Hola!

Gracias a los que me leyeron y me dejaron sus reviews 3

Nota: A partir de este capítulo comenzaré a diferenciar las escenas del pasado y el futuro - Considerando que el futuro es de donde proviene el hijo de Kagura y Sougo-.

Capítulo 2

Futuro.

Sobre la rama de un árbol Gintoki se encontraba aparentemente contando hasta 10 mil con su rostro debajo de la jump, "aparentemente" puesto que en realidad se encontraba dormido plácidamente, mientras fingía jugar con el pequeño Souchiro a las escondidas, puesto conociendo bien al peliplata - como los lectores asiduos que somos de cada semana- lo único que buscaba era paz y tranquilidad, intentando deshacerse del pequeño fruto de su hija adoptiva, que curiosamente a pesar de que él la ve como una hija, le prohibió terminantemente a Souchiro llamarlo abuelo Gin, autonombrandose tío Gin-chan el más cool entre los tíos existentes.

-¡Gin-San!- gritó molesto Shinpachi.

-¡Diez mil, aquí voy!- grito Gintoki al despertar bruscamente por culpa de Shinpachi que sobresaltado por el gritó del virgen y el suyo propio cayo de bruces al pasto húmedo del lugar.

- ¿Dónde está Sou-chan?- dijo mirando por todo el lugar (con tres conos de nieves en sus manos) y no viendo por ningún lado al hijo de su querida amiga.

-Oh hablas del pequeño Okita- dijo con un deje de desdén, pues aun a pesar de haber pasado más de 3 años desde que se enteró de la relación de Kagura con Sougo, se sentía traicionado y desplazado - estamos jugando a las escondidas, pero tu interrumpiste justo cuando estaba por terminar, ahora tendré que volver a empezar a contar- dijo mientras se recostaba sobre el pasto, dispuesto a tomar otra siesta, pero Shinpachi molesto, le arrojó los tres conos de nieve en la cabeza.

-¡Como se te ocurre dormirte mientras cuidas de un niño indefenso!

-¡¿Indefenso?! - gritó incrédulo- la primera vez que tome su manita casi me la destroza, siempre se sale con las suyas cuando pone esa cara tierna para conseguir quedarse con mis perfectos parfaits, a Sadaharu le torció la cola cuando apenas estaba aprendiendo a caminar, al gorila lo uso de arma para matar a una cucaracha gigante, tú, yo y todos sabemos que ese niño en un futuro será un perfecto sádico chiflado como sus padres - Shinpachi lo miraba como si se tratara de una basura, como podía decir todo eso de un niño tan tierno como Souchiro, si de algo estaban seguros todos era que a ese pequeño lo cambiaron de familia el día de su nacimiento, pues tanta ternura no había podido ser creada por Kagura y Sougo.

-¡Ve a buscar al niño ahora! mientras yo iré nuevamente por conos de nieve - le grito molesto señalando con su mano hacia el interior del bosquecillo.

A regañadientes Gintoki acepto lo que Shinpachi le había ordenado, después de todo él quería mucho al niño y a su bolsillo, pues si hacía alguna travesura por ahí, Kagura lo obligaría a pagarlo. Camino por donde había visto el pequeño tomando el mismo camino, encontrarlo dentro del bosque sería pan comido, pues se trataba del mismísimo Shiroyasha buscando a un niño, ese juego estaba concluido desde que empezó.

Pasado.

Okita Sougo caminaba por los alrededores del parque de Kabuki-cho, se las había ingeniado para quitarse de la responsabilidad del aburrido desfile anual en honor al Shogun y dirigirse a su habitual banca a dormir su muy merecida siesta del día, esto claro, si no estaba una China apestosa rondando por ahí con su perro pulgoso, aunque pensándolo bien aquello le traería atracción a su aburrido día, pero lo que él no sabía es que su día apenas estaba por comenzar.

