Bueno, gracias por la buena acogida chicas y chicos. Aun no decido las parejas (solo haré dos parejas homo, slash, o yaoi, como quieran llamarlo), tomaré en cuenta sus opiniones.


Capítulo I:

Lo que debía ser.

« La Depuración es como se conoce al periodo en el que la parte de la Sociedad vampírica junto con los cazadores, eliminaron a una cantidad considerable de purasangres. Entre uno de los muchos motivos de ese evento, encontramos que había una disputa de poder entre Sara-sama, y Kaname-sama. Aquella lucha por el poder culminó con la muerte de Shirabuki-sama, quien fue absorbida por el metal madre de los cazadores, como había hecho la primera vez por una de las madres fundadoras de nuestra sociedad. La guerra entre vampiros y cazadores había sido detenida por el momento, pues las acciones de Sara-sama pusieron al mundo alerta sobre la existencia de otras especies. Aunque la creación de las tabletas fue detenida inmediatamente, miles de ellas ya estaban en el mercado.

Probar la sangre de un vampiro como Sara-sama es considerado un delito grave, aun más sin su consentimiento. La pureza en ellos es total, y puede llevar a otros a la locura. Cuando los humanos se dieron cuenta de lo que unas simples pastillas podían lograr, una nueva pelea comenzó.

Cuentan los escritos más antiguos, que cuando los primeros vampiros comenzaron a caminar sobre la tierra, había sido una especie de enfermedad que se encendió de repente. Una respuesta de la naturaleza al daño que la anterior civilización había provocado, como glaciaciones, inundaciones, sequías, y demás. El mundo era hostil, y los purasangres pensaron que podrían salvar a los seres humanos con las… habilidades, que habían obtenido. Sin embargo, la enfermedad o condición clínica como insisten llamarla algunos, tiene un costo. Los vampiros necesitamos la sangre para poder vivir. No todos los vampiros de entonces pensaron que su deber como seres superiores a los humanos era protegerlos, sino más bien dominarlos.

Con ese antecedente en mente, cuando las primeras noticias sobre nuevos vampiros surgiendo en distintas partes del mundo, algunos teóricos, vampiros y cazadores, pensaron que la sangre de Sara-sama despertó el vampirismo en los seres humanos. En la mayoría de los casos, se ha demostrado que esas familias humanas estuvieron relacionadas con alguna de las casas antiguas por la sangre.

Hace nueve años que los dirigentes de la Asociacion de Cazadores atendieron a una emergencia que nunca había ocurrido. Un purasangre había "nacido" en un pequeño poblado, y aunque al principio se creyó que había sido obra de uno de los pocos sobrevivientes de la Depuración, comprobaron que en realidad el joven era un pariente lejano de Ouri-sama, muerto unos años antes. La noticia se extendió rápidamente, y una especie de caza inició por parte de los seres humanos hacia los vampiros. Hay que tomar en cuenta un par de cosas: cuando un vampiro crece, va aprendiendo lentamente a manejar sus habilidades. Un vampiro recién nacido, o uno joven, es tan vulnerable como peligroso, aun más si hablamos de un purasangre.

Los seres humanos descubrieron que podían sacar ventajas de la sangre de los vampiros, y eso obligó a los cazadores a tomar una nueva posición respecto a nosotros. No todos ellos saben de nuestra existencia, y una minima fracción de los que si lo hacen se dedican al contrabando de la sangre de nuestra gente. Entre mejor es la calidad, mayor es el precio. Eso ha hecho que el tráfico de niños y adolescentes se convierta en un gran problema para el Consejo y la Asociación.

A finales del mismo año en que los primeros casos surgieron, Yuuki-sama y Yagari-dono se reunieron para negociar un acuerdo que regulara la convivencia de las tres especies. Uno de los puntos clave radica en que la Academia Cross volvería a ser un territorio neutral, custodiado por sus residentes. Los cazadores no solo exterminan a los niveles E que los inexpertos purasangres han creado, también rastrean a los últimos para entregarlos a las familias de las que descienden.

Sin embargo, aquellos pura sangre que representan un peligro para los demás y para si mismos son el objetivo principal de los cazadores. Por ello, es que ustedes están aquí.»

Aidou detuvo su cátedra a la vez que los más jóvenes los seguían por los pasillos de la Academia. Se acomodó la corbata roja del uniforme de la clase nocturna, y se detuvo en al llegar al jardín. Se reunió con sus compañeros, muchos de ellos eran miembros de la antigua clase nocturna, la original. Ellos eran pertenecientes a los grados superiores, y se encargaban de recibir y enseñar a los jóvenes vampiros. De los pura sangre que sobrevivían a la caza de los humanos, al menos la mitad se quedaba en la Academia.

