"Len volvió a formar una sonrisa con algo de maldad, y de repente acorraló a Rin contra la pared de la habitación.- ¿Cómo se te ha ocurrido hacer eso? ¿Qué piensas hacer para recompensarme por la cita perdida?

Pero por el tono de voz que usaba, no parecía molesto. En realidad, él ya esperaba que actuara así, y pensaba sacar partido."

-Yo... ¡s-solo he hecho lo que tenía que hacer, esa bruja peli verde ha llamado en el peor momento, por lo que no tengo porque recompensarte, así que deja las tonterías ahora mismo y aléjate!-Graznaba una y otra vez una nerviosa Rin que luchaba por estrujarse a sí misma contra la pared para así separarse del rubio que la tenía apresada.

Pero él no se apartaba a pesar de la notoria incomodidad de ella. Es más, se divertía.

-¿Y si no quiero? Papá y mamá llegan en media hora, ¿recuerdas? Así que piensa rápido en cómo vas a recompensarme o lo haré yo.-Amenazo, sin dejar de sonreír.

Rin se sorprendió.

-¿¡Papá y mamá vienen hoy! ¿Desde cuándo lo sabes? ¿Por qué no me lo has dicho?-En realidad si se lo dijo, pero lo olvidó. Sus padres aparecían de vez en cuando para reunirse con sus hijos, pero se pasaban la mayor parte del tiempo en viajes de negocios. Era e precio a pagar por tener una vida de lujo.-¡De...debería ir a arreglarme ahora mismo, quítate, t-tengo que ir a mi cuarto! ¡Y deja de insistir, no te recompensaré con nada, ya tendrás ocasión de quedar con Miku en otro momento!

Después de hablar, Rin se dio cuenta de que esa idea no le gustaba, pero si así conseguía apartarle... No se apartó ni un centímetro, ni siquiera los forcejeos de ella parecían poder hacerle retroceder, y eso que ella alardeaba desde siempre de tener una gran fuerza. Para su desgracia, Len no solo se había desarrollado en aspecto, ahora tenía más fuerza física que ella.

-Me gusta cuando las chicas se ponen así. –Río un poco- Si te lo dije, pero seguramente aquel día ni siquiera estabas prestándome atención.-Se acercó su oído, causando que la mayor se tensara- Y me tomaré mi recompensa…-Tras decir eso, aprovechando la forma en la que ella estaba inmovilizada, la besó en los labios.

-¡Ngh!-Rin abrió los ojos ante la sorpresa y forcejeó con más ímpetu, revolviéndose. Un pequeño lapso de tiempo después, Len se separó de ella.

-Quedan 20 minutos para que lleguen-Anunció como si nada.

Ella tartamudeo un poco y luego plaf, le pegó una cachetada a su gemelo.

-¿¡Pero qué haces, idiota! ¡Soy tu hermana y…!-Su ira se desvaneció y miró al suelo.- Y… es odioso que me hables así. ¡Como si yo fuera una de esas estúpidas chicas que te ligas cada día, y yo no soy como ninguna de ellas!-Sabía a la perfección como le hablaba a sus 'amigas', y la frase "Me gusta cuando las chicas se ponen así" era más que conocida por la rubia.

Agarró la mano de Rin, un poco descontrolado. Claro, ¿cómo iba a mantenerse calmado cuando probaba los dulces labios que tanto anhelaba de su amada?-El hecho de que seas mi hermana me gusta más.-Explicó con morbo, carraspeando después.- Es broma. Sé que no eres como ellas, si no tu ya estarías… -Len miró de reojo su cama y se calló, no quería volver a recibir otra bofetada- …Mejor vete a arreglar.

Cabreada como estaba, el cuerpo de ella temblaba de ira. Llevaba meses mordiéndose la lengua, pero aquello se pasaba de castaño oscuro. -Len, ¿con cuantas chicas has estado?-La pregunta era clara: ¿con cuantas chicas se había acostado su hermano? Era la mayor preocupación de ella.

Len sonrió otra vez y Rin adivinó que respondería con una de sus bromas pesadas, pero le detuvo antes de que amenazara con agotar su paciencia, otra vez.

-¡Déjate de bromas, te estoy preguntando en serio! ¡Es muy frustrante saber que mi hermano se ha tirado a yo no sé cuantas chicas, es horrible y me hace sentir muy mal! -Y de nuevo, la frustración amenazaba con hacerla llorar. Él, al ver esto, no se contuvo y volvió a abrazarla.

-No me he acostado con nadie aún. He tonteado con varias, me he enrollado con alguna, pero no he llegado a hacer eso.

