Disclaimer: Naruto y sus personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.

¡Holaaaaa! Pues aquí estoy dando la lata otra vez n.n Os traigo el segundo capítulo. Espero que os guste de verdad porque trato de dar lo mejor de mi escribiendo. Espero cualquier tipo de críticas para que pueda mejorar. ¡Graaaacias!:)

...

A TU LADO

Capítulo 2: Plan completado.

El despertador sonó justo a las cinco menos vente, tal y como su dueño lo había programado la noche anterior. Se levantó somnoliento de la cama y apoyó su codo contra el colchón, frotando sus ojos para desperezarse. Pese a que las cortinas no tapaban del todo las ventanas, ningún rayo de sol penetraba en el cuarto, y eso contribuyó en hacer tropezar al rubio que cayó de rodillas al suelo, a duras penas pudiendo ver algo.

Maldijo algunas palabras ininteligibles y se vistió a ciegas con su chándal naranja lo más rápido que pudo.

Sus pasos apresurados y la respiración agitada era lo único que se oía en la aldea a tales horas de la madrugada, dado que todavía la aldea estaba casi completamente a oscuras, sin ningún fanal que ilumine las calles. Llegó delante de la mansión Uchiha y llamó a la puerta enérgicamente.

-¿Sasuke? ¿Estás ahí? ¡Ábreme ya, vamos! -exclamó su escandalosa voz, haciendo que la puerta se abriese provocando un ruido estrepitoso al cabo de un rato. Lo miró por unos segundos y reprimió una risa en darse cuenta de su estado: en pijamas y con el pelo despeinado a más no poder.

-¿Qué demonios estás haciendo aquí, Naruto? -preguntó con voz ronca llevándose la mano a la cabeza.

-¿Cómo que qué estoy haciendo aquí? ¡Has dicho que viniera a recogerte para buscarte un apartamento, 'ttebayo! -dijo con un sonrisa de oreja a oreja. Sasuke estrechó sus ojos intentando averiguar lo que acababa de decir, ya que con el sueño que tenía no podía ni siquiera pensar claramente. Inclinó la cabeza ligeramente hacía un costado y pareció recordarlo, porque le dio un golpe en la cabeza al pobre que no entendía el por qué del gesto.

-¡Me refería a las cinco de la tarde, maldito imbécil! -gritó indignado.

Naruto lo miró con cierto enojo, su ceño ligeramente fruncido. ¡Cómo si a él le agradase la idea de despertarse tan temprano! Se inclinó un poco y lo señaló con su dedo indice hablando tan rápido que Sasuke tuvo que concentrar toda su energía para entenderlo.

-¡Tenías que haberlo especificado, maldito idiota desagradecido que no sabe valorar lo difícil que me ha sido despertarme a estas horas y además haber convencido al dueño de que lo hiciera también! ¡No es culpa mía que seas tan antipático y ni siquiera puedas pronunciar una frase completa! ¡Y deja de pegarme! -dijo zarandeando los hombros de su amigo con la cara roja de irritación, el cual estaba pensando en la manera más fácil de torturarlo sin la necesidad de su poder.

-Naruto -dijo quitando sus manos -Vuelve. A las cinco. De la tarde -intentó articular a duras penas a causa de su enfado.

-No puedo... Te dije que ya cité al dueño... ¡Y además Sakura-chan tiene turno en el hospital a esas horas! ¡Venga, vamos! -le dijo con una mueca de fastidio.

-Eres un imbécil -dijo volviendo a entrar en la casa.

-¡Eh! ¿A dónde vas? -preguntó sin obtener ningún tipo de respuesta. Pasó menos de un minuto cuando su amigo volvió a aparecer en el portal de su puerta totalmente vestido, la katana adornando su espalda.

-Vaya, eso sí que fue rápido -dijo volviendo a recuperar su sonrisa. Ya era la segunda vez que lo convencía de hacer algo que no quería, y no podía estar más agradecido.

-Hn.

