Lo que escribo es solo por diversión y entretenimiento, todos los personajes THOR Y THE AVENGERS son propiedad de MARVEL por lo tanto NO me pertenecen, las historias presentadas pueden contener violencia moderada o situaciones para amplio criterio y es recomendado para mayores de quince años.


Engaño; es la habilidad de obtener algún beneficio por para hacer creer a los otros algo que no es verdad.

Loki era experto en el fino arte y también en identificar a quienes engañaban al igual que él. Sus palabras llenas de rencor habían sido dichas por una razón y Liv estaba al tanto de eso.

El hombre que había dado por muerto lucía como un espejismo; parecía una ilusión verlo tan cambiado, era desgarrador saber que ese era el verdadero rostro del príncipe menor de los Odinson.

Liv se quedó inmóvil en el borde de su asiento, meditando en lo que acababa de suceder y en las mentiras que la familia real habia enmarañado alrededor de la desaparición de Loki.

—Heimdall me engañó, fui una tonta. —Dijo para sí misma, mientras apretó el puño viendo como la sala se vaciaba poco a poco.

Las condiciones en las que Loki se encontraba eran deplorables, esa apariencia tan cansada, tan agotada; era un grito desesperado de lo que arrastraba desde su visita fatídica a Midgard.

Los golpes tan brutales en su rostro, en especial el que tenía en la nariz, solo la hacían pensar una cosa.

¿ Acaso Thor era el responsable de tal barbaridad?

La pelirroja intentó calmar sus emociones encontradas, debía pedir una explicación a quién fuera el responsable de la situación en la que se encontraba la familia real; caminó lo más rápido posible entre los asientos y bajó las escaleras sin notar al hijo de Odín esperarle.

—Liv, gracias por lo que hiciste. —Thor estiro la mano en señal de caballerosidad.

El rubio quería pedir disculpas por su comportamiento, a pesar de que no tenía ningún deber moral con los súbditos del reino.

Este comentario molestó a la joven; había sido manipulada por su amigo de la infancia.

—¿Qué hice? — Siguió de largo sin aceptar la muestra de caballerosidad. —Acabo de enterarme que está vivo. Astuta manera para encubrir que traicionó al reino de Asgard.

Y en su defecto Loki también la habia traicionado por utilizarla para vencer al centinela del puente.

— Heimdall, dijo que era lo mejor para tí y personalmente pienso igual. —Dijo el dios del rayo.

Thor había estando protegiendo a una de las tantas víctimas de su hermano: si en un principio mintieron, había sido por no dar falsas esperanzas sobre la situación de Loki.

—¡Eres un maldito mentiroso!— Liv paró su caminar y con una postura indignada preguntó. —¿Creíste que no sería capaz de soportar la verdad? — Continuó, cuestionando a su príncipe. — ¿Por qué he de creer lo que dirás?

Odínson caminó para quedar a la par de su amiga y antes de poder pensar en una respuesta coherente fue interrumpido.

—No es correcto que le hables así a Thor. —Reprimió Sif que se encontraba al final del pasillo.

—Lady Sif...— Dijo Liv con delicadeza haciendo una reverencia. —No me importa lo pasado, tengo prisa por ir a hablar con Heimdall. —La chica caminó cruzada de brazos y dejó a los dos guerreros en las afueras del Gladheim.

La castaña se acercó a Thor. —No entiendo por qué dejas que te hable así — La guerrera estaba tensa al hablar del tema. —No fue tu culpa lo que pasó con Loki.

Había dejado de lado todo lo aprendido al ser príncipe desde su primer visita a Midgard y por eso entendía ciertos aspectos del modo de pensar de Liv.

—Se culpa más que nadie por haber dicho a Loki como vencer a Heimdall. — El rubio giró la vista para ver a la cara a su compañera de batallas. — Loki la engañó como a todos nosotros, pero ella respondió con fidelidad a quién la usó para llegar al trono.

—Él nunca intentó darse a conocer, siempre mostró una doble cara, nadie debería sentirse culpable por el resultado de quién es Loki en este momento. — Respondió Sif al llegar a la salida del palacio.

Thor apretó sus puños. —Es mi hermano menor y debía protegerlo.

El dios del rayo llevaba a cuestas tantas dudas y reproches existenciales, que había dejado de lado el hecho de que él también había sido herido en la lucha contra los chitauris. Pero para él, el dolor físico era lo más fácil de soportar.

