CAPÍTULO 2 El amor a través de las estrellas.

Desde que la Princesa del fuego y sus tres guerreras, las Sailors Stars habían regresado a restaurar su pequeño planeta Kinmoku, parecía que la paz había al fin regresado.

Seiya había pedido permiso a su princesa para permanecer en forma masculina a menos que la situación requiriese transformarse. Al parecer sus hermanos, Taiki y Yaten habían seguido su ejemplo.

El día que Seiya se lo propuso a la princesa, ésta no pudo negarse, en el fondo de su corazón sabía que aquella estancia en la Tierra había movido el subconsciente de sus tres guerreras, y de cierto modo, despertado aquello que ella y la Reina Serenity habían querido ocultar durante mucho tiempo.

== Habitaciones de las Stars ==

- ¡Vamos Seiya, ¿no me digas que sigues pensando en Sailor Moon?! La voz de Yaten sonaba algo fastidiosa, y Seiya no estaba de humor para aguantar a su hermano.

- Basta Yaten, no vuelvas a mencionar su nombre, no lo hagas, por favor. El semblante del chico cambió radicalmente, era una gran tristeza la que lo embargaba cada que alguien mencionaba algo relacionado con la Tierra, sobre todo si mencionaban a su amado bombón. Así, que prefería fingir que no existía, aunque cada noche fijaba su vista en el firmamento, esperando encontrar el resplandor de su estrella llamándolo.

Fue justo esa noche, mientras daba vueltas en su cama que decidió salir a tomar un poco de aire fresco.

- Me estoy volviendo loco nuevamente. Bombón, no puedo. Prometí que nunca te olvidaría, pero tu recuerdo me lastima. Y en ese momento, fue que lo sintió, el resplandor de su amada estrella estaba emitiendo una energía tan fuerte, tan cálida que por un momento creyó que estaba ahí, frente a él.

Pero a la vez sentía una tristeza que emanaba del resplandor que tanto amaba, - ¿Qué ocurre bombón? Será ésta una señal de que debo regresar, tal vez, ella me necesite.

- ¡Vamos Seiya, no te engañes, está con él! Y sus puños se apretaron tanto que sentía que iban a estallar. - Entonces… ¿por qué te siento, por qué siento que me necesitas? Dios, tal vez lo mejor será dormir.

Casi de inmediato cayó en un profundo sueño, tal vez los recuerdos fueran los culpables de haberlo cansado tanto, lo que fuese, él agradecía estar dormido y no pensando.

-Pero, ¿qué es esto? ¡No es posible, estoy en el balcón de mi bombón! ¿Qué hago aquí, esto, no puede ser real?

Seiya se encontraba en el pequeño balcón de la casa de Serena, dudaba de la veracidad de lo que sus ojos veían, sin embargo, no podía resistir la tentación de abrir la puerta corrediza, tal vez ella, estaría durmiendo.

-Sólo quiero verla, sólo eso. Y sin más abrió muy despacio la puerta, y ahí estaba ella, su amado bombón, echa bolita en su cama mientras sollozaba. Le daba la espalda al balcón por lo que no podía verlo.

- ¿Por qué, por qué dejé que te fueras? ¿por qué no lo vi, o no lo quise ver? Seiya, te extraño tanto.

En ese momento sintió como todo le dio vueltas, su corazón latía tan fuerte que creyó que ella podía escucharlo y voltear en cualquier momento. – Serena, yo… y cerró la puerta quedando en el balcón estupefacto. Siempre supo que la amaba, desde que la vio por primera vez en el aeropuerto, sin embargo, la idea de ser correspondido era algo que había ido sacando de su mente poco a poco, y ahora el saber que lo extrañaba lo hacía pensar una y mil y cosas.

Quería entrar nuevamente, tomarla entre sus brazos y decirle que aquí estaba, que había regresado, pero ¿y si sólo lo extrañaba como amigo? A fin de cuentas, ella no había dicho que lo amaba, sólo que lo extrañaba.

