Sasuke se despertó aquella mañana temprano, mucho antes de que sonara su despertador, aunque ese día no iba a ir a trabajar. De eso, estaba seguro.

Se sentía con demasiado buen humor por la pasada noche. Sonrió para sí mismo cuando miró hacia abajo y vio a Hinata durmiendo con el pelo revuelto, con la cabeza apoyada en su pecho. Le hacía cosquillas cuando la joven respiraba porque movía el cabello que tenía por la cara, pero le daba completamente lo mismo.

Eran cosquillas placenteras.

Alargó la mano que tenía libre, pues ni por un momento se planteó el dejar de abrazar a la joven de cabello negro, y agarró el móvil que descansaba sobre su mesita de noche. Vio llamadas perdidas del que había sido su mejor amigo, pues ya había admitido que no volvería a serlo. No después de lo que había hecho.

De lo que le había hecho Naruto a Hinata.

De lo que había hecho él mismo con Hinata.

Frunció el ceño, eliminando las perdidas, y empezó a escribir un mensaje a su hermano. "Haz algo útil e invéntate una historia buena por mí. No voy a trabajar, cúbreme"

Era escueto, demasiado quizás. Pero sabía que su hermano lo entendería. Después de todo, no había faltado ningún día a trabajar desde que había empezado en la empresa de su padre. Incluso si salía a tomar unas copas y no dormía, estaba allí al día siguiente a las ocho y media de la mañana, con cara de pocos amigos, pero trabajando igual de eficientemente que si hubiera dormido doce horas seguidas.

Por un día que faltara no pasaría nada. Iba a dejar el móvil de nuevo en la mesita de noche cuando vio que se iluminaba la pantalla. Frunció el ceño.

"¿Tan rápido?"

Con una ceja enarcada, abrió el mensaje. Frunció el ceño al instante.

De: Naruto

Sasuke, necesito tu ayuda. Hinata ha desaparecido y no sé dónde está. Es una situación complicada. He intentado llamarte pero debías estar ocupado… je, je. Bueno, llámame en cuanto lo leas.

"Bastardo…"

Aunque ese término también podía ser aplicable a él. Después de todo, tenía a la novia de su mejor amigo entre sus brazos, completamente desnuda.

Bueno, exnovia… de su ex mejor amigo…

Borró el mensaje y lo dejó sobre la mesilla, boca abajo, y cerró los ojos, disfrutando de aquella tranquilidad. Y justo entonces, cuando la joven se movió entre sus brazos, una duda asaltó su mente.

¿Le odiaría?

Era cierto que la noche anterior le había dicho que no le odiaría por eso, que quería que la hiciera suya… pero también era cierto que ella estaba dolida, que probablemente solo quisiera sentirse amada, y había acudido a él, sabiendo lo que sentía por ella.

Un pinchazo golpeó su pecho, y quiso alejarse por un momento de ella.

¿Podría aguantar que ella le odiara? ¿O era que le dolía sentirse usado por Hinata? Nunca antes le había ocurrido aquello, y eso le hacía confundirse. No quería apartarla de él mismo, pero en cierto modo le daba miedo lo que pudiera pasar a continuación.

Después de todo… Hinata amaba a Naruto.

Lo había elegido a él desde el principio, no había tenido ojos para nadie más, y luego había ido a su casa, después de que él le hiciera daño. Sin saber por qué, hizo más fuerte el agarre que tenía en su cintura, como intentando marcar su territorio.

Él, Uchiha Sasuke, había sido quien le había quitado la virginidad, pero… ¿acaso eso cambiaría los sentimientos de la Hyuuga?

Sasuke nunca había sentido nada por las chicas con las que pasaba la noche. Se divertían y disfrutaban, nada más. Solo sexo.

Pero con Hinata… para Sasuke no había sido solo sexo.

¿Qué había sido para ella? ¿Se había abandonado al olvido de una persona a través de lo que era el sexo? ¿O ahora ella volvería a los brazos de Naruto como si nada hubiera pasado?

Necesitaba una ducha de agua fría, necesitaba relajarse, dejar de pensar…

Con cuidado, apartó el brazo de encima de la joven y la colocó sobre la cama, intentando no despertarla. No quería ver su gesto culpable por lo que había hecho, no quería ver cómo ella empezaba a llorar otra vez…

Aquello le haría sentir miserable.

Se levantó, y sin volverse a mirarla, caminó desnudo hasta llegar al baño que había en su habitación. Solo esperaba que cuando volviera al cuarto, ella hubiera desaparecido. Porque sabía que sería mucho más difícil para él que ella lo rechazara, a que ella desapareciera de su vida e hiciera como si nada hubiera pasado.

Como si nunca hubieran sido uno, como si nunca lo hubiera amado…

Porque Sasuke sabía que ella no le amaba.

·

Se removió por el frío, alargando la mano intentando taparse con alguna sábana. Cuando la puso sobre su cuerpo, abrió los ojos por completo, de repente asustada. Estaba… estaba desnuda.

Ella nunca dormía desnuda.

-Sa… Sasuke…- susurró para sí misma al ver el cuarto del moreno. Los recuerdos volvieron a su mente, y se sonrojó, al darse cuenta de lo que había hecho.

Pero, ¿dónde estaba? ¿Dónde estaba Sasuke?

Todavía era temprano como para que él fuera a trabajar. ¡Por dios, eran las siete de la mañana! Por lo que ella sabía, el moreno entraba a las ocho y media, o a veces las nueve, dependía del día y del horario que tuviera en su apretada agenda.

¿Cómo lo sabía?

