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Advertencia: Es un Femmeslash de categoría M por el posible contenido en próximos capítulos.
Primera regla: Tienes que divertirte, pero chica, cuando hayas terminado, tienes que ser la primera en huir.
―No creo que esto sirva, Kitty...
La joven castaña se quedó en silencio ante la mirada de su compañera, que rodó los ojos con cierto cansancio.
Se encontraban en una cafetería de la ciudad. Era viernes por la tarde, y hacía un poco de frío debido a los días de invierno, en pleno mes de enero. Casi podían sentir ambas que se congelaban. La de estatura más baja se colocó mejor su cabello suelto, haciendo que la otra le mirase. Era extraño verla sin su melena recogida en una coleta, y si era sincera, le quedaba mucho mejor así, suelto, reposando sobre sus hombros; se lo había comentado tantas veces que la animadora ya casi se lo sabia de memoria, y por eso, siempre que quedaban, llevaba así su pelo para gusto de su amiga.
― ¿Por qué? Ni siquiera me has dado la oportunidad de mostrarte, Marley...
Esta se quedó en silencio ante la réplica que acababa de escuchar, mordiéndose el labio. No se imaginaba a ella misma intentando ser una rompecorazones. No le apetecía tampoco jugar con los sentimientos de alguien, y menos para conquistar el corazón de otra persona. Dejó escapar un suspiro con cansancio, y clavó sus ojos azules en el rostro de la otra muchacha, que permanecía con la vista fija en la figura de un chico, que se encontraba bebiendo un café, ensimismado en sus propios pensamientos, o intentando concentrarse en ese libro que tenía entre sus manos.
― ¿Y si no sale bien?
―Vamos a ir poco a poco, Rose―aclaró Kitty para que Marley se calmase, resoplando, intentando mantenerse paciente―. Ahora te voy a hacer una pequeña muestra...Primera regla, Rose―levantó el dedo índice como signo, alzando ambas cejas―. Tienes que divertirte.
Se colocó bien la camisa que llevaba puesta, y entonces, se alejó, en dirección al muchacho. Era un jugador del equipo del WMHS, y Kitty lo conocía por los entrenamientos con las animadoras. Cuando se acercó, se sentó justo al lado de él. La castaña miró a ambos lados, y finalmente, se sentó en la mesa justo al lado de ellos, para poder escuchar la conversación que los dos iban a mantener.
―Eric―saludó la joven, cruzando lentamente las piernas, a la vista del chico, que levantó la vista del libro y no pudo evitar desviar la mirada hacia las piernas de ella, que se dejaban ver por la falda corta que llevaba.
El joven era un muchacho de ojos verdes como los de la rubia, y su cabello corto azabache se compenetraba con la palidez de su piel; su cuerpo era fornido, como el de cualquier jugador de fútbol, y encima, era atractivo, con una sonrisa que dejaba a cualquier chica sin respiración. Menos a Kitty Wilde, pero eso era algo que él no tenía porqué saber.
―Kitty...Qué sorpresa verte aquí―comentó el chico, mostrando una sonrisa coqueta y afable.
―Tampoco es tan sorprendente, esto es un sitio pequeño―replicó ella haciendo que el chico se sonrojase. Se inclinó un poco, sonriendo de lado con esos labios algo hinchados que hacían que cualquiera se quedase sin respiración―. ¿Qué haces aquí tan solo? Me extraña que Bree no te esté haciendo compañía...
Lo dejó caer con un tono sensual, relamiéndose los labios a propósito, aunque hacía que estaban resecos, como si fuese una excusa para que Eric no le comentase. No tardó mucho este en fijarse en lo que hacía, entreabriendo los labios, absorto en el movimiento de lengua de la animadora perfilando sus propios labios, que estaban de un color rosado por el pintalabios. Ella no apartaba la mirada del rostro de él, con expresión seductora, y a la vez, bastante divertida. Le encantaba ver el efecto que lograba causar en los hombres, y más en ese sentido.
