2. Mala suerte
- Mama, mama, quiero ese helado... si, ese el de tres bolas... por favor, solo uno, hace mucho que no como... si? De verdad? Muchas gracias!!!
Un niño de 6 años corría con el dinero para poder comprarse un helado, estaba contento: sus padres le habían dicho de ir al parque de atracciones a pasar el día. Por la mañana, habían cogido el coche, habían puesto rumbo al parque y cuando habían llegado él les había hecho subir en todas la atracciones que había encontrado. Se sentía muy feliz.
Cuando volvió llevaba a duras penas un helado de tres bolas: una de chocolate, otra de turrón y la última de nata ().
- Si... a que es grande? Sé que tu sabor favorito es el de turrón mama... y el tuyo el de chocolate papa... si, claro, tenemos una bola cada uno! Pero después de comerlo quiero ir a esa atracción... si, la que es un barco muy grande... que no podré subir? No, no, seguro que puedo, además si tenéis miedo no os preocupéis, yo os protegeré!!- mientras lo decía, Rukawa sonreía. A sus padres les encantaba esa sonrisa, siempre decían que parecía la de un ángel y a él le gustaba ver a sus padres contentos así que sonreía mucho, cuando estaban tristes o preocupados siempre les decía algo y sonreía cuando lo hacía, ellos lo cogían y le decían si quería ir a dar una vuelta o si quería ver una película y entonces pasaban toda la tarde juntos... Pero Rukawa siempre decía lo mismo: vamos a jugar a basketball, y aunque le decían que era muy pequeño siempre se salía con la suya... e iban a la cancha de cerca de su casa.
Rukawa estaba soñando, siempre que soñaba con sus padres nunca oía sus voces, ya no las recordaba, como signo del paso de los años. El sueño no paró ahí...
Riiing, riiing- el teléfono sonaba y Rukawa fue a contestar, sabía que serían sus padres, se habían ido de viaje de negocios y prometieron llamarle... estaba impaciente por decirles que había conseguido hacer 5 tiros de tres puntos consecutivos, pero al coger el teléfono, la voz que oyó para él fue como escuchar al mismo diablo: no eran sus padres, era su abogado.
Cuando llegó al hospital, el hombre le dijo que sus padres habían tenido un accidente de vuelta a Japón, el avión tuvo un contratiempo y por desgracia no pudieron controlarlo. Cuando llegaron los heridos ya era demasiado tarde para sus padres, Rukawa no dijo nada, no podía; en ese momento todo su mundo se fue abajo.
El día del funeral muchas personas acudieron a presentar sus respetos, sus abuelos también, muchas personas que se le acercaron ese día pero no ve sus caras, no se mueve, no habla, solo escucha palabras y entre ellas una frase, una frase que ya no tenía sentido:
- No pasa nada si lloras, hoy es un día para llorar y así, mañana poder sonreir.
Pero Rukawa sabía que ya no volvería a sonreír nunca más, porque a las únicas personas que les hacía feliz ver esa sonrisa ya no estaban y no volverían, así que delante de la tumba de sus padres les dijo que no volvería a sonreír, porque les regalaba su sonrisa para que se la llevasen allá donde estuviesen para que no se sintiesen solos...
Después de eso, sus abuelos lo adoptaron, pero el ambiente en la casa siempre era muy frío y el hecho de que no sonriese nunca ni mostrase ninguna emoción lo hacía todo más difícil; su abuela siempre decía que no valía para nada, su abuelo solo quería que tuviese una buena carrera y lo presionaban para que dejase el básquet, Rukawa cada vez estaba más convencido de que nadie se preocupaba por él, de que a nadie le importaba...
Y de pronto todo se oscureció, era otra vez un niño, un niño pequeño acuclillado en medio de la oscuridad y estaba solo y esa soledad le oprimía en el pecho y nadie estaba allí y tenía miedo y gritó y lloró pero nadie lo oyó y un dolor muy fuerte le hizo estremecerse, ya no podía pensar, otra vez todas las emociones de entonces se repetían... pero de pront,o una voz se oyó en medio de la pesadilla, en medio de la oscuridad, una voz que lo llamaba, en ese momento no supo de quien era, lo único que reconoció fue que llamaba su nombre una y otra vez, que le decía palabras para tranquilizarlo.. y preocupación, palabras de alguien que estaba preocupado...
