¡Hi! :v Acasta el primer capítulo de esta historia sin sentido. (?) Muchas gracias por leer, sus comentarios y agregar a favoritos. En verdad significa mucho para mí, siendo mi primer fic de Osomatsu aún no puedo manejar bien la personalidad de cada uno. -La matan-. La única que se me hace más fácil de manejar es la de Osomatsu. xD. En fin, este cap lo siento un poco vacío, pero ya no le quise rellenar más. ¡Nos leemos!
Osomatsu NO me pertenece.
Advertencias: AU. yaoi, Incesto, lemon, cursilería y humor barato. :v
Capítulo I.
Choromatsu intentaba poner toda la atención posible a la clase, sin embargo, no podía concentrarse en lo absoluto cuando los dos chicos sentados detrás de él no hacían otra cosa más que hablar y reír de manera fuerte, ¿es que acaso el profesor no les escuchaba? Suspiró un poco, tampoco iba a girarse para pedirles que guardaran silencio, no se arriesgaría a que le pasara lo mismo que hace un tiempo, en el cual el chico al cual le había dicho que guardara silencio le había humillado frente a todos. De sólo recordarlo le daba un escalofrío. Aparte, uno de ellos, era aquel chico parecido a él. Resultaba incómodo mirarlo así que prefería no hablarle ni acercarse a su persona. Sonaba exagerado, lo sabía.
Osomatsu soltó una risa al escuchar la anécdota que la persona a su lado le estaba contando. ¡Era demasiado divertido!
—A todo esto, ¿son gemelos? —El chico a su lado señaló a Choro mientras preguntaba esto en voz baja.
—No. —Respondió Osomatsu, recargando su cabeza sobre la palma de su mao, con desinterés.
— ¿En serio? Se parecen demasiado. —Incredulo, le miró.
—Sí, pero no somos nada, es la primera vez que lo veo. —Dio un bostezo.
Miró en dirección a donde Choro estaba, es verdad que el parecido era enorme, y mentiría si dijera que no sentía curiosidad por él. Y daba por seguro que si sus hermanos lo veían, de igual manera llamaría su atención. Pero, independiente de todo eso, lo que él quería era acercarse al chico, no para investigar sobre el porqué del parecido, no, cuando lo vio hablando con Totoko de esa manera tan tímida e inocente, misma que daba a notar lo inexperto que era para hablar con alguna chica, algo en su persona le había llamado la atención; le había cautivado tanto que en verdad necesitaba acercarse a él.
La clase terminó, y Oso no pudo estar más que agradecido de ya no tener que soportar las aburridas palabras de la profesora de filosofía. El chico con el que platicaba se había retirado del salón excusándose con que iría al baño, pero desde su lugar pudo notar que se quedó platicando con un par de chicos; le restó importancia y fijo nuevamente su mirada en Choromatsu. Éste había sacado un libro de su mochila y había comenzado a leerlo.
No podía. Simplemente no podía pararse y acercarse a alguien más para entablar alguna conversación. ¿Cómo pudo pensar ello? Jamás fue bueno con las palabras y menos cuando de hacer amigos se trataba. Lo mejor era quedarse en su lugar, si alguien se acercaba, bien, si no, bueno, ya intentaría después ser él el que hablara. Suspiró un poco, deseaba cambiar esa faceta suya, pero no podía. Era todo un inexperto en eso de socializar. Bajó un poco el rostro mientras apretaba con fuerza el manga que sostenía entre sus mano.
—Ah.~ Eso no es un libro, es un manga.
Choromatsu por poco suelta un grito cual niña asustada al sentir aquella voz tan cerca de su oído. Rápidamente giró un poco el rostro únicamente para observar como aquel chico parecido a él le miraba divertido. Mierda, en serio se había llevado un gran susto.
—Ups, creo que te asusté.
—Claro que no. —Respondió, a la defensiva, e incluso se sorprendió un poco por haber hablado con tanta normalidad y con un tono un tanto grosero. Sin embargo, el chico frente a él no se inmutó.