Marley de mientras estaba pidiendo un batido de chocolate, atenta a la conversación y a los movimientos de su amiga, encontrándose de vez en cuando con la mirada de esta. No podía evitar sentirse fascinada y sorprendida por lo que estaba logrando, pues el chico había dejado el libro de lado para prestar toda su atención en la rubia, que había movido además la silla para acercarse más a él, de una manera así como íntima.
―Esto...―se quedó sin habla, como si se hubiese perdido en el hilo de la conversación, cuando simplemente le había hecho una cuestión― ¿Qué decías?
―Que porqué estabas aquí tan solito...―repitió, haciendo acopio de la paciencia para seguir hablando con él.
Sonrió con cierta malicia, y de repente, llevó la mano al muslo de él por debajo de la mesa. Marley abrió los ojos como platos, esperando a ver la reacción del muchacho, que parecía un poco sorprendido por la acción de la animadora, que dejaba la mano reposando, cerca de la entrepierna del moreno, que se estaba empezando a poner nervioso; y eso se hacía constancia porque, Kitty al desviar la mirada a su entrepierna, de reojo podía ver como empezaba a crecer un bulto en esta, a sabiendas de lo que era, y eso hacía que se sintiese en parte halagada. Aunque también tenía que ser sincera consigo misma, y admitir que no esperaba que el joven reaccionase tan rápido ante los movimientos de ella.
―No...Estaba tomando un café―dijo carraspeando ante el comentario de ella, poniéndose más nervioso al notar que aumentaba la rapidez del movimiento de la mano en su muslo, cerca de su entrepierna, poniéndose nervioso de que notase que se había excitado solo con eso.
―Lástima que estés tan solo y nadie te pueda hacer compañía...―dejó caer ella, acercándose a él para susurrar esas palabras en su oído, rodando los ojos de una manera coqueta, logrando sonsacar un suspiro de él, lo que hizo que sonriese con malicia― ¿Estás bien, Eric?
―Yo...Sí...Kitty...―el aludido intentaba concentrarse, pero le costaba.
Marley observaba todo atenta, mordiéndose el labio un poco, dispuesta a estar atenta en todo momento, aunque le costaba debido a la vergüenza, sin creerse que la animadora fuese capaz de hacerle a ese chico eso, aunque ahora se empezaba a plantear si es que le iba a hacer algo más, o si, quizás, iba a llevárselo a su casa y dejarla a ella sola. Esperaba que no, aunque lo entendería porque, fácilmente, había provocado una erección.
―En fin...―la muchacha suspiró y se apartó de él con una sonrisita de orgullo en el rostro―Tengo que irme.
― ¿Qué? ―Se incorporó él nervioso.
―Lo siento, pero tengo prisa...―antes de levantarse, acarició por última vez el muslo de una manera sugerente, fijando la mirada en los ojos de él― Espero que nos podamos ver más tarde.
Le guiñó el ojo con cierta picardía y se levantó de la silla, apartándose el cabello con un movimiento de mano, y se acercó hacia la mesa donde estaba Marley, dirigiéndole una mirada de soslayo, y antes de seguir por su camino, se detuvo a espaldas de la castaña, apoyando la mano en el hombro de ella.
―Pero chica, cuando hayas terminado, tienes que ser la primera en salir corriendo.
Y tras esto, le hizo una seña de que fuese con ella, dejando la castaña el dinero del batido en el platillo con el papel en el que indicaba el precio y, rápidamente, siguió a su amiga, saliendo después de la cafetería.
― ¿Has decidido con quien vas a intentar probar? O puedes hacerlo con la persona que te gusta...
Marley cerró la taquilla con aire pensativo, dirigiendo de reojo su mirada hacia la animadora, quien se estaba limando las uñas. Sonrió disimuladamente ante ese gesto, bastante divertida; cuando Kitty hacía eso, no podía evitar compararla con una gata felina, y eso le parecía bastante divertido. Se apartó un poco y sujetó unos libros contra su pecho, empezando a caminar, mordiéndose el labio ligeramente, como sopesando si hablar o no. Tenía pensado usarlo con la persona que le gustaba, aunque su intención no era romper ese corazón que tanto ansiaba cuidar. Pero eso era un detalle.
