DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Disney.
NA: Los primeros capitulos veremos la presentacion de los nuevos personajes y la trama será pausada, tengamos paciencia para las grandes batallas de la invasión vong.

Para el personaje de Shara Dameron me basé fisicamente en la actriz Hailee Steinfeld ( Temple de Acero, Juego de Ender)


Capitulo II

Rhommamool contra Osarian


Rhommamool es un planeta ubicado en el Borde Interior en el corredor corelliano en el Sistema Osarian. De arenas rojizas y de vida dura para sus habitantes, el principal recurso eran los minerales que extraían de sus minas, la otra cara de la moneda eran sus vecinos, Osarian; un planeta rico y prospero.

Los rhommamoolianos sentian que no tenían el apoyo de sus vecinos osarianos, quienes no tenían reparos en explotar sus recursos mineros, ocasionando que la relación entre ambos planetas se deteriorase.
Un misterioso líder rhommamooliano llamado Nom Anor decidió aumentar las hostilidades entre ambos lugares, cercanos entre sí.

Este líder, en poco tiempo, consiguió seguidores fieles, quienes se llamaban entre sí los Caballeros Rojos de la Vida, que saboteaban y provocaban atentados en el planeta Osarian, Nom Anor, en secreto, tuvo la ayuda de la banda criminal Kanjiklub para cometer más actos de fechoría.
La tensión llegó hasta los oídos de la Nueva Republica, quien para evitar una posible guerra civil entre ambos planetas, envió a su embajadora, la corelliana Jeela Rumarch.

Jeela Rumarch, una mujer madura de cabello negro con hebras plateadas, iba a bordo en su nave consular, acompañada de una maestra Jedi y su aprendiz. Ella conocía a la famosa maestra Jedi, Rey, quien en el pasado la conoció siendo una chica aprendiz Jedi, talentosa en la Fuerza y que con la ayuda de su padre Luke, derrotaron a la Primera Orden.
Una chica de unos dieciséis años, de cabello castaño recogido en una coleta, manejaba la nave. En un principio, Jeela no confiaba que la joven aprendiz Jedi manejase su nave consular pero la maestra de ella, Siri Tharen, logró convencerla; y la embajadora le dio la razón, la joven manejaba muy bien y luego recordó que aquella adolescente era la hija mayor del mismo Poe Dameron; aquel legendario piloto de la Resistencia y de la Nueva República, antiguo líder del Escuadrón Espectro y actualmente, retirado.
La hija de Poe, llamada Shara en honor a su abuela paterna, definitivamente había heredado el talento del padre y no entendía el recelo inicial que tuvo.

Siri Tharen, quien iba como copiloto, observaba a su aprendiz; aprendía muy bien y la Fuerza era intensa en ella, el linaje Skywalker recorría por sus venas: hija de Rey, nieta de Luke y bisnieta de Anakin. Siri, antigua Caballero de Ren, cerró los ojos para sumirse en la meditación de la Fuerza.
Jeela se acercó a la cabina y preguntó.
—¿Cuánto nos falta?
—Estamos llegando—contestó Shara girándose hacia la embajadora con una sonrisa.
—¿Crees que el líder rhommamooliano nos escuchará?—preguntó Siri abriendo los ojos.
—Debe hacerlo, hay otros métodos para arreglar un desacuerdo que no sean las armas—contestó Jeela.

A lo lejos, veían la esfera rojiza que correspondía al rebelde planeta Rhommamool y otra más cercana, que sin duda alguna, correspondía a Osarian. Pero había un grupo de cazas y una nave insignia bloqueando el paso, dos cazas empezaron a moverse y volando hacia donde estaba la nave consular.
—Nos están bloqueando, tía Siri—exclamó Shara.
—Mantén la calma y el rumbo, no hagas nada precipitado. Venimos a dialogar.

El caza rhommamooliano estuvo lo suficientemente cerca como para abrir una comunicación, Shara presionó el botón de encendido.
—Esta es una área restringida, no pueden pasar.
—Esta es una nave consular—empezó a explicar Shara.
—¿Quién es usted?—gruñó su interlocutor.
—Soy la embajadora Jeela Rumarch, he venido a dialogar con el líder rhommamooliano—
La nave aminoró la marcha, el piloto mantuvo en silencio por varios minutos, Shara empezaba a sentir nervios cuando a lo lejos vio un grupo de cazas de Ala-X que iba a toda velocidad, las naves guardianas empezaron a disparar contra ellos.
—¡Han venido a atacarnos!—vociferó la voz grave en la radio.
—Esas naves no son de la Nueva Republica—acotó Jeela Rumarch, buscando serenarse y la nave consular se agitó.
—Activaré escudos—exclamó Shara mientras maniobraba a babor y observó con más atención a los Ala—X, de alguna manera le sonaban mucho.
—La pandilla de Korth Yudder esta aquí—dijo Siri—Mantente alejada del fuego, Shara.
—¿Korth? ¿El que está en el grupo de Syd Langtree?

