hey pues aqui traigo el cap 2, que se que muchos ya habran leido, pero no pueden negar que es mas facil la comprencion del fic, ya que estaba plagado de faltas de ortografia y de muchas cosas incomprencibles, ademas de actitudes que no se entendian bien o que no venian al caso, creo que ahora lo explico un poco mas, espero que no sientan que leen lo mismo aunque realmente si lo van ha hacer... jejejeje..., por otro lado, aclaro que he dejado el fic detenido en dz por que la verdad me tarde tanto en continuarlo que tengo que leerlo de nuevo y recordar lo que tenia planeado que seguia... Puede que encuentren sorpresas...
por otro lado, saludos a Mi-chan, Riza-paola, Yurika Mustang y a Scarleth Jade. gracias por los reviews.
Cap. 2: Reencuentro.
Roy estaba impaciente no sabia que pasaría con él en este nuevo reto que había llegado, ya que su corazón se encontraba dividido. Apenas ayer se había decidido a conquistar a la mujer que tanto tiempo le había estado protegiendo y ahora otra mujer que en su tiempo le provocaba lo mismo, había vuelto. ¡Que dilema…! Pero siendo sinceros, estaba de muy buen humor con esa nueva presencia, aunque sabia que lo mas seguro era que habría problemas en el futuro.
- Roy, al fin...
-Leanne... – Dijo con sorpresa y entusiasmo.
La sorpresa fue enorme para ambos, había muchos años que no se habían visto, tanto tiempo en que ella había planeado ese momento… pero eso no importaba, ya estaban juntos, así que se abrasaron y se reencontraron con un tierno y largo beso.
-Creí que nunca te volvería a ver, Roy.
-Yo tampoco, ya extrañaba tus locuras..... Necesitábamos algo de ingenio por aquí...
-Roy… - abrazándolo de nuevo. – Al fin te encontré, no sabes todo lo que he pasado.
-Me gustaría que me contaras, nunca pensé verte aquí, en la milicia… ¿Cómo fue que entraste?
-Es una larga historia… Mi padre murió…
-Si, lo supe…
-Pero no pensemos en cosas tristes. Al fin estamos juntos…
-Lo se, no sabes cuanta falta me hiciste…
-Pero ya estoy aquí, ya nunca más estarás solo, ya no estaremos solos. – Roy sonrió mientras Leanne le decía esto.
-Mmmf, se supone que debería instruirte sobre lo que harás aquí en la oficina.
-Oh! cierto, lo olvidaba, se supone que soy otra soldado mas, así que tengo que hacer lo que tus demás subordinados, acabo de verlos, son lindos, pero algo serios.
-Así son las cosas aquí, la seriedad es importante, son responsables… - dijo intentando verse a la altura de los militares a los que ella estaba acostumbrada, pero al final cedió. - A quien engaño, sólo intentan aparentar...
-Lo supuse, recuerda que yo conozco la índole militar… ¡aaah! Quisiera quedarme así por siempre. –comento al momento de volverlo a abrazar, Roy la abrazo también...
-Yo también, pero como ya sabes, aquí todo es diferente, no podemos ser obvios por lo que quiero que me prometas algo…
-Lo se, recuerda de quien soy hija.. ¿Qué es lo que quieres que te prometa?
-Que no me vas ha meter en problemas y no menciones nada de lo nuestro a nadie, ni siquiera a mis subordinados...- En especial a ellos, pensó.
-Lo entiendo, lo se, si lo supieran nos separarían y he esperado mucho este momento que… tendré que aceptarlo... pero quisiera pedirte algo, por favor, consígueme donde quedarme, con la emoción de volverte a ver, no lo pude hacer...
-Tratare, no te prometo nada, tal vez tengas que quedarte en un hotel esta noche
-Sabes lo que pienso de esos lugares... me dan miedo.
-Lo se, ahora ve a conocer a tus nuevos compañeros, sargento Ashton.
-Si, coronel Mustang… pero… ¿y tu que harás?
-Yo....... arreglare algunos papeleos tengo mucho trabajo pendiente. - ¿Así llamo a la difícil tarea de tratar de ordenar mi corazón? Pensó.
