Titulo: Los renegados del Clan Uchiha
Pairing: Sasuke y Sakura.
Rating: "M"
Advertencias: Lemon, lenguaje soez, muerte de un personaje, universo alterno.
Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecen le pertenecen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso como mero entretenimiento sin fines de lucro. La trama de este fic si es mía y no soporto el plagio.
Summary: El odio destructivo entre el poderoso Clan Uchiha y los renegados del Clan Haruno, provoca la inevitable unión entre sus descendientes. Sasuke Uchiha y Sakura Haruno deberán tomar la decisión más difícil de sus vidas.
N/A: ¡Hola! Acá con un nuevo capitulo, en este veremos al fin la participación de Sasuke y Sakura, aunque en un contexto no muy beneficioso, no olvidemos que ambos clanes se odian, y tienen una historia manchada de sangre desde hace algunos años, por lo que su relación no será entre pétalos de rosas. Este capitulo contiene la muerte de un personaje, espero que sea de su agrado. Si más, las dejo leer en paz.
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~La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente~
Francois Mauriac
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Capitulo 2
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Observó la negrura del cielo, mientras el brillo de la luna iluminaba con fervor el espeso valle. Si sus cálculos no fallaban se encontraba en la hora y el lugar preciso asignado para encontrarse con el representante del Clan Haruno. De manera precavida tanteó el Kunai debajo del traje. Estaba algo ansioso, si todo salía bien podía ser un gran comienzo para su tierra ya que su gran anhelo era el de verla florecer, quería que su pueblo fuese feliz, con recursos para vivir dignamente, y sobre todo, aspiraba a acabar con la absurda guerra entre los Namikaze y su familia, es por ello que había decidido tomar esa decisión tan importante. También era consiente que de llevar a cabo el objetivo esa noche, se ganaría el odio eterno de su padre, y posiblemente se volviera su enemigo, pero aquello no le calaba en el fondo como tener a un pueblo pasado de hambre y con bajos recursos.
A unos metros notó la sombra de una persona con una capa superpuesta, esperó la señal aun escondido entre los arbustos, al ver las señas con las manos, recibió la afirmación que necesitaba.
Con sigilo salió de su escondite y se acercó a él. El susodicho quitó la capucha dejando el rostro al descubierto. Un joven de pelo largo hasta la cintura, amarrado de una coleta.
Poseía casi su estatura, un metro ochenta aproximadamente, de anchos hombros, lo mas característico que pudo apreciar fue la seriedad de su rostro, aunque no mostrara desagrado, había una clara amenaza detrás «Un paso en falso y te mato»
— Itachi Uchiha—Se presentó mientras se acercaba a él.
— Hyuga Neji—Contestó sin expresión.
— Dile a tu subordinado que puede bajar del árbol—Pidió con ironía.
Itachi se sorprendió puesto que había enviado a Kisame, su guardaespaldas personal con una hora de anticipación al lugar de encuentro, no creyó que lo notaran.
— Sin problemas—Contestó con una sonrisa—. Kisame, baja ya—El susodicho en un ágil movimiento se colocó a un lado de su jefe—. Podrías seguir tú, diciéndole a tu acompañante que no es necesario que permanezca mucho mas tiempo debajo de la maleza—En un principio Neji resopló del asombro, pero enseguida elevó un poco el labio en un vano intento de sonrisa.
— Sal, Lee—Su fiel acompañante sin esperar echó un efusivo salto a un lado de Neji.
— Espero no tener mas interrupciones—Acotó Hyuga.
— Concuerdo contigo—Refutó Itachi.
Los cuatro ninjas bajaron por el espeso y húmedo bosque, llegando a una cabaña donde llevaba prendida una fogata. Itachi y Kisame estaban alertas en el caso que fuese una trampa. Mientras que Neji y Lee, observaban desconfiados las puntas del los pinos en caso que estuviese alguien colgado esperando el momento exacto para atacar. Solo unos minutos luego iniciaron una extensa conversación sobre lo que se disponían a ofrecer cada uno, y lo que no estaba a debate. Hubo algunos infortunios con respeto a los mandos, puesto que Neji exigía que el Clan Haruno tomara una parte de las decisiones de las tierras, e Itachi había desecho inmediatamente el pedido alegando que su familia estaba demás capacitada para aquello.