Sus padres eran empresarios, pero no competían entre ellos. La familia de Hyuuga Hinata se centraba en la Asesoría Financiera, todo tipo de temas jurídico-legales de los que precisaba cualquier empresa. A través de la subcontratación de sus servicios, la mayoría de las empresas podía seguir creciendo.

Muchas veces había ido en representación de la empresa Hyuuga Corporation a Uchiha, S.A., la sociedad anónima más importante en tecnología e informática del país. Ambas empresas tenían una pequeña proporción de las acciones de la otra, para así poder establecer pactos bajo los estrictos órdenes de la ley.

Pero entonces, ¿por qué no estaba en la cama con ella?

El corazón empezó a palpitarle con fuerza, sintiendo la desazón que seguramente había inundado a muchas mujeres con las que él hubiera pasado la noche. Pero, ¿dónde había ido? Esa era su casa, si con otras hubiera desaparecido porque iba a la casa de ellas… pero ella, Hyuuga Hinata, estaba en casa de Uchiha Sasuke.

"¿En qué estoy pensando?... ¿Otras?"

Sin saber por qué, sintió frío, frío por saber que no habría sido la primera vez de él, de que no sabía lo que iba a pasar a continuación. Ella había traicionado a Naruto, a su amado Naruto… con su mejor amigo.

"Soy una mala persona…"

Escuchó entonces el agua correr de la ducha, y sin saber muy bien por qué, se sintió aliviada. Él no había desaparecido, solo estaba… ¿Tomándose una ducha? ¿A las siete de la mañana?

"Debe estar preparándose para ir a trabajar…"

Se removió inquieta en su lugar. Ella no quería ir a trabajar, pero… si él se estaba duchando, sería porque tenía pensado ir. ¿Qué haría ella? No quería volver a su casa, donde seguramente estaría Naruto, medio loco porque ella no hubiera pasado la noche allí.

"Si él supiera…"

¿Qué debía hacer? ¿Coger sus cosas e irse a un hotel hasta que hablara con su padre? ¿Qué le iba a decir?

-Hola, papá. Sí… Mira, he visto que Naruto me había sido infiel, y sin saber dónde ir… después de dar vueltas durante tres horas por la noche, he ido a casa de Sasuke, y me he acostado con él.

Sonaba inverosímil, y humillante.

En verdad, no quería ir a casa tampoco. No… no sabía qué era lo que quería.

"No… no me arrepiento de lo que pasó anoche, pero entonces, ¿qué es lo que me pasa?"

Inseguridad, miedo… empezaron a inundarla.

Todo lo que había ido ganando mientras había estado con Naruto lo había perdido en solo una noche.

"Una noche inolvidable"

Volvió a sonrojarse al recordar las manos expertas del Uchiha sobre su cuerpo, en cada una de las partes de su piel donde ella ni sabía que daban tanto placer.

La inquietud empezó a convertirse en ansiedad.

"Sasuke ha estado con muchas mujeres. Puede… puede que yo sea una más."

Aquel pensamiento le dolió. No sabía por qué, pero le dolía pensar que, después de haberle dicho que la quería, pudiera ser que para él… fuera solo una más que había estado en su cama.

Una más que hubiera gemido su nombre.

La ansiedad dio paso a la vergüenza.

"Por Dios… ¿Y si él piensa que yo solo quería desquitarme por lo de Naruto?"

Hasta ese momento no se había planteado aquello. Las cosas habían surgido con naturalidad, propias de la química entre dos personas que, en aquella situación, se habían visto inmersas en un sin fin de sentimientos que habían desembocado en un acto puramente sexual.

Como animales.

De manera inconsciente empezó a apretar más la sábana contra su cuerpo, intentando cubrir aquella desnudez en la que se encontraba, no solo físicamente, sino psicológicamente. Sentía desnuda su alma.

Miró a su alrededor y vio las ropas desperdigadas por el suelo. Tanto las del hombre como las de ella, juntas y revueltas en montoncitos.

Envolviendo su cuerpo en la sábana, se acercó a recoger sus braguitas, pero desechó al instante el ponérselas. Todavía estaban húmedas…

Un intenso sonrojo se pintó en su cara, hasta cubrirle las orejas.

Escuchó cómo se cerraba el grifo, y ella volvió a echarse en la cama, con la cara apretada contra las almohadas, ocultando su sonrojo en la blancura de estas.

Tardó un rato en escuchar cómo se abría la puerta, y luego, un silencio tenso se instalaba en la habitación.

"Dios mío… Por favor, Sasuke, ¡haz algo!"

Como si él leyera sus pensamientos, empezó a moverse, y entonces notó un peso extra en la cama. Escuchó el suspiro de los labios del Uchiha y la joven cerró sus manos sobre las sábanas.

-Hinata…- susurró, sin siquiera tocarla. Aquello hizo que el corazón de la Hyuuga empezara a bombear con fuerza. Su voz… ¿sonaba cansada o era solo su imaginación? ¿Era cierto entonces que se arrepentía de lo que había pasado? ¿De haberse acostado con ella?

No se movió, quería que él le dijera algo bonito, que la acariciara con ternura, que le demostrara que no estaba arrepentido de lo que había pasado la noche anterior.

De que él la amaba.

Sonaba egoísta, pero por una vez, Hinata quería poder ser egoísta. Que él fuera el que se acercara a ella, que no tuviera que ser ella la que hiciera que él se acercase.

Que fuera… voluntario.

Notó cómo los dedos del hombre que estaba a su lado le acariciaban el cabello negro, peinándolo con tranquilidad.

Aquel simple acto explosionó en el cuerpo de la joven con unas cosquillas incesantes en su vientre, y su corazón empezó a bombear sangre, agitado.

