Solo lo traigo porque… publicar es gratis, y dicen que adelgaza.
—¿Estás seguro?
Eren la miró con determinación. Era la novena vez que le preguntaba lo mismo, así que se limitó a callar, dándole a entender que sí. Ya habían tenido una conversación, muy incómoda para él, sobre sus motivos para acceder.
A Hanji le sorprendió, después de explicarle sus intenciones, lo fácil que fue convencerlo. De hecho ni siquiera necesitó a hacerlo. Eren siempre le pareció un chico muy tierno, pero en esa ocasión todavía más, porque con las mejillas encendidas, escondiendo la mirada y con torpes balbuceos le dio a entender que si aceptaba era porque nunca podría negarle a ella un favor de ese estilo.
Claro, Hanji se encargó de hacerle entender al chico que no pretendía endosarle responsabilidades no acordes a su edad, que podía disociarse de una posible criatura, que seguiría siendo el mismo muchacho de siempre y que todo eso era un mero experimento, un simple favor.
Sin embargo Eren no era idiota, y aunque no conocía bien las motivaciones verdaderas de Hanji para llevar a cabo ese experimento, de lo que sí estaba seguro era de que iría a ser padre sin serlo en verdad, porque desde ya que ser padre no implicaba simple genética.
Él podría seguir con su vida, casarse y formar una familia con quien quisiera, solo estaba donando su esperma. No más. No se sentía capaz de negarse a su pedido, incluso aunque pudiera prever el futuro que le aguardaba.
La razón del muchacho para aceptar tamaña locura, que quizás no dimensionaba en verdad, era Hanji en sí misma. Ella había sido una de las pocas personas que lo apreciaba justamente por lo que era y por lo que la mayoría lo despreciaba. Junto a Mikasa, era la única mujer que no lo veía como a un monstruo.
(…)
Con el correr del tiempo, Hanji no pudo ser la persona eficiente en su trabajo que siempre había sido. En esos nueve meses, Hanji fue una simple mujer, una que pronto sería madre. No fue tan fácil disociarse como pensaron, ni siquiera ella siendo una auténtica científica fue capaz de resistirse a los encantos de noches sin dormir, pañales sucios y llantos interminables.
Era extraño para ella, porque si bien sabía que el fruto de su vientre era un "simple" experimento, a la vez era la materialización de un deseo que nunca pensaba llevar a cabo, justamente por la labor que cumplía.
Hanji no era la clase de mujer que se desvivía por llenar cánones sociales, ella existía por y para su trabajo. No se figuraba siendo madre, teniendo la paciencia de una, mucho menos la ternura necesaria para educar a un retoño; por otro lado también le parecía un poco injusto de su parte traer a ese mundo plagado de titanes una vida a la que no podría dedicarle calidad de tiempo como se merecía; pero cuando quiso darse cuenta, entre balbuceos para que Carla aprendiera a decir palabras comunes como "perro" o "equipo de maniobras tridimensional", la niña ya la llamaba "mamá". Y por supuesto que cuando Eren descubrió ese pormenor, exigió su derecho de enseñarle a Carla a decirle "papá".
Erwin lo vio venir, Levi también, hasta Mikasa, Armin e incluso algunos que eran más ajenos al círculo íntimo: sería cuestión de tiempo para que sucediera. Ambos pretendían no encariñarse con alguien a quien ya querían sin tenerlo consigo.
Encima era adorable, porque nadie en el escuadrón negaba que la pequeña era una luz en la oscuridad cada vez que volvían de las excursiones.
De forma genérica llamaba a todos tíos y de esa manera lograba comprárselos; no había corazón que resistiera a sus encantos infantiles, para los de afuera, Carla podía ser una niña más, pero para ellos era alguien especial.
Ni un tipo criado en los barrios bajos podía ante un "¿me lees un cuento?, tío" o un "te haré un hermoso peinado, tío". Esa palabra: "tío", era maldita, decía un Levi con ruleros. Y le resultaba extraño, porque hasta entonces nunca había podido asociar la palabra "tío" a algo bueno o a algo cálido. Carla había llegado para cambiar mucho en la vida de todos, no solo en la de sus padres.
Es lo que suele suceder con los niños, por mucho que los adultos lo nieguen, solo que a ellos nadie les había advertido que ocurriría. Y si ellos no podían contra la niña, menos Eren y Hanji.
Carla era algo fuera de lugar en ese espacio, no encajaba en esa atmósfera sombría ni tampoco en la vida de sus padres, que aunque no quisieron serlo, terminaron adoptándola del corazón y no por simple genética.
El experimento tenía cuatro años, el día que dejó de identificarse como tal para ser reconocida como lo que era en verdad. Ni Hanji ni Eren olvidarían nunca esa anécdota, ese momento de quiebre en sus vidas. Fue sutil, tanto que en el acto pasó desapercibido.