La chica del cabello negro salio entusiasta de la oficina de Mustang, sin poder ocultar la felicidad de su rostro, delatándose a si misma sobre sus sentimientos, era obvio que el verlo la había puesto así, por lo que sus nuevos compañeros llegaron a la inmediata conclusión de que a ella , se conocieran o no, le gustaba el coronel. Pero ella estaba dispuesta a hacer caso de lo que le dijo el hombre, se dispuso a conocer el resto del equipo sin notar siquiera que estaba en la mira de las suposiciones. Recorrió el lugar con la mirada y se acerco al primer rostro amable que vio, la mujer rubia que le había abierto y se acerco a ella.
-Hola soy la sargento segundo Leanne Ashton. – Riza la observo unos segundos y respondió al saludo.
-Mucho gusto, soy la teniente primera Riza Hawkeye.
-¿En serio? ¿Eres teniente? – Preguntó sorprendida.
-Si…
-¿A tu edad? ¿Eres muy joven para ser teniente no? Eres como de mi edad.
-Si, creo que ascendí muy rápido. Sabes, nunca le había dado importancia.
-Deberías, además eres mujer, las mujeres normalmente tardan más en ascender.
-¡Oh! de hecho es cierto.
-Eres increíble, tanto como el coronel Mustang, es el coronel mas joven en llegar al puesto. Sabes.
-Si… Tu le... admiras verdad...
-Si, un poco, ¿Como no hacerlo? Me emociono mucho que me mandaran aquí, el es muy conocido en los cuarteles, no solo por haber llegado al rango de coronel en tan poco tiempo, sino que también es guapo.
-La emoción es sus palabras era notoria, pero no le decían a Ella exactamente lo que quería saber, aunque interiormente se cuestionaba sobre el por que indagaba tanto en lo que parecía tan obvio, ella estaba enamorada de él, y por la expresión del coronel desde que le informaron su llegada le decía que no le era indiferente a la nueva subordinada. Mientras conversaban, Riza la observaba, le dolía lo que había estado suponiendo. La chica parecía agradable, y vio en ella lo que había dejado de ser, una chica entusiasta, una mujer capas de enamorarse y vivir un bello romance. Y después se vio a ella misma, con ese uniforme y esa fama de mujer fría a sus escasos 24 años, aun su edad era la de una cría, pero su actitud del deber la hacían parecer una responsable mujer de 40 y todo por que… por el fuerte amor que sentía hacia alguien a quien se supone no debía amar, por una convicción que la hizo hacer a un lado algunos sentimientos para protegerlo, a él quien constantemente corría peligro.
De pronto, Furey se les acerco e interrumpió un poco la plática.
-¿Sargento Ashton?
-¿Si?
-Dice el coronel que no podrá ayudarle a encontrar un lugar en donde quedarse, tiene mucho trabajo pendiente, así que puede salir temprano para buscarlo.
-Pero… no tengo donde quedarme y los hoteles me dan miedo… ¿Qué voy ha hacer? – Dijo con un aire infantil.
-Pero es que acaso no busco donde hospedarse antes????
-No.... es que la emoción de venir a ver a Rrrr..... Central… me emocionaba mucho servir aquí, así que por eso no se me ocurrió buscar donde hospedarme.
-Y… ¿ya buscaste en las barracas?
-Ah, cierto, el coronel dijo que tampoco le había podido conseguir un lugar en las barracas femeninas ya que esta lleno con las nuevas reclutas. – Comento Furey.
-Que descuido, He! - Puede que me arrepienta, pero no puedo dejarla desamparada… Pensó. - Mmmff creo que no tengo más opción, deberías quedarte en mi casa.
-En serio, me dejarías quedarme en tu casa, gracias, prometo no ser una molestia…
- abraza a Riza, parece ser efusiva.