Y justo en ese momento, cuando ella iba a girar la cabeza para mirarle, llamaron al timbre con energía.

Pi-pi-piiiiii, pi-pi-piiiii.

Seis toques. Únicamente una persona llamaba de esa forma al timbre.

·

Al haber acabado de ducharse, Sasuke se había planteado el quedarse un rato más en el baño, con tal de no tener que enfrentarse a una Hinata arrepentida, una Hinata que le odiara por lo que habían compartido. Sin embargo, aquel gesto infantil había desaparecido casi al instante.

Él era responsable de lo que había pasado, y tendría que atenerse a las consecuencias. Era algo que no podía evitar esta vez. No podía… o no quería, más bien.

Con cualquier otra mujer, le hubiera dado igual. Principalmente, porque jamás la hubiera llevado a su apartamento. De hecho, ninguna otra mujer había pisado aquel piso, ninguna otra mujer había estado en su misma cama, toda una noche.

Nunca se había despertado abrazado a una mujer.

Y la verdad, solo deseaba despertarse al lado de una. La que podía haberse ido ya de su casa.

El reconocerlo, había hecho que saliera del baño nada más secarse, solo para comprobarlo. Y sonrió de medio lado al verla tumbada en la cama, tapada con una delgada sábana que dejaba ver a trasluz ese cuerpo divino.

Había estado un rato mirándola, admirando con calma todas y cada una de las curvas que se definían a través de la sábana. Y luego, sin poder evitar aquel instinto protector, se había acercado a ella, y había empezado a acariciar su largo y sedoso cabello negro.

Y entonces, Uzumaki Naruto llamó a su puerta.

Con los dedos enroscados en el pelo de la joven, frunció el ceño. Lo que menos quería en ese momento era verlo, ver esa cara zorruna con ojos y pelo angelical. Un aspecto que, ni mucho menos, se asemejaba a la realidad.

Se levantó de mala gana la segunda vez que timbró, otros seis toques.

Cerró la puerta cuando salió del cuarto, dejando a una "dormida" Hinata, y avanzó hasta la puerta. Cuando abrió, su antiguo mejor amigo entró como alma que lleva el diablo en su piso.

Su aspecto era derrumbado, de una persona que no había dormido nada en toda la noche.

"Te sientes culpable"

Se sentó en el sillón de diseño negro que había en el centro del salón, para luego volver a levantarse y andar de un lado para otro, diciendo una y otra vez lo imbécil que era.

Por una vez, Sasuke estaba de acuerdo en eso.

En ese momento, el rubio se acercó a su amigo y lo miró apesadumbrado. Los hombros caídos, su rostro triste…

-La he cagado…- finalmente decía algo que podía escuchar el Uchiha.- Hinata me ha dejado, definitivamente.- volvió a caminar, ahora hacia el ventanal.- Soy subnormal profundo.- Sasuke seguía callado, pero eso era algo normal, algo de lo que no se extrañaría su amigo. Estaba esperando a que le explicara.- Joder… conocí a una chica hace un año…

-[¿Desde hace un año ya?]

-Era picante, sensual… El tipo de chicas en las que te fijas tú, hubiera sido perfecta para ti.- el aludido enarcó una ceja, irónico. ¿El tipo de chicas en las que se fijaría él? Qué equivocado estaba…- En seguida conectamos, pero… Pero yo estaba con Hinata.- Sasuke soltó un bufido, típico en él.- Ella… joder, ella siempre ponía pegas, y cuando quedaba con Sakura, era todo tan divertido, tan… diferente. Hinata siempre se ha regido por las normas y su sentido moral.

Ninguno de los dos hombres sabía que una mujer estaba escuchando con el corazón oprimido al otro lado de la puerta. Ninguno de ellos vio que ella no derramaba una sola lágrima… porque no eran merecidas.

-Empezó todo hace ocho meses… La primera vez, quiero decir. Yo ya llevaba mucho tiempo sin… ya sabes, y es difícil contenerse.- volvió a acercarse a su amigo, pero este no dijo nada.- Le fui infiel. Al principio, me sentí culpable. Por si ella lo descubría, por si me dejaba… Hinata siempre ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Cuando la conocí en la Universidad supe que pasaría el resto de mi vida con ella, pero… las cosas no fueron como yo pensaba.

-¿Hm?- aquel vocablo fue interpretado como un ¿Qué?

-Ya sabes… Ella es… demasiado rígida, inflexible. Y cabezota… Se le metió en la cabeza que no estaba preparada, y joder… Dos años más tarde y sigue con lo mismo.- Sasuke enarcó una ceja por la ironía de aquel comentario sobre la "rigidez" de la chica que estaba desnuda en su habitación.- Por eso, cuando vi que ella no… no…

-¿Se enteraba?- Naruto lo miró con gesto dolido, pero no dijo nada.

-Volví a hacerlo. Muchas veces, hasta que… Hasta que nos grabamos.- el moreno apretó los puños para no golpearle.- Sé que puede sonar infantil, pero… en ese momento me dio mucho morbo. Grabarnos haciéndolo. Pero por eso, Hinata me ha abandonado.

-¿Cómo lo sabes?- el rubio se pasó una mano por la cabeza, intentando encontrar las palabras adecuadas.

-Metí… metí los videos en el ordenador. Iba a borrarlos… pero tenía prisa y me olvidé. Cuando volví anoche…

-Te lo mereces.- le cortó. Naruto se volvió para mirarlo.- Ella no se merece esto.

-No te atrevas a juzgarme, Sasuke. No eres el más indicado.

-¿Por qué?