—Hogun, Fandral, por aquí. — Sif alzó los brazos para llamar a sus amigos.

Para ella, era desgastante escuchar la misma historia desde el accidente en el bifrost.

—Lo intentaste en Midgard y Loki atravesó tu abdomen con una daga, su mensaje fue claro en cuanto lo que eres para él.

Durante todo el camino en direccion a la prisión de Asgard, Loki tuvo tiempo para comenzar a idear un plan de escape y meditar sobre su derrota ante tales seres inferiores que eran los midgardianos.

Llegó a la gran edificación gris y sin vida, estaba en problemas serios por el simple hecho de estar cerca de los grandes muros de la prisión.

Los guardias sometían a Loki mientras era llevado su celda; él no podía hacer nada para defenderse ya que mientras llevará los brazaletes con las runas antiguas no podría usar nada de hechicería y aparte tenía unos grilletes anulaban sus poderes de gigante.

Él solo quería desconectarse de toda esa humillación o desaparecer.

— ¡Bienvenido, príncipe! — Dijo con sarcasmo un guardia antes de golpear el abdomen del joven dejándolo sin aire. —Espero disfrute su estadía. —Después jalo el cabello de Loki, alzando su rostro —Estancia de primera clase, lo que merece el rey.

Dos guardias más lo aventaron al interior de la celda donde estaría sin comunicación durante su confinamiento, solo una pequeña puerta en la parte inferior lo comunicaba con el exterior, donde le pasarían los alimentos.

En ese preciso momento el joven decidió estudiar el mecanismo de vigilancia, desde las sombras esperando el momento adecuado; acumulando odio y jurándose no olvidar lo que la gente de Asgard le había hecho.

Mientras en el otro extremo del reino, donde la tierra daba fin para dejar ver el infinito bajo los pies de quien rozara las cumbres, una escena familiar se desarrollaba.

El centinela de mayor poder hacía su trabajo, supervisando todo a su alrededor; donde cada sonido, cada sombra sospechosa y cada susurro mal intencionado era captado por los ojos de Heimdall.

Aquel hombre imponente estaba a la expectativa cada vez que había un conflicto que se relacionara con Liv.

—Cuando decidí dejar mi puesto como consejera de los príncipes para ser parte de la junta real, no creí que fuera porque querias esconder la verdad sobre Loki. — Expresó la pelirroja junto al moreno, quien veía el infinito.

Heimdall esperaba lo inesperado de esa plática, pero estaba seguro de que Liv era una víctima más de las mentiras de Loki.

—No me arrepiento de haberte mentido. Es mi deber protegerte.— El centinela, no apartó la vista las estrellas.

—¿Tenías miedo de que traicionara al reino? —Parecía una niña, tratando de obtener la atención de su padre. —Sabes cuanto me arrepiento por haberte puesto en peligro, él me usó y… —Un nudo en la garganta ahogó sus palabras.

Loki la había derrotado espiritualmente y eso lo podía ver Heimdall sin necesidad de su poder como guardián del reino.

—Calmate, me tienes a mí para guiarte. —Los ojos color dorado de Heimdall, se fijaron a Liv. —Y lo que sea que estés pensando... es una mala idea, no sirve de nada tratar de hablar con él.

—Lo sé, pero entiendo ciertos aspectos. En algún tiempo también fui invisible para el reino. —Posó sus manos en el pecho, intentando oprimir las dudas que la asaltaban cada vez con más frecuencia. —¿y si en el fondo soy como él?

Heimdall por fin vió la señal de que era necesitado como guía.

—Nada te podría llevar a ese extremo, siempre he tratado de llenar el vacío que dejaron tus padres. —La voz imponente y seria del guardia cambió a un tono suave y protector.

Liv sonrió al ver que era una joven mimada. —Tienes razón, la diferencia es que yo no viví bajo la sombra de nadie.

Siempre estuvo sola desde el inicio y forjó una familia disfuncional junto al centinela, a contrario de Loki quién había vivido bajo una mentira impuesta por la familia real.

—Eres mi hija. —El centinela giró para poner sus manos sobre ella. —No quiero ver como te destruyes por un error que ya pagaste.

—No te puedo esconder nada.— Apoyó su cabeza en el pecho de su padre. —Quiero saber porque me eligió a mí, porque le fue tan fácil engañarme.

—Él nunca fue quién creíste que era, eso lo sé muy bien ya que ví su verdadero rostro. —Contestó Heimdall mientras ofrecía un corto abrazo.