―Creo que sí que lo voy a intentar...Estaba pensando en pedirle a Ryder salir―dijo en un pequeño susurro, pero lo suficiente alto como para que la escuchase, lo que hizo que la otra abriese los ojos, sorprendida.
― ¿Es Ryder? Al final, tanto insistir a hecho efecto...Al menos dijiste que no era él―comentó la rubia, arrugando la nariz. No sabía si la idea le desagradaba en sí o qué, o que simplemente, no esperaba que la castaña, finalmente, hubiese caído ante los encantos del jugador de fútbol.
Era cierto que Ryder Lynn era uno de los chicos más románticos que había. Era bueno, educado, estudioso pese a las dificultades que tenía debido a su dislexia, buen amigo para Marley, y agradable. Incluso a Kitty en su momento le llegó a llamar la atención, y quiso tener algo más con el muchacho de ojos marrones como el chocolate y de melena castaña, algo más clara que la de su amiga, casi rubio. Pero si bien era cierto que tenía muchas características que le hacía parecer un príncipe, también había algo que lograba que las chicas al final no se fijasen en él tanto como el chico quisiese, o que, al menos, no había logrado llamar la atención de Marley Rose.
―Bueno...¿Crees que debería?―Contestó de una manera algo evasiva, lo que extrañó a Kitty, pero esta tampoco quiso indagar mucho en el tema― Me da un poco de vergüenza preguntarle.
― ¿Por qué? Sabes que la respuesta va a ser un sí...A Ryder le gustas mucho, desde siempre Marls―se encogió de hombros―. Creo que le dirías de salir y el pobre se moriría de la ilusión de que la gran Marley Rose quisiese salir con él―esto último lo dijo con tono sarcástico propio de ella, haciendo que la otra se riese en bajo.
―Puede ser, pero...Tampoco estoy segura, la verdad―suspiró, deteniéndose en frente de la clase―. Gracias por estar ayudándome Kitty―susurró mirándola a los ojos, sonriendo con timidez―; me alegra que ahora seamos tan amigas y que te preocupes por mí...Gracias―repitió, manteniendo esa expresión suave que hizo que Kitty sonriera en respuesta.
―No tienes porque darme las gracias, Rose...Va a ser hasta divertido ver a Gayder derritiéndose de amor por ti...
― ¿Por qué eres tan mala con él? ―La rubia alzó una ceja en respuesta, sonsacando una risa en la castaña― ¿Tanto te molestó que te rechazase?
― ¡Me rechazó por una chica de internet que resultó ser Unique! ¡Claro que me ofendió! ―Rodó los ojos, volviendo la mirada a la castaña―Siempre le has gustado, pero también es cierto que no tiene clara sus prioridades Marley...También te besó cuando estabas con Jake, y eran ellos dos amigos―se encogió de hombros al decirlo―. Honestamente, no pensé que finalmente te iba a gustar Ryder.
La otra se quedó en silencio tras escuchar las palabras de Kitty, quedándose mirando sus ojos fijamente. Esta frunció el ceño al notar la vista fija de Marley en su rostro, empezando a ponerse nerviosa. ¿Por qué la estaba mirando así? Apretó los labios, aguantando ser un poco borde, y carraspeó, colocándose en un momento la coleta, peinándose un poco el cabello.
― ¿Marley? ―La llamó, como si quisiese conseguir su atención, y esta sacudió la cabeza, saliendo de su ensoñación.
―Perdón...Estaba pensando en una cosa―esbozó una suave sonrisa con el fin de que la animadora no se preocupase―. Tengo que ir a clase...¿Hablamos luego?