-Porque tú eres el tipo de tío en que no se fijaría ella.- el moreno sintió cómo empezaba a hervirle la sangre. Quería gritarle que había estado con ella la noche anterior, que él le había hecho sentir más mujer que lo que él nunca podría hacerle sentir, pero no dijo nada, siguió impasible.- No se fijaría en el tío que se acuesta con todo lo que lleve falda.

-¿Y entonces por qué has venido aquí, Naruto? ¿Vas a darme clases de moralidad? Por lo menos, yo dejo bien claro desde el principio que va a ser una noche y nada más, no me interesa nada más…

-Porque eres mi mejor amigo.- Sasuke enarcó una ceja de nuevo.- Quiero volver con ella. ¿Qué haces tú cuando vuelves a quedar con la misma chica?

-Yo nunca quedo con la misma chica.- las palabras, que habían salido con total tranquilidad, hicieron que algo se removiera en su estómago. Quiso explicarse, más bien para sí mismo que para el que tenía delante.- Solo me interesa una mujer, y es inaccesible para mí.

-Por favor… ¿Uchiha Sasuke enamorado?- preguntó Naruto, soltando una carcajada.

-Vete.- no podría aguantarlo mucho más. O Naruto se iba, o acabaría partiéndole la cara.

-¿Qué?

-Que te vayas, Naruto. Como tú mismo has dicho, no me interesa nada más que el sexo para una noche. No soy la persona indicada para ayudarte.

-Oh, vamos… Sabes que no quería decir eso.

-Pero lo has dicho. Yo no te he juzgado, y tú a mí tampoco. Dejemos las cosas así.- Sasuke no se había movido de la puerta en ningún momento, y la abrió, diciéndole sin mover la cabeza ni nada que no debía estar allí. Naruto frunció el ceño, cabreándose, y empezó a caminar hacia la puerta mirando con reproche a su mejor amigo.

Y justo en ese momento… justo cuando iba a cruzar la puerta, tropezó con algo.

Pegó una patada al bulto, mirando hacia abajo, justo en sus pies. Una maleta quedó postrada ante sus ojos. Una maleta, donde se veía claramente:

H. H.

-¿Qué…?- los ojos azules del rubio se abrieron completamente sorprendidos. Sus manos se cerraron en puños, y su ceño, ya fruncido, se convirtió en una sola línea. Comprendió todo en un par de segundos. Levantó la vista para mirar a su compañero, sintiendo la rabia palpitar en cada poro de su piel, y mientras levantaba el puño hacia él y lo golpeaba duramente, gritó un:- ¡Hijo de puta!

El puñetazo tomó por sorpresa al moreno, que lo recibió de lleno en pleno rostro.

Su nariz recta, tan atractiva como la de un romano, se partió de un crujido, mientras la sangre empezaba a caer con calma por su rostro.

Sasuke no se quedó parado, agarrándole del cuello de la camisa mal abotonada y pegándole a él también.

-¡¿Dónde está?- empezó a gritar el rubio, intentando deshacerse de su agarre, mirando a su alrededor.- ¡Te la has estado tirando, cabrón! ¡¿Dónde la tienes escondida?

-Ni se te ocurra…

-¡Maldita puta! Sale conmigo dos años desde que nos licenciamos y se acuesta con mi mejor amigo, ¡estirada de mierda! ¡A saber a cuántos más se ha tirado!- un puñetazo se estampó contra su mandíbula, rompiéndole el labio inferior. Miró a su amigo con los ojos prácticamente rojos de la rabia.

-No vuelvas a decir una sola palabra de ella en esta casa.- con aquello dicho, lo tiró contra la pared del pasillo del bloque de apartamentos, cerrando la puerta. Al otro lado, fuera del piso, pudo escucharle gritar.

-¡Que os jodan a los dos! ¡No vuelvas a hablarme en tu puta vida, Sasuke!

Sasuke pegó su espalda contra la pared, sujetándose la nariz mientras cerraba los ojos. La apretó levemente, y otro crujido se escuchó en aquella habitación en silencio, demostrando que se la había colocado de nuevo en su lugar.

Se llevó la manga de la camisa blanca que se había puesto minutos antes para abrir la puerta, tiñéndola de rojo, intentando parar la sangre que seguía corriendo por su cara.

Fue entonces cuando se fijó en que una silenciosa Hinata estaba al lado de la puerta, mirándole con los ojos enrojecidos. Sus ojos reflejaban culpa.

-Lo siento.- dijo él, a lo que ella sonrió de mala gana, sin que aquella sonrisa llegara a su ojos. Vio cómo ella se acercaba hasta él, y le cogía del brazo con timidez, indicándole que se sentara mediante un movimiento de cabeza. Sin fuerzas para discutir o hablar algo más, hizo lo que le decía.

Cuando se sentó en el sillón de piel negro, la joven se perdió tras la puerta de la cocina, volviendo al momento con una toalla entre sus manos, y una palangana (N/A: la palangana es un recipiente donde se puede lavar ropa o cualquier otra cosa a mano, un balde, o un cubo mucho más grande y con menos profundidad) llena de agua.

Sin que ninguno dijera nada, él apartó la mano y la mujer empezó a limpiarle la sangre que seguía por su rostro. Cuando acabó, volvió a ir hacia la cocina, regresando con un paño con hielo.

Lo colocó en la nariz herida y se quedó ahí, sin saber qué hacer o qué decir en ese momento. Uchiha Sasuke había seguido todos y cada uno de sus movimientos, sin poder creerse lo que estaba pasando realmente.

Parecía… irreal.

