Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es de JotaKá.
Este two-shot participa en el concurso "Mi pareja especial" celebrado por la página de Facebook Amortentia Awards.
UN ERROR PERFECTO
II. That was very unexpected (Eso fue muy inesperado)
La gala "Empresario del Año" llegó en un abrir y cerrar de ojos. Draco se estaba arreglando la corbata delante del espejo de su habitación cuando Astoria entró, enfundada en un vestido plateado bastante ajustado, con el pelo recogido en un moño que parecía casi informal y un collar de diamantes descansando contra su esternón. Llevaba los tacones en la mano y se dirigió a la cama para sentarse y ponérselos, notablemente contenta por poder ir a una de las fiestas pijas que tanto le gustaban. Se preguntaba si le daría frío estar con ese vestido, después de todo ya era invierno.
—¿Preparada? —inquirió Draco cuando vio a Astoria colocarse a su lado.
—Siempre lo estoy.
Greengrass se enganchó a su brazo, tirando ligeramente de él para poder comenzar a caminar. Bajaron las escaleras hasta la planta principal y se dirigieron hacia la salida, sonriendo al mayordomo cuando le tendió las manos de su Audi R8 negro. No tardaron mucho en llegar desde la casa Malfoy hasta el Hotel Ritz. Astoria esperó tranquilamente hasta que Draco abrió su puerta y la ayudó a bajar, todo siendo capturado por los flashes de las cámaras.
Greengrass no dudo en colocarse con su mejor sonrisa para posar ante los focos, dejándoles a todo ver la falsa felicidad que envolvía a la pareja y que solo Draco era capaz de percibir. Quizá porque era el único que odiaba toda esa situación; aunque ya quedaba mucho menos para que esa estupidez terminase.
—¡Señor Malfoy! —Escuchó ese grito tantas veces que terminó colocándose en varias perspectivas para que le tomasen fotos pero sin responder algunas de las preguntas que le hicieron.
Entró con Astoria y lo primero que vio fueron cientos de personas que se movían de un lado a otro: invitados, organizadores, camareros, cocineros, músicos… Astoria estaba en su salsa, rodeada de gente con la que tenía que fingir su amabilidad y que la halagaban hasta por su forma de respirar y luego estaba él, que se llevaba la copa a la boca y se giraba cuando veía a personas que trataban de ir en su dirección, evitando tener que entablar conversaciones que le importaban tanto como el tiempo en Glasgow: cero.
En su camino para huir de Blaise Zabini, Draco se cruzó con Hermione y Ron. Le sorprendió verlos allí teniendo en cuenta que Hermione era abogada y Ron trabajaba de contable en una pequeña empresa, pero al ver el pase de invitados que sujetaba la mujer en su mano todo le quedó claro; Potter los había invitado. Harry Potter un desgraciado al que le habían salido bien las inversiones de la herencia de sus difuntos padres y que ahora se posicionaba de los primeros en la bolsa de Londres.
—Buenas noches —saludó, alzando ligeramente su copa.
Ron lo ignoró completamente, aunque Hermione sí le respondió—. Buenas noches, Malfoy. No esperaba verte en esta gala.
—No tenía intención de venir, pero Astoria me ha convencido.
—Bueno, de cualquier forma espero que disfrutes de la velada.
Mientras Ronald bufaba, Hermione y Draco se dedicaron sonrisa cómplices. Ninguno siendo conscientes de lo que esa noche les tenía preparada y que podría darle un giro inesperado a las cosas que tenían pensado que sucediesen, echando por tierra todos sus planes.
Cerca de la medianoche casi todos los invitados se encontraban en la pista de baile, danzando al son de una balada de Ed Sheeran. Draco y Astoria se encontraban entre la multitud, bailando como el resto pero tan carentes de sentimientos como una piedra. Era como ver bailar a dos maniquíes. Hermione, por su parte, observaba a Ronald devorar el tercer trozo de tarta de manzana, sujetándose la corbata con una mano para no mancharla con la crema. Rodó los ojos y esperó a que se terminase la canción y que Harry y su novia volviesen a sentarse en la mesa para poder hablar con alguien que no se atragantase con la comida.
—¿Quieres bailar? —La propuesta de Ron la sorprendió.
—¿Quieres tú bailar? —inquirió.
Ron negó con la cabeza y sonrió con suavidad—. Es pura cortesía, sabes que a mí el baile no se me da.
Hermione rodó los ojos y se levantó cuando el anfitrión se levantó y comenzó su discurso. La música había parado escasos segundos atrás. Sintió a Ronald seguirla entre la gente antes de perderse entre la multitud, Hermione supuso que era porque había visto a alguien conocido entre todas las personas que se acercaban al escenario. Terminó colocándose al lado de un solitario Malfoy, al parecer Astoria había ido a por algo de beber después de haber bailado unas cuantas canciones sin pausa con él y con un amigo.
—¿Estás pasando una buena noche? —preguntó él, en voz baja.
—He tenido peores —comentó—, Ronald está bastante animado así que hemos hablado con un montón de gente —explicó ante la cara interrogante del rubio—. La verdad es que lo veo bastante emocionado por esta gala, ya no sé qué esperar de él.
—Yo sí —dijo el rubio y Hermione arqueó una ceja—: que haga el ridículo en algún momento, como en la cena benéfica de los Lestrange. Qué patético fue.
—Fue bochornoso —admitió la mujer—, pero llevaba varios días medicado por culpa de una gripe bastante fuerte y los antibióticos lo atontaron.