Antes de que pudiese responder, la castaña había entrado dentro del aula y se había sentado al lado de Unique, quien la saludó y le dedicó una enorme sonrisa, correspondiendo Marley al gesto. Kitty se quedó un momento observando a las dos chicas, bueno, a la chica y al chico que se vestía de chica, y finalmente, decidió ir a los vestuarios de las animadoras.
Marley cerró los ojos un momento, pensando seriamente en lo que iba a hacer. No estaba del todo segura, pero quizás, era su única manera de lograr llamar la atención de quien quería.
No le resultaba nada fácil seguir los consejos que la otra chica le había dado. Pese a que poco a poco había ido superando su problema con el trastorno alimenticio, en verdad no veía nada de eso que decía su madre cada mañana al verla, antes de salir por la puerta de casa rumbo a la escuela. Ella no veía en el espejo esa muchacha preciosa que podría enamorar a cualquier chico; encima, todo eso había disminuido después de lo que había sucedido con Jake.
Sí, por mucho que no quisiese aceptarlo, lo que había sucedido con su anterior ex novio le seguía afectando. No en plan romántico, pues ya no sentía por él más que una sencilla amistad, que si bien no era su mejor amigo, era alguien con quien podía contar en algunos temas; y más desde que él había decidido pasar página y seguir adelante también, sin esperarla a ella.
Aún le resultaba extraño no estar con él, y a veces añoraba la calidez que sentía al tener a alguien que la arropaba entre sus brazos con amor y cariño. Y ahora, no le quedaba nada de eso, y todo porque él no supo esperar. ¿Quizás era alguien a quien no merecía le pena esperar? Tal vez ella no merecía tanto como él llegó a hacer pensar, al igual que Ryder se lo hacía pensar a menudo cuando le insistía para salir, aunque fuese, al karaoke que había al lado de la casa de él.
Pero no era capaz. Le costaba confiar de nuevo que alguien no le fuese a hacer daño. Jake supuestamente la amaba, pero no dudó en romperla a ella por completo, y en dejarla destrozada; en hacer que su corazón se rompiese en miles de pedazos. No quería volver a sentir eso. No quería volver a sentir como alguien la destrozaba y la hacía sentirse vulnerable, pequeña. Le hacía estar en desventaja contra todos. No quería volver a ser la idiota de Marley Rose, a la que le habían destrozado el corazón.
Además, una de las mayores razones por las que no fue capaz de disculpar a Jake fue porque, en su momento, ni siquiera se disculpó. No fue capaz ni de decírselo él a la cara, y capaz ni se lo hubiese contado. Y otra de las razones por las que Marley no quería, ni quiso, volver con Jake fue por el hecho de que el muchacho se había hecho ver como la víctima, como si lo que hubiese hecho no fuese nada malo; y puede que no fuese lo peor del mundo, pero lo que hizo le había destrozado a ella. ¿Eso no contaba? Ni siquiera le había preguntado como se sentía. ¿Eso no era relevante? Ni se había molestado en saber si quería llorar, gritarle, hablar...Nada. Solamente en que le disculpase ese error, pero no sabía nada de como había pasado ella esos días, y ni se lo había preguntado.
Tragó saliva, como si estuviese pensando en si decidirse o no, y al final, tomó el coraje y se acercó a la taquilla abierta en la que estaba Ryder, sacando los libros para su próxima clase. La castaña colocó a un lado su mochila y se detuvo al lado de él, carraspeando para llamar su atención. Este cerró la puerta y sonrió inmediatamente al comprobar que era Marley la que estaba allí.
Recordó como Kitty le había dicho que esa era la manera de ser una rompecorazones. Suspiró, rodando los ojos al pensarlo, y sonrió abiertamente hacia el castaño, aunque un poco incómoda por lo que estaba a punto de hacer. No estaba acostumbrada a tomar la iniciativa. Pero también tenía que empezar a soltarse si quería conseguir lo que pretendía, y estaba dispuesta a intentar luchar por ello, aunque fuese esta vez. Respiró profundamente, manteniendo la sonrisa.
