He vuelto! –saluda saluda.- Ok ehmmm, sé que los estoy subiendo algo rápido nwnUu Pe-pero bueno! Cuando uno ya tiene todo listo, uno va deprisa xDUu

2Do Cap! Disfruten!


Estábamos solos. No había nada, ni nadie, que nos pudiera socorrer.

Seguimos caminando hasta un pequeño refugio, muy familiar.

- Lo conozco... - Me dijiste, mientras caminabas, y tocabas cada objeto que yacía en el lugar.

- ¿Esto?- Toqué con delicadeza las paredes. Eran de metal oxidado, cubierto de polvo y rojo.

Rojo... Sangre.

Seguí caminando junto a ti. Había ropajes y demás tirados en el suelo.

Eran... Iguales a las nuestras

¿Era posible?

- Len, esto es... -Comenzaste a diferir. Te agachaste, tocando el suelo.

Ese suelo... Rojo.

Seguí viéndote, analizando y recordando. Me acerqué a ti y me agaché para verte.

Me miraste fijamente.

- Es nuestro refugio. - Dijiste, sorprendida. ¿Nuestro refugio? ¿ESE refugio?

- ¿Nuestro? - Vi con detenimiento el lugar. Había un pequeño cubículo donde yacía una cápsula.

Aquella capsula, se me hacía familiar.

MUY Familiar...

- ¡Rin! - Te grité, asustado. Corriste hacia mí y una cara de horror se dibujó en tu rostro.

Eran cuerpos.

Los cuerpos de nuestros padres... Tirados en el suelo, descuartizados, podridos.

Y lo recordé, aquel horrible día.

. . .

Huíamos de los androides, asustados. Estábamos siendo protegidos por nuestros padres.

Ellos, nos cuidaban a nosotros.

Y yo, cuidaba de ti.

Corrimos como pudimos, hasta que tu pie se había atascado en alguna parte que, por estos momentos, no recuerdo.

- ¡RIN! -te grité con miedo, mientras intentaba sacar tu pie del lugar. Nuestro padre fue a socorrernos, deteniendo a los robots.

Finalmente pude sacar tu pie de donde estaba y corriste. Pero yo me quedé.

- ¡Padre! - Le advertí. Tenía miedo de perder a mis padres con tan sólo siete años de edad.

- ¡Busca a tu madre y pon a tu hermana a salvo, pronto! - Me respondió. Sin más le miré preocupado y corrí para ir a por nuestra madre, y a por ti.

Había llegado tarde. Nuestra madre murió, protegiéndote. Te abrazaba de una forma protectora y cerré los ojos, esperando que algo pasara.

De ahí, ocurrió un choque de metal y abrí mis ojos.

Era mi padre, con heridas graves y manchadas de rojo.

Estaba a Punto de morir.

Asustado, te protegí y permanecí detrás de nuestro padre.

- ¡Papá! - gritaste, intentaste soltarte de mí.

- ¡Rin, no! - Intenté detenerte. Fue en vano.

Corriste y te pusiste frente a nuestro padre. Por suerte, te quité de ahí a tiempo.

Manchándome de sangre.

De la sangre de mi padre.

Lo habían atravesado en el pecho con una cuchilla, bastante grande.

... Y ahora iban por nosotros.

Retrocedí poco a poco contigo en mis brazos.

En ese momento, nuestro padre, nos empujó. Nos empujó a una cápsula. Y la cerró

Gritamos de miedo, de dolor.

Y estuvimos aislados... Hasta que todo acabó.

Solo recuerdo lo último que nos había dicho nuestro padre.

''Ustedes... Tienen que sobrevivir. ''

. . .

No lo podía creer.

Me tapé la nariz, el olor a carne podrida era insoportable. Pero seguí con la mirada fija.

Viendo sus caras paralizadas. Sus últimas caras de horror.

Estaban podridos, sin órganos. A parecer se los habían comido las ratas.

Tú, no se en que demonios estabas pensando, pero te acostaste cerca de ellos, asustada.

- ¿¡P-Pero que carajos es lo que haces?- Intente levantarte, tú, en medio de tu desesperación, me quitaste de encima de forma violenta.

- ¡NO ME TOQUES! - me gritaste. Yo estaba mas que perplejo por tu comportamiento.- Quiero estar... Con mamá y papá.

Ya me estaba dando cuenta de lo que pasaba... Temblabas. Y mucho.

Me volví a acercar a ti, más cuidadoso. Te abracé y comencé a cantarte, para que así te tranquilizaras un poco.

Terminaste algo llena de sangre al levantarte de ese suelo, pero no me importó.

Después de todo, era la nuestra.