Vio que estaba levemente incómoda, y que iba a apartar la mano con la que sujetaba la toalla que tenía en su cara. Ya le esquivaba la mirada, incapaz de sostenerla con esos ojos negros que brillaban con intensidad.

-No… Por favor.- susurró él. La joven se sonrojó ante su comentario. ¿Cómo sabía que iba a apartarla? Volvió a mirarle a los ojos, y vio cómo Sasuke acariciaba su rostro con ternura.- Quédate así.- un ligero sonrojo se implantó en su rostro pálido. Se sentía… desprotegida ante él.

-Yo…- no pudo acabar la frase al ver cómo ese hombre la miraba de arriba abajo, sonriendo de medio lado al ver que llevaba una camisa arrugada suya. La que se había puesto el día anterior para ir a trabajar. Volvió a sonrojarse, más profundamente.- Yo… me la puse para…- empezó a balbucear, sin poder acabar la frase. Sasuke acarició sus labios, acallándola.

-Te queda muy bien.- la chica dio un respingo al escuchar aquello. No se lo esperaba, y se sonrojó por sus palabras.- Escucha…- Hinata volvió a mirarle, esperando a que él siguiera.- Siento lo que has tenido que oír.- no dijo nada más, como si pudiera incomodarla o algo por el estilo.

-Perdona.- el joven ejecutivo abrió los ojos con sorpresa. ¿Por qué se disculpaba ella?- Naruto y tú… erais muy buenos amigos, y por mi culpa…

-No tienes la culpa de que él sea un idiota.- Sasuke dio esa discusión por zanjada, y otro silencio largo e incómodo inundó la sala. Tras unos minutos, Hinata preguntó.

-Hmmm… Esto, Sasuke… ¿Es cierto…- tragó saliva, intentando coger fuerzas de alguna parte.- es cierto que tú… no… no quedas con ninguna chica des… después de…?- vio cómo él sonreía mientras cerraba los ojos. Una sonrisa de medio lado, característica de un italiano. Una sonrisa de medio lado que hizo que le temblaran las piernas. Agradeció al cielo estar sentada, pues no hubiera sabido qué le hubiera pasado si hubiera estado de pie.

-No, nunca… estoy con una mujer dos veces.- no sabía el motivo, pero aquello le hizo sentirse triste. Era algo con lo que ya contaba desde que se había despertado aquella mañana, pero eso no quería decir que no le doliera. ¿Por qué le dolía?- Tampoco he llegado a dormir con ninguna.- él no abrió los ojos, pero si lo hubiera hecho hubiera visto a una Hyuuga Hinata con los ojos abiertos por la sorpresa, al igual que su boca. Su mano blanca y delgada tembló en su agarre, y él aprovechó ese momento para pasar su mano por la cintura.- Ya se lo he dicho, la única mujer que me interesa es inaccesible para mí.

-Oh.- dijo ella, para después susurrar.- Debe… debe ser tonta para… no saber lo que está perdiendo…- se sonrojó al ver cómo Sasuke abría un ojo y la miraba divertido. Si Hinata hubiera visto eso en una película, hubiera sonreído al ver esa escena. El hombre, con una ceja enarcada y un ojo abierto, con una sonrisa en sus labios, divertido de ver que la protagonista no entendía lo que él decía.

-¿Crees que eres tonta?- Hyuuga Hinata abrió la boca sin saber qué responder. ¿Acaso él…?

-¿So… soy… soy…?- tartamudeó, y Sasuke volvió a sonreír, acariciando de nuevo su rostro.

-Quitando anoche… podría decirte que llevaba un año y medio sin acostarme con ninguna mujer.- un pinchazo golpeó el pecho de la de ojos blancos. No… quería que él le contara aquello, no después de lo que había compartido con ella.- La última vez…- sonrió de medio lado, llevándose su mano libre a los ojos. Un gesto infantil de un niño que diría algo de lo que se avergonzaba.- me di cuenta de que te quería, y que lo que… estaba haciendo, no me llenaba. Entendí… lo que es lo que llaman hacer el amor.- Hinata volvió a abrir la boca, sin decir nada.- Hasta entonces, me había estado divirtiendo, pero no significaba nada. Y al darme cuenta de eso… perdió la gracia. ¿De qué me servía hacer mía a una mujer si no quería estar con ella? Por eso… dejé de hacerlo.

-Pero tú…- Sasuke la miró, levantando la mano que tenía sobre sus ojos.- Tú muchas veces traías al bar a alguna… alguna mujer.- el aludido sonrió.

-Tengo algunas amigas.- Hinata se sonrojó por su respuesta, haciendo que él soltara una carcajada.- Sabes, esta mañana me he asustado. Otra cosa que nunca antes me había pasado.

-¿Por… por qué?

-Cuando te he visto abrazada a mí… No quería soltarte. Pero luego…- la joven dejó de respirar, esperando nerviosa lo que iba a decir.- Me daba miedo que me odiaras.

-¿O… Odiarte?- Sasuke asintió.

-Sí… No quería que te arrepintieras por lo que había pasado. Anoche.- se explicó- Porque para mí fue especial.- la joven se sonrojó, sonriendo levemente por lo que escuchaba. ¿Para él había sido especial? Cuando él volvió a mirarla, sus ojos negros brillaban.- ¿Puedo besarte?

Esperó con paciencia a que ella dijera algo, pero la joven abría la boca sin soltar ni una palabra. Al final la vio asentir, sonriendo con timidez. Uchiha Sasuke sonrió, atrayéndola más hacia él, y la besó con calma en los labios.

Un beso casto, puro.

Un roce de labios.