Rukawa empezó a abrir los ojos... por un momento pensó que había vuelto al pasado pero se dio cuenta de que estaba en una cama que no era la suya, cuando termino de enfocar bien la vista, se dio cuenta de que estaba en la habitación de un hospital, no se acordaba de lo que había pasado, solo de ese sueño. Hacía mucho que no soñaba con ellos y con ese día, no entendía que podía significar, además,¿de quien era esa voz que oyó al final del sueño? No eran sus padres... entonces... de pronto un dolor agudo le atravesó la cabeza, se palpó con las manos y se dio cuenta de que tenía una venda alrededor de la cabeza y, por lo que parecía una herida en la parte posterior de esta.
De mientras fuera de la habitación Sendo esperaba sentado en la silla, llevaba tres horas allí. No sabía que hacer, aunque estaba preocupado por Rukawa no podía entrar, después de todo, Rukawa no lo consideraba su amigo así que decidió marcharse, sabía que estaba fuera de peligro, eso le bastaba. Pero justo cuando se levantaba apareció el doctor, se llamaba Iwada, era un hombre mayor pero con una expresión afable y muy simpático también era un antiguo amigo de los padres de Rukawa y le había ofrecido su ayuda a Kaede cuando sucedió el accidente.
- Sumimasen, es usted el médico que visita a Rukawa Kaede?
- si, si, soy yo
- Podría decirme el número de móvil o de trabajo de sus padres? es para avisarles como no contestaba nadie en su casa pensé que tal vez estén trabajando.
- Disculpa pero tu eres...?
- Ah gomen, me llamo Sendo Akira, soy quien lo ha traído cuando se ha desmayado...
-Así que tu eres Sendo? Vaya, vaya... En ese caso tengo que darte las gracias y, por desgracia decirte que no hay número de móvil, sus padres murieron hace 7 años.
Cuando Sendo lo oyó se quedó paralizado, echo cuentas, Rukawa había perdido a sus padres cuando solo tenía 9 años!
- oh, sumimasen, no lo sabía... en ese caso creo que me voy ya... gracias por todo
- ei, espera, si eres su amigo, puedes pasar a verlo...
-No creo que sea buena idea...
- como que no? Tu llamaste a la ambulancia, no?
Dicho esto el médico le dijo que esperara y que ya lo llamaría para que pasara y entró. Dentro encontró a Rukawa estirado.
- Vaya Rukawa, hacía tiempo que no te veía, aunque para verte en estos casos... – el doctor se dispuso a oscultarlo pero Rukawa se apartó.
- Estoy bien, no sé quien me ha traído pero no hacía falta...
- No lo creas, parece que no lo recuerdas pero cuando te mareaste casi eres atropellado por una moto, te diste un golpe en la cabeza y te desmayaste, aunque tranquilo, el golpe no es grave, no afectará a que puedas jugar a básquet a largo plazo, pero puede ocasionar desmayos, mareos y dolores intensos de cabeza durante un tiempo si te excedes demasiado- el doctor hizo una pausa mientras preparaba el aparato para tomar la presión- también me han informado de las actividades que has estado haciendo estos últimos días, y he de decirte que has sido muy temerario forzándote tanto, por eso te recomiendo una semana de reposos absoluto y dos semanas de entrenamiento ligero, en el caso de que tu herida se mejore.
- Entonces, no puedo entrenar?
- La verdad es que no, de momento no debes forzarte mucho porque el golpe junto con la fatiga producida por el sobre exceso al que has sometido a tu cuerpo puede intensificar estos síntomas y creo no exagerar al recomendarte que fueses a vivir durante estas tres semanas a casa de un amigo o familiar para que puedan ayudarte por si...
- Eso no será necesario... además ya sabe que no tengo familia- le interrumpió Rukawa
- Si, Rukawa, ya lo sé pero aún así no deberías estar solo, puedes pensar que es una tontería pero mejor lo comentas con tu amigo, te parece? Ha estado fuera todo el rato esperando a ver como te encontrabas... suerte que lo he visto antes de que se marchara... tal vez él te pueda ayudar.
- Mi... amigo?- Rukawa estaba sorprendido¿quién era ese "amigo"?, él no recordaba tener ninguno...
- Si, el chico que te ha traído hasta aquí, me ha dicho que ya estaba bien, que no hacía falta que le vieses pero yo he insistido. Espera un segundo, voy a llamarle- y dicho esto asomó la cabeza al pasillo y hizo señas a un chico para que se acercara- me ha dicho que se llama... Sendo, Akira Sendo.