Dos horas mas tarde casi llegaban a un acuerdo que favorecería a ambas partes. Los Haruno ayudarían a Itachi en derrocar a Fugaku del liderazgo, mientras que el Uchiha permitiría que el clan Haruno volviera a su tierras y asumiéndolos como parte de su pueblo, quitaría mas del veinticinco por ciento de los impuestos y proveería medios necesarios para el trabajo de la tierra y así poder recaudar un ingreso de dinero mas cuantioso de lo que sucedía actualmente. Todo iba sobre ruedas, hasta que mas presencias llamaron la atención de los cuatro.
— Me has mentido—Juzgó Neji.
— ¡Claro que no! No he venido con nadie mas, es tu gente la que se acerca—Respondió ofendido.
— Puedo asegurarte que mi gente jamás se inmiscuiría en este asunto sin antes hacérmelo saber.
— Por lo visto estas personas no vienen en son de paz, prepárate Kisame—Avisó Itachi.
— Lee, cúbreme.
— Si, Neji-sama.
El ruido de mosquitos revolotear alrededor junto a el croar de una que otra rana, o el intenso calor que provocaba el pegoteo del cabello en sus frentes era lo único que podían sentir u oír, las presencias que habían notado ya no estaban, habían desaparecido en un segundo. La brisa veraniega casi ahogada rozó sus rostros, dando algo de alivio al calor de sus cuerpos. Ardían en adrenalina, estaban perceptivos, sabían muy bien que los espiaban, el enemigo estaba con ellos ahora.
Los minutos pasaban sin cambios, el revoloteo de pájaros en ramas más altas llamó su atención. Sin previo aviso dos sombras saltaron sobre ellos, rápidos y eficientes lanzaron bombas de humo y empezó la batalla. Eran dos y poseían el rostro cubierto, mas Itachi reconoció sus chakras, sorprendido se preguntó que hacían ahí, y por que lo estaban atacando a él. Esquivó cada enviste y repelió cada ataque, notó que detrás de
Neji y Lee aparecían dos figuras, de las cuales una de ellas logró reconocer, era el líder del Clan Haruno.
— Neji—Exclamó—. Retirada.
— ¡No!—Gritó colérico—. No voy a huir, deben pagar las consecuencias de su traición.
— Por un demonio, cuantas veces debo decirte que esto no tiene nada que ver conmigo—Se defendió ya enojado.
— Podrás no tener nada que ver, pero por sus técnicas puedo notar que pertenecen a tu maldito Clan—reprochó.
Ante aquella acusación no pudo refutar nada, tenia razón, debía parar aquella locura.
— Pein, Deidara, deténganse—Ordenó solemne.
— Tú ya no posees voz ni voto, has caído demasiado bajo, Itachi—Recriminó Pein.
— No es de tú incumbencia lo que haga de mi vida, te estoy dando una orden, maldita sea. Acátala y vete ahora mismo.
— Tenemos órdenes de exterminar a los traidores, y tú estas en la lista. Estas actuando en contra de tu familia, traicionando la confianza de tu padre.
— ¿Qué estas diciendo?—Acaso estaba loco, que demonios se les había pasado por la cabeza.
— Lo que has oído, esta noche, nadie saldrá vivo de este lugar, todos son una amenaza latente para el Clan Uchiha.
— Lacayo, será mejor que des un paso atrás o vas a sufrir las consecuencias, no estamos jugando, por lo tanto si persistes en sostener esa postura, me veré en la obligación de acabar contigo—Amenazó Neji.
— Tu repugnante Clan tampoco va a salir con vida de aquí—Amedrentó Pein al tiempo que detrás de ellos un enorme pelotón de ninjas formaban posiciones de pelea. Superaban los cien ninjas, aquello no presagiaba nada bueno.