Se quedó ahí, con sus labios apretados contra los de la mujer, mientras sujetaba la cara de la chica con ternura para que no se alejara de él. Notó cómo ella pasaba sus manos cálidas y suaves por encima de la camisa de él, y su piel empezó a quemarle por aquel simple acto.

La sangre empezó a correr por sus venas, rápida, y notó un hormigueo en su tripa, y presión en un punto concreto de su anatomía.

¿Desde cuando un pico le hacía sentir así?

Jadeó, apartándose levemente de ella, queriendo explicarle que las cosas no tenían por qué ser así, que él se adecuaría a su ritmo, que esperaría lo que hiciera falta. Que irían despacio hasta que ella quisiera avanzar, si es que quería estar con él.

Pero no pudo decir nada, porque la joven volvió a besarle, acercándose a él, nublando sus sentidos y su raciocinio.

Buscó su lengua, abriendo los labios y adentrándola en su boca, abriéndose paso con necesidad. La apretó contra él sin importarle el dolor de la nariz, únicamente centrado en sentirla cerca suyo.

Notó sus cuerpos juntarse, los pechos de ella contra su pecho, y la ropa empezó a molestarle. Adentró una mano por debajo de su propia camisa, aunque no la llevara él, y acarició la piel suave y tersa de la mujer, notando cómo temblaba ante su tacto.

Se separó de ella unos milímetros, dejando de besarla, y la miró a los ojos.

Deseo.

Ella lo deseaba tanto como él a ella. Y no le hizo falta que ella dijera nada. Volvió a besarla, subiendo la camisa mientras pasaba sus manos por su espalda, abrazándola, sentándola encima suyo.

Otra cosa que jamás había hecho, la sumisión de tener a una mujer a horcajadas sobre él, la sumisión de estar bajo un hechizo, que ella tuviera el control de todo lo que pasara.

Un hombre a manos de una amazona.

Hinata, aunque inexperta, sintió la necesidad de tocar la piel del chico, y desabotonó la camisa para poder palparla. Tembló de excitación al rozar con la yema de sus dedos los músculos del abdomen del hombre, más aún cuando escuchó un gemido por su parte.

Ronco, de un hombre que la deseaba.

El calor se concentró en su bajo vientre, empezando a sentirse húmeda. No pudo evitar gemir al sentir los labios de él separarse de los suyos, un gemido de reproche, pero al segundo se estremeció, notando su lengua mojada por su cuello, sus colmillos clavándose con cariño en su cuello, arañando ligeramente después su clavícula.

Acercó su pelvis a la del hombre, escuchando un jadeo y notando la palpitante erección de él. Sin saber realmente la reacción que él podría tener, se apretó más a él, bajando un poco la cadera para sentirlo más cerca.

Sasuke la abrazó con fuerza, gruñendo de forma masculina preso de la excitación.

-Hinata…

Era su nombre, dicho como si él la estuviera advirtiendo de algo. Y ella sonrió, repitiendo el acto. Volvió a refrotarse contra su miembro, duro y grande, y él levantó la cadera, anhelante.

No pudo reprimir un gemido de placer, y lo besó en los labios, adentrando su lengua de nuevo en la boca del joven. Sintió cómo él abría su camisa de un tirón, sin importarle romper los botones, únicamente para sentirla más cerca de él.

Tocó sus pechos, estrujándolos hasta el punto de sacarle un grito de placer, para después acariciar con la punta del dedo índice las aureolas de sus pezones. Simples roces que lograban sacarle suspiros ahogados entre besos, excitándola hasta sentirse completamente húmeda, lista para llegar al siguiente nivel.

La joven volvió a apretarse contra él, contra su pecho, contra su miembro, buscando necesitada algo que todavía no tenía, abriendo los ojos para decirle con la mirada lo que quería.

Uchiha Sasuke levantó la cadera y se llevó la mano al trasero, cogiendo la goma elástica de sus calzoncillos para tirar hacia abajo. Agarró el culo de la chica con la otra mano para levantarla, y se los quitó de un solo movimiento, sonriendo al ver la cara sorprendida de la chica.

¿Aquello significaba…?

-Galópame.- suplicó él. La joven pareció dudar, no sabía exactamente cómo debía hacerlo. La noche anterior había sido él el que había llevado la iniciativa, pero ahora debía llevarla ella.- Soy solo tuyo…

Notó un matiz extraño, como si quisiera decirle que sería la primera vez que hacía aquello, y su pecho se agitó excitado, en su estómago aparecieron miles de mariposas que le provocaron un cosquilleo, humedeciendo todavía más su bajo vientre.

Con manos temblorosas por los nervios agarró el miembro largo y duro, poniéndolo recto, justo en la entrada a su cuerpo. Con una lentitud exasperante para el hombre, empezó a bajar, arrancándole del pecho un gruñido de placer.

Vio cómo cerraba los ojos mientras sonreía, y Hinata no pudo evitar hacer lo mismo. Se vio poderosa, con el hombre más atractivo de la ciudad rendido a sus pies. Dentro de ella… completamente.

Se levantó un poco, sobre sus rodillas, para luego volver a bajar. Un movimiento sumamente lento y sensual. Gimió con él al volver a sentirle completamente dentro de ella, y vio cómo él apoyaba la cabeza en el respaldo del sillón, disfrutando.

Repitió aquello, muchas veces, mientras notaba cómo su vagina se apretaba contra el pene del hombre, amoldándose a cada embestida que ella hacía.

Sasuke la agarró de la cadera, ayudándola a moverse con mayor facilidad, levantando su cuerpo con ligereza, y luego volver a bajarla con intensidad. No podía parar de gemir, de gruñir ante aquella forma de hacer el amor.