Era una noche calurosa y como solía suceder en esas fechas, algunos preferían hacer el trabajo burocrático afuera, en los pasillos que conectaban el patio interno y en donde una pequeña brisa aliviadora recorría los amplios senderos.
La pregunta de Carla fue tan letal que cortó el aire y aunque estaban todos en silencio, este se hizo de mármol.
—¿Por qué mamá y papá no se quieren?
Mikasa se preguntó por qué ella… por qué Carla tenía que hacerle esa clase de cuestionamientos cuando bien se sabía lo mucho que le costaba a Mikasa explicar esas cuestiones tan humanas y profundas.
Hanji parpadeó y giró en el asiento sin darle tiempo a Mikasa de responder esa pregunta. Lucía desencajada, porque como suelen ser los niños, Carla tenía la facultad de desencajar con sus preguntas y comentarios, muchas veces demasiado certeros para el gusto de los adultos.
—¿Por qué dices eso? Yo sí quiero a tu padre.
Carla negó con la cabeza, la coleta ya deshecha a esa hora de la noche y luego de un agotador día de juego, se movió con el rictus. Los pelos desordenados le daban un aspecto salvaje, tal como era el espíritu de sus padres.
—No se dan besitos como los tíos.
Eren carraspeó fuerte. Hacía apenas un mes atrás la niña, por andar husmeando en todos lados sin pedir permiso, vio con claridad una escena que tuvo que ser explicada. Nada demasiado prohibido a los ojos de un menor, pero sí peliagudo de explicar para los padres.
Erwin quiso hacerse cargo de lo más engorroso al sentirse responsable. Levi quería saltar por la ventana o meterse dentro del enorme jarrón horrible que Erwin tenía en su oficina. Pero al final fueron los padres de la niña quienes le explicaron que la gente que se quería solían darse besos en la boca. A veces.
Carla así entendió mejor por qué el tío Erwin gustaba de visitar seguido el orfanato de la ciudad y por qué el tío Levi a veces lo acompañaba, cuando no iba al pueblo a tratar de conseguir una buena ubicación para colocar su tienda de té.
Ella era muy pequeña para entender la razón verdadera de esos dos hombres para vivir juntos como solían hacerlo las parejas, pero sí le quedó en claro que la gente que se quería como "mamá" y "papá", o como "papá y papá" en el caso de los tíos, se daban besos en la boca y tenían hijos. Ahí a que el tío Erwin buscara adoptar. Desde ese día le cerró mejor la cuestión. Pero por eso mismo había otra cuestión que no le cerraba; porque jamás había visto a papá dándole un beso a mamá, ya que el niño lo tenían; era ella.
Ahí, en ese punto, la conversación se puso difícil para los mayores. Muy difícil. No era sencillo explicarle a una niña que era un experimento, ni tampoco que los lazos de ese estilo tienen que ver siempre con la sangre. No en vano Levi estaba de acuerdo con adoptar.
—Los papás se besan —remató Carla con seriedad y Hanji soltó una risita nerviosa. Mikasa para ese entonces ya se había refugiado en su oficina.
—Pero… yo ya estoy vieja para tu papá —fue lo único que se le ocurrió decir y miró a Eren con una sonrisa falsa, porque el brillo de sus ojos exigían auxilio. En ese punto Eren decidió intervenir en la conversación y salir de su embotamiento mental.
—Es hora de dormir. —Listo, eso nunca fallaba.
Una vez a solas Eren podría explicarle mejor a su hija que muchos papás lo eran, pero a la vez no. Que se querían, pero no se amaban. Y entra tanta confusión para la pobre Carla, Eren sacó algo en limpio esa noche.
Hanji lo vio entrar a la cocina, ya cuando era tarde y la tarea burocrática había entrado en pausa. Notó que lucía pensativo, entendía las razones, solo que no imaginaba lo que cruzaba por su cabeza en ese momento.
—¿Fue muy duro?
—No tanto como explicarle de dónde vienen los bebés —contestó Eren con tono monocorde y apagado.
¡Oh! Los bebés, no fue tan traumático para Hanji en sí explicarle un poco sobre la anatomía humana (algo básico y sencillo para que una criatura tuviera la información exacta, y no de más, que saciara su curiosidad), el problema vino después con Erwin y Levi; pero por suerte a Carla le quedó claro de dónde venían los bebés de sus tíos: del orfanato.
Eren corrió una silla, pero no se sentó, tampoco dejaba de lado ese semblante, a tal punto que Hanji se vio obligada a preguntarle qué le pasaba para darle pie y así soltara lo que se tenía guardado.
—¿Qué ocurre?
—¿Sabes? —contestó él con rapidez, como si en verdad hubiera estado esperando ese pie—, Carla tiene razón.