La teniente no tubo mas opción que ofrecerle quedarse a Leanne en su casa, no sabia si era por que le podría pasar algo o para que él no le ofreciera la suya, lo más seguro que era por lo segundo. Si, tal pareciese que estaba celosa, más que eso, estaba enojada, y desde su punto de vista no era para menos, pero llego a entenderlo, ella no era precisamente alguien que le pudiera interesar al coronel Mustang, él estaba acostumbrado a salir con las mujeres más bellas de central y del este. Así que en cierto modo se sintió frustrada, desanimada y molesta consigo misma, pues ¿Cuál es el afán de dañarse a uno mismo? Porque cualquier persona en sus cabales no le habría ofrecido a su rival quedarse en su casa.
-Por Dios, Riza, en que pensabas… - se recriminó.
Pero no tenia opción, ya se lo había ofrecido y ya lo había aceptado, no había nada más que hacer. Al terminar la jornada la llevo consigo a su casa.
-Ya llegamos, espero que sea de tu agrado. – Se deshizo de la guerrera y la acomodo en una silla.
-Si, no te preocupes, sólo me conformo con tener donde quedarme. – ve a Black Hayate recibir a su dueña meneando la cola. - ¡Qué bonito perrito! ¿Cómo se llama? - preguntó mientras lo acariciaba.
-Su nombre es Black Hayate, lo recogió el sargento Fuery.
-¿El serio de lentes? Él me cae bien, bueno, todos. – Jugaba con el perro.
-¡Ah, si! Y ¿Cómo te cae el coronel? – Pregunto, como no queriendo la cosa mientras se dirigía al baño para cambiarse de ropa y soltarse el cabello para dormir..
-Él me cae muy bien… - Dijo mientras la observaba salir del baño. - Sabes... te ves bien con el cabello suelto.
-Gracias, en realidad sólo me lo agarro por que es más cómodo…
-También vi en tu armario, tienes ropa linda. Entonces lo que decían las secretarias no era cierto…
-¿Eh? ¿Qué decían las secretarias?
-¡Oh! Lo siento… no fue mi intención…
-No te preocupes, ya se que es lo que han de decir.
-¿Eh?!!
-Se que dicen que soy una amargada, que no tengo vida propia, que tal vez no me gustan los hombres… mmmf, que soy el perro guardián del coronel…
-¡¿Uh??!.. por favor, no hables así.
-Lo siento, pero es lo que dicen. O ¿no?
-Bueno… algo de eso me dijeron, pero al verte me doy cuenta de que no, por lo tanto esas chismosas deberían avergonzarse.
-Creo que tienes razón, tal ves yo sea algo seria, pero no me gustan las mujeres… y sobre todo no me considero como un perro, me pagan por hacer un trabajo y eso es lo que hago…
-Entiendo... Hey, tú y yo deberíamos salir de compras alguna ves, tienes buen gusto... – Sonrío. - Sabes, apenas te conozco y te siento como a una hermana. además eres una persona amable, me aceptaste en tu casa aun sin conocerme, gracias. Eso habla muy bien de ti. – Riza sonrió.
-Me halagas, Gracias por entender y bueno, ya es hora de dormir....
-Riza durmió en su cama, mientras que Leanne se quedo en un sillón. Al apagarse las luces, Leanne durmió inmediatamente, pero Riza no. Estuvo pensando en lo que se comentaba de ella, en la comprensión de su inquilina y en algunas viejas memorias, cuando él y ella eran pequeños, cuando era él aprendiz de su padre.
.oOo.
Los días eran lindos y soleados en la Eastern, la pequeña Riza, al ser hija única, siempre jugaba sola por el patio de la casa, pero ese día, ese lindo niño de cabellos negros se le acerco. Él era mas grande que ella, pero aun tenia una inocente edad, pese a que no lo conocía a pesar de llevar algún tiempo viviendo con ellos, se acercó alegremente a él y le sonrío, cosa que no era normal que ella hiciera, ya que tras la muerte de su madre, su padre se sumió en la tristeza, y después de que se convirtiera en custodio de ese niño, ya no la tomaba mucho en cuenta, sin embargo ella sabia que su padre aun la quería, pero la tristeza y la responsabilidad que ahora había adquirido los hicieron distanciarse.