Decidió que le encantaba que ella estuviese encima. Porque era ella y no otra.

Solo porque era ella.

-Sasuke…- suspiró su nombre mientras él la besaba, acallando sus gemidos con sus labios, recorriendo su boca con su lengua.

El movimiento se hizo más rápido, necesitado. Las palpitaciones en su pecho y en su erección se hacían cada vez más intensas, propio de que llegaba al final.

Apoyó su cabeza en el pecho de la joven, mientras seguía moviéndola con sus fuertes brazos sobre él, más rápido, más fuerte, más profundo…

Suya.

Ella era suya.

-Mírame…- gimió ella, cogiendo el rostro del joven. Él la miró, con la vista nublada por el deseo y el placer, con una sonrisa enamorada en sus labios.

Una sonrisa idiota, pero que a la mujer le hizo derretirse por dentro, sintiendo más cerca su final.

-No… voy a… aguantar… mucho más…- dijo él entre gemidos.

Ella lo besó, agarrando su rostro y acercándolo al de él. Aquello bastó para desatar la pasión que faltaba en él, agarrándola del culo y levantándola para echarse sobre el suelo. Colocó la espalda de la joven en el frío suelo de mármol y se posicionó entre sus piernas, moviendo su cadera de forma frenética, adentrándose en ella mientras gemía.

El placer lo cegó por completo, arrancándole un grito masculino que se fundía con uno de ella, mientras notaba cómo las paredes de la vagina de su amada se apretaban contra su miembro, haciendo que eyaculara dentro de la Hyuuga.

Se dejó caer sobre la joven, sudorosa y agotada, y estuvieron abrazados mientras sus respiraciones se calmaban. Hinata buscó los labios del moreno, y él respondió gustoso ante el roce de sus bocas, sonriendo por lo que había vuelto a pasar.

-Te quiero, Hinata.- volvió a besarla.- Sé que igual… ahora no puedes decir lo mismo, pero… déjame amarte, déjame estar a tu lado.

-Quédate conmigo, Sasuke.- enterró su cara en el cuello del hombre.- Quiero que estés conmigo.

FIN

Bueno… varias cosas, jejeje. Lo primero… agradecer a todo el que ha leído este mini fic de dos shots. Al principio no había pensado en hacer este segundo… (podéis comprobarlo por la fecha en que quedó publicada la primera parte, jaja) pero como me lo pidió mucha gente… tanto aquí como en NU, decidí hacerlo.

También quería decir que este final, el lemon más bien… no estaba planeado en un principio. Pero teniendo en cuenta que estaba bajo la amenaza de Amy-sempai… si os ha gustado deberíais agradecerle a ella =P (y sino… culparla también, no me culpéis a mí, jajajaja). Dice que soy una pervertida, pero ella es igual de perver! Ji, ji, ji. ^^

Ahora sí, no habrá más capítulos. Si decido en un futuro alargarlo (cosa que no creo, porque seguramente lo destrozaría…) abriré otro, y pondré que es una extensión de este. Y como dije, si alguien quiere que haga alguna historia de este tipo (one-shot o "pocos"-shots más bien…) que me lo diga.

Queda dedicado entonces a mis pervertidas favoritas, Amy-sempai y Naoko-sempai. La primera por pedir… y la segunda por consentir (eso quiere decir que yo tb soy un poco ero xD).

Contesto aquí a los reviews del anterior capítulo, y contestaré a lo largo de esta semana a todo aquel que deje un comentario que no tenga cuenta en mi espacio personal (que debería modificar algún día también). Soy un poco tardona… más ahora que empiezo los exámenes este 31 de Mayo, pero contestaré, I promise!

No me tardo más =)

Sabaku-No-MeNny: Espero que este final te haya gustado más... Iba a hacerlo de otra forma, haciendo que Sasuke le pegara una paliza o algo por el estilo... pero con forme iba escribiendo quedó así, jeje. Lo sé... Sasuke está hecho para ser "jodidamente" (y perdona por mi vocabulario xD) sensual en cualquier estado =P Yap, en la serie lo están haciendo quedar bastante mal... Solo espero que al final Kishimoto-dono haga algo bueno ¬¬

Espero poder leer tus contis pronto! Un besito y cuidate! nos leemos! =)

Amy-sempai: ¿Ya estás contenta? Al final te saliste con la tuya, jejeje. Créeme que pensé en dejarlo en el beso lento del principio... Solo que no quería que me persiguieras por la eternidad! Así que la culpa de que sea perver es tuya y solo tuya! jajajaja.

Por cierto, avisa a NU por mí por favor!

Lilamedusa: jijijijiji, todas tenemos una parte perver en la vida... solo hay que dejarla salir! =P

UchihaHinataChan: Pues aceptaré tu ayuda gustosa. Si se te ocurre alguna cosilla y quieres que trabajemos juntas en eso solo dímelo y por privados o por el MSN lo haré encantada! =D

Luz-Tsuki: espero que puedas pasarte por la conti ^^. Lo bueno de estar metido en este foro es que puedes pedir que te avisen de actualizaciones... en vez de tener que ir mirando de cuando en cuando... Yo me hice al principio solo por eso! (y para que la gente que no estuviera en NU pudiera leer lo que escribía, jeje) Me alegra que te haya gustado, muchas gracias! Los hombres a veces apestan! ¬¬