—Vamos, si hasta empezaste a temblar.
— ¿Se te ofrece algo? —Interrumpió, no tenía ánimos, y en serio no quería acercarse a ese tipo.
—Te vi tan solo que pensé que podría acercarme y ser tu amigo. ~ —Le guiñó el ojo, y Choromatsu simplemente le miró con seriedad. —Anda, ¿no quieres ser amigo mío? —Puso la mirada más inocente que tenía.
—No. —Respondió, cortante. Oso regresó a su gesto divertido, y llegó a una conclusión; ese chico sólo era tímido cuando chicas lindas como Totoko se le acercaban, vaya, y él que queria verle nervioso y con aquella expresión que tanto le había gustado.
— ¡Wa, qué cortante! —Exclamó, de manera dramática. —Oh. ¿Cómo es que te llamabas? Choro... Chori... Choromatsu... Chorizo. ¡Ah, si! Chorizo.~
— ¡Es Choromatsu! ¿Podrías irte y dejarme solo? —Le miró de mala gana. Dios, ese tipo era irritante. Además, ¿cómo carajo le había llamado? No era la primera vez que le apodaban así, es más, ese apodo no le traía nada de recuerdos agradables, todo lo contrario.
—No, Chorizo.
Ambos se miraron con recelo, Choro por ser lllamado de esa manera y Oso no sabía por qué de repente comenzó a irritarse.
—No vuelvas a llamarme así.
—...
—...
—Chorizo.
— ¡LARGATE!
—Wow, wow, wow, tranquilo. —Oso alzó las manos de manera inocente. Pese a que comenzaba a molestarse, hallaba algo divertido en la situación, Chorizo hacía unas expresiones bastantes raras pero lindas. —Rayos, deberías ser más lindo conmigo.
— ¿Y por qué debería?
—Buena pregunta, dejame pensar la respuesta. —Se llevó una mano a la barbilla y Choro tan sólo se estaba controlando para no lanzarse a golpear a ese idiota. —Oh, sí, porque yo lo digo. —Un tic se formó en el ojo derecho del de sudadera verde. —Es broma, uno viene con buenas intenciones y le responden así.
—No. Todo lo que has hecho es molestarme en este rato, y ni siquiera nos conocemos. —Habló.
—Es que pensé que te verías gracioso enojado, y no me equivoqué. —Respondió, como si nada. Choro tan sólo volvió a suspirar. —Bien, ya entendí. Me llamo Osomatsu, pero puedes llamarme Oso-chan. —Burló.
—Mejor te llamo idiota.
—Tampoco suena mal. —Le guiñó otro ojo. Choro decidió ignorarlo; tomó de nuevo su manga e intentó concentrarse en éste. Oso, al darse cuenta de que estaba siendo vilmente ignorado, frunció el entrecejo.
—Oye... ¿No te da curiosidad el hecho de que nos parecemos mucho? —Decidió preguntar, al fin, al de ojos verdes la pregunta le tomó por sorpresa.
— ¿N-Nos parecemos? —Fingió no haberse dado cuenta.
—Oh, vamos, si cuando entré al salón me mirabas como si fueras a desmayarte. —Dijo. —Es curioso, ¿no lo crees?
—No. —Mintió. —Es imposible que me parezca a ti, eres irritable, molesto y encima estás horrible. —Fue directo, por supuesto había mentido con lo último, ese maldito no estaba nada feo... Espera, sí es verdad que se parecen, ¿entonces él tampoco estaba feo? ¿Verdad? "¿¡Qué carajo estoy pensando!? Ya se me pegó lo idiota", pensó. Oso le miraba realmente molesto, vaya, al parecer le dio donde más me duele.
Osomatsu estaba por decir algo pero la profesora de Lengua extranjera entró al salón, sólo se limitó a mirar al otro para después irse a su lugar. No quería admitirlo pero que Choromatsu le dijera esas cosas realmente le habían hecho molestar. No porque fuera un vanidoso, es decir, sí, se preocupaba por su físico y todo pero no al grado de que esas palabras le hayan afectado por ese motivo. No, el simple hecho de que él las dijera era lo que le había molestado. ¿Por que? Ni puta idea, ya pensaría después en ello.
