Disclaimer, Maleficent y todos sus magníficos personajes no me pertenecen, son propiedad de Disney. Esta historia solo es publicada con fines recreativos.

Un día más, un capítulo más en esta historia

El presente capitulo no tiene mucho de la relación de nuestros amados protagonistas, pero les anticipo que se van a entretener un poco con las ocurrencias del pueblo noble. También vamos a ver un poco la dinámica entre estos y Maléfica.

Les comento que tengo un bosquejo general de la historia del fic y de los capítulos que lo conforman con una breve sinopsis y hechos relevantes que espero plasmar (tentativamente). Espero avanzar relativamente rápido en las actualizaciones (aclaro esto si hay alguien leyendo en este momento).

El capítulo tres está casi finalizado, una vez lo terminé lo revisare antes de actualizar, ya que no tengo alguien que corrija, estaría eternamente agradecida si perdonan los errores y notifican para corregir.

Si te gusta esto agradecería tus comentarios con tus impresiones del capítulo y de la historia, nos vemos en la próxima actualización.

II Los moradores del paramo

El páramo estaba habitado por una gran variedad de criaturas mágicas las cuales cumplían con diversas tareas, algunos eran benévolos mientras que otros no, sin que esto significara mayor problema en el desarrollo de las actividades cotidianas del reino. La única línea que parecía común era el deseo de vivir pacíficamente y el desinterés casi generalizado de estos hacia los humanos, si no les hubieran declarado la guerra lo mas probable es que ni siquiera los determinaran.

En términos generales los moros estaban habitados por entes de creación, conservación y cambio, salvo algunas y contadas excepciones. Estas "excepciones" eran seres oscuros que por uno u otro motivo habían abrazado una forma de vida pacifica, alejada de la destrucción y el caos al cual estaban atados, adquiriendo un estatus particular en esta sociedad, en donde si no se causaba mayor problema a los vecinos y no se rompían las reglas generales se podía vivir en total armonía con el entorno.

La población del páramo era una amalgama de seres donde era fácil encontrar: hadas, ninfas, troles, gente árbol, dragones feéricos, duendes, dríadas, entre otras criaturas, coexistiendo pacíficamente. Las dinámicas diarias eran tranquilas en donde cada ser se encargaba de sus propias obligaciones y cuidaba con gran esmero de la tierra, el aire o daba sus dones a las aguas de los ríos y lagos, lo que pocos humanos sabían es que esta misma magia nutria a la tierra más allá de sus fronteras de espinos y ayudaba al siclo de las cosechas y de la vida misma. Los únicos cuyas ocupaciones eran notoriamente diferentes eran aquellos encargados de la protección: Los guerreros árbol, los jinetes jabalí, los duendes cerdo, algunos dragones feéricos o la misma Maléfica, que gracias a sus poderes era vista casi como una reina en el lugar, era de lejos el ser más poderoso de la zona.

Por lo general las conversaciones del día a día versaban sobre menudencias cotidianas, cosas como el clima, las flores, el bosque, los alimentos para la cena, o algún desacuerdo por las luchas de lodo que terminaban saliéndose de control e implicando a terceros, los jugosos chismes que implicaban a algunos de los vecinos, también solía hablarse de los ataques que los humanos hacían a las fronteras. Rara vez se lograba que todos trataran el mismo tópico o que algún evento aparte de las noticias relacionadas con la guerra fuera de común dominio o despertara gran interés.

En términos generales la naturaleza o existencia de los dragones no se consideraría un tema de conversación habitual en el páramo, pero esa mañana y tras ver el acompañante de la última guardia de Maléfica, la mayoría de habitantes de la zona solo podía hablar de estas criaturas, algunos emocionados, otros asustados y otros tantos solo curiosos.

Muchos se preguntaran ¿Por qué una criatura como esta lograba despertar tanto interés? La razón era sencilla, si bien es cierto en los moros habitan unas criaturas conocidas como "dragones feéricos" los cuales están estrechamente relacionados con las hadas y los bosques, poco tienen que ver con los llamados "dragones mayores" entes poderosos, hijos del fuego y de la tierra y que contrario a sus primos menores poseen una naturaleza claramente indeterminada ya que no es posible saber si son benignos o malignos / protectores o destructores, son dueños de un marcado gusto por la lucha lo que los ha llevado a participar en casi todas las guerras mágicas y sobre todo son dueños de poderes mayores a los que poseen las criaturas mágicas promedio. Todo lo anterior envuelto en un halo de misterio que los convierte en una suerte de "celebridades mágicas" en donde quieran que estén.

El rumor o más bien la historia del extraño compañero del hada se había dispersado a gran velocidad, el problema de esto radicaba en que la mayoría de parroquianos habían distorsionado los hechos al punto en que solo atinaban en mencionar al hada oscura y la presencia de un dragón la noche anterior.

- ¿Escuchaste lo de anoche Marsha? –pregunto emocionado un pequeño troll a una ninfa.

