-¡Blakk!- exclamó el Shane.
-Sabía que vendrías en busca de tu babosa, pero no creí que lo hicieras tan pronto.- admitió el lanzador.
-Sabes lo que significa un miembro de mi arsenal para mí.- dijo el chico decidido sin bajar su arma.
-Me alegra que estés aquí, ¿sabes? Creí que tendría que llevar a cabo mi primera prueba en completa soledad. Pero ahora tenemos un espectador.
-¿Tenemos?- Con una diabólica sonrisa, Blakk sacó de su cinto de malvadas a Memoria. Esta no dejaba de rugir y gruñir.- Así que tú la tenías.
-¿Y quién si no? Es obvio que desconoces la importancia de esta babosa si crees que la dejaría en manos de cualquiera o en una bodega.
-¿Y qué es lo que planea hacer con ella?
-Bueno, primero que nada es obvio que sería una pérdida de tiempo todo el trabajo que me llevó obtenerla si te explicara lo que va a pasar y me detuvieras de inmediato. Así que, ¿por qué no te pones cómodo?
Con un chasquido de dedos, uno de sus guardias disparó contra el héroe una aracniredes malvada, reteniéndolo a uno de los postes de la sala.
-Ah, los Shane. Siempre entrometiéndose en mis asuntos. Pero lo más importante, dándole falsas esperanzas a la gente de que con ellos están a salvo. Dime, Eli, ¿nunca te has preguntado que pasaría si el nombre Shane perdiera su fama? ¿Si nadie supiera que simbolizan héroes, como si los hubieran olvidado?
Eli abrió los ojos temeroso al escuchar esta última palabra.
-¿Así que eso es todo? ¿Tan solo hará que las personas olviden lo que significa el nombre Shane? ¿Qué podría ganar con eso?
-Muchos creen que basta tener uno con ellos para estar a salvo. Si no saben el verdadero potencial de un Shane, sus esperanzas de estar en paz desaparecen. ¿Pero por qué te canso con este discurso si no demuestra nada? Permíteme demostrártelo.- dijo Blakk colocando a la más reciente malvada en la máquina.
Esta no era si no un amplificador de poder. Lo que una babosa puede hacerle a una persona, el aparato lo ampliaba para una cantidad mayor de blancos.
-La Caverna Lumino, el Depósito Profundo, Campo Callado... ¿cuál podría ser el objetivo ideal para probar esta belleza? Ah, ya sé. ¿Qué tal... el Refugio Shane?
-¡No!- El resto de la Banda estaba allí. Si sus amigos no recordaban quien era, ¿qué le quedaba? Desesperado, intentó por todos los medios de liberarse de su amarre, pero fue inútil. Antes de que pudiera siquera deshacerse de una sola de las telarañas, un cegador rayo apuntando hacia su hogar ya había hecho lo suyo.
-Señor, ¿qué hacemos con el chico?- preguntó el guarda.
-Déjenlo ir. Que atestigue las consecuencias de mi creación por si mismo.- ordenó Blakk con una sonrisa antes de retirarse. Apenas el empleado soltó a Eli, este emprendió carrera hacia el refugio, olvidándose de Blakk y de Memoria.
El lugar se veía normal. ¿Habría fallado el rayo?
-¿Chicos?- llamó al entrar. Las luces seguían apagadas, pero comenzaba a hacerse de día.- ¿Trixie? ¿Kord? ¿Pronto?
Escuchó algunos pasos arriba al mismo tiempo que murmullos. Subió las escaleras con prisa, ansioso de ver a cualquiera de sus amigos. Pero apenas divisó a Kord, supo que algo definitivamente andaba mal.
-¿En dónde rayos estoy? ¿Qué es este lugar?- exclamó el troll mirando a su alrededor. De repente vió a Eli.- ¿Tú quién eres?
Más broncas para Eli...
