¡Hola! Lo primero es desearos un feliz 2012, repleto de momentos felices y sin frustraciones, como prometí, aquí traigo el capítulo 2 de este nuevo fic, espero que os guste.
Agradecimientos a : Laura-eli89, Hina-hatake y Andyhaikufma
Capítulo 1:
Qué diferentes se habían vuelto las cosas en apenas tres días, el ambiente risueño y quizás divertido que presentaba su oficina diariamente se había esfumado, lo único beneficioso que habría alabado su primera teniente era que llegaba todos los días puntual, ya no tenía motivos para escaquearse, no se encontraba cómodo en su apartamento, miles de pensamientos le venían a la cabeza, ¿Cómo les estarían tratando?, ¿Habría sucedido algún atentado donde estaba Falman?, ¿Se estarían adaptando? O ¿Estaban cumpliendo un castigo de soledad al igual que él? Estaba descomunicado del mundo que le rodeaba, su deber era sentarse en aquella silla y esperar que el día acabara sin hacer nada que incomodara al Fuhrer, era terrible frustrante.
- Jo, Jo, Jo veo que el ambiente por esta sección ha cambiado mucho desde la última vez que estuve aquí - sonrió Grumman mirando la solitaria oficina y con ella su coronel, apoyaba la palma de su mano en su cuello, el poco tiempo que dormía le estaba pasando factura.
- ¿Ha ocurrido algo? – dijo el moreno con desgana, dirigiendo la mirada a aquella persona que fue su oficial en el Este.
- Nada en particular, sólo pensé que te haría bien una partida de ajedrez – sonrió el anciano sacando de debajo de su brazo el tablero de ajedrez al que tanto cariño había tomado desde que lo tenía.
- No creo que ahora sea un buen momento
- Sin duda es idóneo – se dirigió hacia él colocando el tablero bicolor sobre su mesa, al parecer venía muy preparado, sacó las piezas de una pequeña bolsa que llevaba consigo y las colocó en su respectivo orden.
Roy suspiró y optó por empezar la partida, movió uno de sus peones sin pensarlo demasiado, no tenía demasiadas ganas de alargar la partida sobretodo en unos momentos así , Grumman sonrió, suponía que esa victoria sería para él.
- La nueva orden de traslado del Fuhrer debe ser dura, ¿no es así?
- Esconde algo que no quiere que descubra, por eso ha optado por esto – se sentía terriblemente desprotegido la mayoría de sus peones caían con rápidez, como si fuera cada obstáculo que intentaba saltar y no lo conseguía.
- Por eso ha optado…- sus palabras fueron idénticas a la de él por unos segundos, pero pudo ver como el rostro de su contrincante se ensombrecía- por tener como secretaria a mi nieta, ¿no es así?
- Soy demasiado predecible – gruñó él intentando que su rey retrocediera, pero estaba rodeado por cada uno de esos obstáculos que no podía saltar, eran cuatro principalmente: El Fuhrer era un homunculus, aún quedaba uno de ellos que no habían podido encontrar, el problema que tenía Central con los Ishbalitas y sobretodo el condenado secreto que se estaba escondiendo detrás de cada uno de esos pilares. Sentía que cada uno de esos problemas era referido a cada subordinado que le habían quitado, por eso su rey había caído en el tablero y por eso él estaba en una posición de caer también en la realidad.
- Sabes que confío en ti, Mustang pero la situación se nos escapa de las manos, tenemos la misma ambición.
- Lo sé, sólo quiero recuperar las piezas de mi tablero, aunque me preocupe cada una de ellas, se imagina por la que más temo – dirigió una mirada hacia el anciano, el cual asintió, parecían coincidir en lo mismo.