Syd Langtree es un Caballero Jedi, uno de los primeros aprendices de Rey, fue un antiguo esclavo de las minas de Kessel y fue rescatado junto con Finn. El antiguo desertor de la Primera Orden supo que él era sensible a la Fuerza y al ser rescatados por la Capitana Phasma, fue a Yavin donde fue entrenado por Rey y Luke.

Una vez que fue ordenado Caballero Jedi, creó su propio escuadrón de pilotos Jedi: "La Mano de la Justicia", un grupo de doce Caballeros Jedi que viajan por la galaxia persiguiendo esclavistas, contrabandistas y criminales.
Y ellos habían llegado a Rhommamool, cosa que no gustó en absoluto en Siri, quien junto con Rey y varios maestros Jedi, desaprobaban las acciones de Syd, ya que en algunas de esos actos los podrían conducir al Lado Oscuro.
—¿Entonces Syd esta con ellos?—preguntó Shara y Siri negó con la cabeza.
—No lo está.

La Mano de la Justicia destruyó tres naves enemigas y formaban una especie de cerco, dejando vía libre a la nave consular. Jeela Rumarch se mordió los labios, ya que esto podría perjudicar el cometido donde estaban.
—Dejaré en claro que estos pilotos no son de la Republica.
—Están por su cuenta—exclamó Siri—Le diré a Rey sobre esto.

Shara observó que alguien intentaba comunicarse con ellas y abrió la radio.
—Embajadores…ahora pueden ir a Rhommamool, solo los azuzamos un poco y no se atreverán a tocarles. Agradecimientos en el hangar.
—Yudder, tienes cerebro de bantha—exclamó Shara—Hemos venido a dialogar, no armar jaleo por aquí.
—¿Quién habla?
—Shara Dameron.
—Bueno, ellos tenían intención de pulverizarlos; nosotros les ayudamos.
—Nadie pidió tu ayuda, Yudder—acotó Siri—Ya lo teníamos controlado.
Siri apagó la comunicación y la nave consular avanzó rápidamente hacia el planeta.

No hubo más contratiempos al aterrizar en Rhommamool, la nave consular se detuvo en el hangar, donde varios locales observaban la nave y el lugar estaba atestado de naves de batalla.

Shara, Siri y Jeela descendieron, Siri se acomodó su tradicional túnica Jedi pero Shara sólo llevaba un sencillo uniforme de entrenamiento beige. Al frente de ellas se acercaba un muchacho, cinco años mayor que Shara y era Yudder, con las mejillas rojas.
—Lo estuve pensando mientras aterrizaba aquí—exclamó el Jedi nada más acercarse al grupo de mujeres—Estuvo mal, lo sé.
—¿Dónde está Langtree?—preguntó Siri.
—Nos está esta esperando en Dubrillion.
—¿Y que está haciendo allí?—volvió a preguntar Siri.
—No nos explicó más—exclamó Yudder—No tengo idea.

El Jedi se inclinó para mostrar su respeto a la maestra Jedi y se retiró hacia su Ala-X.
—¿En Dubrillion? Ahí nos íbamos a reunir con mi mamá ¿verdad?
—Sí—musitó Siri—Después de que tu madre y tu hermano hayan terminado su reunión el Jefe de Estado. Kyle, Crix y tu padre también estarán ahí.

Shara sonrió, Kyle era su primo; el hijo de Siri y Ben Solo, mientras Crix era su hermano menor y su hermano mellizo también iba a llegar con su madre.
—Ahí viene—exclamó Jeela mirando en dirección a la puerta de duracero, donde ese acercaba un local con ropas de embajador.
—¿Usted debe ser la embajadora?—exclamó el humano rhommamooliano, un hombre de cabello blanco y piel curtida por la edad.
—Sí, soy Jeela Rumarch, antigua Jefa de Estado de Corellia y embajadora de la Nueva República, me acompaña la maestra Jedi Siri Tharen y su aprendiz.
—Nuestro líder está dispuesto a escuchar lo que viene a decir—exclamó el local mirando con cierto recelo a las Jedi—Dudo a que lleguen a buen puerto, síganme.

