Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen sino a RM Y FOX, y esta maravillosa historia pertenece a la impresionante Gerri Hill.

CAPÍTULO 2

"¿Así que viviste en una mansión?"

Rachel se echó a reír "Dios, no. Vivíamos en las dependencias del servicio. La casa estaba en una pendiente por lo que desde el frente, parecía tener sólo tres pisos. En realidad, eran cuatro. Vivíamos en el primer piso. Así como George. En ese momento, no entendía la percepción de las dependencias de servicio. Pero no se me permitía subir las escaleras. Bueno, no a voluntad. Si ellos no tenían compañía o huéspedes por los alrededores, entonces a Quinn se le permitía llevarme a su habitación. Siempre y cuando, por supuesto, ninguno de los verdaderos amigos de Quinn estuviese allí. No se veía nada bien que la hija de la criada estuviese arriba".

"Vaya, qué presuntuoso" dijo Santana "¿Todavía hay gente así?".

"¿Qué? ¿Personas aferradas con la separación de clases?" preguntó Rachel "Los Fabrays eran antiguos adinerados" dijo "Judy Fabray seguía todas las reglas sociales. Era bastante rígida acerca de su estatus en la comunidad".

"Sé que dijiste que Lima había crecido, pero ¿es lo suficientemente grande como para soportar una de sus tiendas?".

"Lima y sus alrededores tiene más de cien mil personas. Mi concepto de mercado de productos frescos debería ir bien allí. El más cercano Whole Foods u otros alimentos orgánicos está a dos horas de distancia, en Indiana".

"¿Esta será tu cuarta tienda?"preguntó Brittany.

Rachel asintió "Sí. Todavía no puedo creer lo exitosos que hemos sido. Pero los grandes hipermercados, sólo van a las grandes ciudades. A pesar de que nuestras tiendas son mucho más pequeñas, podemos ofrecer productos orgánicos y alternativas vegetarianas y veganas, granos y frijoles al mayor", tuvo que detenerse, sabiendo que podía hablar por siempre sobre su negocio "Ha sido un gran éxito en las ciudades más pequeñas donde somos su única opción".

"¿Entonces sólo te irás mientras arranca? No estás planeando dejar el área de Austin ¿verdad?".

"No. No me veo viviendo en Lima otra vez".

"Así que cuéntanos más acerca de Quinn" animó Santana "Se convirtieron en buenas amigas, me imagino".

Rachel asintió "Al principio, su madre estaba horrorizada de que ella bajara a los suburbios de la ayuda contratada. Por supuesto, ellos fueron un gran apoyo cuando mi padre estuvo enfermo, básicamente, tomaron a mi madre bajo sus alas. Estoy convencida de que esa fue la única razón por la que se me permitió entrar en la vida de Quinn".

"Supongo que no fueron juntas a la escuela".

"Oh, no. Estábamos en el mismo grado, pero ella iba a la escuela privada en la ciudad. No teníamos amigos en común para nada. Al principio, sólo jugamos afuera, o en la cocina, o en mi habitación. Pasó un tiempo antes de que ella me llevara arriba" dijo "Yo tenía doce años"…...

/o/o/o/o/o/o/o/o/o/

"¿Estás segura de que está bien?".

Quinn tomó su mano y la remolcó por las escaleras "Quiero mostrarte mi tarea. Dijiste que eras buena en matemáticas" le recordó "Te prometo que no voy a obligarte a jugar con mi colección de Barbie".

"Tu madre podría enfadarse" dijo Rachel. En realidad, no tenía ni idea de si eso era cierto o no. La Sra. Fabray difícilmente hacía una aparición en la cocina, así que Rachel sólo la había visto un par de veces desde que habían estado viviendo allí.

"Es mi habitación" dijo Quinn, como si eso hiciera toda la diferencia.