― ¿Ryder?
―Hola Marls...―saludó el chico un poco nervioso, y a la vez alegre de verla. Marley siempre era una razón por la cual sonreír el resto de sus días.
―Esto...―dudó unos segundos, para al final, soltar un suspiro pesado―Ryder, ¿tienes algo que hacer el viernes? ―Esperó a que el chico dijese algo, mordiéndose el labio ligeramente.
El muchacho se quedó impresionado, girándose del todo hacia ella, clavando sus ojos oscuros en los azules de ella. ¿Marley Rose le estaba preguntando sutilmente para quedar el viernes o era una sensación suya? Tragó saliva, un poco impaciente, aunque se dio cuenta de repente que no le había contestado a Marley la pregunta.
―Sí, osea...Tengo entrenamiento pero puedo quedar después―respondió rápidamente, emocionado.
― ¿Entonces?
― ¿Quieres quedar?
―Sí...Me apetece que salgamos―dijo ella en un tono bajo, mordiéndose el labio con algo de fuerza―. Quiero estar un rato contigo...Los dos, juntos. ¿Te apetece?
― ¡Claro que me apetece! ¿Te voy a buscar a las siete?
―Sí―respondió riéndose en bajo, mirándole a los ojos―. ¿A qué hora?―El chico se quedó pensativo.
― ¿A las siete?
Ella asintió como respuesta y antes de que el castaño pudiese decir nada, se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla, despidiéndose después con un gesto de mano rápidamente, dejando a un Ryder embobado en su casillero.
Se alejó por el pasillo mientras una figura a o lejos observaba la escena. Kitty permanecía con los brazos cruzados, apoyada en una taquilla, observando todo con el ceño fruncido y los labios apretados. Por una extraña razón, no le gustaba pensar en que Ryder y Marley iban a tener una cita juntos. Se mordió el labio inferior y se giró para salir a buscar a sus compañeras de las animadoras.
Kitty, sin embargo, no podía dejar de pensar en la sonrisa de Ryder al haberle pedido Marley la cita, y la sonrisa de Marley al hacerlo. Y tampoco podía dejar de pensar en esa sensación amarga que se le había apoderado del cuerpo.
― ¿Así estoy bien, mamá?
La señora Rose levantó la mirada de la masa de pizza que estaba moldeando para fijar la vista en los ojos de su hija. Esta le devolvió el gesto y luego bajó la vista hacia el resto de su cuerpo, girando sobre sí misma para que el modesto y sencillo, pero a la vez, bonito vestido que se había puesto se moviese sobre ella, dejando un poco las piernas al descubierto. Su madre no pudo evitar observar fascinada a su hija, con orgullo en la mirada. Le era lo más bonito del mundo, y es que, para una madre no había nada más hermoso que su hijo. Y en este caso, Millie Rose era capaz de apreciar objetivamente la belleza de la castaña, que sonreía con timidez ante la mirada de la mujer.
―Estás preciosa, Marley...Ese chico, Ryder, es muy afortunado de que vayas a salir con él.
― ¿De verdad lo crees? ―Susurró la aludida con cierta timidez, jugando nerviosa con sus propias manos.
―En serio...y este chico siempre me gustó para ti. Tan atento y dulce...
―Ya me dijo que le dabas albóndigas de más siempre―comentó divertida, recordando eso que le dijo el muchacho, al conocerle.
También recordaba las primeras palabras que había dicho Kitty en presencia suya. Y en lo mucho que le había desagradado esa chica. Y ahora, era su mejor amiga, además de Unique, y era de lo mejor que le había sucedido. Se quedó pensando en eso durante unos minutos, con una leve sonrisa amoldándose en su rostro y la madre se la quedó mirando intrigada.
―Sí, es que es un buen muchacho...¿En qué piensas, cariño?
―Estaba pensando en cuando conocí a Kitty―se encogió de hombros al decirlo, pensando en qué estaría haciendo la animadora.