Poco antes de llegar al parque una pequeña bola humana chocó contra sus piernas casi quebrándoselas al impactar, encontrándose con un pequeño niño de mirada celeste muy familiar, su carita bañada en lágrimas, y algunos raspones aún visibles, demostraban que el niño se encontraba perdido, Sougo lo miro atentamente por unos segundos sintiendo por primera vez desde que su hermana había muerto una calidez invadiendo su pecho, sentía que conocía aquel niño aunque no lo había visto en toda su vida y menos aun considerando que nunca fue fan de los niños, pero el chiquillo estaba perdido y él era un policía que debía cumplir con su labor.

El pequeño Souichiro reconoció al instante el uniforme del Shinsengumi, se aferró del pantalón del policía y comenzó a llorar como si la vida se le fuera en eso. Okita trato de controlar al niño o al menos despegarlo de su pierna antes de que dejara su pantalón empapado entre lágrimas y mocos, pero le era imposible, el niño poseía una fuerza mayor a la de un adulto -Oh que bien, otro loco de la familia de la China, lo que nos faltaba- se dijo con sarcasmo, suerte que este aún no tenía una sombrilla como el resto.

-Hey mocoso deja de llorar y dime lo que te pasa- le preguntó por fin con el mayor tacto posible que alguien como él pudiera tener. Despegándoselo de la pierna y tomándolo entre sus brazos elevandolo a la altura de su rostro. Souichiro con sus manitas limpio sus ojos rojos de tanto llorar, Okita lo miró más de cerca, en verdad ese niño le resultaba tremendamente familiar - dime que te sucede, ¿Perdiste a tus padres en el desfile? - el pequeño entre sollozos solo había escuchado "perdido y a tus padres" y en el acto asintió, seguramente él conocería a su papá y lo llevaría a su lado.

-Quiero ir con papá, él trabaja con… - Souichiro lo miró sin pestañear, ese hombre no podía creerlo qué suerte la suya- ¡Papá! - grito el niño abrazándolo del cuello, causando un estremecimiento desde la espina dorsal a la cabeza en el joven capitán, no sabiendo si era por la palabra "papá" o porque casi sentía romperse su cuello- te estañe muchoo y a mamá, y yo tengo hambre.

-Hey, hey, hey, quieto ahí- le dijo Okita depositandolo en el suelo con miedo- yo no tengo hijos - "siempre me he cuidado" pensó para él mismo - yo soy muy joven, me debes estar confundiendo, pero te ayudaré a encontrar a tu padre, si se parece a mí debe ser un hombre muy apuesto.

Souichiro lo miró escéptico, aquel hombre era muy parecido a su padre, pero mirándolo bien a pesar de parecerse bastante a su padre, el joven policía lucía más joven y su uniforme no era como el que siempre usaba su papá, aunque era muy parecido. Souichiro pidió perdón y nuevamente comenzó a llorar desesperadamente, Sougo cansado de escucharlo llorar recordó lo que el niño en su inmensa alegría le había dicho "Tengo hambre" dijo el pequeño con su voz chillona, quizás este niño era como la China, el truco para tranquilizarlo estaba en la comida. Lo volvió a tomar en sus brazos prometiendo llevarlo a comer y después comenzar a buscar a sus padres, el niño sonrió por la promesa de su nuevo amigo y Sougo casi siente ternura, una ternura que solo llego a sentir hacia su hermana. Quizás los niños no estaban tan mal como él pensaba.

Futuro.

-Souichiro-kun, Souichiro-kun - gritaba Gintoki por el bosquecillo. Ya tenía más de 40 minutos buscandolo, aquel chiquillo en verdad había mejorado considerablemente en ese juego- sal pequeño, Patsuan tiene tu cono de nieve- pero el pequeño no caía en su trampa, es más no hacía ningún sonido, ninguna risilla que siempre se le salía por creer que engañaba al adulto con el que jugaba, y es que siempre jugaba con adultos, los únicos niños que conocía aparte de él eran los hijos del abuelito Kondo, pero no siempre podía verlos pues la tía Otae (si ella también se resistió a ser llamada abuelita) continuamente los tenía practicando en su dojo, después de dar clases a mujeres gordas.