Una vez que se abrió la puerta a la planta principal, Rachel se quedó inmóvil, mirando a su alrededor con asombro. Muebles antiguos, esculturas, pinturas enormes, todas las cosas que nunca había visto antes, excepto en las excursiones. "Es como un museo" dijo en voz baja para no molestar el silencio.

"Sí. Un museo" estuvo de acuerdo Quinn.

Rachel no entendió la mirada triste en su rostro "¿No te gusta?".

Quinn negó con la cabeza "No puedo tocar nada. No me puedo sentar en los muebles. Realmente no vivo aquí". Comenzó a caminar nuevamente y Rachel la siguió hasta otra escalera, esta era amplia y curva a lo largo de la pared y subía a la tercera planta.

"Estas son unas enormes escaleras" dijo.

"También hay un ascensor. Mis padres generalmente lo usan. Sin embargo a mi me gusta caminar en las escaleras" en la parte superior, Quinn la condujo por un corto pasillo que se abría a una pequeña sala de estar "Yo vivo aquí" dijo mientras extendía los brazos "Las habitaciones de mis padres están en el piso superior".

"Tienes todo esto…" dijo volviéndose y mirando a su alrededor "… ¿solo para tí?".

"Sí". Abrió una puerta permitiendo que Rachel mirara adentro. Era un cuarto de baño, más grande que su propia habitación "Este es para mis huéspedes" dijo Quinn "Pero puedes usar el mío si quieres. Está en mi habitación".

"¿Así que tienes diferentes habitaciones?".

Quinn asintió "Sala de juegos. Sala de estudio. Dormitorio. Baño. Sala de TV".

La boca de Rachel se quedó boquiabierta "Wow".

Quinn se encogió de hombros "¿Quieres ver mi tarea ahora?".

"Está bien".

Las puertas dobles se abrieron en lo que era una pequeña habitación…la sala de TV, supuso Rachel. Quinn cruzó la alfombra en silencio, yendo hacia otra habitación. Rachel la siguió, con sus ojos moviéndose precipitadamente por los alrededores con asombro. Era más grande que lo que ella y su madre compartían ahora. Quinn abrió la puerta de su cuarto de estudio. Contenía un escritorio y una silla, dos estanterías...y un teléfono. Rachel señaló con el dedo "¿Eso por qué?".

Quinn se encogió de hombros "Mi madre dice que un día tendré a los chicos llamándome" Rachel hizo una mueca y Quinn se echó a reír "Lo sé. Son tan...asquerosos" revolvió algunos papeles en su escritorio y le entregó una página a Rachel "Álgebra" Sólo había una silla así que Rachel se sentó en el suelo y se apoyó contra la pared. Se sorprendió cuando Quinn se unió a ella.

"Son bastante fáciles" dijo "¿Qué es lo que no entiendes?".

"Nada de eso. No tiene sentido para mí".

"Aprendimos esto el año pasado ¿Quieres decir que es ahora cuando la escuela privada está pasando por esto?".

Quinn le golpeó la rodilla con la suya y sonrió "Tenemos cosas más importantes que aprender allí, que el álgebra".

"Estoy segura de eso".

Pasaron los siguientes treinta minutos repasando la tarea de Quinn hasta que ella de alguna manera la entendió. Había diez problemas. Quinn solo tenía uno correcto.

"Así que no serás un matemático cuando seas grande". Rachel bromeó con ella.

"Realmente eres inteligente ¿verdad?".

Rachel se encogió de hombros "Sí".

Quinn se quedó callada por un momento "Mi cumpleaños se acerca".

"Lo sé. Lo recuerdo del año pasado".

"Voy a tener doce, igual que tú".

"Siempre seré mayor".

"Cinco meses no es ser mayor" dijo Quinn mientras juguetonamente le golpeó el brazo. Pero la sonrisa desapareció de su rostro "Voy a tener una fiesta" miró a Rachel con ojos tristes "Mi madre dijo que no puedes venir".