―Cierto, cierto...Me alegra que ahora sean tan amigas, Kitty es muy dulce.
Y era cierto. La rubia ya había ido a su casa varias veces para hacer tareas juntas de clases y ensayar algunas canciones del Glee. Y aunque la señora Rose, y la propia Marley, tenían miedo de que hiciese algo desagradable, la joven se había comportado de una manera tierna y agradable con la mujer, e incluso alguna vez se había quedado a cenar en casa de la castaña, y había ayudado en la cocina, sorprendiendo gratamente a la familia Rose con ese gesto.
―La verdad es que lo es―corroboró la otra sumergida en sus pensamientos―. Y es muy buena amiga...Ha sido ella la que me ha ayudado con la cita con Ryder.
― ¿En serio, cielo? Sí que se está portando bien contigo...
―Creo que le voy a mandar un mensaje.
Marley se dirigió a su bolso y tomó el móvil, sacándolo y abriendo el Whatssap. Buscó su conversación con Kitty, comprobando que la rubia estaba en línea. Se quedó mirando un momento la imagen de fondo de pantalla, que era una foto con Jake, y suspiró. Pese a que la animadora estaba más de su parte, era muy buena amiga de su ex novio, que a la vez era también su ex novio, y a veces se preguntaba si no habría algo entre ellos. A ella le costaba sentirse cómoda con el moreno debido a todo lo sucedido.
WA Marley: Kitty! Estoy muy nerviosa sdfvgsdfgfs ayúdame, por fis :(
Se quedó un momento observando, esperando a ver si la aludida le respondía el mensaje. Al cabo de un rato, unos diez minutos, vio que recibía el visto por parte de la otra.
WA Kitty: Que ocurre Rose?
WA Marley: Dentro de unos minutos viene Ryder a buscarme y no sé bien como lo vamos hacer :(
WA Kitty: Seguro que te lleva a cenar o algo, no te preocupes. Bieber lo tiene todo preparado ;)
Sonrió por el mensaje de su amiga, un poco más tranquila. ¿Cómo lograba calmarla de esa manera?
WA Marley: ¿Y si le aburro, Kitty? :(((
WA Kitty: No le vas a aburrir, Rose...Igual, recuerda lo que te aconsejé, ¿vale? A los chicos les gusta un poco el peligro...Ve decidida pero tampoco seas muy brusca, a Lynn lo que le gusta de ti es lo dulce y buena que eres. Solo toma un poco de iniciativa :)
Se quedó mirando el mensaje, asintiendo varias veces, como si se lo memorizase. No pudo evitar sonreír con dulzura y calma, feliz por las palabras de su amiga. ¿Cómo podía lograr que se calmase con esa facilidad? Era algo que le impresionaba. Se mordió el labio, aliviada, y se encogió de hombros al notar como el timbre de la puerta sonaba, sabiendo que se debía tratar de Ryder.
WA Marley: Gracias Kitty! Tengo que irme ya que acaba de llegar Ryder...Te cuento más tarde como fue?
WA Kitty: Claro Marls, suerte con Bieber :) ;)
Marley se rió ante la gracia de su amiga y se guardó el móvil, tomando el bolso y sonriendo con ternura a su madre antes de dirigirse a la puerta para abrir.
Eran las doce de la noche y la animadora se encontraba tirada en el sofá de su casa, mirando una película de miedo junto a su mascota.
Estaba sola debido a que sus padres trabajaban mucho, y pese a que las animadoras habían quedado para cenar, ella había inventado una excusa, para la queja de muchos debido a que la capitana, de normal, tenía que asistir a las quedadas del grupo, porque todas debían de estar unidas; aunque honestamente, a ella no le agradaba ninguna de ellas. Y encima tenía que aguantar a la idiota de Bree quejarse, cuando era una niñata que solamente sabía entrometerse entre parejas. No le había gustado nada lo que le había hecho a Marley, y encima pretendía quitarle el puesto de animadora.
