3 años después…
La mañana era clara y fresca con pájaros en el aire disfrutando del clima mientras abajo, un gran jardín lleno de arboles y flores con un estanque lleno de peces variados multicolores se encontraba Naruto con una simple bermuda negra y el torso descubierto en medio del estanque sentado sin hundirse gracias al chacra que emanaba de sus piernas, tenia los ojos cerrados mientras se concentraba al máximo en tener su mente vacía, sin recuerdos, sin percatarse de que alguien lo observaba desde lo alto de la barda que marcaba el limite del jardín.
Naruto respiraba lentamente; el observador sonrió y guardando el mayor silencio posible saco un kunai de su bolsillo trasero que lanzo al instante contra el rubio; este lo detuvo con la mano justo antes de que se enterrada en su abdomen –Kou… ¿Cuándo dejaras de hacer esto? – abrió lentamente los ojos y fijo su mirada en el hombre que se encontraba frente a él.
Kousaka; ahora un hombre de 23 años manteniendo la misma sonrisa picara de joven enmarcada por una barba de candado delgada, su cabello rojizo claro estaba alborotado peinado levemente hacia atrás dándole un toque serio.
-Pues… cuando dejes de ser un monje y regreses a ser un ninja – dio un brinco posando sus pies en el verde césped fresco mientras miraba a su primo.
Naruto lo observo en cada uno de sus movimientos con ojos serios, Kou por un momento recordó la mirada de Uchiha Sasuke que era igual, llena de resentimiento y sed de venganza –No soy un monje – dijo el rubio sin levantarse.
-Pues eso pareces, solo meditas – Kou miro a su alrededor –Tal ves sí secuestro a mi sobrino vuelvas a ser un ninja – sonrió.
El rubio enseguida le lanzo de regreso el kunai, Kou sorprendido lo alcanzo a detener aunque el arma había alcanzado a encajarse un poco en su hombro –Ni se te ocurra tocar a mi hijo… o la próxima vez se clavara en tu corazón – Naruto no sonrió mientras el pelirrojo revisaba su pequeña herida.
-Que genio… aunque sabes… tengo una duda – Kou dio unos pasos hasta llegar a la orilla del estanque y se sentó metiendo sus pies en el agua fría.
-¿Qué? – el rubio había cerrado de nuevo los ojos.
-Me has hablado de tu sensei… y no entiendo como se caso, digo, es un hombre solitario y demás – el chico miraba a su primo fijamente.
Naruto suspiro –Pues… hace 6 años, viajaba sin rumbo y escucho un grito; Kaori estaba siendo atacada por unos bandidos así que el simplemente los noqueo mientras ella lo miraba, después recogió sus cosas del piso pero uno a su espalda se levanto con una navaja y antes que el volteara ella le lanzo un tomate dándole justo en medio de los ojos… – seguía con los ojos cerrados mientras su mente recordaba a la mujer riendo contándole todo en su casa cuando tenia días de haber dado a luz.
-Era valiente – susurro Kou.
-Siempre… – Naruto sonrió con añoranza, algo que a su primo no pasó desapercibido –… pues el sensei lo mato, le entrego sus cosas y la siguió hasta su pequeña aldea donde nadie lo conocía ni sabían que lo buscaban; la llevo hasta su casa y desapareció pero por alguna razón algo lo hacia volver todos los días a verla desde las sombras. Paso un tiempo y un joven pesquero local comenzó a rondarla, la invitaba a salir a comer o pasear y le daba regalos como peces enormes hasta que un día en la plaza le pidió que se casara con el… – volvió a sonreír –… ella le dijo que su corazón ya le pertenecía a otro y cuando el pescador le pregunto quien, ella contesto que amaba a aquel que la había salvado… aquel del que desconocía su voz… aquel que siempre la miraba – el chico dejo de concentrar su chacra en las piernas, cayendo así al agua fresca.
-Él estaba ahí ¿cierto? – Kou también se lanzó al agua, agitando a un mas a los peces.
-Sí, esa noche ella encontró una nota en su mesa… – el rubio se quedo un momento callado recordando -…
No puedo decir nada, porque mi boca no sabe expresar con simples
palabras lo bella que eres.
No puedo decir nada, porque mi boca no sabe decir
todo lo que mi corazón siente.
No puedo decir nada, porque mi boca no expresa con tanta intensidad
como mi mirada lo hace.
… – sonrió levemente.
-Wow, hasta poeta salió – Kou sonrió tiernamente.
-Bueno, ahora dime ¿Cómo te fue con el Kazekage? – Naruto salió del agua sentándose en la orilla con su semblante serio de nuevo en su rostro, sacudió su cabeza para quitarse un poco del agua de su cabello.
-Bien, ha firmado la alianza y manda a decir que no te vio hace 4 años y que manda ahora su más sincero pésame… – Kou se detuvo al ver que su primo levantaba la mano y negaba con la cabeza.