Las clases siguieron pasando de manera lenta, y cuando se escuchó el timbre que indicaba el descanso, la mayoría no tardó en ponerse de pie. Oso lo había pensado, si en verdad quería acercarse al chico, debía de ser menos grosero, aunque no estaba en su naturaleza serlo, y menos con alguien que había resultado ser tan irritante. Se puso de pie, y se acercó a la banca del otro, que no se había movido de su lugar.
— ¿No saldrás al descanso? —Preguntó. A Choromatsu no le hizo falta voltear para saber quién había hecho esa pregunta, y su entrecejo volvió a fruncirse. —Oye...
—No. No pienso salir. ¿Contento?
—Chori... Choromatsu, tal vez no lo sepas, pero está prohibido quedarse en los salones durante el descanso. —Habló, como si en verdad cumpliera con el reglamento que únicamente había leído porque no tenía nada más interesante qué hacer. Choro no contestó, y tuvo que morderse la lengua para no decir algo inapropiado.
—Oh, ¡Ya sé! ¡Pasemos el descanso juntos! —Exclamó, orgulloso de su propuesta.
—No.
— ¿Ah? ¿Por qué?
—Ya te lo dije; no me agradas, no quiero estar cerca de ti. —Oso pudo sentir como el rechazo recorría cada rincón de su cuerpo, incluso sus labios formaron un pequeño puchero. Choro le miró antes de rodar los ojos.
—Qué cruel.~ De acuerdo. —Aceptó. —En ese caso, acepta pasar el descanso conmigo y con mis hermanos. —Era más que obvio que el chico no quería estar a su lado porque le resultaba incómodo que ambos fueran tan parecidos, y lo comprendía, sin embargo, le iba a hacer pagar por aquella forma tan cruda que tenía para hablarle. ¿Cómo reaccionaría si viera que habían otros cuatro con su rostro? Sin duda sería algo muy divertido de ver. Sólo esperaba que el otro no se negara.
Choro le miró desconfiado, en verdad no mentía al decir que ese chico le desagradaba por completo, y estaba al tanto de que lo estaba juzgando sin siquiera conocerle bien, pero la actitud mostrada en ese poco tiempo que llevaban hablando le había repudiado por completo. Aún así, asintió, quizá sus hermanos no serían tan pesados como ese idiota. Y, ¿a quién quería engañar? Era verdad que no podía quedarse en el aula y deambular solo por la escuela no era una opción. Oso le sonrió, y, con una seña, le indicó que le siguiera. Se puso de pie, no sin antes tomar el jugo que tenía guardado en la mochila y le siguió.
— ¿Cuántos hermanos tienes? —Preguntó con curiosidad.
—Cuatro. —Respondió Oso, mantenía sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón. Al bajar las escaleras que les llevaba al patio principal, pudo notar una mirada encima, a lo cual giró un poco el rostro para observar como Kyo le miraba de manera intensa, en cuanto sus ojos se cruzaron, le guiñó uno, coqueto, sin darse cuenta de que Choro había notado ese detalle y que había fruncido el entrecejo; en verdad, detestaba a ese tipo.
Al estar en el patio, Oso comenzó a buscar con la mirada a sus hermanos, y al visualizarlos, tomó a su acompañante de la mano. — ¡Ahí están! ¡Vamos!
— ¡Oye! —Se quejó al sentir como era jalado por el contrario, no le quedó de otra más que apresurar el paso.
— ¡Osomatsu-niisan!
Al escuchar ese grito, Choro levantó la mirada para toparse con quien suponía era el hermano del idiota, sin embargo, no esperaba encontrarse con lo que sus ojos estaban viendo. Oso se detuvo al estar frente a sus hermanos, y la sonrisa divertida volvió a sus labios.