Fueron en dirección hacia un deslizador, donde lo esperaba un conductor rodiano, el guía se colocó en el asiento del copiloto y las tres mujeres en la parte de atrás. Shara notó que el deslizador era el más antiguo que había visto en su vida y bastante sucio.
Salieron al exterior donde varios rhommamoolianos marchaban, las tres visitantes notaron que varios locales apilaban en una fosa diversos droides, de todo tipo y tamaños, uno de ellos tiró a un droide de protocolo en una fosa y les prendieron fuego en medio de gritos de odio, en un lenguaje desconocido para ellas.

Shara apartó su vista de la escena.
—¿Qué están haciendo?—preguntó Siri al guía.
—Nosotros amamos la vida, amamos la naturaleza y los droides no tienen vida; son una abominación para la vida—se giró para observar a la maestra Jedi—Osarian está llena de máquinas, nuestro líder quiere que limpiemos esas abominaciones.

Llegaron a su destino en cuestión de minutos, las tres descendieron y alzaron la vista hacia un edificio, de aspecto rugoso y viejo.
—Nuestro líder ha sido informado de su llegada y los espera— exclamó el guía.

La sala estaba iluminada, Shara alzó la vista hacia el techo y se percató que las luminarias parecían esferas orgánicas; cristales luminosos, incrustados en los techos.

Se detuvieron en una sala ovalada, mirando hacia una puerta llena de enredaderas, no era metálica y parecía hecha de algas, Siri buscó al líder por medio de la Fuerza pero no encontró nada, frunció el ceño. ¿En verdad el líder estaba ahí? No había nadie pero no captaba ningún tipo de trampa hacia ellas.
Mantén tus sentidos alerta, Shara—por medio de la Fuerza, comunicó mentalmente a su pupila.
Las enredaderas se encogieron y se deslizaron por el suelo, formando una abertura donde apareció el líder Rhommamooliano, Nom Anor.

Alto, cubierto con una capa que ocultaba su robusto cuerpo, su cabeza estaba oculta con una capucha negra y un casco oscuro ocultaba una parte de su rostro, dejando al descubierto sus ojos. Shara vio que uno de sus ojos era de un azul gris, con una pupila dilatada.
Siri estaba confundida, podía sentir a cada ser vivo en el planeta, sentía la presencia de Jeela, Shara e incluso del guía pero no de Nom Anor. Era como si él no estuviera ahí, como un cascarón vacío, sabia que la Fuerza habitaba en cada ser vivo ¿él estaba vivo? Estaba confundida.
—Líder Nom Anor—exclamó Jeela Rumarch—Soy la embajadora de la Nueva Republica, Jeela Rumarch y mi escolta es la maestra Jedi Siri Tharen y su aprendiz.

Nom Anor deslizó su vista hacia las Jedi, observó con atención a Siri pero ignoró por completo a la aprendiza. Había escuchado hablar de los Jedi mientras estaba infiltrado en la galaxia, había escuchado de lo que eran capaces y era la primera vez que veía a uno. Debía notificárselo al Maestro Bélico.
—Pierde su tiempo aquí, embajadora—exclamó con voz ronca—Esto es un problema entre mi pueblo y el abominable pueblo osariano.
—Siempre hay una solución pacifica para esto, Líder Anor.
—"Paz" significa para nosotros, someterse. Y no nos someteremos ante ellos—exclamó Anor dando un paso más—Los osarianos nos han ignorado por siglos, nos tienen abandonados y su única preocupación es vivir acomodados en su abominable planeta. Estamos contaminados y queremos que ellos paguen por lo que nos han hecho.

Jeela Rumarch sabía que ya no podía hacerle cambiar de pensamiento, los rhommamoolianos estaban siendo adoctrinados por él.
—No queremos una guerra innecesaria.

Nom Anor sonrió bajó su máscara, ellas no tenían idea del plan; ya era demasiado tarde, la invasión ya comenzó.
—Pierde su tiempo, embajadora. Dígale a la Nueva Republica que no se inmiscuya en nuestros asuntos—y se dirigió a Siri—Y diga a sus compañeros Jedi que no se metan o lo pagaran caro.
—Ellos lo hicieron por su cuenta, Líder Nom Anor. Y será la última vez que estén por aquí—exclamó Siri Tharen.

Nom Anor les dio la espalda y entró a su oficina, donde las enredaderas volvieron a enzarzarse, el guía se acercó a ellas.
—Es mejor que se retiren, nuestra guardia los escoltará hasta el hangar.
Jeela Rumarch ocultó la decepción que la embargaba, la misión había fallado.
—Vámonos—exclamó Siri.