Se acomodó mejor con su perra Sophie, que era pequeña y blanca, en el sofá, con la mirada clavada en la pantalla del televisor. Se mordió el labio ligeramente mientras soltaba un grito de terror por la película. Siempre le habían gustado las películas de miedo pese a que después se pusiese a chillar como una histérica debido al susto y pánico que le daba. Además, su perra, se solía remover entre sus brazos cuando se ponía así, lo que hacía que se riese al final, divertida.
― ¡¿Kitty?!
Se sobresaltó al escuchar el grito de que alguien la llamaba y daba golpes contra la puerta, como si fuese algo urgente. Frunció el ceño, asustada, y dejó a Sophie en el sofá mientras se acercaba a la puerta. Miró por la mirilla, y al comprobar que, para su sorpresa, era Marley, le abrió la puerta. La muchacha se encontraba agitada y con expresión de miedo en el rostro, y parecía que le estaba costando respirar.
― ¿Marls? ¿Qué ocurre?
― ¿Estás bien? ―Inquirió alarmada la aludida, mirando a su alrededor― Te he escuchado gritar al llegar a la puerta y me he asustado un montón. Creía que te había pasado algo...―susurró sonrojándose un poco.
Kitty sonrió ante ese gesto, fijándose entonces en su amiga. Llevaba un vestido morado claro, y unos zapatos que combinaban, para su sorpresa, con la ropa. Su cabello se encontraba perfectamente peinado, y reposaba en sus hombros, dándole un toque angelical, además que debido al brillo de la luna, la palidez de su rostro resaltaba; eso, y el color de sus ojos, claros como el agua, haciendo que la rubia se quedase impresionada. Sinceramente, lo primero que había pensado la rubia es que nunca había visto a Marley tan guapa como en ese momento.
―Eh...No, estaba viendo una peli de miedo―aclaró la pequeña, volviendo a llevar la mirada al rostro de la castaña tras examinar su cuerpo con rapidez―. Estás genial, Rose...―susurró con sinceridad, logrando que esta se sonrojase― Estás preciosa, nunca te había visto tan guapa.
"Tan guapa, y ha sido para Ryder". Ese pensamiento se le cruzó por la mente a Wilde, que decidió dejar de pensar en ello, mordiéndose el labio ligeramente antes de respirar profundamente. Era mejor no pensar en ese tipo de cosas, o sino capaz acabaría sucediendo algo que ella no quería.
―Menos mal...
― ¿Qué haces aquí? ―Quiso saber, fijando sus ojos verdes en otro sitio que no fuese el rostro de la otra.
―He terminado mi cita con Ryder y le pedí que me trajese aquí...Me apetecía ver a mi amiga―aclaró con timidez.
― ¿Cómo sabías que iba a estar en casa?―Alzó una ceja, haciéndose a un lado para dejarla pasar.
―No lo sabía, pero decidí venir. Y sino me iba a volver andando a casa...―entró con timidez en la casa, quedándose en la puerta.
Kitty le hizo un gesto para que la siguiese, yendo juntas al sofá. Sophie ladró feliz al ver a la castaña aparecer en el salón, esperando a que esta se sentase para subirse encima de ella. Marley se rió y sujetó al animal entre sus brazos, dejando un beso en su cabeza. La otra rodó los ojos, sentándose a su lado.
― ¿Cómo fue con Ryder?
―Bien...No estuvo mal después de todo―se encogió de hombros, volviendo la mirada hacia Kitty.
― ¿No estuvo mal? ―La miró inquisitiva― ¿Te ha besado o algo? ―Quiso saber, curiosa, observando de reojo como Sophie bajaba de las rodillas de la castaña para irse.
―No...Quiso, pero no pasó nada al final...Supongo que necesito ir poco a poco―se mordió la cara interna de su mejilla, sonriendo cohibida―. Tal vez es que soy una boba.
