y los ojos cerrados con fuerza. La nieve nunca impacto con ninguna parte de mi cuerpo. Brazos fuertes rodeándome la cintura, una respiración algo irregular golpeando contra mi espalda y un perfume que comenzaba a hacerse habitual llenando mis sentidos.

Gire la cabeza para encontrarme a un Malfoy tan sorprendido como yo, pero a pesar de seguir mirando esos dilatados ojos grises en ningún momento sus brazos redujeron el agarre sobre mi.

-Hermione-la voz de Dante debería ser suficiente como para romper el contacto visual, pero no puedo despegar los ojos de los suyos, así de cerca no parecen tan fríos como yo pensaba.

-Hermione, perdona mi brusquedad-la angustiada voz me devolvió el raciocinio hasta ahora olvidado en algún rincón de mi adormilada mente. Dante tenia la cara contraída en una mueca de absoluta culpa.

Los brazos de Malfoy me soltaron poco a poco como si la idea de separarme de él fuera poco agradable.

-Gracias por atraparla-dijo Dante con dificultad, quizás yo también debería agradecerle pero no consigo hallar un resquicio de mi voz.

Caminamos un poco apresurados pero puedo seguir su ritmo, giro la cabeza y todavía estaba allí clavado en la misma posición sin dejar de mirar hacia nuestra dirección.

La hierba totalmente bañada en blanco, los arboles formaban un triangulo casi perfecto y en medio de todo aquello unos ojos grises empañados por un brillo curioso, hasta casi cálido.