Empezaron a caminar silenciosamente hasta que Naruto abrió la boca y no paró durante todo el trayecto. Le hablaba de todas y cada una de las misiones y aventuras que pasaron mientras él no estuvo. Le decía que ahora él era el mejor de toda Konoha y que todas las chicas suspiraban por él, le hablaba de la gran médico en la que se había convertido Sakura, de lo mucho que le había costado controlar al Kyübi, del ramen que comió ayer y una infinidad de cosas más que a Sasuke no le interesaron para nada oír. Llegaron delante de una casa mediana y corriente con un bonito jardín adornado con flores de muchos colores, especialmente rosa. Es lo que se obtenía al ser amiga de la propietaria de la tienda de flores Yamanaka.

Naruto llamó varias veces a la puerta, no tan fuerte como en la de Sasuke ya que seguramente su amiga lo degollaría si llegase a despertar a sus padres. Esperó un poco y una bonita pelirosa con unas inmensas ojeras le abrió la puerta. Llevaba un camisón de noche rosa, unos pantalones cortos con unas arrugas blancas allí donde acababan y unos zapatos de casa blancos en forma de conejos. Naruto rió divertido ante el aspecto de su amiga que de seguida lo notó y comenzó a sonrojarse ligeramente.

-¡Sakura-chan! ¡Venga, date prisa! ¿Nos vamos, no? -preguntó efusivo.

Sakura lo miró confundida durante un largo minuto y después reaccionó, irónicamente, de la misma forma que el azabache: dándole un puñetazo en la cabeza.

-¡Naruto! ¡Son las cinco de la mañana! ¿En qué diablos estabas pensando? -gritó furiosa la kunoichi cuando finalmente pareció despertar. Naruto empezó a frotarse la cabeza que ya le empezaba a doler demasiado, pues su amiga pegaba mucho más fuerte que su amigo -Por favor, Naruto, vuelve más tarde. Estoy muy cansada -dijo tratando de tranquilizarse.

-¡Vamos Sakura-chan, por favor! ¡Por favor, por favor, por favor!-empezó a rogarle uniendo sus palmas y poniendo ojos llorosos.

-Naruto, me dijiste que me ibas a buscar, ¡pero no que sería a estas horas! ¿Sabes? Solo empiezo mi turno en el hospital a las diez. Vuelve más tarde, ¿vale?

-¡No puedo, 'ttebayo! ¡Ya he quedado con el dueño y solo faltas tú! ¡Vamos, date prisa Sakura-chan: el idiota de Sasuke también te está esperando! -dijo mientras el corazón de Sakura daba un salto. Movió su cabeza hacía el lado contrario y fijo su vista en él, que hasta el momento no había notado. Estaba apoyado contra la pared y con los ojos cerrados. Tenía una expresión relajada y sus negros cabellos le caían de manera sofisticada sobre el rostro. Parecía realmente un príncipe sacado de un cuento de hadas. Sakura tragó en seco sintiendo la opresión que se había formado en su pecho. Tanto tiempo que había pasado soñando con este momento, con el momento en que todo volvería a la normalidad, que no entendía porque ahora que lo veía, a tan poca distancia de ella y sin el odio recorriendo sus venas, no podía alegrarse. Sasuke abrió sus ojos, la miró por unos segundos y la saludo con un simple gesto de cabeza.

-Hola -dijo desviando rápidamente la mirada hacia el otro lado, tan bajo que dudaba de que la hubiese oído. Sintió como su garganta se acaloraba como siempre lo hacía antes de llorar. Naruto, pese a su ignorancia, pudo darse cuenta de la situación y habló de inmediato para relajar el ambiente, aún que sin mucho éxito.

-Esto... ¿Te vienes, verdad que sí Sakura-chan? -preguntó. La pelirosa hizo un vago gesto de cabeza indicando que sí.

-Voy a cambiarme -dijo de repente -En seguida vuelvo.

Naruto sonrió débilmente esperando el retorno de la pelirosa. A diferencia del Uchiha, esta tardó más de cinco en minutos en volver totalmente vestida con el atuendo que usaba diariamente. Salió de la casa dejando un mensaje escrito para su padres y trató de forzar una sonrisa cuando se les unió.

¿Quién iba a decir que volvería a pasar algún día? Los tres iban caminando por las calles a la vez, el rubio en el medio riendo y bromeando enérgicamente, el sol a punto de salir. Todos juntos, como un equipo. El equipo siete. Pero a pesar de eso, a pesar de la proximidad física, la lejanía entre ellos era más que evidente. Sasuke lo supo des del momento en que vio que la kunoichi no podía siquiera mirarle a los ojos. Algo entre ellos se había rompido. Algo irrecuperable.