-Riza-chan ¿quieres jugar? – Ella lo miro con sus grandes ojos, cuando estaba apunto de responder a la sorpresiva invitación, su padre se acerco a ellos.
-Roy… ven aquí, no te he dado un descanso…
-Voy maestro… - Dijo el niño muy apenado, no por haber sido reprendido, sino por haber dejado sola a esa niña que siempre se encontraba así, arrastrando esa enorme muñeca que aparentaba ser más grande que ella.
Ella se les quedo viendo a ambos, su padre se llevo al chiquillo y le dijo algo que ella no alcanzo a escuchar.
.oOo.
A la mañana siguiente, la rubia se levanto como zombi ya que a causa de la intrusa no pudo dormir pensando en varias cosas, entre ellas, la relación que intuía tenían ellos en secreto. Ambas se arreglaron para ir a la oficina a trabajar, Leanne parecía realmente entusiasta de ir a la oficina. Al llegar y saludar a todos Riza le instruía de lo que debía hacer, preguntándose ¿Cómo era posible que no conociera sus deberes en la oficina?
Afortunadamente, Roy no parecía notarla mucho, por lo cual Riza no se sintió tan incomoda trabajando Pero el dia apenas estaba comenzando, y por dentro estaba bastante celosa, molesta, sentimientos que aumentarían cuando el coronel rompió el mutismo del lugar.
-Iré a inspeccionar el departamento de armas… ¿me acompaña, Sargento Ashton? Creo que es importante que conozca los departamentos.
-Claro, coronel. A sus órdenes. – Respondió efusiva.
Leanne se levanto y salio junto con el coronel, Riza se quedo fría ante la escena que acababa de presenciar.
-¡Ah! ¡Que con este coronel, no se le va una! – Dijo como para si mismo.
-¿A que te refieres Havoc? – Preguntó Breda.
-¿No te parece raro? Él coronel siempre lleva a la teniente a estas cosas.
-Cierto, además la teniente es la experta en armas. – Decía Breda mientras Riza se les acercaba con unos papeles.
-Nadie me ha hecho encargada de acompañar al coronel cuando revisa armas, él sabe lo que hace, ¿no cree, Teniente Breda?... Con permiso. – Al decir esto último Riza se dirigió a la puerta.
-El coronel dijo muy claro que la sargento debía conocer los departamentos... –comento Furey.
-Como sea..... ¿será que dijimos algo malo? – Comento mientras encendía un cigarrillo frente a la ventana.
Riza se fue directamente al baño, el único lugar donde podía estar completamente sola, ya que en esa planta, las únicas mujeres eran ella y Leanne, quien no se encontraba. La teniente era una persona muy fuerte y decidida, pese a los rumores que siempre se levantaban hacia ella, había quienes la admiraban por mantener separado el ámbito profesional del privado, pero ahora sus sentimientos privados estaban inmiscuyéndose en el lado profesional. Sin embargo, debía recriminarse, ya que el ámbito profesional en ella realmente no existía, todo era parte de un mismo objetivo privado, el cual siempre había mantenido camuflajeado, se había repetido a si misma en varias ocasiones que no importaba lo que pasara, ella sólo se limitaría a protegerlo (normalmente cada que él tenia una cita con alguna mujer), pero había algo dentro de ella que la haca olvidar esas fuertes convicciones... El amor, que por irónico que pareciere, se había impuesto tales convicciones por este mismo sentimiento. Volteo a ver el techo sucio del baño algo más resignada… suspirando.
-Siempre me he repetido que no importa lo que pase, mi prioridad es protegerlo, nunca he esperado ninguna señal de afecto… nunca lo he hecho… pero ahora… pero ahora... quisiera vaciarle todas las municiones que tengo.