Layill: me alegro que te gustara ^^ , espero que esta segunda parte también te guste, pues ya no habrá siguiente (digan lo que me digan, no quiero forzarlo!) Espero leerte de nuevo =)

hinasweetnaru: vaya, lo siento... No es agradable ni para un hombre ni para una mujer. No sé qué manía tienen algunas personas de jugar así con los sentimientos del otro... Pero créeme que solo me centro en esos bastardos, ya sean tías o tíos. Ya has visto que sí hay conti! =) pero ya no habrá otro... si eso haré otra historia. espero poder volver a leerte! Y me alegro mucho que ahora estés bien con tu nueva novia =D

sofitcard: jejejej, es que últimamente estoy teniendo problemas con mi visión de Naruto... Soy un poco extremista, y cuando a todo el mundo le gusta una persona porque es "muy bueno y fiel", todo lo bonito... A mí más de una vez me ha pasado que lo que parecía tan sumamente bonito... luego era una auténtica patata ¬¬ (especialmente hombres que cambian de buenos a "cabrones").

jaja, yo también soy anti-hombres! Yo más que decir que el amor no existe, pienso que las relaciones no existen (y lo seguiré pensando hasta que me demuestren lo contrario!). Estoy bastante harta de que me estén poniendo límites porque ellos tienen que sentirse fuertes, o ver a amigas mías llorando porque sus novios sean unos capullos (no todas, claro está, pero muchas lo han pasado y lo pasan realmente mal, y no quieren abrir los ojos). Lo del sexo débil es un asunto complicado... Antes lo decían porque las mujeres, en el siglo XIX, se desmayaban. Pero eso era por culpa del corsé, que por llevarlo tan sumamente ceñido les llegaba a cortar la respiración. Además, el hecho de que las mujeres antes tuvieran que casarse para poder sobrevivir cuando sus padres murieran... Asuntos de cultura que los hombres no quieren aceptar que haya cambiado, obligándonos a "someternos" a ellos (imbéciles!). Pero es cierto, no todos son así.

Jeje, cuando cuelgue algún otro shot avisaré por NU, que te he visto por allá =P

Espero que puedas leer este porque no sé si podré avisar, sino le pediré a Amy-sempai que lo diga por mí. Un besito! Espero que todo vaya bien!

citlallitha: solo piensan con la cola ¬¬. Y algunas son unas guarras también, porque yo que sé, para la persona que no tiene novio, bueno, sea chico o chica, si no está enterado... pues bueno, pero que sepa que tiene novia... y que encima sea amiga tuya... buenooooo, se merece un coscorrotón en la cabeza! Siento que te pasara eso a ti... yo fui "la otra" sin saberlo. Eso sí, cuando lo supe... el chaval vio de todo! ¬¬

fujioka-chan: aquí está el segundo y último capítulo... Me lo pidió mucha gente y al final lo he subido :P Espero que te haya gustado, porque al principio no sabía muy bien cómo hacerlo y me estrujé la cabeza para pensar un buen final...

Hatsumono-San: no deberías sentirte sucia. Principalmente, porque tú estabas convencida de que lo que hacías era lo que querías, y que era porque lo querías. Por eso no deberías culparte... A mí también me han hecho daño chicos, mi primer novio "serio" llegó a cambiarme tanto que cuando estábamos a final de la relación, justo antes de que yo me diera cuenta, no sabía qué era lo que tenía que hacer para que él no se enfadara conmigo. Podría decirse... que me maltrató psicológicamente. Quiero pensar que no era algo premeditado, que sus propias inseguridades las descargaba conmigo para que se viera mejor él mismo, pero eso a mí me destrozó, durante dos años. Llegué a odiarle, llegué a odiarle porque le di muchas cosas y él no llegó a apreciarlas, no veía más allá de su propio interés, y eso me dolió mucho. Por su culpa dejé a mis amigas de lado, a mis estudios de lado, perdí casi un curso de Universidad por su culpa. Y me di cuenta cuando en mis vacaciones con mis amigas, que casi me arrastraron a ir con ellas, me dejó porque pensaba que yo no le quería lo suficiente. Al día siguiente me pidió perdón y me dijo que todo estaba bien, y se negó a hablar del tema. El hecho de que me dejara, por teléfono, mientras yo estaba intentando volver a ser yo misma, me hizo abrir los ojos y ver en lo que me había convertido. En una chica que dependía de que él me diera su aprobación en cualquiera de mis actos, únicamente en satisfacerle. Y eso hizo que lo odiara.

Puede que sea una situación diferente, pero eso no cambia el hecho de que nos hagan pensar de nosotras mismas algo denigrante. Por eso, yo te recomendaría que intentaras hablar contigo misma, o con alguna amiga, sobre lo que pasó. Para que puedas llegar a sentirte bien contigo misma, porque créeme, te debes a ti misma y no a cualquier otra persona. Sobretodo, anteponte a cualquier persona, porque puede ser que una persona entre en tu vida, pero puede que sea de forma pasajera. Tú vas a tener que vivir contigo toda tu vida, y de la mejor forma posible. Todos cometemos errores, somos humanos, pero eso es lo que hace nuestras vidas diferentes a las del resto.

Sé que es muy fácil hablar, y muy difícil escucharse a uno mismo cuando te han hecho daño, pero... es lo único que puedo hacer. Ójala que te sirva de algo esta parrafada que te he puesto, y si quieres hablar conmigo, aunque no te conozca de mucho, no dudes en hacerlo. En ocasiones hablar con una persona que no puedes ver ayuda. =)

Un besito, y mira hacia adelante. Una amiga mía dice siempre: "Si la vida te da limones, coge tequila y sal y bébete un chupito"

Una frase muy conocida pero que te puede hacer reír cuando estás llorando

EthereldCrow: me alegro que te haya gustado! Sí, aquí la segunda y última parte! Espero que hayas disfrutado de la lectura!

Merezco un review?

Onegai, si… =)