—Lo lamento, tuve algunos problemas para llegar.~ —Se disculpó, aunque nadie le estaba prestando atención. Observó divertido como el jugo que Choro traía en manos se resbalaba hasta caer al suelo, y, llevándose el dedo a la nariz miró a sus hermanos que de igual manera, no podían creer lo que estaban viendo. —¡Oh! ¿No lo mencioné? Que distraído soy. —Se apartó del de sudadera verde y se puso frente a sus hermanos. —Ellos son mis hermanos, y como podrás notar: ¡Somos quintillizos!
— ¡Quintillizos! ¡Quintillizos! —Gritó Jyushimatsu.
Lo siguiente que Oso vio fue como Choro se desplomaba en el suelo. Los demás que, al igual que Choro se quedaron literal con la boca abierta, hicieron una mueca por el golpe que se había dado el otro. El primero en reaccionar fue el menor.
— ¡Nii-san! —Reclamó al mayor, mientras se acercaba al chico que ahora se hallaba en el suelo. Lo movió un poco, en espera de que reaccionara.
—Vaya, no pensé que le pegaría tan fuerte verlos. —Se llevó un dedo a la nariz, ganándose una mirada de reproche por parte de Todomatsu.
—My brother, ¿quién es él? —Karamatsu preguntó, confundido.
— ¿Por qué se parece a nosotros? —Ichi no evitó preguntar.
—Es Choromatsu, va en mi clase, y no tengo la menor idea. Creanme que para mí también fue una sorpresa verlo, y por lo que veo para él también. —Se acercó a donde Todo y se vio obligado a tomar a Choro entre sus brazos, aunque tenían la misma estatura, éste era más ligero, así que cargarlo no era tan complicado. —Lo mejor será llevarle a la enfermería. —Soltó un suspiro. —Y yo que quería disfrutar de mi descanso.
Los demás observaron como el mayor comenzaba a avanzar al lugar mencionado, luego de mirarse entre sí, decidieron ir también. La enfermería no estaba lejos de donde ellos se encontraban, así que bastó poco tiempo para que ya se encontraran ahí. Osomatsu recostó a Choromatsu sobre la camilla y no evitó verle el rostro; el parecido era enorme, no era cualquier cosa, no. Al percatarse de que se había perdido observando las facciones ajenas, se separó y giró a ver a sus hermanos, quienes igual miraban al chico sobre la camilla.
—Sé lo que están pensando. —Habló. — ¿Tienen alguna idea?
—No. —Todo habló. —Quiero decir, el que se parezca a nosotros no puede ser sólo una casualidad, ¿o si? —Miró a Karamatsu, quien estaba igual de confundido aún sin apartar la mirada de Choromatsu.
— ¡Parece como si fuera nuestro hermano! —Jyushimatsu exclamó. — ¡Sextillizos! —Ichimatsu le tomó del brazo para que no gritara tanto, éste asintió, sin borrar la sonrisa de su rostro. Todos se miraron dudosos.
—Eso no es posible. —Todomatsu volvió a mirar a Choro. —Aunque... ¿Cómo es que se apellida? —Le preguntó a Oso, éste se encogió de hombros.
—No sé.
— ¿No creen que realmente puede ser pura casualidad? Come on, brothers, ¿qué es lo que están pensando? ¿Qué tenemos otro hermano? —El segundo hermano sonrió un poco nervioso, él no podía creer algo como ello. Sería absurdo que de la nada les saliera otro hermano, y mucho más absurdo que éste sea otro gemelo.
—Por primera vez Cacamatsu tiene razón. —Todo y Oso miraron a Ichi sin poder creer que estuviera de acuerdo. —Además, de ser así, ¿por qué nuestros padres nos lo ocultarían?
Todo sonrió. —De todos modos, debemos investigar, en verdad no puedo quedarme tranquilo. —Admitió.
Osomatsu no lo soportó más y comenzó a reír de manera escandalosa, todas las miradas se posaron en él, intentando encontrar qué era lo divertido de todo ello.