— ¿Qué demonios significa esto?—Exclamó Kizashi Haruno. Había sido una trampa, y no solo eso, sino que intuía que no era una farsa, estaban dispuestos a acabar con ellos, inclusive con un miembro y cabeza de su propio Clan. El estomago se le revolvió al notar hasta que punto estaban dispuestos a pagar con tal de mantener su, la vida de un miembro, de su sangre, no valía ni pesaba nada a la hora de cortar cabezas.
— Itachi—Llamó despacio Kizashi—. ¿Sabes lo que esto significa? Tú sangre esta maldita, solo observa la gran cantidad de ninjas que han enviado. No podemos permitir que los Uchiha continúen su mandato, ya no esta entre las opciones que tú o tu hermano lideren al pueblo, es de suma urgencia el destierro de todos ustedes, lo llevan en la sangre.
Las palabras le habían calado en lo más hondo. El no era así, jamás lastimaría a nadie por propia voluntad, solo quería ayudar, pero aquel aporte de su parte había salido de la peor forma posible, jamás estuvo en sus planes que algo así pudiera llegar a ocurrir, más que en sus pesadillas. Su propio padre lo había mandado a matar. El miedo se propagó por todo su ser, de repente pensó en Sasuke, ¿qué pensaría o le dirían sobre su muerte? ¿O peor aun, lo matarían para que no ocurriera lo mismo con él? Necesitaba buscar la forma de salir con vida y llegar a su hermano menor para alertarlo del peligro que prometía su padre si seguía un minuto más al mando del temible ejército, era un arma mortal.
— Kisame—Llamó como pudo comenzando a defenderse de los seis ninjas que se habían lanzado sobre el.
— Si, Itachi-sama.
— Corre, llega al castillo lo mas rápido que puedas y pon al tanto a Sasuke de todo lo que ocurrió esta noche—Era la única salida, él mismo iba a poner toda su fuerza para repeler la cantidad de ninjas que permitiera su chakra, Kisame no llegaba a su nivel, era bueno, si, pero no lo suficiente como para soportar aquello.
— Jamás abandonaría a mi señor—Contestó disimulando la ofensa ante aquella petición.
— ¡Es una orden, hazlo ya!—Por el tono de voz exigente, entendió que no había excusas para seguir evitando aquella orden, su pecho se acongojó al no sentirse lo suficiente poderoso como para defender a su amo, y se odió por ello.
— ¡Ahora!—Gritó desesperado al ver que seguía sin moverse ensimismado en sus propios pensamientos.
El grito lo despertó de su letargo y emprendió una carrera en la que la vida de muchos pendía de la efectividad en la que él realizara aquella nueva misión.
Sin poder estimar la cantidad de ninjas que se lanzaron sobre él, intentó esquivar los precisos y letales ataques, incluso reconoció muchos ninjas que consideró como amigos, y se sintió peor, en el campo de batalla no existían los lazos, ni sangre, ni parentesco que evitara la efectividad en una misión. Detrás de él las explosiones, gritos, el ruido de metales chocar, todo aquello le fluía por las venas, convirtiéndose en un torrente de adrenalina tal, que su corazón latía en cada poro de su piel, dejándolo mucho mas perceptivo que lo que pudiera llegar a estar en un momento común.
Los jadeos salían de su boca unos detrás del otro, sin detener su desesperada carrera en llegar al castillo. Esquivó varios kunai en su dirección, y mandó al otro mundo a dos Ninjas que se lanzaron sobre él.
Cuando pensó que había dejado el peligro atrás, Deidara apareció frente a él mientras masticaba una especie de chicle exageradamente, aunque sabia que aquello no era una goma de mascar común, sino que una poderosa bomba que estaba siendo preparada para lanzarle. El rubio tenia una socarrona sonrisa mieras lo veía acercarse velozmente.
— ¿Tan rápido te vas de la fiesta, tiburoncín?—Bromeó socarrón.