Rukawa se sorprendió, no esperaba que Sendo lo hubiese llevado al hospital. Pero más confuso quedó cuando vio la expresión de Sendo, no sonreía, más bien tenía un color blanco en la cara... parecía... muy preocupado.
- Que suerte que estés bien, me diste un susto cuando te caíste... Aunque ya parece que estas mejor, me alegro- esto último lo dijo con una media sonrisa, pero bastó para que a Rukawa le diese un vuelco el corazón "no puede ser que... que se haya preocupado por mi"
- Sí, está mejor pero no recuperado por eso pensé que estaría bien si se puede quedar en casa de un amigo durante estas tres semanas...- el doctor Iwada le explico en pocas palabras los problemas que podía acarrear el estado de Rukawa.
Rukawa iba empezar a replicar cuando, Sendo le hizo callar... de la sorpresa:
- Si no has pensado en nadie... que te parece venir a mi apartamento? – Sendo ensanchó su sonrisa dando la impresión de que había solucionado el problema más grande del siglo, mientras que Rukawa ponía cara de "has dicho la estupidez más grande del siglo". Lo malo fue que el doctor se decantó por la opción-Sendo y con una sonrisa de oreja a oreja dijo:
- Es una idea perfecta, Sendo-kun es tan alto como tu y tiene una fuerza parecida a la tuya, así podrá ayudarte si te pasa algo.
-...- Rukawa se quedó de piedra, miraba a esos dos como si fuesen dos locos salidos del manicómio... él? En casa de Sendo?- puedo estar solo en mi casa, no me pasará nada.
- Mira Rukawa, yo me siento responsable de lo que te pase así que elige: o te vas a casa de Sendo... o te quedas en el hospital
Rukawa miró al doctor, sabía que odiaba estar hospitalizado, el olor a hospital no le gustaba... así que no tuvo otra opción que aceptar el ofrecimiento de Sendo, en cuanto lo dijo el doctor se puso a escribir en un papel para arreglar el alta y demás cosas:
- M e parece estupendo que hayas aceptado, en su casa estarás más tranquilo. Bueno esto ya esta- dijo dejando los papeles sobre la mesa- puedes empezara vestirte y también quiero que me visites una vez por semana para ver como estas, de acuerdo?
Dicho esto, le dio las gracias a Sendo por su generosidad y se fue. A Rukawa le pareció que Iwada-san le había tomado el pelo y lo había manipulado a su antojo pero no podía protestar así que cogió su ropa y se dispuso a vestirse, de mientras Sendo le dijo que le esperaría fuera.
Fuera Sendo encontró al doctor que le dijo que quería hablar con él
- Mira Sendo-kun, quería pedirte que tengas paciencia con Rukawa, él ha sufrido mucho y yo estaba muy preocupado pero creo que puedes ser una buena influencia para él, así que no le dejes solo...
- No se preocupe haré todo lo posible por ayudarle, aunque a él no le caiga bien, yo... yo no quiero que le pase nada malo- Sendo dijo esto sin pensar, la verdad es que desde hacía un tiempo que ese chico de ojos sesgados lo tenía agitado, cada vez que lo veía se alegraba, solo quería que lo mirase, le hablase. En los partidos le encantaba hacer un uno contra uno con él, la mirada de desafío que se reflejaban en sus ojos, sus movimientos cada vez más precisos, todo lo relacionado con Rukawa le fascinaba... aunque lo que sentía era imposible, era imposible porque se había ido a enamorar de la persona que más le odiaba. Pero aún así no podía evitar preocuparse por él...
- Estoy seguro de que así es- el doctor interrumpió sus pensamiento- y ten paciencia, si no estoy equivocado tal vez las cosas cambien dentro de poco
Después de decir esto, se fue, dejando a un Sendo muy confundido.
"Presiento que algo bueno va a pasarles a estos chicos dentro de poco... Por eso Sendo quédate a su lado, si lo que he visto en tus ojos de verdad es amor entonces tranquilo, no desesperes, porque Rukawa no se ha dado cuenta aún... pero ya habrá tiempo, después de todo cuando estaba inconsciente... la persona a la que llamaba entre susurros... era a ti" y con estos pensamientos el doctor se fue contento al resto de visitas... sería muy entretenido ver como transcurrían esas tres semanas