- Quiero que vuelvan, Len...

- También yo.

Suspiré junto a ti, Y terminé durmiéndome, supongo hiciste lo mismo.

Y así pasamos la noche, en nuestro viejo refugio, Con nuestra familia... Nuestra muerta familia.


A la mañana siguiente, despertamos.

Los cuerpos de nuestros padres, ya no estaban.

Tú despertaste primero, y de un grito tuyo me sobresalte.

- ¡Len!-

Desperté, viéndote.

Y luego vi el suelo. Ellos no estaban.

- ¿P-..Pero qué diablos...? - Estaba confundido, eso... Eso no era posible.

Se oyeron risas en el corredor.

Risas de... Nuestra difunta madre.

- ... ¿Mamá? ¿Estás ahí, mamá? - Te levantaste con lágrimas en los ojos, esperanzada.

Pero lo que salió de las sombras, no era lo que tú y yo esperábamos.

- Androides... - Susurré por lo bajo. Sentía impotencia al no pode hace nada. Y rabia... Porque habían tomado el cuerpo de nuestros padres y transformarlos en algo horriblemente vivo.

- Rin, ven conmigo... - Mi madre... No, el androide extendió sus brazos hacia ti, intentando engañarte.

Y lo logró.

- Rin, ¡no, detente! - te detuve con mi brazo.

- Pero, ¡mamá!-

- ¿Qué no lo ves? ¡No es mamá, Rin!

- Pero ella...-

- ¡Rin, reacciona! - te sacudí. Debía sacarte de esa falsa realidad.

Los androides fueron hacia nosotros.

- Len, ven con tu padre... - El androide abrió sus brazos hacia mí.

Solo pude abrazarte y alejarme poco a poco.

- ¡ALEJATE DE NOSOTROS!-

Estaba asustado.

Estaba muy asustado.

Seguí retrocediendo hasta chocar contra una pared. Se acercaron, poco a poco, Invocando nuestros nombres.

- Rin, ven conmigo... - La androide alzó una mano hasta ti.

- No caigas, Rin... - Apreté tu mano con fuerza, y entendiste el mensaje a momento.

- ¡Tu no eres mi madre! - Gritaste, casi alzándote en mi cuerpo.

El androide transformó su metálica mano en un arpón.

Haciendo que este te rozara la mejilla... Cortándola.

... Me enfurecí.

-¡LA TOCAS DE NUEVO Y TE VOY A...!- No pude terminar la frase, el otro robot me atacó por detrás, apartándote de mí.

- ¿Me vas a que... Hijo? - Ella tocó mi cara con suma delicadeza.- Deja de ser tan rebelde, pequeño Len... Y Ven conmigo.

Me reí en respuesta.

- es bajo que utilices el cuerpo de mi madre, robot... -Me levanté del suelo, con mi mano en el estómago.

- ¿Utilizarlo? -

- Así es. - La miré.- ¡Utilizas el cuerpo de mi madre, y de otros para poder subsistir, bestia horrible!

- No le hables así a tu madre! - La androide sacó nuevamente el arpón y lo puso justo en mi cuello.

Yo... Solo permanecí indiferente.

- ¡Len! - Gritaste, intentando zafarte del agarre del otro robot.

- Déjale esto al pequeño Len, Princesita... -Sonrió macabramente.

- ¿Crees que te tengo miedo? - Retiré el arpón con mi dedo.- Haz lo que quieras conmigo... Pero dejen a mi hermana en paz.

- Len... - Me miraste, confundida. Seguramente pensaste que estaba loco haciendo lo que estaba por hacer.

- Dejarla en paz... - La androide sonrió... Eso no me gustaba.- Bien. Déjala en paz.

- Orden recibida. -Sacó una cuchilla justo encima de tu cabeza.

- ¡RIN! -corrí lo mas rápido que pude y te aparte.

Como consecuencia, fui yo el herido milagrosamente en mi brazo.

- ¡LEN!-

Les clavé una vara de hierro a los dos y tome tu mano.

- ¡Corre! - Sin mas, te hale y huimos juntos de ahí.


Nos encontrábamos en una montaña de vista completa a lo que la humanidad se había convertido.

- No podemos confiar en nadie... ¿Verdad Len? -

- Nosotros somos... Los únicos en quienes confiamos Rin. - Apreté tu mano nuevamente.- Como te dije antes. Somos los únicos sobrevivientes.

- Sobrevivir, ¿Verdad? -

- Justo como lo quiso papá. - volví mi mirada al basto cielo y sonreí.

Lo que ellos desean es que sigamos adelante.

Y eso haremos, sin importar lo que pase.