Holo, Volví n.n Y aquí es donde presento a mi segunda protagonista :D Gracias a A-random-spirit por el review n.n Me da ánimos de seguir :D
— ¡No quiero asistir! Me niego. Mucho menos si no está Noah —Chilló Candy dejando sorda a su madre del otro lado del teléfono.
— Vamos, Candy, cariño. Muestra un poco más de motivación. Piensa, que es una maravillosa etapa. ¡Oh! Cuanto daría por volver a mis años de secundaria...
Candy Beckman colgó el teléfono. Suspiró. Su madre llegaba a ser tan terca como pacifista.
Subió a su bicicleta azul y pedaleó aún parando a preguntar direcciones para llegar al "maravilloso" instituto Sweet Amoris. No es que no hubiera ido ella misma a realizar la inscripción, es solo que suele... olvidar las cosas, en especial las direcciones de lugares.
Observó una vista diferente de la ciudad. Autos, tráfico y mucha contaminación. ¡Dios! No le gustaba para nada el ruido de los bocinados y gracias a su memoria de pez había olvidado por completo el traer su mp3.
Pensó nuevamente por qué había aceptado semejante cambio en su vida. Principalmente sus antiguos compañeros eran un asco de personas. En segundo lugar Noah se lo había recomendado, mientras que Viktor estuvo parcialmente de acuerdo. No sabía porque había ubicado lo más importante último: Su padre. Tenía en claro que él y su banda estarían de gira en la ciudad por un par de semanas. Deseaba verlo. Quería que le sonriera, que la tomara de la cintura, la alzara y se pusiera a dar gritos escandalosos de "¡Debes comer más, niña, estas esquelética!". Lo extrañaba, realmente lo hacía.
Dobló en la esquina del instituto, sintiendo al fría brisa chocando contra su pelo. Estaba detrás del instituto. Maravillosa ubicación, Candy. Sigue así. La regaño su conciencia. Observó un Ford verde bastante nuevo que también había optado por estacionarse detrás de la escuela. Ella simplemente escondió su bicicleta sin dejar de observar a la pareja de jóvenes que salía del vehículo.
El chico —Aparentemente el conductor— era alto, sus cabellos eran castaños, pero no lo suficientemente oscuro para ser marrones. Sus ojos ¡Oh! Esas gemas verdes en las que se perdió durante unos minutos la hipnotizaban. Vestía con una camiseta negra bajo una camisa abierta, blanca. Llevaba ¿Un collar?... Parecía ser un collar del ejército... No pudo evitar imaginarse lo que escondía bajo su camiseta. No obstante la sonrisa estúpida en su rostro de desvaneció con la salida de la joven en el asiento del co-conductor, quien se quejaba insistente de la molesta luz del sol. Ella es hermosa... Se dijo algo deprimida. La observó detenidamente. Tenía la cabellera corta, hasta los hombros o un poco menos. Estos cortos cabellos eran de color negro, sin embargo las puntas estaban pintadas de un azul electrizante, casi tan electrizante como sus ojos. Eran grandes y azules, tan azules como las puntas de su cabello y tan anormales como su pálida piel. Tal vez, tenía un par de ojeras, pero aun así se veía bien, al menos así era para Candy. Vestía pendas negras, pareciera que se puso lo primero que encontró y se veía un tanto desaliñada en ese entonces. Camiseta negra, jean azul viejo y converse grises.
Repentinamente, los ojos azules se dirigieron a donde ella. Candy dio un salto escondiéndose detrás de la pared. Podría parecerle muy linda, sin embargo eran las clases de persona que ciertamente llegaban a intimidarla. ¿Cómo demonios pudo tener el coraje para hablar con Noah? Ella era una perfecta versión femenina del californiano.
Corrió hacia el instituto dejando a la pareja de jóvenes atrás. Cualquiera pensaría que ellos eran novios o algo por el estilo, dado esto, Candy perdió todo interés en el extraño.