No es que Rachel esperaba asistir, pero la mirada de dolor en los ojos de Quinn hizo que su propio corazón le doliera. "Eso es porque no soy uno de tus amigos de verdad" le recordó.

"Eres mi mejor amiga" dijo Quinn "Sin embargo, mi madre dice que no puedes serlo. Ella dice que debería elegir a alguien más".

Rachel tenía la edad suficiente para saber lo que eso significaba. Quinn no podía ser amiga de la hija de su criada. Tenía que permanecer dentro de su clase social. Cuando nadie miraba, cuando no había nadie alrededor, entonces Quinn podía rebajarse a su nivel. Eso hería a Rachel, pero sabía que no era culpa de Quinn. No podía estar enojada con ella.

"¿Qué tal si le pido a mi mamá que haga un pequeño pastel y tendremos nuestra propia fiesta?".

Los ojos de Quinn se iluminaron "¿Sólo tú y yo?".

Rachel asintió "Si. Sólo nosotras".

Y dos semanas más tarde, un día después de la verdadera fiesta de cumpleaños de Quinn, se sentaron afuera, no muy lejos del patio de juego que habían dejado atrás. El mirador rara vez era utilizado, ya que estaba demasiado lejos de la casa principal para los huéspedes. Cuando sus padres se divertían, utilizaban la zona del patio más formal que daba al patio trasero. Por supuesto, Rachel sabía todo eso, porque ayudaba a su madre en la cocina preparando los aperitivos y algunas veces ayudaba a los otros cocineros con la comida en sí. El mirador se había convertido en su lugar.

"Tienes que pedir un deseo" instruyó Rachel. Cuando le había pedido a su madre que hiciera una torta pequeña, había hecho precisamente eso. Era apenas más grande que un plato. Su madre le había colocado una sola vela y le había dado a Rachel algunos cerillos con que encenderla. Quinn la miró a los ojos y Rachel sintió una extraña sensación en el estómago.

Quinn asintió lentamente. "Está bien. Pedí mi deseo".

Rachel inclinó su cabeza "¿Qué fue?".

Quinn se inclinó hacia abajo y apagó la vela, riendo "No puedo decirte. Entonces no se hará realidad".

Rachel le entregó a Quinn un tenedor y excavaron en el pastel. Era de chocolate con una capa gruesa de crema helada…su favorito. No sabía cuál era el favorito de Quinn. "¿Te gusta? No sabía de qué tipo pedir" dijo.

Quinn lamió el chocolate de sus labios "Este".

"Bien" tragó su bocado y se limpió la boca con el dorso de la mano "Entonces, ¿cómo estuvo tu fiesta ayer?".

"Estuvo bien, supongo. Mis padres alquilaron el cobertizo en el club de campo. Tenían una máquina de helados. También fuimos a la piscina".

"¿Tuviste un gran pastel?".

"Sí. Pero no estaba tan bueno como este".

Eso le complació y sonrió "¿Cena de lujo también?".

Quinn asintió "Sin embargo, hubiese preferido estar aquí contigo" bajó su tenedor. "Samuel Evans estaba allí".

"¿El chico que a tu madre le gusta para tí?".

"Sí. Se mantuvo haciéndome cosquillas en la piscina. Él dice que pronto vamos a tener citas".

Rachel puso los ojos "Tienes doce. No vas a empezar a tener citas".

"¿Tú cuándo empezarás a tener citas?".

Rachel balanceó su pie hacia atrás y hacia adelante, en busca de una respuesta "No había pensado en eso. Realmente no me gusta ninguno de los chicos en la escuela".

"A mí tampoco. Pero ahora eso es todo de lo que habla Tamara. Stephanie también".

Rachel sabía que Tamara y Stephanie eran dos de las amigas de Quinn, pero, por supuesto, nunca las había visto. Se preguntaba si ellas sabían que existía. "Supongo que tal vez empezarán a gustarnos los chicos también" ofreció, preguntándose si eso era cierto.

"Supongo".