—Vamos chicos. ¿En verdad van a llenarse de esa estúpida idea? Este idiota no puede ser nada de nosotros. El parecido no es más que una coincidencia. Es decir, ¿no dicen que cada quien tiene un gemelo en el mundo? Ahí está, Chorizo es el gemelo de uno de nosotros, pero no literal. Aparte, no han pasado ni veinte minutos y ya están haciendo drama.
—Nii-san, eso es realmente estúpido.
— ¡Muy estúpido!
—Bien, bien. —Se rindió. —Esta tarde habláremos con nuestros padres. —La idea no le agradaba en absoluto, pero viendo la situación, y conociendo a su hermano Todo, no le quedaba de otra.
—Eso me parece más razonable. —Sonrió. —Ah, se nos hace tarde y ya van a comenzar las clases, vamos Karamatsu. —Todo tomó al otro de la manga de su sudadera y caminó a la salida de la habitación.
—Bye, brothers.
—Nosotros igual nos vamos, cuida a nuestro hermano, niisan. —Se burló Ichimatsu. —Jyushimatsu. —El mencionado asintió, y luego de mirar a Choro fue detrás de Ichi.
Osomatsu bufó. No podía creer que sus hermanos creyeran algo como eso. Él igual estaba confundido, pero no al punto de llegar a pensar que son hermanos. Era coincidencia, sólo eso. Miró al de ojos verdes y apretó los puños. ¿Qué era lo que realmente le fastidiaba?
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Lentamente comenzó a abrir sus ojos, los sentía algo pesados y la cabeza le daba vueltas. ¿Qué había pasado? Una vez con sus ojos abiertos, se percató del techo blanco, el cual supo reconocer que era perteneciente a una enfermería. Se incorporó sobre la camilla, sintió una leve punzada en la cabeza lo que le obligó a llevar una mano a la zona afectada.
—Hasta que despiertas.
Esa voz le hizo girar el rostro. A un lado de la camilla se encontraba Osomatsu, quien le veía sonriente. Fue entonces que Choro lo recordó, el motivo por el que se había desmayado había sido porque vio a otros cuatro parecidos a él. La sorpresa había sido tanto que terminó por desmayarse. Que vergüenza.
— ¿Eh? ¿Ehhh? ¿D-Dónde están?
— ¿Quienes?
—T-Tus hermanos.
—Oh, fueron a clase.
Choromatsu miró al otro aún sin poder creer lo que sus ojos habían visto. Era... Era increíble. Oso, en cambio, le miraba sin cambiar su expresión despreocupada.
— ¿No te parece extraño?
— ¿El qué?
—Deja de hacerte el tonto cuando tú me preguntaste lo mismo hace rato. ¿No te parece extraño que me parezca a ustedes? —Preguntó. Oso ladeó un poco el rostro.
—Sí. —Admitió. —Pero es mera casualidad, por favor, ¿qué otra cosa puede ser? —Su compañero se quedó callado. —Tú mismo lo dijiste, no somos iguales. Mi hermanos jamás serían tan molestos como tú. —Vale, aquel comentario hizo molestar a Choro.
—El único molesto, e idiota, aquí eres tú. No puedo creer que tus hermanos tengan que soportar a alguien así.
—No me conoces.
—Lo mismo digo, y aún así llegas y comienzas a molestar siendo que jamás nos habíamos visto antes. —Lentamente se puso de pie. —Eres irritante.
— ¿Lo soy? —Oso ladeó un poco el rostro, a la par en que sus labios formaban una sonrisa de lado. —No, Chorizo, tú aún no me conoces, no sabes lo irritante que puedo llegar a ser. —Antes de que el otro lograra responder algo, le tomó del brazo y con algo de brusquedad volvió a recostarle en la cama. Choro abrió los ojos lo más que pudo debido a aquel movimiento, y se sorprendió aún más, al notar como el rostro de Oso se hallaba invadiendo su espacio personal. ¡Sus rostros estaban demadiado cerca! —A partir de ahora, te voy a demostrar todo lo irritante que puedo ser, Choromatsu... —Se acercó a su oído, y con una voz seductora habló; —no descansaré hasta que me pidas perdón.