Ese joven atento y caballeroso nunca existió, solo fue un espejismo como la magia que usaba Loki.

Quedaron a un lado del otro viendo el infinito y sus estrellas. —Solo quiero la verdad.

Cada ocasión en la que él como padre de familia se sentía perdido, recordaba las palabras de su esposa.

—¿Qué diría Nerta de esto? —Heimdall intento usar las enseñanzas de su fallecida cónyuge para hacer cambiar de opinión a su hijastra.

Liv respiró resignada. —"Hay vida nueva después del invierno" pediría que no perdiéramos la fe.

Todo el mundo tenía una imagen de Heimdall, la imagen de un soldado inquebrantable, frío y fiel al reino.

—No quiero que te ilusiones con falsas esperanzas.

Pero muy pocos habían logrado presenciar centinela en su papel de padre protector.

—No lo hice, cuando dijiste que había muerto a manos de Lauffey, en verdad te creí.


Había sido la primera primavera de Liv sin su madre y todos estaban reunidos para conmemorar el recuerdo de los guerreros caídos.

Era el tributo a los fallecidos en el reciente ataque por parte de los elfos de Svartalheim.

Las nuevas estrellas habían sido liberadas al firmamento, para que la memoria de los asgardianos nunca olvidaran a los valientes que habían dado la vida por el reino.

Los habitantes se encontraban reunidos a las afueras del palacio y estaban atentos al discurso del rey.

—A cada uno de nuestros guerreros les espera la vida eterna en el Valhalla por haber finalizado su vida con honor. — Odín, estaba sorprendido con la respuesta de sus enemigos; jamás imaginó las terribles repercusiones. — Aquí estamos para expresar lo tranquilos que estamos por su partida, mas no por las circunstancias en las que sucedieron. —El rey, daba el discurso para confortar a sus aliados más dolidos.

A un lado de la recepción estaban dos jóvenes viendo a lo lejos.

Los ojos verdes y melancólicos del príncipe intentaron conectarse a la mirada de su amiga. —¿Liv, estas bien? — Preguntó un Loki adolescente en voz baja.

—Tengo algo de frío. —Dijo la joven con un tono de vacío abrumador

La mirada perspicaz del ojiverde se dirigió a su amiga. —No te entiendo, están hablando de tu madre. —Contestó Loki —Tienes que estar triste.

Todos los miembros más importantes de Asgard estaban presentes en la despedida de una de las tantas vidas perdidas por las consecuencias de la guerra.

Una vida de alguien que no era un guerrero y eran repercusiones mínimas, la vida de una esposa y madre abnegada a su papel.

—Lo estoy. Desde que murió mi padre pensé que jamás me sentiría así... pero. —Comenzó a llorar, sin terminar la frase

Como rey de un reino encargado del universo, Odín tenía la visión muy clara de que al haber tratado de quitarles a los elfos oscuros una de sus reliquias, había ocasionado un final amargo sobre la vida de quienes apreciaba.

—Heimdall, querido amigo, mis más sinceras condolencias por la muerte de Nerta, tu querida esposa —Dijo el padre de todo a su más fiel servidor.

El centinela, vestía ropas negras y nunca mostró una expresión de resignación.

En el fondo sabía lo que había sucedido y no pudo detener a los atacantes y menos los daños colaterales.

Heimdall estaba con la vista puesta en los posibles riesgos para el reino y uno de ellos era su hijastra quién se encontraba perdida después de tal acontecimiento y que parecía refugiarse más de lo que a él le agradaba, en cierto príncipe de ojos esmeraldas.

—¿Qué Liv? —Pregunto el joven al ver a su amiga con los ojos llorosos.

—Las palabras no ayudan. —Limpio las lágrimas antes de que cayeran de sus pestañas y sonrió para disimular. —Pero agradezco lo que intentas.

Loki bajo la mirada, intentaba ser un buen amigo. —Entiendo.

Esperaron a que la gente diera sus palabras de apoyo y al final cuando era tiempo de que abandonaran el salón donde estaban, Loki tomó la mano de Liv, entrelazando sus dedos mientras caminaban. —No tienes que tomar mi mano. —Dijo algo apenada.

El ojiverde estaba conforme con su decisión. —Lo hago porque quiero, deberías estar acostumbrada. —Resguardó sus manos dentro de la gabardina negra que llevaba puesta —Es la forma en la que te protejo… del frío.


