Memories
Light tuvo un sueño.
Volvía a tener 15 años, y Akane, Nona, Aoi y el resto de niños aparecían en él. Los niños que habían sido secuestrados como ratas de laboratorio y arrojados a un barco en medio de la nada, en el que tenían que encontrar la forma de salir como pudiesen.
No, como pudiesen no.
Por la puerta 9.
Al principio gritó el nombre de su hermana, angustiado al no oír su voz ni sentir sus manos sosteniendo la suya; el resto de niños lloraban y chillaban, asustados. Se maldijo internamente, recordando que con la edad que tenía, él era uno de los adecuados para cuidar de ellos. Ya calmado, hablaron todos entre ellos, y él confesó su ceguera, tan obvia para él resto como lo era para él.
A veces su hermana aparecía en su mente, asustándolo; reconocía el lugar, eran las mismas salas por las que él pasaba, los mismos puzles que él se veía obligado a resolver junto con el resto de niños. Era como, si de algún modo, pudiesen contactar entre ellos.
En una de las salas, cuando todos volvieron a llorar, se sacó de los bolsillos los tréboles de cuatro hojas que había cogido antes de ser secuestrado y lo repartió entre todos ellos. Les explicó como cada hoja del trébol representaba una cosa: Esperanza, fe, amor y suerte; les dijo que si recordaban esas palabras, podrían superar cualquier obstáculo. También les habló de su hermana, Clover, presentándola como alguien muy especial para él y contándoles como aquel día era su cumpleaños, y como él iba a luchar para poder volver a verla, ellos tenían que hacer lo mismo por sus respectivos hermanos. Se obligó a sí mismo a recordarlo también, que fuesen las palabras de aliento que le animaran a salir de allí a toda costa.
Y todavía con lágrimas en las mejillas, se cogieron todos de las manos y se sonrieron, dedicándose palabras de apoyo y esperanza.
Consiguieron llegar hasta la sala del incinerador, donde un detective apareció para salvarles, haciendo que muchos rompiesen a llorar de alegría. Aquel señor que apareció en una ventana de ventilación, bajó hasta la sala mediante una cuerda hecha de sábanas anudadas; y uno por uno, les subió hasta que estuvieron a salvo.
Entonces ocurrió.
Akane volvió atrás mientras el resto de niños seguían corriendo hacia la libertad.
Y eso le costó la vida, regresar a por una muñeca fue su sentencia de muerte.
Aunque su hermano Aoi, Nona, el detective y él mismo corrieron detrás de ella para intentar salvarla, llegaron demasiado tarde. La puerta estaba cerrada y ella atrapada dentro del incinerador.
Las manos de Clover zarandeando su brazo lo despertaron, y sus gritos, angustiados, le instaron a levantarse rápidamente. Le contó que estaban en una cabina de barco, y que la puerta tenía un código para salir.
Light se congeló en el sitio.
Reconocía todas y cada una de las cosas que Clover había descrito de la sala.
Porque, después de todo, le habían encerrado allí mismo nueve años antes.
