Otra mañana, un día nuevo. Sakura se levantó como de costumbre; se lavo la cara, se puso el uniforme y bajó a desayunar.

-Buenas Días- la saludo su padre con una sonrisa.

Ella le devolvió el saludo, también con una sonrisa y así mismo saludo al retrato de su madre que se hallaba en la mesa. Nadeshiko Kinomoto, tan bella y amable, siempre buscando el lado bueno a todo y fiel a la idea de que todos en el mundo poseen algo de bondad. Había fallecido cuando Sakura solo tenía 8 años, pasado el tiempo la muchacha había aceptado su muerte como algo que tarde o temprano tenía que pasar.

Sin embargo aún había momentos en los que sentía una profunda tristeza por no tener a su madre. Pero eso no le impedía ser la pequeña alegre del hogar, si bien ya no era tan pequeña, con 16 años y a punto de pasar a su segundo año de instituto; aunque para su padre siempre sería su pequeña Sakura.

-Creí que los monstruos se levantaban después del mediodía- dijo una voz masculina.

Entrando al comedor se dirigía el propietario de aquella voz, Touya Kinomoto.

-No caeré en tus juegos hermano- dijo Sakura tratando de disimular su ceño fruncido y el ligero tono de molestia en su voz.

El chico solo rió como respuesta, tomó el Bentō que en ese momento le ofrecía su padre y se despidió para irse a trabajar.

-Sakura- la llamó su padre –Lamento tener que pedirte este favor, pero Touya llegará tarde el día de hoy, tendrá una larga jornada. ¿Crees que podrías…-

-Descuida papá, yo haré sus quehaceres el día de hoy, sabes que no me molesta- respondió ella con una sonrisa.

-Gracias- dijo él, también sonriendo – Por cierto, deberías salir ahora.

La chica miró el reloj y abrió los ojos como platos, después de un par de gritos de desesperación y de devorar lo que quedaba en su plato salió de su casa a toda prisa en sus patines.

Hi! este episodio es muy corto, sorry, pero les traeré el 3ro el próximo fin, ya esta escrito, pero necesito ir organizando tiempos además de que espero que para esos días ya haya terminado el 4to episodio :'v

Saludines.