Avanzaron hasta llegar cerca de los barrios que no correspondían a ningún clan, unos muy lujosos compuestos por unas modernas casas de tonos marrones y rojizos. Eran hechas para los aldeanos comunes con dinero o para simples ninjas que preferían vivir alejados de su clan, aún que pocas veces se daba el caso.

-¿Y? -preguntó Sasuke, haciendo que el corazón de Sakura diera un brinco -¿Dónde está?

-No debe tardar mucho, 'ttebayo... -respondió frotándose la sien. Estaban delante de una hermosa casa blanca de una planta y con un pequeño jardín de hierba fresca.

Los minutos pasaban y el sol se alzaba en el horizonte. Naruto empezó a dar vueltas en círculos mientras esperaba ansioso la llegada del propietario que parecía haberse olvidado de ellos. Miró por unos momentos la expresión irritada de Sasuke y después a Sakura que, sentada en un banco, parecía que iba a dormirse. Sintió un poco de lástima hacía ella, pues sabía lo agotada que estaba con su trabajo y él la obligó a venir hasta allí casi a rastras a tan temprana hora. De repente deseó no haberla traído, a pesar de lo mucho que quería que los dos se volviesen a hablar.

-¡En seguida vuelvo! ¡No tardaré mucho, dattebayo'! -dijo al cabo de unos minutos.

-¿A dónde vas, Naruto? -preguntó Sakura mientras el rubio se iba alejando de ellos.

-¡A buscar al dueño! ¡Creo que se le ha olvidado venir! ¡Tú tranquila, que se donde vive! -giró hacía la derecha por uno de los callejones y desapareció de la vista de la kunoichi, que puso una cara de fastidio instantánea.

-Menudo idiota -dijo una voz masculina notablemente irritada. Sakura se sorprendió un poco y alzó su vista para encontrarse con Sasuke de brazos cruzados y con el ceño fruncido. Tardó un poco en averiguar si realmente le estaba hablando a ella o solo lo decía para él mismo, ya que lo hizo en un tono de voz muy bajo. Supuso que fue eso último, así que siguió callada bajando la vista hacía sus pies. No entendía del todo por qué, pero se sentía muy desilusionada últimamente, y sabía que todo era debido a él. Todas las veces en las que se había imaginado que volvería eran muy diferentes a lo que estaba pasando ahora que se cumplía. Creía en un reencuentro alegre, uno de cuento de hadas. Se imaginaba que las cosas volverían a ser como antes, que los tres podrían olvidar todo lo que había pasado entre ellos y serían alegres. Otra vez, como antes. ¿Por qué ahora que estaba allí no podía hacer nada de eso? ¿Por qué no podía sonreírle como antes lo hacía? Quizás, quizás si se disculpase con él... ¿Pero como hacerlo si a él no le importaba para nada su presencia? ¿Y por qué él no se disculpaba con ella, tampoco? Suspiró y elevó la vista al cielo que se estaba aclarando poco a poco. Si de una cosa estaba segura, esa era que no quería volver a perderle de nuevo. Sabia que por nada en el mundo debía tener sentimientos hacía a él; lo último que quería es volver a ser la molestia rosada de doce años que gritaba su nombre continuamente. ¿Pero... cómo hacerlo si su corazón latía tan fuertemente en tal solo pensar en él? ¿Cómo hacerlo si todo en su ser le indicaba que lo seguía amando? ¿Cómo hacerlo si él... existía? No iba a perder a Sasuke de nuevo por sus estúpidas niñerías, no iba a alejarlo más de ella de lo que ya estaba. Quería que al menos... Que por lo menos la viera como una amiga, y si eso implicaba que debía olvidarse de sus sentimientos hacía él, entonces lo haría, por mucho que le costase. Lo miró de reojo por unos segundos, tomó aire y dijo lo primero que se le ocurrió.

-Hace buen tiempo, ¿no crees? -el cielo estaba completamente despejado de cualquier nube, permitiendo así que los rayos de sol bañasen Konoha sin ningún tipo de obstáculo. No hacía calor, pero tampoco frío.