- Acerca de la pelea de Maléfica con un dragón, según escuche fue cerca de la frontera sur, los destrozos en el bosque circundante son impresionantes, o eso decían mis hermanas – respondió de manera indiferente la ninfa, mientras jugueteaba con un mechón de su lacio y largo cabello.

- Esa información acerca del estado del bosque es nueva, a mí me habían contado que la criatura trato de quemar el muro –respondió, algo preocupado el troll – tendré que verificar si es verdad, imaginar tal criatura en nuestras tierras…

En otro lugar un guerrero árbol y un jinete jabalí tomaban un descanso en medio de los árboles, mientras el gran animal que los acompañaba olfateaba las raíces en busca de algún bocado adicional al de su merienda, ellos también comentaban los acontecimientos.

- Así que ahora llego un dragón a nuestras tierras, el primer visitante de ese tipo en 100 o 200 años si mi memoria no me falla, con el anterior no nos fue tan mal – dijo el guerrero con solemnidad mirando a su acompañante – aunque… no deja de ser preocupante que tales criaturas nos vengan a visitar sin razón aparente.

- Mmm… la verdad yo nunca he visto uno de esos, Tadhg, he oído que son grandes guerreros, me gustaría verlo al menos una vez – contesto tranquilamente el jinete sin perder de vista al jabalí, él no poseía recuerdos de esa visita ya que aún no había nacido – por el momento lo mas sensato es mantenernos lejos de su camino, al menos hasta saber sus intenciones.

- En eso tienes razón Usna, si Maléfica le permitió entrar al paramo no creo que sea una amenaza inminente, aunque ella es alguien difícil de llevar sus instintos son buenos – contestos Tadhg mientras llevaba un poco de agua a su boca – no por nada es la líder que seguimos en batalla.

- Pues sí, yo también confío en su juicio, aunque a decir verdad encuentro inquietantes a las criaturas de fuego – su tono era vacilante, Usna claramente estaba nervioso – a decir verdad no me gustaría enfrenarme a uno de ellos, si lo has notado querido amigo nuestros cuerpos son básicamente de madera. – señalo con sus manos su propio cuerpo para reforzar la idea que estaba exponiendo, además su nudosa cara tenía una clara expresión de pánico que de alguna manera resultaba algo graciosa.

Una sonora carcajada resonó entre los árboles, Tadhg estaba riéndose de los comentarios de su amigo y sobre todo de su cara, su risa no era como la de los humanos ya que sonaba como si varias ramas chocaran entre ellas. Usna lo miro un momento antes de acompañarlo en su ataque de risa, los dos se relajaron y continuaron con la charla.

- Lo que no tengo muy claro es la clase de dragón que nos visita, he oído todo tipo de cosas, que sus escamas son rojas o azules, inclusive que es de dos cabezas – dijo Usna, mientras rascaba su barbilla con su nudosa mano. – obviamente ella le permitió quedarse gracias a nuestra noble tradición de dar cobijo a quien lo solicite.

- En este momento la noticia se ha convertido en un jugoso chisme, tampoco he dado con una fuente fiable que me cuente lo que sucedió… Rumores, tan solo tenemos los rumores.

Los hombres árbol decidieron continuar con su camino, ese día tenían que cumplir con una guardia en la frontera norte y no era de buena educación retrasar el cambio de guardia, Usna llamo a su jabalí, reviso que las riendas estuvieran en posición y monto al animal para reanudar su camino. Tadhg camino tranquila y silenciosamente al lado de su amigo, la conversación había muerto y daba paso al relativo silencio del bosque.

No muy lejos de allí en medio de un pequeño claro tres hadas de las flores (vestidas de rosa, azul y verde) discutían muy acaloradas e indignadas, sobre los mismos acontecimientos:

- ¡No puedo creer que Maléfica permitirá la entrada de tal animal a los páramos! –exclamo la de vestimentas rosas, mientras sus pequeñas manos se posaban sobre sus caderas en una pose muy altiva.

- Alguna razón ha de tener, ella siempre ha sido algo rara –respondió la de azul, mientras algunas mariposas revoloteaban alrededor de su cabeza.

- A lo mejor solo quiere una mascota, tal vez no sea tan peligroso –comento la de verde con calma y con una expresión distraída en su rostro.

- Yo creo que ella no sabe lo que hace –dijo el hada de vestimentas rosadas, muy enojada, mientras subía el tono de su voz con cada palabra.

- Yo digo que sí – contradijo tercamente la de azul, su voz también se estaba alterando

- Que no

- Que si

- Que no

- Que si

- Que no y no me contradigas

Las dos mujeres continuaron con su discusión, mientras la tercera simplemente las ignoraba tranquilamente y se dedicaba a revisar unas flores mientras flotaba elegantemente, la discusión claramente se había convertido en una pelea de manos, las hadas habían comenzado a jalar sus cabellos mutuamente mientras rodaban por el suelo en su duelo tratando de decidir quién tenía la razón. Para un observador ocasional la riña debería ser motivo de preocupación, pero la relación de ellas siempre se había movido en esos términos nada civilizados. Cuando la pelea iba a alcanzar nuevos niveles de agresión mediante el uso de la magia fueron separadas por una fuerte corriente de aire, que las hizo dar varias volteretas antes de quedar sentadas a un par de metros del lugar donde se encontraban originalmente. En ese momento apareció frente a ellas Maléfica, vestida con una túnica negra y su cabello escondido tras un tocado de cuero, ella observaba la escena con cierta irritación.

