Capitulo 2: Agonía
Gimió alto por el dolor punzante de su cabeza, el sudor frío como la hiel marcándole la piel mientras mantenía los ojos cerrados y sujetaba con ambas manos su cabeza a punto de estallar.
El dolor logro hacerle flaquear las piernas y su cuerpo sin ninguna piedad choco contra el piso de la habitación. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras las últimas imágenes que veía a trabes de sus ojos eran turbias.
"Inuyasha"
Y todo se volvió oscuro.
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El hombre suspiro pesadamente cerrando con delicadeza la puerta de color blanco mate.
-Por favor no
La desesperación en su voz, la extrema palidez; el desmejoramiento agravado. Signos y síntomas que él sabía diferenciar tan bien. Esta vez había sido rudo con aquella joven mujer. No podía entenderla, pero por más que no aprobara la decisión que ella había tomado tenía que respetarla.
El juramento hipocrático avalaba la confidencialidad entre paciente y medico.
Y así era desde que él mismo la había atendido y dado aquella noticia.
-Señor Taisho-Lo llamo casi con voz solemne y profesional cuando llego hasta él, fijándose atentamente en cada facción del rostro del hombre que tenía frente a él
-¿Cómo esta?
Aquella pregunta que había escapado de forma desesperada y atropellada poseía una respuesta ambigua. Una respuesta que él tenía que saber dar con el mayor de los recaudos. Trabajaba como medico desde hacia años, enfrentándose a diferentes casos y situaciones pero este había sido diferente a muchos otros porque veía en los ojos de aquella mujer a su propia hija. Su paciente no superaba la edad de su hija y por eso es que le era complicado poder negarse al pedido de ella.
Tenia que guardar el secreto.
Observar a esa mujer era como observar a una bella flor en todo su esplendor marchitarse.
-Su esposa se encuentra bien-El hombre frente a él cerro los ojos y lanzo un gran suspiro de alivio. Y él internamente pido que Kami-Sama pudiera perdonarlo-Sufrió un pico de estrés, es por eso que la encontró en ese estado…le recomiendo que guarde reposo unos días antes que se recupere totalmente-El hombre asintió-También le pido que no la someta a ningún tipo de situaciones que le provoquen estrés…Tendré a su esposa en observación un día, mañana tendrá el alta
-Quiero pasar a verla-Demando Inuyasha cuando vio girarse el medico dando por terminarla la charla. Todavía en su cuerpo podía sentir la adrenalina y miedo inyectado cuando encontró en el cuarto a su esposa completamente inconsciente.
El medico guardo un momento de silencio antes de ladear el rostro por sobre el hombro
-Por el momento déjela descansar
Avanzo un paso enfrentando aquella decisión ajena a él pero una mano se poso sobre su hombro y lo detuvo justo a tiempo de armar un escándalo en medio del pasillo de aquel hospital. Observo por ultima vez al medico antes de verlo caminar por el mismo pasillo y salir de su rango visual unos segundos después.
-Ella ya esta bien-Le dijo Miroku mientras obligaba sentarse a su amigo, quien solo obedeció por auto reflejo no porque de verdad este escuchando sus palabras.
Aquel diagnostico no lo había convencido del todo.
Su mente viajo dos meses atrás, ese día soñado para ambos donde por primera vez la palidez y frialdad de Kagome lo habían asustado.
Nunca seguía aquel "sexto sentido" que muchos decían que tenían, pero había algo que lo hacia desconfiar. Algo que le decía que su esposa no se encontraba bien como el medico, Miroku y ella misma decían.
¿Cuántas veces le había parecido tan frágil? ¿Cuántas veces pensó que se quebraría con una simple brisa? ¿Cuántas habían sido las veces que la había escuchado sollozar sin razón aparente?
Solamente esperaba que fuera un juego de sus pensamientos.
Solamente imploraba y pedía eso.
Era él quien quería permanecer por siempre a su lado.
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Ver morir el día y nacer el ocaso era algo que siempre le había gustado desde niña.
Recordaba cuando se sentaba bajo el gran árbol que tenia en su casa y esperaba con ansiedad que pasara ese espectáculo. Todos los días repetía aquella rutina sola o acompañada junto a su madre.
También recordaba que muchas veces lloraba cuando no podía verla cuando estaba enferma, era por eso que su madre la alzaba entre sus brazos y la llevaba hasta la ventana de su propia habitación para que viera como poco a poco el cielo se pintaba de esos matices rojizos en el horizonte.
Experimento la misma embriaguez y felicidad de aquellos tiempos de antaño. Una calidez que se expandía por su cuerpo y le devolvía aquel calor que poco a poco perdía con tanta facilidad que era espeluznante.
Su tiempo se agotaba.
Se acerco hasta el gran ventanal de su habitación y observo el cielo nocturno. Apoyo la cabeza en el ventanal pero la idea de cerrar los ojos le aterraba. Solamente fijo su vista y sus pensamientos en un punto del manto nocturno indefinido.
-Por favor no-Pidió con desesperación intentando reincorporarse de aquella cama en la estaba acostada. Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante y sollozo sintiendo que todo alrededor de ella se desmoronaba.
Los ojos celestes del hombre la observaron en silencio mientras la veía llevarse las manos al rostro y negar con fuerza.
-Su esposo tiene que saberlo
-¡No!-Grito quitando las manos de su rostro y enfrentando su mirada savia y autoritaria-¡Usted prometido guardar el secreto!
-Pero señora comprenda que…
-¡No pienso y no quiero comprender nada!-Lo interrumpió nuevamente ella descorriendo la sabana que la cubría para intentar escapar de aquel lugar lo antes posible. Sentía miedo
Tenía miedo.
El hombre de más de cuarenta años se acerco hasta ella y la obligo nuevamente a recostarse, verificando si por los movimientos bruscos el suero no se había infiltrado.
Kagome intento no mirarlo mientras el llevaba a cabo su labor y volvía a acomodarla en aquella cama de hospital. A pesar de sentir un peso extra junto a ella permaneció inmóvil con la vista fija en la pared blanca.
-No le diré nada a su esposo ni a su familia-Comento calmo y pausado. Ella contuvo un nuevo llanto y relajo su cuerpo-Pero…
Las palabras se atragantaron en su garganta cuando ella lo miro fijo. Una mirada de suplica, de gratitud, de temor…Una ultima mirada.
-Ya se como va a terminar todo esto…ya se como voy a terminar-Ella esbozo una sonrisa melancólica alejando por un momento su mas grande temor-Usted no debe preocuparse mas por mi y no tampoco. Tengo que preocuparme por él
Tuvo que sentarse en la cama cuando el cúmulo de emociones por sus recuerdos la atormentaba. Hacia una semana exactamente que aquello había pasado.
Le había prometido al doctor tomar los medicamentos pero no había tomado ni una sola pastilla.
¿Para que hacerlo? Su final estaba escrito desde hacia seis meses.
Había soportado para permanecer a su lado, porque ella quería permanecer siempre al lado de Inuyasha. Quería darle muchos hijos, quería vivir por y para él. Quería y anhelaba sueños que jamás se cumplirían y que solo ocupaban ese lugar…Sueños.
No tenia valor para enfrentar la realidad, no tenia valor para decirles a su familia y a él que era lo que verdaderamente le pasaba.
Notaba la desconfianza en los ojos de su esposo desde que los síntomas se hicieron presentes. Desde que le era inevitable sostener aquella farsa por más que lo intentara. Su cuerpo ya no la obedecía.
Había días que no asociaba lo que la rodeaba, su mente podía recortar el objeto pero no su utilidad. Había olvidado hasta el nombre de su propio hermano. Se estaba perdido en ella misma, se estaba consumiendo cada día un poco más pero ya su cuerpo no tenía las mismas fuerzas.
Pero lo que más le dolía era no poder cumplir su promesa.
No le importaba lo que le pasara a ella, durante estos últimos seis meses no hubo un momento que le importara; solamente importaba él.
Lloraba por él, sufría por él y agonizaba por él.
Se seco con rapidez las traviesas lágrimas que habían escapado de sus ojos y corrió para estar entre sus brazos cuando escucho la puerta de entrada cerrase como todas las noches a la misma hora.
La visión de su mujer en un censillo camisón de dormir de color blanco, con el cabello suelto y las mejillas algo arrobaladas era perfecta. Ella sonrío de esa forma que lo dejaba vulnerable y la estrecho entre sus brazos cuando busco refugio en su pecho.
Se abrazaba con fuerza a él, hundiendo su cabeza en su pecho y buscando un poco de su calor; mientras aspiraba el perfume característico de su esposo.
-Te extrañe tanto-Susurro Kagome con verdadera emoción, notando como gracias a sus palabras el abrazo que la unía a él se intensificaba.
Aquella Kagome tan vivas le hacia ver que sus miedos eran infundados que, como él pensó en un principio, todo era producto de su imaginación. Por creer que la felicidad al lado de la mujer que amaba seria completamente efímera.
Su esposa lo sorprendió siendo ella quien estaba vez buscaba sus labios en un beso que le hacia despertar miles de sensaciones en todo su cuerpo.
Inuyasha la sujeto con fuerza temiendo de que ella alguna vez huyera de su lado, y Kagome se sujeto a él temiendo de que la apartaran del lado de su esposo. Ambos temían lo mismo sin saberlo.
-Hazme el amor-Le pidió en un murmullo cuando logro separarse lo suficiente de él. Lo miro fijamente perdiéndose en sus ojos cálidos que siempre la habían embelezado. Era ella quien ahora lo necesitaba.
Inuyasha no le respondió, simplemente la beso de forma profunda y ella…ella siento que ya se había terminado todo su tiempo.
Respondió el beso con la misma pasión y dejo que él vuelva a ser su guía en aquel camino que estaba tomando, en ambos caminos donde ella transitaba.
Tal vez ya no volvería a tener más a su esposo. Tal vez esta era la última vez que tenia la oportunidad de poder sentir y expresar aquel amor que la llenaba de fuerza con algo más que palabras.
Esta era su forma de disculparse, su forma de ser egoísta.
Esta era su forma de decirle adiós.
Ella había sido egoísta en muchas formas. Egoísta porque ocultaba en ella misma algo que muy pronto sabia que lo lastimaría, egoísta porque se había aferrado a él y al amor que sentía para vivir…Era una persona egoísta, pero ella no podía condenarlo a él.
Contuvo su amargura y solo se brindo a él exponiendo como siempre lo hacia por completo su alma.
Deseaba que alguna vez Inuyasha pudiera perdonarla por tomar aquella decisión.
Pero era tarde para arrepentirse.
Algunas veces era tan difícil olvidar y es por eso que le era imposible no recordar algo que guardaba celosamente desde hacia seis meses.
Paciente: Higurashi Kagome
Edad: 23 años
Altura: 1,70 mts
Peso: 67 kgs
Enfermedad: Cáncer cerebral
Estado: Terminal
Ella moría.
Ella agonizaba.
El tiempo se le acababa y ni siquiera el amor que sentía hasta la eternidad por él podía lograr que su más anhelado deseo se haga realidad.
Jamás permanecería por siempre a su lado.
Hola nuevamente. Estamos con esta segundo y penúltima entrega de este corto fic, gracias por los reviews en el capitulo anterior. Creo que este capi responde a todas sus preguntas. También sigo agradeciendo a aquellos que dejan sus comentarios en "Siete pecados" y "Psicología".
Espero que pasaran una buena semana, no me demore tanto en actualizar; casi siempre me demoro una semana. Así que estoy dentro de mis limites.
Bueno hoy me despido rápido. Nuevamente gracias y como siempre son libres de opinar. Cuidence mucho...Besos enormes.
Lis