Kisame sabia que de entrar en batalla con él, los ninjas que venían detrás a unos minutos de distancia, lograrían interceptarlo y aquello seria su muerte, algo que no estaba dispuesto a ceder, iba a cumplir la orden de Itachi a como fuera lugar.
Cuando Deidara sacó la goma masticada y baboseada de su boca, una espada cortó su brazo izquierdo sin piedad, el ataque fue tan letal, que un grito de dolor escapó de sus labios.
Sorprendido, Kisame observó el pequeño cuerpo detrás del Ninja, y exclamó de sorpresa al notar que se trataba de una mujer vestida de negro, y con el cabello… rosa.
— ¿Qué miras bobalicón? Anda, tienes una tarea que realizar, yo te cubro—Se alzaba con prepotencia, el tono mandón le sonó terriblemente chocante, incluso en otra situación habría hecho que se arrepintiera de llamarlo de manera tan… vergonzosa, pero como bien había dicho, tenia una misión que lograr.
— No esperes crédito por ello, intuyo que tienes algo que ver con el Clan Haruno, por lo que también dependes de la rapidez con la que yo lleve este mensaje—Su orgullo ya había sido pisoteado al ser salvado por una mujer, y encima de contextura pequeña, por lo que no pensaba rebajarse a agradecerle para acrecentar su inflado autoestima.
— Tampoco lo esperaba de un ciervo del clan maldito—La repugnancia al hablar le dio un motivo más para poner en su lista negra a aquella atrevida mujer.
— Menuda loca—Articuló cuando pasó rápido a un lado de ella.
— Púdrete torpe—Gritó.
« ¡Joder, que mujer mas atrevida!»Tenía el vocabulario de un mercenario.
Mientras la joven veía como el Ninja se perdía entre la maleza, prestó atención al rubio que se tomaba el hombro intentando parar el fluido sagrado, estaba muy pálido, y maldecía en exceso mientras la fulminaba con la mirada.
— Maldito escuerzo, ¿Cómo te has atrevido a rebanarme el brazo, perra?—Gritó furioso mientras se ponía de pie.
— Auch, eso dolió—Exclamó con fingido dolor ante el insulto mientras se acercaba a él.
— Y te dolerá mas en cuento lleguen los refuerzos, voy a ordenarles que te maten lentamente—Sus labios se movían demasiado apretados mientras mostraba la fila de dientes manchados por la sangre, estaba iracundo, lo podía notar por el temblor y la rigidez del cuerpo.
— Ya, supéralo, solo ha sido un brazo, peor hubiese resultado que te rebanara los dos.
— Jodida pendeja del demonio, voy a matarte—Insultó en un grito mientras se ponía de pie y saltaba sobre ella.
No le resultó dificultoso esquivar el ataque, la perdida de sangre lo había hecho demasiado lento, le colocó un contundente rodillazo en su zona abdominal, mientras él en una maldición su doblaba sobre sus rodillas y caía al suelo de costado tratando de recuperar el aire perdido.
— M-maldita.
— ¿Aun te quedan fuerzas para maldecir?—Burló.
— S-se quien e-res, tú p-padre en este momento tiene la vida pendiendo de un h-hilo.
La sonrisa de su rostro desapareció y un escalofrió cubrió su cuerpo. A grades zancadas se acercó y se inclinó sobre él, cerró su mano alrededor de su cuerpo mientras hacia exagerada presión con el fin de cortar el torrente sanguíneo y el ingreso de aire. Ante aquello el Ninja comenzó a patalear y soltar golpes que jamás llegaron donde debían, la falta de aire lo desesperó, el zumbido en sus oídos se hacia mas ruidoso con el pasar de los segundos, el frío en su rostro aumentaba, iba a morir.
Ella acercó su rostro al oído del Nina y susurró tajante:
— Dime cuantos Ninjas hay.
Lo sostuvo tres segundos mas, cuando casi había perdido el conocimiento, lo soltó. Comenzó a toser y tomar bocanadas de aire como si la vida pendiera de ello.
Ella al no obtener respuesta, se acercó nuevamente para repetir el proceso.