Lo siguiente Hanji lo adivinó y no lo impidió. Esa fue la primera vez que Eren la besó y, aún más importante, la primera vez que pudo verla no solo como la madre de su hija, sino también como una mujer.
No era tan vieja como pensaba; sí, se llevaban como quince años de diferencia, pero… No tenía nada de malo para Eren aprender a amar a la mujer que había sabido ayudarle a ser feliz siendo quien era, un titán.
(…)
Un año después Hanji lo anunció al círculo más íntimo, dicho círculo estaba conformado por Mikasa, Erwin, Levi y Armin; eran como una familia sin querer serlo.
No estaba muy segura de hacerlo oficial, pero sabía que si no lo hacía ella, Carla tarde o temprano lo descubriría y terminaría por ahorrarle el sufrimiento que implicaba sonrisas cómplices y miradas de reproches con sabor a "te lo dije, dije que esto pasaría".
Sin embargo esas miradas y sonrisas no llegaron cuando ella notificó su reciente embarazo, sino cuando Levi le cuestionó un supuesto nuevo experimento y ella tuvo que salir a defenderse alegando que en esa ocasión no se trataba de nada de eso.
—¿Fue natural? O sea, fue natural —repitió Armin con la boca abierta; había rumores sobre que Eren y Hanji tenían una relación; en efecto tener un hijo implica tener una relación, pero no imaginaban que era de ese tipo.
—Santo cielo, no puedo creer que estemos hablando de esto —murmuró Eren frotándose la nuca, mientras Hanji asentía con vehemencia.
—Si no te hubieras portado mal, esta conversación no existiría —reprochó Mikasa, como una madre reprende a su hijo adolescente por un embarazo no deseado, solo que Mikasa no era la madre ni Eren era ya un niño—. Sabes que hoy en día se han inventado métodos factibles para evitar un embarazo.
—Ey, que no fue un accidente —Hanji levantó las manos clamando piedad.
—¿Fue planeado? O sea, fue planeado —repitió Armin sin salir de su asombro, porque aquello era más que una relación establecida, ya era un matrimonio que incluso tenía un plan familiar.
—Felicitaciones —Erwin fue el único sensato del grupo o la única persona que hizo un comentario normal al respecto. Eso era todo lo que Hanji y Eren esperaban, no más. Lástima que Levi acabó por arruinarlo, y sin proponérselo siquiera.
—Vaya, ¿al fin lograste meter tu pinus dentro de una vayaina, Eren? —arqueó una ceja con cierta apatía— Felicitaciones.
Hanji estalló en carcajadas llevándose las manos al vientre como si así amortiguara sus gritos estridentes, mientras Eren palidecía a la vez le dedicaba una mirada furibunda a ella, a la razón por la cual ya no le interesaba erradicar hasta el último titán.
De inmediato empezó a reír él también, sin saber por qué lo hacía.
FIN
KK: (o CaCa XDXDXD) Y no te esperabas un eruri, seguro (yo sí, tomando en cuenta que era una petición de Petula, era casi obvio). No sé por qué Levi tiene que elegir a uno de los dos, explícame eso XD Por qué no puede querer a dos personas, por qué cuando somos chicos hay personas crueles que nos preguntan "a quién quieres más? a mamá o a papá? El mundo está así por esa divisón, porque no podemos ni sabemos amarnos los unos a los otros, mucho menos unos sobre los otros, que eso sería más divertido.
En fin, gracias por leer y perdón por no usar signo de interrogación de apertura... es una larga historia que se resume de la siguiente manera: borrachera más vómito igual a teclado roto. Igual se fue secando con los días y algunas teclas comenzaron a andar, otras no pudieron resucitar, entre ellas los dichosos signos de exclamación e interrogación u_u. Ya me compraré una PC nueva (que cada vez vienen mejores), una que vuele y me haga mate cuando me levanto a la mañana para ir a trabajar. Un beso enorme!
Espero que les haya gustado esta segunda parte más que a mí. Confieso que no la quería subir, me agrada más el fic como one shot :p
La próxima vez que alguien me pregunte "por qué no quieres ser madre?" contestaré "Titanes".
Y después dicen que los egoístas somos aquellos que no queremos traer una vida a la tierra para joderle la existencia, solo porque es "la ley de la vida" y peor aún, bajo la excusa de "tener a alguien a quien cuidar". Adopta! Si quieres cuidar a alguien o a algo, puedes cuidar una puerta, una planta o un gatito. Si quieres ser madre, puedes adoptar. Ya, me fui... es que ayer tuve una discusión sobre este tema y todavía sigo sensible a la pelotudez humana.
Como verán, mi ritmo para publicar es lento, como babosa muerta, pero publico. Algún día terminaré todo lo que tengo a medio camino :p