— ¿¡Ah!? —Exclamó. Sus mejillas se habían puesto algo rojas, había captado el cambio en el tono de voz ajeno, y aquello le había hecho sentir un escalofrío. — ¡El que debería de pedir perdón eres tú! ¡Sueltame! —De un momento a otro el ambiente se había puesto incómodo, y aquello no le daba buena espina.
—No, no, es agradable estar tan cerca de ti. —Ignoró su primer comentario y sin descaro alguno, acercó su boca al cuello del otro. —Hueles bien.
Ese comentario fue suficiente para que Choro se espantara, con toda la fuerza que los nervios le permitieron, empujó al otro y salió corriendo del lugar. ¿Qué... Qué carajo pasaba con ese tipo? Mierda, su primer día y ya se metía en situaciones extrañas con aquel idiota. Detuvo su paso y llevó una de sus manos a su pecho, su corazón no dejaba de latir de manera rápida y temió lo peor.
Para terminar de empeorar el asunto, sí, ver a Osomatsu junto a sus hermanos había provocado en él una sensación familiar; como si antes ya hubiese visto una escena similar, pero, ¿dónde? O mejor dicho, ¿por qué se había desmayado? A su cabeza llegaban un sinfín de teorías, una más tonta que la otra, pero, sólo fue una la que logró hacer que su mente hiciera clic.
Necesitaba hablar seriamente con sus padres, era ya el momento para poner las cosas en su sitio. Cuando le revelaron que era adoptado, le dijeron que lo habían encontrado cuando él tenía cinco años, lo que significa que antes debió de haber tenido una familia, ¿no? Según su madre, lo habían encontrado desmayado cerca del basurero, alguien debió de haberle llevado ahí y Choromatsu pensaba que sus verdaderos padres le habían abandonado, pero, ¿será cierto? Jamás se dio a la tarea de investigar más sobre el asunto, pero ahora tenía que hacerlo. Ese parecido no era cualquier cosa.
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— ¿¡Quéé!?
Todomatsu se puso de pie y miró a su profesora, sin poder creer lo que estaba escuchando. A su lado, Karamatsu igual estaba sorprendido.
— ¿Se está dando cuenta de lo que está pidiendo? —Siguió hablando el menor. La mujer cuyas gafas eran enormes y le daban un aspecto gracioso a su apariencia, asintió. — ¿Entonces? ¡No puede darnos a nosotros el papel de los protagonistas!
— ¿Por qué no? Yo no le veo nada de malo. —Pronunció. —Los vi interpretando el papel a ambos y realmente lo hacían de maravilla, ustedes son perfectos para hacerlo.
—Wait moment. —Finalmente habló el de sudadera azul. —No es ese el problema, usted ha leído el guión, ¿no es así? ¿Sabe que en la obra los protagonistas se dan más de un beso.
— ¿Y?
— ¿Cómo que "Y"? ¡Somos hermanos! ¿¡Se da cuenta de lo que significa eso!?
—Tranquilo, my little Totty...
—Karamatsu, callate.
—Miren chicos. —Habló, seria. —Estoy consciente de que son hermanos, por eso les doy el papel. Al ser más unidos, será mucho más fácil interpretar un papel como ese, ¿no es así? No es como si fuera la primera vez que unos hermanos hacen eso.
"¿¡Qué clase de idea tiene esta mujer sobre los hermanos!?" Pensaron ambos, sin poder creerlo. La profesora sonrió de manera dulce.
—Si no lo hacen tienen este año con calificación reprobatoria.
—No puedo creerlo, obligarnos a hacer esto. —Todomatsu estaba totalmente molesto. —Apenas es nuestro primer día y siento que ya está arruinado todo mi año escolar.