— ¡Ya, ya, vale! Lo he captado—No iba a soportar una mano mas sobre su cuello, se prometió así mismo que cuando recuperara su estado, si es que lograba sobrevivir, iba a vengarse de aquella maldita mujer—. Son ciento cincuenta ninjas.
— ¿Quién los comanda?—Preguntó al instante.
— No lo se—Aquella respuesta ganó un fuerte puñetazo en su nariz.
— ¡Joder! Voy a matarte, perra—Otro puñetazo mas fuerte.
— ¡Ya, carajo!, Pein, el capitán Pein comanda el pelotón—Se rindió, la maldita pegaba como hombre, Kizashi la había entrenado muy bien.
— Has sido muy amable—comentó con una sonrisa mientras se levantaba sobre él—.Y muy estúpido también—Finalizó saltando sobre un árbol y dirigiéndose a la batalla en busca de Pein.
«Nos volveremos a ver, zorra, que no te quede la mas mínima duda»
La muchacha sentía que corría en cámara lenta, a pesar de poner toda su voluntad para agilizar el paso. Su padre, Neji, Lee, todos estaban en peligro. Un escalofrío de mal augurio le electrificó el pecho. Intentaba prepararse para lo peor, pero aun así su mente no era capaz de realizar un intento en vislumbrar con lo que se podía cruzar. Trastabilló sobre la rama, casi cae desde la altura del pino y con un rápido movimiento llegó a tomarse de un tronco, notó que el liquido resbaladizo no era ni mas ni menos que una buena cantidad de sangre, percibió no muy lejos de ella el cadáver con la banda del Clan maldito.
Salió de su tontees y emprendió camino nuevamente, pero esta vez por tierra, debía quitar cualquier tipo de desliz que pudiese llegar a retrasarla mas, era eso o llegar demasiado tarde para generar un apoyo a su familia.
Varios minutos mas tarde había llegado al centro caliente de la batalla, notó varios ninjas de su propio Clan, pero su aspecto no era para nada favorable, muy al contrario, era pésimo. Se notaba la poca fuerza que les quedaba, muchos habían decidido rendirse y echarse sobre el suelo esperando una muerte rápida, de poner resistencia, esta seria letal y dolorosa.
Sus ojos vagaron desesperados por el radar, aun así no logró vislumbrar a su padre. Una fuerte explosión la hizo volar unos metros. El golpe y estridente ruido la habían aturdido y se sentía abrumada. Los gritos de dolor e ira se oían como dentro de un vaso, y eran demasiado inteligibles.
Con esfuerzo y algo de dolor en sus costillas consiguió incorporarse mientras llevaba el antebrazo a sus ojos, ya que el fuego en cantidad le lastimaba la vista, achicó la mirada y a lo lejos encontró la figura de su padre de rodillas frente a un hombre robusto apuntando con una espada a su cuello.
Se le heló la sangre al instante, el corazón lo sentía en su boca, los latidos eran casi dolorosos, la impresión de la situación le paralizó el cuerpo, pero aun así, como si sus pies estuvieses clavadas al suelo y sus piernas fuesen de madera, levantó cada una con esfuerzo, el torpe y lento paso se fue convirtiendo en uno rápido y poderoso, sacó su espada y comenzó a lanzar ataques letales a quien se cruzaba en su camino. Gritó el nombre de su padre con desesperación, este ante aquel acto, giró y la vio, el terror inundó sus ojos al ver a su hija en aquel peligroso lugar.
La perversa risa del atacante que iba a rebanar su cuello, lo enervó.
— No te atrevas a tocarla o…
— ¿O qué?—Interrumpió—, viejo senil, no puedes sostenerte ni en una pierna, ¿y aun así te atreves a amenazarme? Quizás deba postergarte solo unos minutos y encargarme de tu pequeña belleza.
Kizashi pensó que nunca en su vida había sentido un temor más grande. De repente su vida pasó a valer nada, al lado de la vida de su hija. Si su esposa supiera que su pequeño retoñó sostenía una espada bañada en sangre y con fuego en sus ojos, posiblemente le daría tal castigo que jamás volvería a blandir una de ellas.