Al llegar se encontró con los vacíos pasillos del Sweet Amoris ¿Llego tarde? ¡¿El primer día de clases?!
— ¡Lo siento! —Gritó luego de entrar al aula b.
— ¿Qué horas son estas para llegar tarde? Y el primer día de clases... Tal vez tengamos otra Kayla este año —A continuación dijo algo casi ineludible—. Espero que sea lo contrario...
— Lo siento, había mucho tráfico.
Coloco sus cosas en un pupitre cerca de un chico tan llamativo como raro, el cual parecía un tanto decepcionado por su nueva "vecina".
— Esa no es excusa... ¿Señorita?
— Candy, Candy Beckman.
— De todas formas no debió entrar sin tocar, estamos en medio de una clase por si quería saber.
El profesor parecía molesto. Pensó en continua discutiendo, pero dado que eso no la llevaría nada prefirió observar al pelirrojo a su izquierda. Vestía de negro. Chaqueta de cuero, camiseta de alguna banda de rock, jean negro desgastado, converse negras...
—Hola —le susurró con cierto entusiasmo—. Soy Candy.
— No me digas... —Contestó en un tono bastante altanero.
— ¡No te digo! —Replicó de igual forma borrando todo rastro de soberbia en la voz del otro.
— Soy Castiel.
¡Buen comienzo! Hasta ahora mantuviste tu boca parcialmente cerrada.
Dijo esa molesta vocecita en su cabeza.
El profesor Farrés comenzó a tomar lista. Descubrió que el alvino a su derecha se llamaba Lyssandro y era muy distraído dado que cuando el profesor menciono su nombre una muchacha de piel morena contesto por él, seguido de darle un codazo para que dejara de estar perdido.
— ¿Kayla Donnoban? —Llamo por tercera vez Farrés.
— No vino, buen comienzo de su parte —Comenzó riendo una rubia de las primeras filas.
— Amber, ¿Qué no tienes nada mejor que decir? —Inquirió Castiel cerrándole el pico a la rubia altanera.
El profesor llamó por última vez a esa Kayla. Nadie contesto.
— Espere. Señor Farrés estoy seguro de que está por venir —Defendió ¿Lyssandro?
Ambos comenzaron a discutir. Candy no presto atención, había recibido un mensaje. Observó detenidamente la pantalla de su celular. ¡Handy! ¿No planeas jugar hoy?
De: Arm—71
Tecleó rápidamente una respuesta. No respondería si fuera su mamá o alguien así de irrelevante. Él era ese chico con el que se pasaba todas las tardes jugando Wrath of the Lich King o bien WoW como suelen llamarle. No le importaba para nada quien era en persona, sabría que se decepcionaría debido a sus altas expectativas y ella tampoco era la gamer que aparentaba ser. Estaba harta de aparentar ser cosas, ella era ella.
Mando un rápido "Estoy en clase. Prometo desvelarme toda la noche para compensarlo.", no debía compensar nada, pero le intrigaba saber que respondería. ¿En clase? ¡Yo también! pero, ¿Acaso crees que lo que dice el profesor valga más que lo que hacemos en el WoW? Vamos, no te creí tan estudiosa :c ... Por cierto lo de compensarme... Soy un chico. No voy a esperar que me lo compenses jugando al WoW en la noche... hay cosas mucho más interesantes que hacer con la luz apagada ;) ...Como, jugar al Resident Evil :D
De: Arm—71
No respondió. Desangro interiormente. ¿Cómo demonios podía pensar que ella haría... Algo así?
De: Arm—71
Tal vez debería dejar de sacar conclusiones. Arm era definitiva mente el adolecente más raro del mundo. Había oído del Resident Evil, en especial la 4 entrega. Recordaba haberla jugado en el departamento de Viktor en algún momento...
La puerta se abrió desconcentrándola totalmente. Por ella entraron la pareja de jóvenes de la otra vez... Al parecer esa era la tal Kayla.