- Me lo imagino, aún no sabemos con certeza los movimientos de Bradley – recogió con sumo cuidado las fichas y plegó su tablero, sin decir nada más se levantó, debían reaccionar antes de que ellos decidieran dar el primer paso…
Por parte de su primera teniente, ella no parecía estar demasiado cómoda como su nuevo rango, ella era una militar, había luchado por llegar hasta la posición en la que se encontraba, jamás había optado por ser secretaria, pero sabía que lo que menos preocupaba al Fuhrer era su rango, sólo era una rehén para detener a su coronel. A pesar de eso no estaba asustada, ella no era esa clase de persona, ya que estaba a tanta cercanía del enemigo la aprovecharía. La rubia se llevó la mano a la frente y juntó sus talones al entrar en su despacho, nunca dejaría sus modales de lado.
- Hawkeye, pasa – dijo con seriedad.
Ella no dijo nada, cerró la puerta tras de sí, el suave "clic" de la puerta la hizo mirar al frente, su determinación se podía ver en sus ojos, estaba dispuesta a cualquier cosa y se acercó al escritorio del Führer.
- Riza Hawkeye, reportándose señor.
- ¿Qué le parece su nuevo puesto? – estaba de espaldas a ella, parecía mirar algo interesante tras los cristales, pero con el rabillo del ojo estaba pendiente de cada movimiento de la teniente, ese pequeño sentimiento de incomodidad hizo que su bello se erizara.
- Preferiría haber conservado mi puesto.
- El coronel Mustang estaba siendo un inconveniente tanto para padre como para Central, espero que lo entienda, no es nada personal es simplemente lo que debo hacer – Bradley se giró parecía que intentaba desconcertarla con sus palabras pero no lo logró, el rostro de Riza estaba sumido por una gran neutralidad, se limitó a asentir levemente.
- ¿ En qué se basa mi trabajo?- comentó ella sin cambiar su facción por un momento.
- Encárgate de los informes relacionados con Central – caminó hacia ella con paso lento, ofreciéndole una pequeña libreta – por cierto los informes sobre los homunculus preferirían que desaparecieran.
- Su deber es encargarse de todos los documentos.
- ¿Estás yendo en contra de mis órdenes? – enarcó una ceja
- Por supuesto que no, con su permiso me encargaré de todo – hizo un último saludo militar antes de perderse de la vista de Bradley, se sentó en el escritorio que quedaba detrás de la puerta del Fuhrer, y se limitó a suspirar, debía recordar que King Bradley no era Roy Mustang para anteponerse sobre él…
Qué diferente era la adaptación de unas situaciones a otras, años atrás se había amoldado a ejercer el trabajo de una ama de casa, correcta y silenciosa que se encargaba de las tareas de la casa y de su enfermo padre. Al tomar una nueva decisión había decidido adaptarse a la milicia y proteger a esa persona , seguirla hasta el lugar más oculto del mundo si era necesario, cuidando su espalda (y como no obligándolo a hacer el papeleo). Y de nuevo todo lo que había forjado se había derrumbado por una decisión que no había tomado, era difícil, pero por ello no iba a derrumbarse.
El día no paso muy diferente de lo que había sido, sólo quizás no tenía que regañar a su superior por no hacer su trabajo debidamente, ni de entregarlo a tiempo, después de todo parecía leal a sus deberes, aunque de vez en cuando sentía su mirada clavarse en su nuca, como si intentase leer sus pensamientos buscando algún tipo de información que le fuera de utilidad, ese sentimiento hacía mucho que había dejado de sentirlo, desde Ishbal al notar como el enemigo la observaba esperando que diera un paso en falso para acabar con su vida.
Cuando llegó a casa agradeció el cariño que le brindaba Hayate al verla ingresar en el apartamento, parecía echar de menos a su dueña, de tal forma que acarició con su cabeza la pierna de ella.