—Vamos, brother, no es tan malo. —Karamatsu sonrió nervioso, por supuesto que era malo, muy malo, ¡tenía que besar a su hermano! No podía creer que la profesora haya pedido que empezaran a ensayar con esa escena. Era un alivio que sólo ella estuviera presente al menos en ese ensayo.
— ¿De verdad? —Preguntó, serio. — ¿De verdad no tienes problema en besarme? Iugh, que desagradable eres. —Se burló. —Oh. ¿será que realmente quieres besarme? —Se giró para mirarle mejor, y esbozó una sonrisa divertida.
— ¡No! —Rápidamente negó. —Por supuesto que no quiero, pero ¿qué podemos hacer?—Totty chasqueó la lengua y nuevamente le dio la espalda, sin responder nada.
La maestra entró al auditorio en el que habían decidido ensayar la obra, y con una sonrisa miró a ambos chicos.
—Pueden comenzar, chicos. —Se dirigió a uno de los asientos que había en el sitio y les miró ansiosa.
—Bien, entre más rápido, mejor. —Pronunció el menor. Observó el guión que tenía entre sus manos y la primera escena era de él solo. Subió al escenario. Karamatsu, al no tener que salir en la escena aún, se dedicó a contemplar a Totty. Sabía que éste no tenía problema en interpretar a una mujer, de hecho, estaba de acuerdo con la profesora en que el papel le quedaba perfecto. Totty era el más delicado de los cinco, por ser el menor, sin embargo, también era el que tenía un carácter más fuerte y una lengua más afilada. Era de temer, ciertamente.
Karamatsu siempre quedaba cautivado por la manera en la que el chico actuaba, al ir en el mismo club de teatro durante la secundaria, era testigo del avance que éste había tenido desde entonces. Hacía las expresiones tal y como el papel requería y se movía con la gracia de una mujer delicada. Sintió un escalofrío recorrer su espalda, y lo atribuyó a los nervios de tener que subir ya al escenario.
Subió, y releyendo los diálogos que debía de decir comenzó a interpretarlos. Alzó su mirada para observar a su compañero y la mirada que tenía le puso aún más nervioso. Estaban interpretando una escena romántica y Todomatsu se estaba tomando muy en serio su papel. Bajó nuevamente la vista y se quedó callado de repente.
— ¿Karamatsu? —Le habló Totty en voz baja, por mera inercia miró sus hojas también. Oh, la escena del beso. —Sólo hay que acabar con esto rápido. —Pronunció. Kara le miró y asintió lentamente.
— ¡Huyamos juntos! —Exclamó, siguiendo el papel. —Nadie tiene que saber que ha sido de nosotros, de este amor que poco a poco está acabando con mi vida, te necesito a mi lado, para siempre... — ¿Era él o el menor estaba sonrojándose?
—N-No... Es peligroso. No puedo dejar sola a mi madre. —Habló, con la voz un poco más fina. —Te amo pero...
—En ese caso. — ¿En serio tenían que hacerlo? Es absurdo, demasiado absurdo. —Dejame probar tus labios. —Alzó uno de sus brazos, tal y como el papel lo pedía, y con uno de sus dedos rozó los labios del chico, quien puso todas sus fuerzas para no estremecerse. —Sólo un beso, para saber que tus sentimientos no son una mentira.
—... Hazlo.
Vaya, ¿a quien mataría primero? ¿A la profesora o a Karamatsu? Difícil decisión. Al darse cuenta de que Karamatsu estaba más cerca, se tensó. Sintió como éste tomaba su mentón y acercaba su rostro al propio. Oh, no, ¿en... en serio lo iba a hacer? Miró rápidamente hacia donde la maestra y ésta parecía realmente emocionada. Regresó su atención al mayor, estaba más cerca y en ese momento sintió ganas de empujarle y salir corriendo, pero no podía, sería demasiado vergonzoso y no se podía permitir hacer tal escenita. ¿Por qué no se apuraba? La lentitud con la que iba le estaba matando. ¡Que lo besara ya!
¿Eh?
¿EH?