Tiempo después todo cambió para mal, Liv casi pierde sus derechos como asgardiana y Loki terminó siendo un traidor para el reino.

La ciudad dormía, con la serenidad que la caracterizaba, como si no supieran lo que pasaba en la torre mayor.

Uno de sus habitantes estaba a punto de entrar la prisión.

Thor hizo su aparición con una capa negra como si fuera un asesino a sueldo.

—Quiero ver a mi hermano.— Ordenó a uno de los guardias en turno.

—Lo siento su majestad, pero no puedo dejarlo.— Un joven con armadura básica, se disculpó.

—Entonces… estás en mi contra. —No mostró indulgencia, usaría su estatus de príncipe para su conveniencia.

—Son órdenes mayores. —No estaban en manos de un simple velador las visitas a Loki.

—¿Mi padre lo ordenó?— Sabía que Odín, no negaría que ellos como hermanos se alejaran.

El novato guardia, mostró la orden impresa en un papel dorado. —La junta real, hijo de Odín.

—Entiendo.— Dejó de lado, su imagen agresiva y se mostró tranquilo. —Díles que entré a la fuerza, ahora sal de aquí.

El joven corrió lo más rápido posible y casi choca con el otro intruso— No le diga a los ancianos por favor.

—No te preocupes Etzel, estas frente a profesionales. —Dijo un hombre de bigote.

—Gracias, Frandal.

—Ya puedes salir y vigilar. —Dijo el hombre de bigote a una sombra que se veía entre los árboles.

—Perfecto, que bueno que traje algo para merendar. —Contestó Volstagg que estaba a las afueras de la torre.

—Guarda silencio. —Hogun, regañó a su amigo, él se tomaba muy en serio el ser cautelosos.

—¿Y Sif? — Thor, pregunto a Frandall, quien estaba a su lado.

—Está en el jardín, sabes cuál es su postura sobre esto.

Ella creía que Loki era culpable y que no cambiaría nunca.

—Es una lastima que no esté aquí.—Caminó entre los pasillos, intentando ver entre las sombras el lugar donde estaba su hermano.

La prisión era un edificio igual de imponente que el resto del reino, muchas de las celdas tenían dentro a hechiceros peligrosos y monstruos que habían intentado destruir la ciudad dorada.

En la última puerta deteriorada con salpicaduras de sangre y golpes marcados, era donde estaba encerrado el más joven de la familia real.

—Loki, tienes que escucharme. —Thor suplico desde el otro lado de la celda.

Pero no recibió respuesta alguna del interior.

—¡Quieren mandarte lejos, por favor háblame! —Dijo el dios rubio.

La risa sarcástica de Loki, invadió los pasillos. —¿Qué te importa lo que me pase? —Hablaba mientras la luz de la luna daba a su perfil.

—Todos queremos tu bienestar, hermano.

Quizá no lo había demostrado en Midgar; Loki lo había llevado a su límite.

Loki se levantó de la cama improvisada donde estaba sentado y se acercó a la puerta, donde había una rendija y solo podía ver su sombra —Tus palabras no ayudan ¿sabes? —Después de hablar le escupió a la cara a su hermano.

—¿Por qué hiciste eso? —Contesto mientras se limpiaba parte su rostro y vio con sorpresa su mano llena de sangre. —¿Loki, estás bien? — Preguntó preocupado.

—Bajo tu consideración, estoy como nunca.— Dejó que la luz de las antorchas dieran a su rostro, estaba sangrando de la nariz y boca, su ceja estaba abierta y tenía un gran golpe morado sobre su mandíbula.

Thor golpeó la puerta de metal. —¡¿Quién te hizo eso?! — Exclamó furioso.

—La autoridad funciona así para los que no son de la realeza. —Contestó sin ánimos, recostándose de nuevo.

Thor se quedó sin palabras, devastado por sus acciones, las cuales habían llevado a Loki al estado en el que se encontraba; se alejó sin decir más.

No le habló a ninguno de sus amigos sobre lo que había presenciado.

—Thor ¿Qué pasó allí dentro? —Frandall, estaba inquieto con la expresión que mostraba el rubio.

Thor terminó con una extraña sensación de impotencia.

¿Qué clase de rey deja a su suerte a su hermano?

Liv al igual que su amigo, Thor había pasado la noche en vela.

—No tengo intención de esconderte nada, Heimdall. — Estaba viendo a lo lejos la torre desde el balcón de su habitación, pero con la magia que manejaba podía comunicarse con el centinela. —Iré a verlo hoy mismo.