Por eso, deben recordar una cosa: ustedes están aquí para aprender. Son libres de irse de la Academia cuando quieran, pero afuera nosotros no podemos asegurar su bienestar. Los cazadores respetan el acuerdo dentro de nuestro territorio, pero afuera no solo deben cuidarse de ellos. — les recordó al mismo tiempo que asentían y se integraban con sus congéneres. — Yuuki-sama. Ellos están listos.

— Gracias, Aidou. — la purasangre que estaba sentada al lado María asintió con la cabeza. Luego continuo su charla con la noble, mientras observaba de reojo a sus estudiantes.

Pronto, la noche siguió su curso normal. Hasta que los tres purasangres se retiraron.

Un agudo latigazo recorrió a todos en el jardín y alzaron la mirada, alertas. Esa había sido Yuuki, más había algo raro en el asunto.

No es una alerta de peligro, pensó Aidou que estaba de espaldas al pasillo principal, reunido con Ruka y con Akatsuki. El rubio no pudo evitar pensar que eso había sido más como un sobresalto, algo que ella no esperaba. Aún así, miraba el arco del edificio por encima del hombro, sin lograr despegar la vista. Entonces, María que estaba a su lado, se puso de pie y con saltitos ligeros iba directo al pasillo. Entonces, justo cuando la figura de Kaname se apareció en el portal, el noble abrió los ojos enormemente. No lo percibí antes… Demonios.

La delicada chica pasó de largo a Kaname, y aunque Ruka la amonestó por ello, tuvo la misma reacción que Aidou cuando vio la imponente figura. Kiryu, el siguiente presidente de la Asociación, observaba con profundo interés al grupo de recién llegados, mientras María se le colocaba enfrente, para saludarlo cariñosamente.

El cazador dulcificó su mirada y terminó por sonreír de una manera especial a la chiquilla. A los que lo conocieron cuando era un adolescente, les pareció increíble. De su boca sobresalían un par de colmillos afilados, que lucían diferentes a los de un vampiro normal.

Dijeron algo entre susurros que no pudieron descifrar, pues el hechizo de protección que usaban los cazadores impedía que oyeran algo. Zero apartó delicadamente a la chica y Kaname aclaró su garganta.

Takuma buscó algún indicio en el rostro de Kaname pero no logró obtener nada. El ambiente de pronto se había vuelto tenso, era como si todo el ruido proveniente de los alrededores pasaba a segundo plano, y el jefe de la familia Ichijou comprendió casi enseguida que eran Kaname y Zero, sus auras chocaban la una contra la otra aumentando la tensión en el ambiente.

— Es un placer volver a verte, Kiryu-kun, ha pasado demasiado tiempo. — Takuma se acercó a Aidou y a Ruka, de esa manera formaban una barrera solida entre el cazador y los novatos.

Los chicos más jóvenes observaba interesados al hombre frente a ellos. No es que antes no hubiesen visto a un cazador. Pero ellos podían sentir como el espíritu del recién llegado era tan fuerte como para oponerse de esa manera al líder Kuran. Sabían que normalmente los vampiros eran los cazadores. Ellos solían acechar a los humanos, pero ese hombre los había mirado como si fueran su cena.

Kaname suspiró al ver la situación, y se adelantó, haciéndole un gesto con la cabeza al cazador para que lo siguiera. El cazador asintió y pasó de los estudiantes.

— Quisiera decir lo mismo, Ichijou-senpai. Pero no vengo por placer. — respondió el cazador mientras hurgaba en sus bolsillos interiores. Aidou y Akatsuki se tensaron, porque reconocían ese movimiento. Recordaban que ahí guardaba a la Bloody. Sin embargo se llevó un cigarrillo a la a la boca, mientras que con la otra mano cogía su encendedor y calaba el tabaco bastante concentrado.

— Fumar no es sano, Kiryu-kun — replicó Takuma mientras observaba a los dos hombres cruzar el patio.

— No me digas, ¿Me va a matar? — replicó con una risa seca que sorprendió a los demás vampiros. No habían escuchado nunca a Zero reír y aunque esa había sido la primera había algo malo en ella. — Por favor, Ichijou-senpai.

— Kaname-sama, ¿deberíamos volver a clases? — preguntó Ruka corriendo elegantemente tras el castaño.