Ambos guardaron silencio un momento; Naruto fijo su vista en el cielo azul y suspiro para luego levantarse, era ya un hombre de 19 años con el cabello tan rubio como su padre, de cuerpo un poco mas grande y los músculos bien marcados pero no demasiado voluminosos, su semblante serio era ahora una de sus principales características –¿Y tú padre? – pregunto simplemente mientras comenzaba a practicar algunos movimientos sin mucha velocidad, como si solo quisiera recordarlos y ya.
-Fue a la frontera, parece ser que los bandidos han vuelto – Kou lo observo desde el agua.
-Con la economía estabilizada viene el poder, el dinero y obviamente la gente que intente llevárselo – el rubio siguió en lo suyo.
-¿Sabes que va a pasar con Konoha? – Kou observo en silencio como el chico baja aun más el ritmo de sus movimientos.
-Ese tema lo investigabas tú… aunque decida lo que decida el abuelo yo obedeceré – Naruto se detuvo.
-Me alegra escuchar eso – ambos chicos voltearon enseguida a la puerta del palacio, Uzumaki Kishimoto estaba ahí, era un poco mas viejo y la barba que antes aun era pelirroja ahora en su mayoría era blanca al igual que su cabello –Los espero a los 3 para tomar el té – se dio la vuelta lentamente.
-Abuelo, Sekai no dejara ni un segundo solo a Satoshi – Kou salió del estanque con rapidez.
-Lo sé… lo bueno es que me gusta pasar tiempo con mi bis nieto – Kishimoto no se detuvo y después de unos segundos desapareció en el interior de la casa.
Ambos chicos se quedaron observando por donde se había ido su abuelo y segundos mas tarde desaparecieron; la hora del té llego muy rápido para su gusto, Naruto que vestía simplemente con un pantalón y una camisa desfajada con mangas arremangadas se sentó tranquilamente en el piso de madera de un lado de una pequeña mesa tallada a mano. Kou apareció con su uniforme de capitán color negro, se acomodó frente a su primo del otro lado de la mesa y sonrió cuando una tercera puerta se abrió. Entro lentamente al lugar una hermosa joven de apenas 18 años de cabellos rojo intenso y mirada verde, de semblante amable pero vestía unas mallas y una blusa holgada donde en su espalda escondía una harakiri muy filosa, tomado de su mano y con carita sonriente venia Satoshi de apenas 4 años recién cumplidos con sonrisa encantadora, cabello alborotado y corto color negro muy oscuro pero con unos hermosos ojos azules amables y llenos de energía.
Naruto enseguida sonrió como si tuviera de nuevo 15 años cuando el pequeño lo vio y se soltó de la mano de la chica que lo acompañaba –¡Otosan! – grito con fuerza mientras ya se lanzaba a los brazos del rubio que sonriendo extendía los brazos para recibirlo.
-Hola, mi pequeño – Naruto cerro un momento los ojos dejando que su corazón de nuevo latiera y pudiera demostrar cariño de alguna manera –Hola, Sekai chan – saludo el joven cuando abrió los ojos mirando a la chica que ya se había sentado en medio de ambos hombres.
-Hola, Naruto kun – respondió simplemente mientras sonreía al ver al pequeño tan feliz.
-Espero que Toshi no te molestara demasiado – Naruto despeino a su hijo que sonrió y enseguida corrió a taclear a su tío que ya lo esperaba.
-No te preocupes, él es un gran niño – la chica le sonrió amablemente a lo que Naruto le regreso la sonrisa e inclino la cabeza agradeciéndole.
La puerta principal se abrió dejando ver a Kishimoto con un fino kimono de color negro brilloso, enseguida los tres chicos se pusieron de rodillas e hicieron una profunda reverencia a lo que el hombre la regreso inclinando solo un poco su cabeza –¡Abuelo! – Toshi corrió a los brazos del hombre que se rio y lo recibió sonriendo.
-Pero que grande estas ya – dijo el anciano mientras tomaba asiento mirando de frente a Sekai y estando en medio de los dos hombres que ya observaban la escena sonriendo mientras el pequeño se sentaba cómodamente en las piernas de su abuelo mirándolos a todos, una sirvienta entro y les sirvió el té sin hacer ni un ruido aunque Toshi había intentado quitarle una galleta antes de que dejara el tazón en la mesa.
Los 4 mayores sonrieron pero cuando su abuelo dejo de hacerlo lo imitaron –Kousaka – el pelirrojo lo miro mientras le daba un trago a su té.
-La aldea de la arena a aceptado nuestra alianza y han firmado los papeles – enseguida hizo una leve reverencia mientras su abuelo asentía.
-Ahora solo falta reafirmar la alianza con Konoha… – Naruto se tensó enseguida –… Naruto… – el chico miro a su abuelo –… prepara tus maletas que mañana por la mañana partirás hacia allá – su abuelo le dio un trago a su té observándolo.