—Sí, pero eso no quita que fue el bufón principal de la fiesta. —Hermione bufó pero no dijo nada más.
Draco y Ron nunca se habían llevado bien así que estaba más que acostumbrada a que esos dos lanzasen pestes del otro. Aunque la razón de esa enemistad era tan simple como el hecho de que de pequeños Draco le había tirado tierra en los ojos a Ronald. Algo tan estúpido e infantil que tenías hasta sentido que los mantuviera peleados durante años. Ron por rencoroso, y Draco por seguirle el juego.
Escucharon tranquilamente las palabras del presentador, explicando lo duro que habían trabajado todas las empresas y sus componentes ese año, los avances que se habían conseguido, lo bueno que había sido ver a algunos conocidos subir en la banca internacional… Era el mismo discurso que soltaba año tras año, así que no les sorprendía que no necesitase ni las tarjetitas de plástico para guiarse.
—Y, en cuestión de minutos, anunciaremos a las tres grandes empresas y sus CEO's que compiten por el premio del «Empresario del año», ¿quién se lo llevará este año? —comentó el hombre—. ¿Repetirá alguno de nuestros ganadores o veremos una nueva cara subiendo a recoger el premio?
Hermione bufó, ¿acaso estaban en un concurso de la televisión? Se quedó mirando al telón rojo y dorado que cubría la gran pantalla donde estarían los nominados de ese año. Draco, a su lado, parecía igual de aburrido que ella, como si estuviese suplicando mentalmente que todo eso acabase de una vez. Y entonces sucedió, el telón se abrió y muchos jadeos de sorpresa resonaron por la sala al ver que, en lo alto de la plataforma, estaban Astoria y Ron besándose de una forma bastante apasionada.
Draco soltó su copa, boquiabierto, mientras que Hermione se llevaba las manos a la boca, completamente sorprendida. ¿Qué mierda estaba pasando?
Pasaron casi tres semanas hasta que Draco y Hermione quedaron en verse con sus exparejas. No estaba seguros si debían fingir estar completamente indignados, aliviados o simplemente indiferentes. Cuando se descubrió que Ron y Astoria estaban liados creó una gran conmoción en la gente, y ellos terminaron largándose del lugar en el coche de Draco, dejando a todos los demás con sus preguntas, explicaciones y jadeos detrás de ellos.
Durante ese tiempo hablaron mucho sobre la situación, se rieron de lo bizarra que era y se felicitaron por ser tan ciegos de no ver que posiblemente esas actitudes extrañas que habían tenido esos dos durante los últimos meses tenía que ver con el hecho de que estaba liados. Aunque ellos tampoco eran mucho mejores. Los cuernos los llevaban a cuesta los cuatro, así que realmente los reproches que se podían hacer tenían tanto valor como una caca pisada en el suelo.
—Hola, chicos —saludó Astoria algo cohibida.
—Hola —saludaron él y Hermione a la vez.
Se sentaron en una de las mesas de aquella cafetería, estaba en un pequeño pueblo cerca de Londres así que esperaban tener la suficiente privacidad como para poder hablar de ese tema. El silencio se mantuvo entre ellos incluso cuando ya habían tomado sus pedidos, ninguno de los cuatro sabiendo cómo iniciar aquella conversación. Al menos hasta que Astoria decidió tomar las riendas del asunto.
—Ron y yo queríamos pediros disculpas por la forma en la que nuestra relación salió a la luz —comenzó—. Durante meses estuvimos pensando en una forma de terminar con vosotros, pero no queríamos haceros daño y no encontrábamos ocasiones. —Suspiró ella—. Hubo una ocasión donde estuve a punto de decírtelo, Draco —lo miró directamente—, pero comenzaste de que había un tema muy importante que hablar acerca de nosotros y entré en pánico, pensé que querías proponerme matrimonio o tener un hijo.
—Lo mismo me ocurrió contigo, Hermione —dijo Ron, casi triste—, tuve que huir con la excusa de haber visto un gnomo en el jardín porque tú dijiste que había un tema bastante delicado que hablar sobre nosotros y pensé que querías hablar de tener niños o algo así. Me arrepiento tanto de no haber sido lo suficientemente valiente como para decírtelo.
Draco y Hermione se miraron entre ellos y comenzaron a reír de una forma casi histérica. La situación era tan hilarante que no sabían cómo manejarlo. Durante meses habían estado tratando de terminar sus relaciones y ninguno de los cuatro lo había conseguido por culpa de malentendidos.
—¿Qué es tan gracioso? —inquirió una sorprendida Astoria.
—Draco y yo nos hemos acostado —dijo Hermione y añadió—: varias veces.
Los otros dos parpadearon sorprendidos.
—Y hemos tratado de terminar con ustedes en muchas ocasiones, incluidas esas dos que habéis dicho —aclaró el rubio, sonriendo—. Esta situación es tan bizarra.
Ron y Astoria se miraron antes de echarse a reír. En ese instante eran cuatro idiotas que por no saber comunicarse habían terminado haciendo una especie de intercambio de parejas, poniéndose los cuernos y tratando de dejar a una persona que ni querían ni les quería.
—Hay que brindar por esto —dijo Hermione cuando consiguió calmarse.
—¡Sí! —secundó Astoria.
Alzaron sus batidos y los chocaron, volviendo a estallar en risas.
Los cuatro habían cometidos errores en sus relaciones, pero habían sido unos errores perfectos.
Fin.
N/A: Gracias por todo el apoyo, espero poder editar este fic en un futuro :)
Besos, Ali.
PD: ¿Me merezco un review?