Hacia bastante tiempo que Ruka había comprendido el actuar de Takuma para con los purasangres. Kaname había vivido mucho tiempo. Los últimos años había terminado viviendo por Yuuki. Ahora que ella estaba a salvo, y feliz con alguien más, el pura sangre estaba sumido en una especie letargo. Odiaba verlo así, como un perro guardián al servicio de su hermana menor, dispuesto a hacer lo necesario para que las metas de la joven vampiresa se cumplieran.

Muchos comparaban a Kaname con el mismo Rido, por la manera monstruosa de su actuar. Por lo que él había hecho lo imposible por darle una mejor vida a la luz de su vida.

El vampiro le dedicó una mirada triste, porque adivinaba lo que ella pensaba de él. Y Kaname era consciente de que tenía razón, era miserable. Miserable y desdichado, pero esperaba que la visita de Zero avivara algo dentro de él. También quería asegurarse de que el asunto que parecía haberse estado cocinando delante de sus narices, no era una amenaza para Yuuki.

Él sabía que su hermana aun no era lo bastante fuerte como para defenderse ella sola de otros vampiros nobles. Claro, Isaya era más precavido y solía vigilar bien a su hermana, además de que la protegía tan bien como él mismo, pero si una cosa era obvia era que Kaname solo confiaba en sí mismo.

No, vuelvan a los dormitorios y esperen allí a Yuuki — ordenó continuando su caminó, agregando cuando comenzaron a alejarse de ellos. — Tal vez quieras contarles un poco a los estudiantes sobre las normas de los cazadores, y más específicamente de Kiryu-kun. Se quedara aquí unas semanas y no quiero incidentes.

La noticia dejó a los nobles sorprendidos, que no tardaron en convencerse de que el asunto debía ser grave si un alto mando había llegado a la Academia.

Los dos hombres continuaron su camino, siguiendo hacia el muro norte, en donde los cazadores a veces solían montar su guardia. La escuela se había amurallado tras la Depuración. Cuando él enviaba sus cazadores a escoltar a algún vampiro, les pedía que revisaran el perímetro, porque Cross había insistido. Pero ahora tenía a un cazador muerto, y desconocía el paradero de su compañero, por lo que su nivel de paciencia estaba al límite.

Zero detuvo su andar cuando llegaron a la pequeña muralla, para encender otro cigarrillo. Kaname se detuvo unos pasos más delante, entretenido con el crujir de la hierba bajo sus pies.

Alzó la vista de repente y comentó:

— Es tu decimo cigarrillo desde que llegaste — observó el purasangre y agregó casi enseguida — De verdad debes estar molesto.

— No me hace gracia estar aquí, Kuran — respondió sin retirarse el cigarrillo de la boca, reanudando su marcha. Kaname sentía las ganas de asesinar cada uno de los vampiros que habitaban en la Academia provenientes del cazador. — Y definitivamente tampoco me hace gracia estar aquí contigo. O con Yuuki. — continuo con el ceño fruncido.

— Le partes el corazón — un ligero atisbo del antiguo Kaname se asomó y atrajo la atención de Zero inmediatamente.

— ¿Qué crees que hizo ella con el de ambos? — ironizó expulsando una enorme cantidad de humo por la boca,

— No puedes negar que la ama…

No lo vio venir. Zero había sido demasiado rápido, y Kaname no recordaba que el cazador fuera tan fuerte. Pero lo había estampado contra la pared, abriendo una pequeña grieta en los muros de cuatro metros de grosor. Los ojos amatistas estaban inyectados con sangre y su gesto lucía agitado. Dolido.

— ¡Tú me hiciste amarla! — ladró furioso.

— Kaname suspiró. No podía negar lo que él ya había admitido hacia tanto tiempo.

— Todo fue real. — susurró imperturbable. Defendiendo… ¿Ahora qué es lo que estás haciendo?, se dijo a si mismo, ¿Qué caso tenía?

— No lo dudo. — de nuevo el tono del cazador volvía a ser quedo, pero la vibración en su voz denotaba cuanto intentaba controlarse. — Pero no era así como se suponía que debía ser.

Kaname guardó silencio.

Los purasangre, son seres caprichosos, para quienes el tiempo no significa gran cosa, y palabras como destino, o coincidencia, rara vez significaban algo en sus vidas.


Bueno... Digamos que aún no decido las parejas. Tomaré muy en cuenta sus opiniones, aunque mi mayor apuesta por el momento es un Kaito x Zero.

Besos, criaturas.