-Creo que seria mejor si fuera Kousaka – el rubio miro a su primo tranquilamente.
-Mandaría a Kousaka… sino estuvieras en la lista de ninjas renegados – el chico soltó un suspiro –Iras no solo a firmar la alianza sino a arreglar tus papeles ya sea para que vuelvas al servicio o para que recibas tu petición de abandono – los 3 chicos voltearon a ver al anciano sorprendidos.
-¿A que te refieres? – Naruto fijo aún más su mirada en Kishimoto que tranquilamente le daba un trago de su té al pequeño.
-A llegado el momento de saber quien será el próximo líder de esta aldea; mis fuerzas se acaban y sabes muy bien que tu debes tomar mi lugar pero solo tu decidirás si este es tu camino – el anciano soltó un suspiro –Sekai te acompañara pero lo hará para evitar problemas diplomáticos de ser necesario así como de representante de la familia Uzumaki – la chica enseguida asintió –Muy bien, ahora déjenme a solas con Naruto – los chicos asintieron mientras se levantaban y Satoshi enseguida le sonrió a Kousaka que desapareció apareciendo de nuevo en el pasillo donde el pequeño salió a corretearlo.
La sala se quedo en silencio por un momento –No quiero ir y lo sabes – Naruto miro firmemente a su abuelo que le dio un trago a su té tranquilamente.
-Lo se, así como sé que tu padre era un hombre de honor… – Naruto se tensó enseguida –… amaba su aldea sobre todas las cosas al igual que tu, aunque lo niegues… – fijo su mirada verde en los azules del chico –… era un gran hombre que siempre cumplía sus promesas y eso era de las pocas cosas que admiraba de él y que siempre agradecí que te enseñara, sabes muy bien que hiciste una promesa… ahora debes decidir si la cumplirás… – el rubio bajo la mirada y asintió –… te quedaras allá lo suficiente para arreglar sin problemas la alianza y entraras a la aldea como Uzumaki Naruto, de esta manera con la protección diplomática no podrán encarcelarte… cuando este firmado el acuerdo quiero que le pidas al Hokage que organice una reunión de las 5 naciones para presentarnos y ahí deberás informarme de cual es tu decisión – el chico solo pudo asentir –Sabes muy bien que debes regresar y es lo que tu padre hubiera querido – Naruto con su cabeza baja apretó los puños.
-Está bien, abuelo – el chico se levanto en silencio para enseguida desaparecer.
Kishimoto se quedo un momento observando el vacío y suspiro –Kousaka – el pelirrojo enseguida apareció tras el –Quiero que vayas a ver a tu padre y ayudarle en lo necesario pero dentro de un mes regresaras aquí para que te dé una nueva misión – el anciano le dio un ultimo trago a su té y después simplemente desapareció por la puerta por donde había entrado dejando al pelirrojo confundido.
La noche llego y Naruto acababa de recostar a su hijo a dormir, camino lentamente por su sala personal del ala de la casa para después a travesar una puerta y dar a lo que seria el recibidor principal; estaba finamente decorado y en el centro estaba una silla de oro puro muy grande, acaricio lentamente la silla observándola para después comenzar a caminar hacia la pared que daba a lado contrario de su puerta. Ahí estaba pintado con la mayor delicadeza el árbol genealógico de la familia Uzumaki y no pudo evitar soltar un suspiro a ver el nombre de su padre y madre en el.
-Naruto – lentamente se acercó la joven con una vela en la mano.
-Yo no quiero volver – susurro el rubio sin voltear a verla.
-Lo sé, así como sé que te duele el solo mención de la aldea que te vio nacer y lo vio morir pero tal ves te ayude a superarlo – suavemente coloco su mano en el hombro del chico.
-Espero… porque si no pasa eso lo mas seguro es que muera de dolor apenas entrando – el rubio miro muy fijamente el árbol notando como en las dos principales ramas de este se encontraban Kousaka y el mismo –Siento como si le estuviera robando su lugar – suspiro.
-Sabes perfectamente que ese lugar es tuyo – la chica le tomo su mano intentando darle fuerzas.
-Es de el… él lo merece más que yo – Naruto soltó un suspiro –Sera mejor que me vaya a dormir – dijo para evitar seguir la conversación, sonrió levemente y le dio un beso en la mano a la pelirroja que gracias a la oscuridad el no pudo notar su sonrojo.
-Por cierto… no solo iré como parte de la familia Uzumaki, seguiré con mi trabajo de… – Naruto sonrío levemente de lado haciéndola callar.
-Con tu trabajo de madre, eso es lo que eres para Toshi y el papel que tu misma has adoptado y te lo agradezco infinitamente – suavemente quito un mechón de sus cabellos y lo acomodo tras su oreja para darle un suave beso en la mejilla, se alejó lentamente –Buenas noches – y sin más desapareció.