¿Qué fue eso? ¿Acaba... Acaba de pedir que su hermano le besara ya? Karamatsu notó la expresión que el otro tenía, parecía perdido en su mente y creyó conveniente interrumpir la escena, lo menos que quería era incomodar al menor. Sin embargo, sintió como le tomaba del brazo y le miraba con seriedad, claramente pidiéndole que no detuviera nada.
Estaba más cerca, ambos sentían la respiración del otro en sus labios y sólo faltaba un movimiento para que el beso se completara. Y pasó... Sus labios se tocaron de manera suave, ninguno se atrevió a hacer ningún movimiento más y las mejillas del más chico se pusieron rojas, al igual que las de Kara.
Ambos se asustaron.
Porque lejos de lo que pensaban, ese contacto no les estaba asqueando... Todo lo contrario.
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Finalmente se había terminado ese día de escuela. Para ser su primer día de clases, Choromatsu ya se estaba dando a la idea de que le iba a ir mal durante todo el año. Suspiró de manera pesada mientras caminaba en dirección a su casa.
— ¡Hustle! ¡Hustle! ¡Oh, nuestro clon!
Dio un brinco al alzar la mirada y observar al par chicos frente a él. Uno le miraba con una sonrisa demasiado grande y el otro tenía una expresión indiferente en el rostro.
—A-Ah... Hola. —Saludó, ya había quedado mal al haberse desmayado por lo que esbozó una pequeña sonrisa.
— ¡Hola! —El chico que seguía manteniendo su sonrisa, miró a su compañero, quien le miró también para después suspirar.
—Hola. —Pronunció.
— ¡Soy Jyushimatsu, y el es Ichimatsu-niisan! —Presentó.
—Un gusto, soy Choromatsu.
— ¿A dónde vas?
—A mi casa.
— ¿Por dónde es?
—Ah, a cinco calles de aquí.
— ¡Uah! La nuestra queda dos calles después. ¿Por qué no nos vamos juntos? —Pidió. Volteó a ver a su hermano, quien simplemente suspiró.
—Me da lo mismo.
Choromatsu se la pensó, no es que no quisiera, pero le incomodaba estar cerca de esos dos. Sin embargo, asintió.
—Claro.
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— ¿Dónde están Jyushimatsu-niisan e Ichimatsu-niisan? —Le preguntó Totty a sus hermanos.
—No lo sé. —Respondió Osomatsu. —Dijeron que querían irse solos. —Terminó de decir, sin mucho interés. El de suéter rosa asintió, no le extrañaba, esos dos eran demasiado unidos. —Karamatsu, ¿estás bien? Haz estado muy callado. —El mayor miró al susodicho, quien se vio obligado a salir de sus pensamientos.
—Lo estoy, brother. —Respondió, esbozando una sonrisa. Oso no quedó convencido, pero decidió quedarse callado. Totty miró de reojo a Karamatsu.
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—Gracias, por acompañarme hasta acá. —Choro miró a los chicos frente a él con una sonrisa. No había sido para nada incómodo el estar con ellos. Jyushimatsu era demasiado divertido y el otro, aunque no hablaba demasiado, participaba de vez en vez en la conversación. Lo que más le gustó, fue que ninguno mencionada algo sobre el parecido que había entre ellos, cosa que agradecía.
Iba a decir algo más, pero la puerta detrás de él se abrió y la voz de su madre se hizo presente.
— ¡Choromatsu! ¡Al fin llegas..! —La mujer se quedó callada al observar al par de chicos frente a ella, luego dirigió su vista a su hijo y así sucesivamente. —Choromatsu, entra a la casa.
— ¿Qué?
—Ahora. —Choro estaba por negarse, pero no lo creyó conveniente. Además, la reacción de su mamá le decía mucho. Miró a los otros algo apenado y se adentró al lugar.
—Vamonos, Jyushimatsu.
Ichi se dio la vuelta y comenzó a andar. El de suéter amarillo asintió y fue detrás de su hermano, algo intrigado por la reacción de la madre de Choro. Ésta, en cambio, comenzó a preocuparse.