Se dijo a si misma con la mano temblando cerca de la empuñadura de la pistola. Unas lágrimas se escaparon de sus ojos, al sentirlas bajó la mirada sorprendiéndose de si misma y se encontró con el espejo en la pared. Al ver su reflejo y el salino liquido escurriendo por sus mejillas, se sintió tan frágil, tan pequeña… esas lagrimas eran vestigios de su anunciada derrota. Por eso se asusto al ver su reflejo, esa no era la mujer que siempre veía en el cristal. Por eso limpio sus ojos y salio, no quería ver a esa desconocida. Salio, según ella, como si nada hubiera pasado, pero al salir, choco con alguien…
-¡Ah! Perdón, no me fije. – Dijo sin siquiera voltear a ver a la persona con la que se había impactado.
-No, no hay problema… - Sonrío y observo a la cara a la mujer. – Pero... ¿Riza? ¿eres tú?
-Daniel, ¡Que gusto!
-Hace tiempo que no te veo… sólo que… No te vez muy sana, te noto como enferma, triste…
-Estaré bien, sólo estoy un poco cansada. ¡Hey! ¿Qué te parece se tomamos un café mas tarde? Necesito distraerme un poco.
-Claro sabes que siempre cuentas conmigo... Pasare por ti a tu oficina…
.oOo.
Entre los departamentos de central, había una pareja que caminaba con un semblante feliz. Dado lo desértico que se encontraba el lugar, podían caminar abrazados como cuando eran unos jóvenes novios. Como si nada les prohibiera estar juntos.
-Ya extrañaba caminar contigo a mi lado.
-Yo también te extrañé demasiado. – responde sujetándolo de la cara y lo besa.
-Nunca me quiero separar de ti, ya no.
-No lo aras, Roy. Llegue para quedarme contigo. – Vuelve a besarlo en los labios y se vuelven a abrazar.
.oOo.
-Buenos días, General. ¿Puedo pasar?
-Pasa hija… - Entra y se sienta frente al hombre. – y… ¿Qué te trae por aquí? Te noto rara…
-Nada, sólo pasaba por aquí, quería saludarle… y enseñarle esto. – Le enseña un relicario que traía colgado al cuello.
-¡El relicario de tu madre...! Al fin lo encontraste… Cuando nos conocimos me contaste que no lo tenias.
-Pues, lo encontré…. Ví la foto dentro y no pude evitar sentir nostalgia.
-¡Ay, hija! me recuerdas tanto a tu madre, era tan bella…murió tan joven.... – Ambos se sumaron a un gran silencio. – Pequeña, ¿podrías hacerme un favor?
-Si, general Grumman.
-Me mandaron un mensaje para el coronel Mustang. ¿Podrías decirle que venga, por favor?
-Si, general. – Realizo el saludo militar y se dirigió a la puerta, pero no salio inmediatamente, se quedo un momento mas. – Abuelo… –dijo sorpresivamente. – Me dio gusto hablar contigo. – Salio de la oficina.
-Valla que debe estar nostálgica... Me llamo abuelo, por primera vez…
.oOo.
Al salir de la oficina del general Grumman, vio a Roy caminar junto a Leanne, probablemente ya habían terminado la "inspección".
-Coronel, que bueno que lo encuentro, el general Grumman lo manda a llamar a su oficina. – Dijo seria, más que lo normal.
-Gracias… Teniente… – respondió después de analizar el exceso de seriedad en su voz.
-Por nada, Coronel. Con permiso. – Se fue.
-Sargento, puede volver a oficina.
-Si, coronel.
Riza se adelanto a la oficina y Roy entro a la oficina del general Grumman. Quien se encontraba frente a la ventana observando perdidamente el panorama.
-Buenos días, General. ¿Me mando llamar?
-Si, me han informado que lo solicitan para organizar un papeleo que tiene algunas irregularidades en el oeste, así que debe ir ahí para solucionarlo. Tal parece que se equivoco en algunos puntos, Coronel Mustang. Supongo que ha estado estresado estos últimos días, esas distracciones no son normales en usted.
-Lo siento, General. No percibí mis descuidos, no volverá a pasar.
-No te preocupes, regularmente no tienes esos problemas. Tienes una semana para solucionarlo. – Decía mientras sostenía una fotografía de su familia.
-y ¿Para cuando está preparado el viaje, general?
-¿???
-¿Cuándo debo partir?
-¿Eh?? Lo siento no escuche.