La otra frunció el ceño, negando con la cabeza, cansada. No le gustaba que Marley se refiriese de esa manera a ella misma. Sabía que la chica era genial, y que Ryder no era tonto; esperaría lo necesario para estar con ella, y eso le hacía ser un buen chico, por mucho que le pesase. Era la persona perfecta para Rose, y si era lo que le iba a hacer, Kitty tenía pensado hacer todo lo posible para hacer que acabasen juntos. Se acercó a ella, y tomó el mentón de su rostro con su mano, dejando reposar la barbilla en la palma de esta, y los dedos acariciando la piel de alrededor, haciendo que la mirase a los ojos, quedándose Marley quieta.
―Marley...Eres una chica genial, y Ryder lo sabe. No te des tampoco prisa, y no eres una idiota, ¿de acuerdo? Eres Woman Fierce, ¿recuerdas?
¿Cómo lo iba a olvidar? Ese dueto en el que ambas habían sido Femme Fatale y Woman Fierce, y habían cantado la canción "Holding out for a hero" en frente de todos sus compañeros del Glee club. Había sido la primera vez en la que Marley pensó que Kitty y ella podían llegar a ser amigas de verdad. Amigas de las buenas, de las que siempre se iban a apoyar, porque la rubia la apoyó cuando de verdad lo necesitaba.
― ¿De verdad lo crees así, Kitty?
―Sí...De verdad...
Marley sonrió ante eso, y la animadora se quedó mirándola, soltando su mentón, pero dejando la mano reposando en su mejilla. La castaña cerró los ojos, empezando a sentir las leves caricias que le iba dejando los dedos de la mano en su piel; el roce de las yemas de sus dedos, con suavidad, como si fuesen algo invisible, o pretendiesen serlo.
―Gracias...Siempre me estás animando y diciéndome cosas bonitas...―susurró, aún con los ojos cerrados.
No pudo evitar sonreír un poco más, con tranquilidad, al notar el intercambio de caricias entre la palma de la mano y el dorso de esta. Era cálida la piel de Kitty en contraste con su piel, helada debido a haber estado fuera. Casi era placentero, y quería sentir más y más; en realidad, no quería que ese momento acabase. Al igual que la rubia, que solamente quería estar así, acariciando y observando el rostro de la castaña. Le parecía tan preciosa que no podía dejar de mirarla, pasando las uñas por el moflete de la otra, lo que hizo que esta se estremeciese.
―Solo te recuerdo lo que es cierto, Marley...
Fue extraño.
Cuando abrió los ojos, y se encontró con los ojos verdes de Kitty mirándola, le dio un vuelco al corazón. Y a la otra también al notar la mirada de Marley sobre ella. La rubia lo estaba sintiendo como una conexión especial entre ambas, como un momento único. Como si fuesen ellas dos solamente. Y se reprendió por pensar eso. Era su amiga, y ella era cristiana, no podía pensar de esa manera en una chica. Pero era tan hermosa, y siempre se sentía tan a gusto con ella...A veces se preguntaba como es que se había empeñado en apartarla tanto de su lado.
Entreabrieron ambas los labios, y de repente, Sophie ladró, haciendo que ambas se sobresaltasen y se separasen, riéndose nerviosas al darse cuenta de que había sido la perra. Se volvieron a mirar, pero la magia del momento había desaparecido para dejar paso al desconcierto. ¿Qué había sido eso?
―Esto...
― ¿Quieres quedarte a dormir? ―Interrumpió Kitty, sonriendo con cierta timidez, para sorpresa de Marley― Estoy sola en casa, y con la tormenta que se avecina, quiero estar acompañada... ¿Por favor? ―Puso cara de chica inocente, haciendo que la castaña se riese divertida―. ¿Eso es un sí?
―Sí...Es un sí, Kitty.
Esta sonrió y se levantó para organizar la otra cama que estaba al lado de la suya.
Marley se quedó sentada en el sofá, sin poder dejar de sonreír, aunque intentaba, sin conseguirlo, disimularlo.