La primera clase termino y no le quedo de otra que correr con el delegado principal. Tenía mucho papeleo por hacer. Luego podría hablar con Castiel.
— Hola, Natha... —Dijo antes de ver la figura de una muchacha castaña.
— Ah, hola. Tú debes ser Candela. Soy Melody —La joven extendió su mano amablemente con una sonrisa bastante amplia.
Por alguna razón Melody, no le inspiraba confianza.
— Nathaniel tiene mucho papeleo, así que me dejo a cargo de los nuevos —Explicó.
Mierda. Había pensado en por fin poder relacionarse con alguien "Simpático" e ingenuo como Nathaniel, no obstante ¡¿Acaso todos los chicos en esta escuela desaparecen cuando más los necesitas?!
— Creo... Que me dejo tu credencial de alumno por aquí...
Reviso entre una pila de papeles y luego en una caja con más papeles sin éxito alguno. Candy iba a ofrecerle su ayuda sin embargo prefirió ver la creciente desesperación de la castaña.
—N-No pue-de ser. ¡Estaban aquí!
La puerta de la sala de delegados se abrió, mostrando a la chica de cabellos cortos y ojos azules entrando muy cómodamente, tarareando una canción.
— I got yooooou ~ Under My Skin —Cantaba antes de notar la gélida expresión en el rostro de Melody—. Tranquila, no le diré a Nathaniel que perdiste la credencial de la nueva —Sonrió victoriosa.
— ¡Tú! ¿Cómo sabes que perdí la credencial de Candy? Tú y tu pequeña pandilla de mal...
— ¡Melody! —Gritó llamando su atención. Al parecer estaba a punto de perder los nervios.
— Lo sé porque vi a Amber y a sus secuaces entrando a la sala de delegados sin permiso y no creo que haya sido solo para visitar a su hermanito. Te ayudare... Pero mi silencio tiene un precio.
Melody se masajeo la cien.
— ¿Qué quieres? —Escupió con una creciente cólera.
— Quítame la falta.
— ¡P-Pero sabes que no puedo hacer eso!
"¿Quieres que le cuente a Nathaniel que no eres responsable?" Chantaje. Kayla estaba chantajeando a la delegada... Candy no sabía cómo reaccionar. El parecido de esa joven con Noah era impresionante.
Sin pensarlo termino acompañando a Kayla por toda la escuela para buscar la bendita credencial. No le hablo. No sintió esa necesidad. Todos estaban en sus clases y el silencio abundaba. Melody les había permitido saltarse una clase con tal de buscar esa credencial.
— ¡Oh! ¿Dónde podría estar? —Parecía bastante sobreactuado.
Kayla extendió su brazo por encima de los casilleros, colocándose de puntitas y atrayendo algo con los dedos. Era la credencial.
— Siempre supiste que estaba ahí —Concluyó con decepción.
— ¿Qué creías? Se las quite a las secuaces de Amber. Planeaban esparcir tu foto con unos lindos bigotes. Y bueno... Mi buena acción del año, me saltee una clase, Lyss aún no me regaño... ¡Todo va perfecto!
Kayla se dirigió hacia el patio, seguida de Candy. Ahora no tenía nada que hacer y se le antojaba hablar con la extraña.
— ¿Sabes que mejoraría este día? Un bonito cigarro. ¿Quieres? —Ofreció sin notar que Candy ya giraba la cabeza en negación.
Mientras Kayla fumaba, Candy se dedicaba a observar el lugar. Y había conocido a la mayoría de las chicas. Violeta e Iris eran muy simpáticas, en el receso le mostraron la escuela. Rosalya parecía un tanto escandalosa cuando se tropezó, es decir ¡Ella se la llevó por delante! ¿Por qué debería pedir disculpas? Kim fue una de las que peores le cayó, siempre rodeada por chicos ¡Ja! No podría diferenciar la de uno. Alexy también fue muy amable, lástima que este profundamente encantado por el de los ojos verdes... le contó que tenía un gemelo, sin embargo no tuvo tiempo de preguntarle quien era.