Un rayo de luz matutina inundó la habitación, al tiempo que un Taiki molesto trataba de despertarlo por enésima ocasión.

- Llegaremos tarde a la audiencia con la princesa, no entiendo qué le pasa, él siempre es el primero en despertar. Taiki sonaba preocupado, así siempre era él. Yaten por su parte sólo terminaba de arreglar su cabello en el espejo, al tiempo que le decía a su hermano que era mejor dejarlo.

- Ayer lo vi salir de la habitación por la madrugada, está desvelado, tal vez sí me pasé en mencionar a la niña esa. Por primera vez Yaten sonaba genuinamente arrepentido.

De pronto, despertó, mientras decía en una voz poco audible: - Voy a regresar.

Esa mañana, la princesa planeaba reunirse con ellos para fijar las responsabilidades de las nuevas sailors que habían finalizado su entrenamiento, tal vez sabía que sus estrellas partirían pronto, y deseaba quedar bien protegida por las nuevas.

- Buenos días mis queridos.

- Buenos días princesa, dijeron los tres mientras hincaban solemnemente una rodilla en el hermoso piso de mármol de la gran sala.

- Levantaos. Seiya, al parecer alguien no ha dormido lo suficiente.

Y el rostro del chico se vio ruborizado, sabía que habían llegado tarde por su culpa y ese sueño tan vívido que había tenido la noche anterior.

- Lo sentimos mucho, princesa, dijo prontamente Taiki, en efecto Seiya no ha pasado un buen sueño.

- No lo creo, al contrario, siento que Seiya tuvo un sueño muy revelador, y su mirada se posó en los ojos zafiros que en ese momento la veían con gran asombro.

Sin decir más y dejando a Seiya totalmente sorprendido, la princesa procedió a dar indicaciones sobre lo que deseaba se hiciera con las nuevas chicas.

Yaten notó que casi todas las actividades que ellos realizaban siendo sailors estaban siendo delegadas a las nuevas, y no pudo evitar sentir algo de celos y externarlo.

-Princesa Kakyuu, con todo respeto, dijo mientras agachaba la cabeza. ¿No cree que las nuevas no son aptas para realizar tantas actividades? además, nosotros, bueno… nosotros ya no tendremos mucho qué hacer.

- Lo sé, dijo la princesa tranquilamente. Pero es mejor que las nuevas comiencen lo antes posible con sus deberes mientras ustedes pueden supervisarlas unos días, a que las dejen solas y sin saber nada el día de su partida.

- ¡¿Partida?! Los tres hermanos no pudieron evitar casi gritar aquella palabra. ¿Partida, a qué se refería la princesa?

- Mis amadas estrellas, dijo la princesa, sé muy bien que el fondo de sus corazones, ustedes anhelan regresar a la Tierra. Los tres han dejado asuntos pendientes, aunque sólo uno de ustedes lo acepte abiertamente.

Por la mente de Yaten, cruzó la imagen fugaz de una niña fastidiosa que lo seguía a todas partes. Mina, ¿me preguntó si todavía se acuerda de mí?

Taiki por su parte se resistía un poco a aceptar que desde que regresaron no había dejado de pensar en ella, y su tímida esencia, Amy Mizuno, se dijo para sus adentros.

Seiya veía a la princesa y luego a sus hermanos, sabía que era él quien debía decir las primeras palabras, pero estás parecían estar atoradas.

Atinó a decir torpemente: Yo, yo… Yo sé que mi deber es a su lado princesa, pero, mi corazón me pide a gritos que regrese, y bueno, anoche surgió la esperanza de que ella también deseé mi regreso.

Dicho esto, la princesa no pudo más que sonreír y rompiendo cualquier protocolo si es que lo había abrazó a sus estrellas. -Es hora de que regresen y descubran su verdadero destino.

- ¿Nuestro destino? Dijeron los tres al unísono.

- Así es mis queridos, su destino.

CONTINUARÁ