- Knotgrass, Flittle y Thistlewit, tan encantadoras y civilizadas como siempre – dijo con un tono helado de voz, sin ocultar el desdén que le provocaban, era un verdadero dolor de cabeza tratar con esas tres mujeres, en mas de una ocasión se sintió tentada de maldecirlas o convertirlas en algún animal que no le ocasionara tantos problemas. No dejaba de notar las ramitas en el cabello, la tierra que manchaba los pequeños vestidos o las alas que se movían rápidamente como muestra de la molestia causada por su interrupción repentina.

- Buenas tardes Maléfica – contesto el hada de verde, la cual movió su pequeño cuerpo para acercarse a ella, no le dio tiempo a sus acompañantes de pensar una respuesta o insulto adecuado, o que al menos ocultaran las expresiones de estupefacción de sus rostros por ser interrumpidas.

- Thistlewit, ¿sabes dónde se encuentran Balthazar y Birchalin? Me informaron que están en esta área pero no he podido localizarlos – dijo el hada oscura a su interlocutora, sin ocultar o disimular el desdén en cada una de sus palabras.

- Si estás buscando a los guerreros árbol, ellos se encuentran cerca de la morada de los dragones feéricos, el ataque del dragón los tiene algo alterados – contesto la mujer de rosa con voz altiva, sin darle tiempo de responder a su compañera a quien habían dirigido la pregunta originalmente, mientras hablaba quitaba algunas ramitas de su peinado y la miraba claramente indignada por atreverse a utilizar algo de magia sobre su persona.

- ¿ataque de un dragón? Knotgrass – dijo algo divertida Maléfica, dirigiendo su mirada al hada rosa, como había supuesto, la noche anterior las noticias y rumores sobre el visitante habían volado sobre el páramo, en tiempo record se atrevería a decir, si esas tres pelmazas ya conocían las generalidades acerca de aquellos sucesos apostaría a que todos estaban enterados.

Maléfica solo inclino ligeramente su cabeza a modo de agradecimiento por la información, cosas que el trio no noto, ya que se alistaban para seguir con su "conversación", después retomo su camino adentrándose de nuevo en el bosque con su andar tranquilo y acompañada de su inseparable cetro.

- ¡Es una maleducada insufrible! Solo porque sea grande no nos debe dejar sin más, además de que no nos contó todo lo de anoche – dijo una muy enfadada Knotgrass, a sus amigas, las cuales asintieron enérgicamente ante la declaración hecha.

- Sabes una cosa Flittle, si ella es nuestra protectora debería informarnos de todos los pormenores – dijo con tono soñador Thistlewit – es su obligación confirmarnos o desmentirnos el chisme, ¿será su nueva mascota? Me dejara acariciarla si se lo pido…

Maléfica continuo su camino mientras escuchaba las palabras del "trio maravilla", era imposible ignorar los gritos a sus espaldas, ¿acaso no podían comunicarse de manera normal? O ¿no podían hablar con un tono normal de voz? Con ellas siempre todo era a los gritos o los empujones. En ese momento se encontraba entre divertida e indignada, esas pixies eran de las criaturas más irritantes que había conocido y estaba bastante segura que una conversación mas larga con esas insufribles no la llevaría a ningún sitio y probablemente solo le harían perder su tiempo, aunque los retazos de información que obtuvo de ellas eran cuando menos alarmantes, en nombre de todos los dioses ¿en qué momento había sido atacada por un dragón? Tenía que hablar con Balthazar y los otros para aclarar todo el asunto del visitante, tomar algunas decisiones y de paso calmar a los habitantes del páramo (aunque esto último no sería tarea suya afortunadamente).

Aunque muchas de las cosas dichas eran claramente descabelladas, nadie ni en sus más locas fantasías había logrado atinar a la verdadera naturaleza de aquel visitante, ni el tipo de relación que desarrollaría con el hada de grandes cuernos, tampoco tenían manera de saber que con el paso del tiempo estaría destinado a volverse parte del reino "uno más de ellos", o que la suposición de Thistlewit que decía que Maléfica había conseguido una nueva mascota, se convertiría en una verdad a medias.

Lo único seguro era que los moradores habían convertido las prudentes palabras de los pocos testigos en verdaderas historias épicas que nada tenían que ver con la realidad, donde la aburrida verdad había dado paso a magnificas mentiras que animaban y emocionaban los corazones de todos. Ya que a veces en tiempos de guerra no hay como escuchar noticias diferentes, que no involucraran la ambición y crueldad que los humanos mostraban hacia las criaturas que habitaban esas tierras.