— Por favor—Suplicó—, no la toques, no a ella, tómame a mi.
— Patético, como todo tu asqueroso Clan, sigue suplicando, viejo, y quizás cuando tome a tu hija no la comparta con todo el pelotón.
Aquello había sido suficiente. Con fuerzas que aun no se explicaba de donde las había sacado, se irguió rápidamente, la rodilla fracturada al hacer presión sobre ella, se fracturó aun mas, exponiendo un hueso de esta fuera de la piel. Kizashi gritó del dolor, aun así no detuvo su ataque. Había tomado un kunai proveniente de un Ninja echado, y con un fuerte enviste llegó a cortar gran parte de la clavícula de Pein.
El Ninja lanzó una maldición, el corte había rebanado casi su cuello de no poseer reflejos. Y con furia, al instante clavó su espada más arriba de la zona abdominal.
Sakura vio como su padre caía como una bolsa sobre el suelo, inerte, sin vida.
Sus piernas perdieron fuerza y cayó de sopetón al piso. Quedó en una vorágine de sentamientos que la confundían al paso de creer que aquello era un mal sueño y pronto iba a despertar. Pero algo no iba bien con aquella teoría, y era que en sus sueños, las pesadillas desaparecían cuando ella se pellizcaba, en cambio ahora, seguía echada en el mismo lugar, viendo la sádica sonrisa del pelirrojo que se acercaba a paso lento con una mano sosteniendo la herida de su clavícula.
— ¿La pequeña Haruno ha florecido? ¿Qué tal?—Se hincó casi sobre ella y tomó un mechón de pelo teñido en sangre—Eres muy bella, mas de lo que esperaba—Acercó su rostro al cuello de la muchacha e inhaló—. Mmm… la mezcla de sangre y tu propio aroma es afrodisíaco, pequeña, me excitas.
La voluntad de Sakura había desaparecido, ¿qué le diría a su madre? ¿Cómo viviría sin su padre? ¿Quién lideraría a su Clan? ¿Cómo calmaría el agujero que crecía con fuerza en su pecho? Sintió sus mejillas húmedas, las lágrimas cayeron sin su consentimiento.
— Si no te detienes, voy a tomarte como un loco, tu dolor me excita, Sakura.
Ese hombre estaba enfermo, muy enfermo.
— Pein—Una voz autoritaria y ronca terminó el pesado ambiente.
Con pesar y frustración de no poder llevar sus planes acabo, se levantó y giró hacia el muchacho.
— Sasuke-sama—Inclinó su cabeza en respeto.
El pelinegro observó la patética imagen de la muchacha tirada sobre el piso, lleno de sangre y hojas secas.
— ¿Donde esta Itachi?—Pein revisó mentalmente lo que su jefe Madara había mandado por medio de Zetsu, un mensaje con todo lo que debía decir.
— Lo lamento, Sasuke-sama, hemos llegado demasiado tarde—Inclinó la cabeza con pesar, disimulando dolor ante la perdida de su líder.
— ¿Q-qué estas diciendo?—Sasuke estaba haciendo su mayor esfuerzo para no lanzarse sobre Pein y estrangularlo hasta que escupiera con sangre la respuesta.
— Cuando llegamos el Clan Haruno ya había atacado a Itachi-sama, Kisashi Haruno mató a su hermano y luego lo lanzó al río, lo lamento, Sasuke-sama—Se inclinó en una rodilla y bajó su rostro en señal de respeto por la muerte de su hermano.
Sasuke abrió desmesuradamente sus ojos en señal de asombro.
— Mentira, eres un vil mentiroso, ustedes aparecieron cuando…
Antes de finalizar, Pein estaba sobre ella, mientras sacaba una espada con intención de atravesarla y matarla.
— Calla, rata inmunda—Sentenció colérico por su interrupción.
— ¡Detente!—Ordenó Sasuke—. ¿Quién te ha dado permiso de mover un maldito músculo?—Gritó iracundo.