- Cómo siempre eres el único que puede entenderme – sonrió ella acariciando con cariño detrás de las orejas a su Shiba inu, lo único que le brindaba algo de paz tras volver del cuartel eran aquellos momentos de soledad, caminó hasta el baño donde se dio una ducha de forma tranquila, pensando en cada haciendo del Fuhrer, y lo más importante, ¿cómo estaría su coronel? En efecto imán acarició suavemente su hombro, notando aquella cicatriz que las llamas de éste le habían ocasionado, conociéndole sabía de sobra que estaría frustrado intentando desviar sus pensamientos de alguna manera, (quizá con alguna cita, o mirando por la ventana a un punto en concreto), se limitó a suspirar después de todo no podía hacer nada al respecto si no seguir las órdenes del Fuhrer, después de todo la situación era buena para ambos, en aquella mañana había conseguido recopilar todos los informes de los homunculus que Bradley le había echo desechar, había descubierto el mapa de Amestris , unido por los laboratorios donde Envy y los demás habían atacado, dando un círculo de transmutación. Por supuesto ella no sabía nada al respecto de la alquimia (y tampoco le interesaba), pero aquella información, le sería muy útil. El sonido del teléfono le sacó de sus pensamientos, al parecer todo estaba dispuesto para no poderse relajar ni un segundo, tomó una toalla, la puso alrededor de su cuerpo y dejando unas pequeñas gotas caer conforme salía de la ducha, tomó el teléfono con rapidez.
- Hawkeye al habla.
No obtuvo ninguna respuesta al instante, la persona al otro lado del teléfono parecía estar pensando con claridad lo que debía decir, escuchó suspirar.
- Siento molestarla teniente, supongo que acaba de llegar de trabajar.
- Así es, coronel, ¿Ha pasado algo? – enarcó la ceja, siempre aparecía en el momentos menos conveniente, siempre que los pensamientos vagaban directos sobre su persona, solía aparecer, le parecía verlo por un momento con esa sonrisa arrogante en su rostro, y con su ego bien inflado llamándola.
- Bueno me preguntaba si estaba bien.
- Estoy perfectamente, coronel – suspiró ella, podía notar a la perfección el tono de preocupación al igual que nerviosismo que presentaban sus palabras, después de todo no se había alejado mucho de sus pensamientos, sabía cómo se sentía en aquellos momentos. – Será mejor que descanse, buenas noches.
- No creo que pueda dormir – dijo él con rapidez antes de que su teniente colgara, ella detuvo su acción y suspiró.
- No puedo ayudarle en su insomnio.
- Hace demasiado tiempo que no te veo – sus palabras sonaron quebradas, ¿intentaba darle pena? , en cierto modo si lo estaba haciendo, con su mano libre agarró la toalla que comenzaba a descender.
- Sólo han pasado tres días.
- Más que tiempo suficiente – dijo Roy, al otro lado del teléfono escucho dos trozos de hielo chocar dentro de una copa, al parecer estaba bebiendo (típica costumbre suya) – Necesito que vengas.
- No son horas, coronel, además debo ser puntual con el fuhrer.
- Espero que con él sea tan severo que conmigo, teniente, no me gustaría que tocara mi terreno
Sus palabras estuvieron fuera de lugar desde su comienzo hasta su final, sabía de sobra a que se refería, al igual que cuando él le pedía algo que implicaba romper la ley de fraternización se negaba, ¿pensaba que con Bradley sería diferente?
- Lo siento
- Con el debido respeto coronel, sus palabras fueron inapropiadas, además de que no le pertenezco, buenas noches. – colgó sin darle tiempo a decir nada más, odiaba cuando actuaba de forma tan infantil, no sabía que habría estado pensando todo el día sobre ella, pero esperaba no tener que cruzárselo por lo menos en unos cuantos días.
Se giró al escuchar una pequeña risa proveniente de detrás de su espalda, pero no vio a nadie, Hayate se había agazapado, al parecer también había notado aquello, si hubieran sido los vecinos no habría sonado tan cercano, era cierto que los apartamentos parecían tener las paredes de papel, aun así, sabía muy bien cuando tenía a alguien tan cerca suya, miró una vez más, sólo había una inmensa oscuridad recorriendo su apartamento, sintió que debía encender las luces y así lo hizo. Por un momento dejó de sentirse como una víctima…
Continuará:
