¿Y se puede saber a que incita?.- Regina se sentía extrañamente halagada.
Emma se volvió hacia ella y la miro confundida. "A hacerlo de nuevo" respondió asustada con su propia declaración. Primero, Emma amaba a Hook, eso era incuestionable… lo que no tenía claro es que fuese su amor verdadero. Pero que Regina resultara serlo eso si que era para asustarse. Regina empezó a reírse y decidió ignorar el comentario. Luego investigaría qué había ocurrido, porque lo cierto es que no lo entendía. "Emma tranquila… algunas veces los hechizos se pueden romper y no significa que yo sea tu amor verdadero" Lo dijo muy segura, volviendo a retomar el camino. Se lo repitió mentalmente para creérselo… pues pensar en ser el amor verdadero de la Salvadora era en sí mismo una locura.
Emma suspiró y se relajó. De nuevo, sin decir más, siguió a la alcaldesa. "Entonces…" Carraspeó sintiéndose algo incomoda. "¿Es como un beso de amistad verdadera o algo parecido?" Increpó y en su voz había un deje de decepción. "Eso es". Contestó Regina con una sonrisa fría y confiada.
No intercambiaron más palabras hasta encontrarse con Elsa. Las tres siguieron buscando a Ingrid pero no fueron capaces de dar con su guarida. Todo este tiempo, el silencio de Regina se hizo notar hasta el punto de que Elsa le preguntó a Emma: "¿No encuentras extraña a la reina?". Emma se encogió de hombros como si no supiese de qué hablaba.
Regina había traído su coche y se ofreció a acercarlas hasta Grany´s. De nuevo el trayecto transcurrió en silencio, interrumpido solo por múltiples carraspeos por parte de Emma y Regina. Cuando llegaron, Emma se dio cuenta de que Regina no iba a acompañarlas "¿No vienes?" preguntó con las cejas levantadas. Regina carraspeó "tengo cosas que hacer" contestó fríamente. Emma frunció el ceño e insistió "Creo que deberías venir, tenemos algunas cosas importantes de las que hablar". Regina miró incomoda a Elsa y ésta se disculpó dejándolas a solas… se había dado cuenta de que sobraba. La Salvadora no habló hasta que Elsa cerró la puerta de Grany´s tras de sí. "No me refería a lo ocurrido, sino a lo que vamos a hacer con Ingrid" masculló Emma sintiéndose rara. "Mantenme informada y no comentes nada de lo ocurrido en el bosque… lo de que Ingrid me atacó, podrían llegar a malos entendidos". Emma asintió… pero luego dudó "pero lo que no entiendo es por qué te atacó" Regina sonrió… creía saber la respuesta. "Tú lo sabes". Afirmó Emma al ver su sonrisa. "También le arruinaste la vida" increpó poniendo los ojos en blanco. Regina continuó con su sonrisa "Es más sencillo que eso Miss Swan… celos." A juzgar por el gesto de Emma, no comprendía nada. "Me ve como una rival, Emma" le explicó. "¿Una rival en qué sentido?" Emma preguntó nerviosa. La Alcaldesa puso su mejor gesto de asco "No pienses raro, la idea de tu y yo juntas me horroriza tanto como a ti… pero ella sabe que podríamos llegar a ser amigas algún día… quizás incluso nos oyó hablar y eso la altera… quiere una hermana para ella sola, supongo que la comprendo, sé hasta qué punto se puede llegar por evitar la soledad". Emma asintió dándole la razón. "En ese caso, me voy contigo, no voy a dejarte sola en esa mansión". Regina la miró con cierta sensualidad inocente "¿Quién te ha dicho que estaría sola?" preguntó. Emma frunció el ceño, por alguna razón ese comentario no le había gustado, aun así se volvió a subir en el coche sin decir nada. "Emma…" La rubia la interrumpió "Olvidas que si Ingrid te ataca soy la única capaz de romper el hechizo" y sonrió triunfante. "¿Y cuál es tu idea, Emma, seguirme a todas partes?" Preguntó Regina divertida. "Si es lo que tengo que hacer para que tengas tu final feliz, si". Regina chasqueó la lengua disgustada. "Otra vez con eso! ¡déjalo estar Swan!" Emma levanto los brazos en son de paz y como dándole a entender que pararía con el tema. Luego la Alcaldesa, furibunda y resignada, arrancó el coche con destino a su mansión.
Regina tenía intención de ir a hablar con Bella, porque ella mejor que Gold entendería lo que había ocurrido. Bella tenía un ánimo tan romántico que lo sabía todo sobre los besos de amor verdaderos. Tal vez ella sabría dar una explicación a lo ocurrido, pero no quería que Emma estuviese delante, le alteraba la posibilidad de que Emma pudiese ser su amor verdadero… y que además lo supiese. Ósea, si es verdad que Emma tenía un algo, le atraía, pero Regina siempre lo había achacado a que sentía admiración… primeramente por ser la madre de Henry, segundo por ser la salvadora y por ultimo por tener ese enorme poder que no sabía controlar. Incluso a veces se había sorprendido así mismo fijándose en los andares de la rubia, midiendo la talla de sus pechos y recreándose en ello. Se sintió frustrada por no poder hablar con Bella debido a que Emma no la dejaría ni a sol ni a sombra. La miró de reojo, Emma hablaba por teléfono con Elsa, le estaba diciendo algo de que iba a ayudar a Regina y que no podría asistir a la reunión. Elsa no discutió con ella y Emma enseguida colgó. "Todo bien, entonces esta noche estamos de acuerdo en que lo mejor será que duerma en tu casa." Confirmó más que preguntó. Regina torció el gesto molesta "¿Serviría de algo que me negara?". Preguntó con sarcasmo, luego añadió: "tendré que llamar a Robín para posponer mi cena con él… siempre te interpones en mis…" Regina interrumpió lo que estaba diciendo y se llevó una mano a la cabeza… "¡Ay!" Se quejó y detuvo el coche a un lado de la carretera cuando el dolor fue en aumento. Emma preocupada se echó sobre ella nerviosa. "Regina, ¿Qué te ocurre?".
Emma estaba encima de ella, sus ojos la miraban con una intensidad extraña… ¿deseo?. Estaban en la cama… vestidas… pero las manos de Emma exploraban bajo la ropa sin pudor y Regina no podía evitar dejar escapar un gemido cargado de sensualidad cada vez que sentía el roce de sus dedos… en su estomago, acariciando sus pezones con una suavidad tortuosa, bajando por sus caderas y rozando por encima del pantalón su centro. Emma llevaba unas gafas de pasta negra y Regina se le antojaban tan sexys… La rubia miró con picardía sus labios y de repente la alcaldesa se dio cuenta de que la iba a besar…
"'¡Regina! ¡Despierta! Vamos… ¡Regina!." Emma se había asustado sobremanera. Regina se había desmayado segundos después de haber detenido el coche. Nada mas desmayarse, Emma cayó presa del pánico… ¿Ingrid la había vuelto a atacar? Pero esta vez era diferente, Regina no dejaba de mover los ojos mientras estaba así, como si estuviese soñando. Y Emma no había visto ningún destello. Aun así, se dispuso a besarla de nuevo, porque la morena no despertaba. Pero entonces: "¿Qué demonios crees que vas a hacer, Emma?" Regina la miraba confusa y nerviosa. "¡Regina!, estás despierta". Casi se notaba la decepción en sus palabras aunque Emma ni siquiera era consciente. "Si… " Regina se sentía de repente vulnerable. "Estoy bien… creo que dormí poco y el día de hoy ha sido demasiado ajetreado… ni siquiera he almorzado" Se excusó.