-Hn.

Sakura volvió a bajar su vista avergonzada. "Eres una estúpida, Sakura, ¿de verdad que no encontraste nada mejor que decirle?", pensó. Retiró un fleco de pelo de su cara y lo depositó detrás de su oreja, esperando en silencio hasta que Naruto apareció finalmente por el mismo callejón, arrastrando a trompicones a un hombre barbudo de unos cuarenta años muy delgado que vestía formal.

-¿A qué no adivináis? ¡Se quedó dormido, 'ttebayo! -rió divertido cuando llego delante de los dos. El hombre trató de recuperar la compostura arreglando su corbata y quitando el polvo de sus ropas. Le envió una mirada asesina a Naruto que pasó totalmente desapercibida para este.

-Me llamo Naito Hibiki, encantado de conocerles -dijo inclinando su cabeza hacía Sakura y Sasuke que hicieron lo mismo. -Menos a ti, Naruto -el aludido lo miró incrédulo y lo empezó a fulminar con la mirada, gesto que provocó que Sakura riese un poco por lo bajo.

-Mi nombre es Haruno Sakura, encantada también de conocerle, Naito-san -saludó amablemente.

-Uchiha Sasuke.

Los ojos del hombre se abrieron como platos al instante. ¿¡Había escuchado bien!? ¿¡De verdad que ese era Uchiha Sasuke!? ¿¡Qué demonios hacía él allí!? ¡Si era un criminal! Y hasta él lo sabía, que poco le interesaba la vida de los ninjas, a decir verdad. ¿La Hokage se había vuelto loca, o qué? Sakura notó su expresión preocupada y le sonrió de inmediato para calmarle.

-No se preocupe, está todo bajo control -dijo dulcemente. Hibiki trató de tranquilizarse pensando en que probablemente lo mantenían bajo vigilancia o algo, si es que la chica tenía razón. Lo miró de reojo una vez más y hizo un vago intento por sonreír, aún que ese chico no le daba buena espina para nada.

-Claro, ¿entramos? -preguntó, y todos asintieron.

-¿Quería hablar conmigo, Hokage-sama? -preguntó la tranquila voz del ninja con pelo gris que mantenía su vista fijada en el libro.

-¿¡PODRÍAS DEJAR DE LEER ESAS GUARRADAS MIENTRAS LE ESTÁS HABLANDO A LA MUJER CON MÁS PODER EN TODA KONOHA, MALDITO PERVERTIDO!? -gritó furiosa la mujer que apoyaba sus brazos sobre el escritorio. A Kakashi le resbaló de inmediato una gota de sudor. Que a esa mujer con nervios peores que los de Sakura la atabaleasen con tantas cosas a la vez -el hospital y su trabajo como Hokage- no resultaba sano para nadie.

-Sí -respondió un intimidado Kakashi mientras guardaba el libro en uno de sus bolsillos -vete a saber como hizo para que entrase allí-.

-¡PUES ES MEJOR ASÍ, MUCHAS GRACIAS! -dijo con la cara roja de irritación. A Kakashi le volvió a resbalar una gota de sudor -Perdóname, Kakashi. ¡Es que de verdad que estoy muy estresada!

-Entiendo. ¿Por qué quería verme exactamente, Tsunade-sama?

-Pues... No sé si Naruto te lo habrá comentado ya, pero últimamente me hizo muchas visitas preguntándome por el equipo siete. ¡ESE MALDITO BASTARDO, COMO SI NO TUVIESE YA SUFICIENTE QUE HACER CON LO QUE TENGO! -gritó alterada mientras Kakashi se empezaba a asustar realmente -A lo que voy es... ¿Qué crees que deberíamos hacer, Kakashi? ¿Podríamos hacerlo, para empezar? ¿Estarías tu dispuesto?

-No lo sé. Pero creo que eso sería lo de menos, en todo caso -Tsunade alzó una ceja interrogativa -A pesar del optimismo de Naruto, no creo que logre convencer a Sasuke tan fácilmente de que lo haga. Conoces muy bien el carácter del chico.