Su celular sonó sacándola de sus pensamientos. ¡Handy! ¿Vas a ignorarme? ¿Acaso querías hacer otra cosa en la oscuridad?
De: Arm—71
— ¿Qué le pasa? ¿No podría simplemente escuchar la clase y dejar de mandar mensajes? —Susurró intentando que su acompañante no la escuchara, en vano.
— Mmm... Ah, dulce droga. ¿Qué sucede? ¿Arm—71?
Kayla se vio levemente perdida, sin embargo en su boca se formó una pequeña risilla diabólica.
Corrió detrás de las escaleras. Lyss la mataría si encima llegaba tarde. No tenía intención de morir, aun.
— ¡Hola, Lyss! —Gritó olvidando su dolor de cabeza.
Es una niña educada, gentil e inocente. Esperaba que Lyss la viera así... No como el monstruo que es.
— Vamos al punto...
— ¿Sabes? Aquí los iniciados vienen a anotar sus nombres y los de sus mejores amigos u parejas —Interrumpió.
Le temblaban las manos. La cabeza le empezó a doler de nuevo y lo que menos quería hacer era decir que Ken no significaba nada.
— Te notó nerviosa, ¿Acaso tienes algo que ocultar?
Ese estúpido semblante serio la intimidaba. Y si, tenía muchas cosas que ocultar.
— Para nada —Contesto exagerando su naturalidad—. Te notó celoso ¿Me equivoco?
Sonrió, sabía que tarde o temprano encontraría la manera de poner las cosas iguales. Lyss no era su padre. Debía recordarlo. Lyss era más que un amigo, pero menos que un hermano.
— ¿Por qué debería estarlo? No somos nada.
¿Por qué tenía que hacerlo? Era tan cruel a veces. Kayla podía llegar a sentir que le gustaba verla sufrir, a decir verdad ella odiaba esa parte de los ojos bicolor. Capaz de destrozarla por dentro si algo le disgustaba, él tenía, claramente, la receta para hacerla sufrir.
— Tienes razón —Vaciló—. No somos nada, por lo cual no me veo obligada a darte explicaciones.
Se fue. Lo dejo con palabras en la boca y en esa postura tan seria/natural suya.
Corrió hasta el club de jardinería, le gustaba el hecho de pasarse las últimas clases observando las nubes. Había ido un par de veces con Lyss, otras el simplemente la esperaba ahí... ¡Diablos! ¿Por qué debía recordarlo?
Se encontró a Kentin sentado comiendo sus típicas galletas de chocolate. Al parecer esa parte de él seguía intacta.
Se sentó a su lado. Recostó la cabeza en su hombro y le pidió que se callara. No daría explicaciones y no necesitaba palabras de aliento. Solo quería estar en silencio. Sin notarlo cayó dormida. Durante unos minutos sintió la mirada verde de dos enormes ojos.
Ojos verdes. Verde primavera. Llenos de vida. Alegres, preocupándose... levemente por mí.
Tal vez el hecho de abrir los ojos y sentir labios ajenos sobre los propios la traumo un poco, no obstante se sintió bien. Se sintió bien corresponder el beso.
Pero no debo olvidar...
Los juguetones roces transformados en pasión...
... no lo voy a olvidar... ¿Qué no debía olvidar? ¿A... Quién?
El acaricio su cabello despeinándolo levemente, tal como... Tal como Lysandro solía hacer.
¡Lyssandro!
Se despegó de los labios de Kentin. No quería sentir nada por él, no quería que la confundiera más.
— ¡Ah! L-Lo siento...
Kentin estaba levemente sonrojado mirando el suelo, Kayla quiso saber que había de interesante en el césped como para que este captara toda su atención.
Solo se perdió en la verdura de sus ojos. ¿Cómo logro...hacerla olvidar?
O.O Kentin, ¡¿Cómo pudiste?! Kayla es de Lyss .3.
¡Dejen reviews! ¡Los amo!