En las oficinas del misterioso Líder Nom Anor, se aseguró que las puertas estuviesen bien cerradas para sacar de un armario, una esfera orgánica y viva. Acarició con un dedo en su villip, su medio de comunicación para ellos, para los yuuzhan vong.
—Ejecutor Anor—saludó su interlocutor en la esfera, su rostro tridimensional no reveló ninguna emoción.
—Maestro Bélico Shai—exclamó Nom Anor—La embajadora de la Nueva República ha llegado aquí, acompañada de dos Jedi.
—¿Qué sabes de los Jeedai?
—He escuchado hablar de ellos en mi infiltración en esta galaxia y es la primera vez que veo a uno, este caso es una humana y su aprendiz. Tenia entendido que ellos estaban extintos pero apareció una mujer llamada Rey Skywalker que los trajo de vuelta. Ella busca formar un enclave en Coruscant sin ninguna suerte.
—¿En verdad?-preguntó el Maestro Bélico Shai y captando el tono que empleó el Ejecutor, volvió a preguntar-¿Tú tienes algo que ver en esto?
—Sí, tengo una aliada; una senadora de Kuat, a quien le cultivé el sentimiento anti Jedi. Se ha propagado como una plaga. La tendrá difícil.
—Buen trabajo, Ejecutor.
—Además, según he oído, ellos son poderosos y veneran a un dios llamada La Fuerza.
—¿Veneran a un dios falso?—exclamó el Maestro Bélico, su rostro tridimensional adoptó uno de desprecio—¡Herejes! Serán exterminados por supuesto.
—Están por retirarse del planeta, puedo mandar guerreros a que las eliminen.
—No—exclamó el Maestro Bélico—Estúdielos, debemos saber más de estos herejes, en especial, esa mujer llamada Rey. Dígale al Prefecto Da'Gara que interrogue a la humana sobre los Jeedai.
—Así se hará, Maestro Bélico Shedao Shai— exclamó Nom Anor—Mi labor aquí terminó, mandaré a mis seguidores a destruir Osarian y fingiré mi muerte. Esta vez me infiltraré en el Senado galáctico. Tengo una aliada de Kuat
—Cuando haya hecho eso, la invasión habrá comenzado.
Se cortó la comunicación mientras Nom Anor se ponía de pie y avisó a uno de sus guardias rojos.
—Mueva las tropas hacia Osarian.


Las tres mujeres llegaron al hangar después de una hora de trayecto, Siri observó guardias vestidos de rojos con cascos del mismo color con un círculo negro en el centro, la maestra Jedi los reconoció pero no habló hasta todas en la nave consular.
—¿Quiénes eran ellos?—preguntó Jeela mientras se sentaba en el asiento de la espalda del copiloto.
—La Guardia de la Muerte Guaviana. Mercenarios.
—He escuchado hablar de ellos, tía Siri—exclamó Shara—Pero ¿ellos y los Kanjiklub no eran algo así como rivales?
—Lo son pero el dinero pueden hacerlos trabajar juntos. Recuerda que el grupo Kanjiklub no queda casi nadie.
—Cierto—exclamó la aprendiza mientras encendía la nave—Mamá me contó de ellos, fueron cena de los rathtars.
—Todavía quedan algunos—exclamó Siri y miró a su sobrina; a pesar que no era un familiar de sangre pero los unía por medio de su hijo Kyle, su padre fue Ben Solo.
—Tía Siri ¿podías sentir a Nom Anor?—exclamó Shara, la nave consular ya se encontraba en el espacio, sin la presencia de naves rhommamoolianas, Siri se humedeció los labios; no era algo de su imaginación.
—No lo podía sentir tampoco.
—¿Cómo es eso?—preguntó Jeela.
—La Fuerza habita en cada ser vivo, embajadora Rumarch; yo puedo sentirla, aquí. Habita en la naturaleza y la vida la crea. Al menos es eso lo que sé—explicó Shara—Lo del líder no lo puedo explicar, era como ver algo vacío, estaba ahí pero no se le podía "ver" en la Fuerza.
—Yo tampoco puedo explicarlo—dijo Siri—Esto no me da buena espina, cuando antes lleguemos a Coruscant, se lo notificaré a Rey.
—Sí, buena idea.

Shara Dameron volvió su vista hacia el espacio mientras maniobraba con gran agilidad, mantuvo su mano en la palanca, colocó las coordenadas al sistema más cercano a Coruscant y saltó al hiperespacio.