Sus palabras llegaron a los oídos de su padrastro que sólo negó con la cabeza al enterarse de los planes de su hijastra.

Al llegar fue recibida por la dulce Sif —No puedes pasar.

—Yo decidiré si me gusta el lugar o no, gracias.— Intentó no discutir y así entrar a las instalaciones.

—¡Fueron órdenes de Thor, entiende!— Exclamó la guerrera sumamente molesta mientras aguantaba las ganas de golpear a la insubordinada frente a ella.

—¿Entender qué? Ni siquiera te importa lo que pase con Loki.— Liv le respondió con igual ferocidad. No iba a dejarse intimidar tan fácilmente. Se tenían un nulo respeto la una por la otra y era más que notorio a la hora de interactuar —Déjame pasar, soy parte de la junta real.

—Sobre mi cadáver. —Sif dio un paso, encarando a la pelirroja que vestía de manera elegante y distinta a los asgardianos guerreros.

—No me interesa pelear.— Dio dos pasos y Lady Sif la empujó, haciendo que tirara la cesta llena de frutos. —Te crees muy valiente.— Se incó para recoger la comida que había tirado. —Si realmente lo fueras, le dirías a Thor lo que sientes por él.— Al estar de nuevo de pie, sacudió sus ropas. —¿Crees qué con esto él se fijara en ti?— Terminó con un tono sarcástico.

Los ojos de Sif, se abrieron en grande al escuchar el cinismo de Liv. —Vuelves a decir algo parecido en voz alta y te mataré.— Acercó su mano, la cual estaba temblando por la furia que sentía, al cinturón donde colgaba su espada. El poco control que poseía se le estaba escapando con cada respirar de la chica frente a ella y sabía que si alguien ajeno a ellas dos no intervenía pronto, su espada quedaría manchada con la sangre de la hija del Heimdall.

La discusión obtuvo la atención de Hogun, quién de inmediato llamó a su amigo Frandal y éste informó al dios del trueno.

Thor estaba en la prisión esperando a los médicos para que atendieran a su hermano, pero al enterarse de la pelea entre sus amigas, salió para enmendar los problemas.

Los demás acompañantes del rubio lo siguieron.

—Buenos días, Liv, disculpa las molestias. —Dijo Volstagg al ver a la pelirroja.

—No importa, ¿puedo ver a Loki?

La paciencia, era una de sus armas letales.

Thor negó el permiso. —No es el mejor momento, te impactaría verlo.— Su instinto de rey le decía que así ella estaría protegida de la frialdad de Loki.

—Gracias por dejarme muy en claro que somos totalmente diferentes.— Mostro una sonrisa calida. —Esa es la razón por la cual tu hermano está encerrado en ese calabozo.

—¡No puedes ser tan altanera con Thor!— Lady Sif intentó marcar el respeto entre una simple asgardiana y el príncipe del reino.

—¿Quieres saber sobre respeto? —Interrogó a la mujer de cabello negro y antes de recibir una respuesta siguió hablando. —Entonces cállate valkiria inferior, solo sirves como cebo de guerra.— Liv, mando una mirada llena de indiferencia a la guerrera. —Mantén tu lugar.

Lady Sif perdió el control y jaló a la joven del hombro para darle una bofetada. —No sé qué fue eso, me provocaste. —Dijo con voz entrecortada, disculpándose. Le costaba respirar, todavía sentía la sangre recorrer su cuerpo y como su interior hervía de furia.

Liv intentó calmar el dolor de su mejilla posando su mano en esta. —Ahora imagina toda tu vida llena de esos comentarios.

Siempre adulando a Thor, siguiendo sus malas ideas, apoyando su sed de guerra y pelea, pero dejando de lado a un compasivo joven.

—Ya saben lo que sentía Loki.

La vida había enseñado a Thor no mostrar a nadie un poco de ternura, no apoyar a nadie y que un asgardiano se levantaba solo.

—Tengo que advertirte que esta sedado.

—¿Qué te hizo cambiar de opinión?— Le dio la cesta a Volstagg y caminó en dirección de Thor. —Dame una oportunidad de verlo, te lo suplicó. —Imploró al dios del rayo.

«Siento tanto no haber notado cuanto sufrías, cuanto deseabas ser alguien digno del trono y ser digno para Asgard.» Repasó por su mente el rubio.