Se sintió sorprendida, pero sobretodo aliviada. No entendía porque la tranquilizaba tanto saberlo, pero daba igual ahora. Subió la cara para mirarle directamente-¿De verdad nunca has…? ¿Pero porqué? Seguramente habrás tenido oportunidad con muchas, y creí que Miku y tu…

-Muchas querían, pero las he dejado con el calentón. Ganas no me faltan, pero sé esperar.

El alivio pasó a ser confusión en ella.-No te entiendo, ¿A qué se supone que esperas?

Se separó de ella, deshaciendo el abrazo y alejándose un poco, con cautela.

-Nada, son cosas mías. Ahora deberías ir a vestirte o no te dará tiempo.

Se quedó observando a su hermano en silencio, pero cayó en la cuenta de que él tenía razón y se dirigió hacia la perta con rapidez.-¡Ostras, tienes razón, tengo que irme, volveré luego!-Rin corrió a su cuarto para cambiarse, sin cerrar la puerta de la habitación de Len al salir.

El rubio, a solas, suspiró y se llevó una mano a las sienes. La había besado, y deseaba seguir haciéndolo. Con el paso del tiempo, cuando todo el cariño que sentía por su gemela se transformó en algo más poderoso, comprendió que el resto de los detalles daban igual. Ella era la mujer a la que quería poseer, y fueran o no hermanos eso no cambiaría. Pero no esperaba que Rin viera las cosas como él.

La oportunidad perfecta para desahogarse apareció. Justo en ese momento, Miku irrumpió en la habitación. Con una sonrisa traviesa, golpeó la puerta con los nudillos para avisar de su presencia, aunque la puerta estuviera abierta.

-Nee~ Len-kun, le he dicho a Luka que no iría de compras hoy con ella, me apetecía verte y me ha preocupado que tu hermana colgara de esa forma.

Len se acercó de súbito, cerró la puerta y estampó sus labios contra los de la chica. Miku correspondió, acariciando el rostro de su chico.

-Ya te he dicho que no te preocupes por ella…-Dijo él cuando se separaron.

-Está bien, está bien. Pero, ¿sabes? Quizás debería aprender a controlarse un poco. A veces es imposible creer que de verdad sea tu hermana. -Len ocultó la expresión molesta mientras Miku se encogía de hombros como si fuera la víctima en todo eso- De todas formas da igual, he venido para que adelantemos la cita que teníamos planeada.-La peli verde se inclinó y volvió a besarle, pero esta vez empezó a empujarle hacia la cama. Len simplemente se dejó.

Miku se agachó, llevando las manos hasta el pantalón de él para desabrocharlo. Él se estremeció, a ella le gustaba conseguir de esa manera que Len se olvidará de Rin por un tiempo, pero de repente... Rin abrió de un portazo rezumando alegría.

-¡Leeeeen! ¡He terminado de arreglarme! ¿Has visto que bien me queda esta camiseta que…-Se quedó de piedra al ver el panorama, y en seguida se sintió arder en furia- ¿Qué… estáis… haciendo?

El llamado se subió la cremallera, enrojeciendo de vergüenza (lo cual también era escaso últimamente).-¡Rin! ¿¡Por qué no llamas a la puerta!

La culpable de todo eso, cierta señorita con dos largas coletas, sonrió con picardía y habló como si toda la situación no fuera con ella-¡Oh, Rin-chan! Verás, tu hermano y yo solo estábamos pasándolo… "bien".

Rin Kagamine, sin decir una palabra más, se dio la vuelta y se marchó de la escena. Estaba tan frustrada que ni siquiera tenía fuerzas para cabrearse en condiciones. En cuanto cruzó la esquina de los pasillos, empezó a correr. No lloraba, no tenía expresión alguna.

-No debiste decir eso. -Len miró enfadado a Miku, y después corrió a buscar a su hermana.

La que se quedó sola en la habitación suspiró con tranquilidad, se tiro boca arriba en la cama de su novio y rió. Según Miku, Rin se lo merecía. Esa rubia plana le había quitado lo único que le interesaba de verdad, porque lo percibía cada vez que veía al dueño de su corazón, cierto peli azul, hablar con un nivel extremo de dulzura sobre la kagamine.

Len no lo sabía, pero la realidad de su mentira estaba más arrebujada de lo que creía. ¿Cuál era entonces la realidad? Quien sabe.


Comentarios de la autora:

Bueno, ¡gracias a todos por la calurosa bienvenida a mi fic! Estoy muy contenta por esas reviews recibidas, ¡me hacen muy feliz y me animan a continuar!

Te~ehe. Por cierto, ¿sabeis quien sabe la realidad? ¿Eh, eh? -se señala- Oh, oh, espero que os guste el lemon, porque aquí no faltará.