-Veo que extraña a su familia.
-Si… aunque tengo aquí a mi nieta, siempre se extraña a la familia, y a aquellos que queremos... - suspiró. - y es tan bello cuando ocurre un reencuentro…
-Si general, los reencuentros son muy bellos. – Con aire nostálgico.
-Usted y algún acompañante partirán mañana por la mañana.
-Si general, estaré preparado. Con permiso. –hizo el saludo militar y salio.
Al salir se dirigió a la oficina con una sonrisa, había pensado en este viaje como una oportunidad de aclarar que era lo que en verdad sentía por Leanne, ya que estaba muy feliz de verla y tenerla de nuevo, pero… pero aun quedaba su objetivo de intentar algo con Riza, ella se había convertido en lo mas preciado para él, no sabia exactamente desde cuando o como paso, pero así era. Él no contaba con volverse a encontrar con Leanne, así que su inesperada presencia lo complico todo, aunque… le gustaba estar con ella, aun la quería.
Roy entro en la oficina y se encontraban ahí a sus subordinados, Havoc, Breda, Furey, Flamman, y Riza, quien no se encontraba sola, sino que estaba con un viejo amigo que Roy conocía muy bien, el doctor Daniel Craig (nada que ver con el agente 007, ni siquiera sabia que hubiera un actor con ese nombre).
-Riza, ya estoy aquí, ¿Estas lista?
-Si, en un momento, recogeré mis cosas. – Le anuncio con una sonrisa mientras Daniel se acercaba a ayudarle a acomodar sus cosas, rozándole lenta y suavemente las manos. Al ver tal escena, Roy se puso algo fúrico delatando sus celos.
-Teniente Hawkeye.
-Si, coronel… - Contestó algo sorprendida, no había visto cuando llegó. Daniel también volteo a verlo.
-Hey, pero si es el coronel Mustang…
-Ah, Doctor Craig, cuanto tiempo sin verlo, dígame, que lo trae por aquí, estábamos tan bien… - Sarcástico.
-Jajaja, pues vine por esta señorita para salir…
-Tiene que ser broma, ¿no? la teniente debe alistar sus pendientes, mañana vamos al oeste.
-¿Al oeste?? – Comentó extrañada y con un notable aire de felicidad. – Si coronel.
-As caído bajo, Mustang, ¿Secuestrando a mí cita?
Mientras los hombres discutían entro Leanne escuchando a la teniente darles a Havoc y Furey instrucciones sobre algunas cosas en lo que ella y el coronel estarían fuera.
-¿Qué se van al oeste? – Roy escucho preguntar a Leanne y dejo un rato a Daniel, para contestar.
-Si, se quedaran bajo la jurisdicción del teniente Havoc. ¿Puedo contar con usted??
-Claro, coronel. - Ya era hora, pensó.
-Eso espero, si no, a la próxima pondré a cargo al teniente Breda, así que haz un buen trabajo. – Dijo viéndolo despectivo mientras se disponía a salir, Leanne fue tras él.
-Roy.
-Sargento Ashton, le recuerdo que soy su superior.
-Lo siento, no volverá a pasar… Coronel… - Dijo con un tono que luego bajo discretamente para comentarle algo. – Por favor, no seas tan serio, siento como si estuvieras molesto conmigo o me estuvieras regañando.
-Lo siento, pero aquí debes dirigirte a mí con propiedad, alguien puede vernos… ¿Qué pasa?
-¿Me vas ha dejar?
-¿Qué?
-Vas a irte… ¿No es así? te vas con Riza.
-No, sólo me voy por una semana.
-Y ¿Por qué no me llevas a mí?
-Es que estaba con… - Paró al ver que estaba hablando de mas. – Siempre voy con ella a estas cosas, tú no conoces los procedimientos y además no estabas, es la costumbre.
-Roy… entiendo… pero es que hace tanto que no nos vemos, y tan rápido nos separan.
-Pero si sólo es una semana.
-Está bien. – Aceptó resignada y entro de nuevo a la oficina.