— Lo lamento, es que pensé que…
— No pienses, no se te paga para eso—Despectivo y conciso, así era Sasuke.
— Tú—señaló a la muchacha—, ¿Quién eres?
Sakura sabia que le hablaba a ella, pero aun sentía el dolor de la muerte de su padre demasiado fresca. También sabia que era uno de los hijos de Fugaku Uchiha, y lo odiaba por ello, lo odiaba demasiado, con todo su corazón, sin dar aviso se levantó rápidamente y pasó por un lado de Pein, este se sorprendió por no prevenir aquello, y lanzó un puño al rostro de Sasuke, acto que fue por poco esquivado.
Sasuke había notado que la muchacha era demasiado rápida, aun así no se comparaba con él.
Cuando ella iba a atacar otra vez, Pein se preparó para detenerla, pero una señal de Sasuke le indicó severamente que no se atreviera a mover un pelo.
Antes de que la patada de la muchacha se hundiera en su estomago, la toma con ambas manos y la hizo girar para luego lanzarla contra un árbol, automáticamente perdió la conciencia.
— ¿Quién era?—Preguntó neutral.
— Sakura Haruno, hija de Kizashi y Mebuki Haruno. Iba a acabar con ella, intentó atacarme luego de asesinar a su padre por matar a Itachi-sama—Explicó.
— ¿Estas seguro de lo que dices?—Preguntó enigmático Sasuke, de repente Pein comenzó a traspirar frío del miedo que conociera la verdad, luego descartó aquella idea de inmediato, puesto que de ser así, Madara saldría enormemente perjudicado.
— Así es—Afirmó seguro.
Sasuke lo observó con veracidad. Algo de aquello no le cerraba, llegó a oír cuando Kisame interceptó a su tío Madara y en cuanto dijo que Itachi le había mandado a buscar refuerzos porque los habían emboscado, él mismo corrió a su habitación y tomó su katana, en el camino llevó a los Ninjas disponibles consigo, pero cuando estuvo en el lugar de los hechos, ya había un pelotón de su propio Clan batallando, por lo que se preguntaba como habían llegado antes, cuando nadie sabia que Itachi se reuniría con los Haruno mas que él. Por eso mismo había detenido a Pein en cuanto intentó acabar con la hija de los Haruno, algo le decía que ella tendría las respuestas que faltaban. Mientras tanto, buscaría a alguien de confianza que pudiera aseverar los hechos ocurridos.
— Suigetsu—Llamó.
El susodicho se dirigió a él con pesar en su caminar.
— ¡Joder! Ahora, imbécil—Gritó hastiado de su lentitud.
— Oé que estoy yendo—Se defendió—, ¿Si, Sasuke-sama?—Ironizó, Pein aun se sorprendía de que Suigetsu siguiera con vida, y se preguntaba por que Sasuke permitía que se dirigiera así frente a él.
— Averigua algo sobre la supuesta muerte de Itachi—Ante la mención, el albino se puso serio y enderezó su postura, si aquello era cierto, Sasuke se convertiría en un volcán a punto de estallar.
— Hai—Cuando se estaba por marchar, la voz de Sasuke lo detuvo.
— Algo mas, lleva a esa muchacha al castillo, y ponle Ninjas a su alrededor, que nadie se acerque a ella hasta que yo llegue—El pelinegro comenzó a alejarse, sin antes decir—. Si alguien intenta hablar con ella sin mi autorización, no dudes en quitarle la vida—Esto ultimo lo dijo al tiempo que observaba a Pein, como un animal frente a su presa.
Cuando Sasuke desapreció Suigetsu no pudo evitar reír.
— Ju ju, me parece que alguien esta en problemas.
— Cállate, estúpido pez—Respondió enojado Pein.
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Espero que les haya gustado y haya atrapado su atención, hay muchos sucesos corruptivos que entorpecerán la veracidad de los hechos, por lo que la relación entre nuestra pareja favorita, penderá de un hilo.
Gracias por leer, besotes enormes.
By Ladyhisterilithia.