La quinta se levantó de su escritorio y miro a través de la ventana. Algunos pájaros viajaban despreocupados en un sola dirección, huyendo hacía las zonas más cálidas para que el invierno no los alcance.

-Y además... ¿Qué haríamos con Sai? Se ha vuelto también muy amigo de ellos dos. No creo que Naruto renuncie a él, tampoco. Y los equipo son de cuatro, no de cinco.

-Tsunade-sama -dijo mientras se le acercaba -Sai es Anbu, además los tres restantes tienen el nivel de un Hokage. Tú misma te encargaste de que Sakura lo hiciese.

-¿A donde quieres llegar?

Kakashi se quedo estático por unos segundos. Tomó aire en su pecho y habló tranquilamente, pero con una pizca de dolor y duda en su voz.

-A que no necesitan un maestro que los acompañe, ¿no cree? -dijo, una triste sonrisa formándose debajo de su máscara. La aludida agarró su taza de café depositada sobre el escritorio y bebió un poco del caliente líquido.

-¿Qué te hace pensar que van a renunciar a ti tan fácilmente, eh Kakashi?

-No lo sé.

El tiempo pasaba y los dos contemplaban el paisaje des de la oficina del Hokage. La situación se había vuelto un poco deprimente para ella des del momento en que el renombrado ninja copión le había anunciado sus planes. Suspiró y acabó con el último trago de su amargo café.

-Habla con ellos y vuelve cuando lo hayas hecho. Hablaremos entonces. Puedes retirarte.

-Pues a mi me gustó la primera que hemos visto. Está muy bien iluminada -habló Sakura a punto de marearse por culpa del sueño. Estaban saliendo de la última casa que les habían enseñado.

-¡Eso es porque le falta un trozo de techo Sakura-chan, 'ttebayo! -dijo rascándose la nuca.

-Oh, cierto.

Habían recorrido ya cinco casas distintas y dos apartamentos en unos pisos de dos plantas, todos con algún defecto. Naruto ideó su plan pensando que cuando iban a encontrar el apartamento ideal ninguno de los dos tendrían suficiente dinero para pagarlo -ya que valían un montón- y así su amigo se viese obligado a vivir bajo su mismo techo, pero parecía que eso no le haría para nada falta después de ver las deplorables condiciones de los lugares. Sí, definitivamente el ataque de Pain hizo un gran trabajo.

El señor estaba más que avergonzado. ¡Qué idiota era al pensar que un agujero de tal tamaño podría pasar desapercibido! Aún que con cierta pelirosa pareció funcionar.

-Bueno, supongo que no vais a querer nada de lo visto hoy, ¿verdad? -preguntó decepcionado mientras se arreglaba por décimo-cuarta vez la corbata.

-Lo sentimos, ¡otra vez será! ¡Trate de tapar el techo con una bolsa o que se yo! -gritó el rubio mientras Hibiki se marchaba a pasos lentos y con la cabeza gacha.

Una ligera ventisca se hizo presente levantando algunas de las hojas en el suelo. Sasuke fijó su vista en el rubio y habló en un tono más que irritado.

-¿Y ahora qué?

-Bueno, pues... ¡Podrías venir y vivir conmigo, 'ttebayo! -dijo como si la idea se le acabase de ocurrir. Se sorprendió un poco -aún que sus facciones no lo delataron- y rápidamente negó con la cabeza.

-Ni de broma.

No podía decir que no se esperaba una respuesta así, ¿pero que más daba? Lo había convencido una vez, lo había convencido por segunda vez esta mañana... ¿Cuánto podría costar convencerlo otra vez?

¡Y hasta aquí el segundo capítulo! Sí, lo sé, acabo de empezar y ya lo hago mal retrasandome casi dos semanas. Lo siento .. Por otro lado... ¡Muchas, muchísimas gracias a todos los que habéis leído esta historia! Gracias a Isayoi uchiha, a Victoria SyS, a xHaruno-Chanx, a Itzumi , a Sabaku No Nanami y a DinamoGirl23 por las reviews! ¡Gracias también a todos los que seguís la historia y la habéis añadido a favoritos! ¡Muchas gracias de verdad! Espero no decepcionar a nadie con este capítulo, lo he hecho bastante tarde y tendrá algunos errores. Me encargaré mañana de corregirlos.