-Que demonios estoy haciendo… Tengo que tomar una decisión... por eso se suponía que iría con Leanne. Pero seria muy sospechoso que cambie de opinión y me la lleve a ella en lugar de Riza. – Pensó mientras revolvía su cabello con sus dedos.
.oOo.
La mañana era fresca y todo pintaba para ser uno de esos bellos días que los militares, con sus vidas llenas de deberes y disciplina, desperdiciaban en el trabajo. Ellos se encontraban en la entrada del cuartel mientras esperaban al carro que los llevaría a la estación. Sus compañeros los fueron a despedir.
-Que tengan un buen viaje.
-Hasta luego, espero no encontrar nada malo al volver y lo digo por ti, Havoc.
-Si… si, coronel, yo también lo estimo, descuide, no pasará nada. Que tengan buen viaje... Adiós, Teniente Hawkeye.
-Hasta luego… - Dijo Riza al acercarse el carro. Leanne no dijo nada.
-Adelante, teniente... – Dijo Roy mientras le abría la puerta del carro.
-Gracias… subió mientras los demás subían las maletas al carro.
-Adiós... – Dijo Roy a Leanne mientras subía al auto.
Ya en el camino ninguno de los dos dijo nada, Roy estaba algo desesperado, sabía que algo no estaba bien. Riza no era muy comunicativa, pero siempre conversaban, siempre que estaban juntos platicaban de algo, lo que fuera, por eso era agradable estar con ella, pero estaba tan seria que pareciese que no quisiera hablar. Así que debía romper el silencio.
-¿Crees que nos mantengan muy ocupados?
-En realidad, no lo se. - Roy la observaba en silencio, ella tampoco hizo el menor ruido.
-Te he notado algo extraña.. – Comentó sin despegar sus ojos de ella.
-¿Cómo extraña? yo no me siento así. – Respondió sintiendo unas enormes ganas de decirle que si se sentía así era culpa suya.
-Te conozco algo tienes...
-No presuma de conocerme si piensa que tengo algo, cuando dicho algo no existe.
Al momento de decir esto se volteo, para que Roy no pudiera ver sus ojos vidriosos. Ella nunca lloraba, era una experta en reprimir lágrimas, siempre lo había hecho, pero no se explicaba como era que estas quisieran salir, justo en ese momento, en el cual cierta pregunta la incomodaba y no sabia cono evadirla.
-¿Algo te ha incomodado? Yo se que algo te pasa, por favor, dime que es. Me molesta verte debil.
-Es… - Suspiró. - Él general Grumman casi se jubila...
-Ah es eso.... – Suspiró de alivio. – Yo también lo he visto un poco melancólico...
-Extraña a la familia.
-Espero que no pienses en seguirlo, esto no seria lo mismo sin ti… y lo sabes.
-Claro que no, no puedo hacer eso sin antes cumplir mis objetivos... Después de eso yo... – Al decir esto cambió expresión por una muy triste y él lo noto.
-¿objetivos, he...? Apuesto a que quieres ser gran general, la señorita führer. – Ella rió un poco por la broma.
-Llegamos. – Anunció el chofer.
Roy ayudó a salir a Riza caballerosamente y subieron al tren... Cuando se hubieron acomodado en sus asientos y este se puso en marcha, estuvieron un momento sin hablarse, hasta que la curiosidad invadió a Roy y rompió el silencio.
-Me gustaría saber cuales son esos objetivos.
-¿Eh?
-Que me gustaría saber cuales son esos objetivos que mencionaste en el coche.
-¿Mis objetivos?
-Si, tus objetivos...
-¿Para que? no creo que le interesen, no son tan ambiciosos como el suyo.
-Con que presumes saber exactamente cuales son mis objetivos…
-¿No siempre se la pasa diciendo que quiere ser gran general para cambiar el uniforme militar femenino?
-Lo digo… Pero sabes que no es la única razón.
-Cada quien sabe proteger sus propios intereses. - Refiriéndose él, obviamente. - Aunque al final... todo de giros repentinos...
A Roy le conmovió la forma en que ella decía todas esas cosas, por eso decidió no responder a esa plática.