Pasaron otros 30 minutos y Gintoki comenzaba a entrar en pánico, el niño no aparecía y Shinpachi no llegaba con su delicioso helado, eso, quizás, el pequeño se aburrió de estar oculto y regreso a la orilla del río donde había empezado el juego, convencido de que el niño había regresado sobre sus mismos pasos y no estaba perdido siendo devorado por algún oso o ahogado en el río, pues quien dejaría solo a un infante de 3 años andar solo a las orillas del río cerca de un bosquecillo. Saliendo del bosque pudo ver a Shinpachi bajo la sombra del árbol con 2 de los 3 conos que debía traer, seguramente el muy maldito ya se había comido el suyo, sin esperar al peliplata y al pequeño castaño. ¡El pequeño castaño! se repitió Gintoki, no se veía por ningún lado, fue corriendo hasta Shinpachi.

- ¿Souichiro regreso para acá? - pregunto cómo no quiere la cosa.

-Sou-chan… Sou-chan… ¿¡NO ENCUENTRAS A SOU-CHAN!?- gritó escandalizado- solo tenías que cuidar del niño, ¿! ¿¡Qué le vamos a decir a Kagura-chan!? ¿¡Qué le vamos a decir a Okita-san!?

-Tranquilo, recuerda que dos personas pueden buscar mejor que uno solo, vamos juntos a buscarlo, estoy seguro de que entro a esconderse al bosquecillo.

Pasado.

- Pero tu sí que comes bastante- le decía Okita al niño mientras salían del restaurante, pues comió 3 platos de ramen él solito- con esa fuerza tuya y ese apetito juraría que eres pariente de la China tabla- pero el niño apenas si le escuchaba, pues de postre iba comiendo una paleta de nieve, alegando el pequeño que los días soleados le causaban debilidad.

- ¿¡A quien le dijiste China tabla!?- gritó Kagura molesta que se topaba con el policía, lanzando una patada directo a su cara, que con facilidad esquivo.

-Hoy no China, estoy en una misión de búsqueda- dijo señalando al niño

-Tú trabajando- río escandalosamente, sin prestarle atención al menor- eso no lo creo, solo eres una rata roba impuestos.

Con aquello dicho la pareja de rivales comenzó a luchar a mitad de la calle, entre patadas y puñetazos, espadazos y paraguazos, inundaban la calle destruyendo todo aquello que estuviera a su paso, mientras el pequeño Souichiro se sentaba en el piso comiendo su paleta para ver el espectáculo, que brindaban aquellos dos, haciéndole recordar a sus padres en sus muy continuas y absurdas peleas.

La cosa paró después de varios minutos de golpes y patadas, hasta que Okita recordó que tenía a un niño que ayudar y que ese niño presenciaba su pelea, no era muy listo en cuestiones de infantes, pero estaba seguro de que la violencia no debía usarse tan a la ligera en presencia de ellos y sumando a eso el folklórico léxico de groserías de la China. Derribó a Kagura, insistiendo en que nuevamente no tenía tiempo para pelear con ella, pero que otro día con gusto le patearía el trasero.

- ¿Son... ustedes son como mamá y papá, son, son … esposos? - preguntó con inocencia el pequeño al par de rivales, que lo miraron con la peor cara que tienen en su repertorio, simplemente cómo se atrevía aquel mocoso a llamarlos esposos, ¡esposos!

-Oe mocoso ¿Qué te hace pensar eso? - dijo Okita tratando de detener a Kagura que ya estaba muy dispuesta a nalguear al niño.

-Mamá y papá pelean así siempre.

- Yo - empezó mientras se señalaba así misma con su pulgar - la reina de Kabuki-cho, miembro del clan Yato el más fuerte del universo, jamás sería la esposa de un sádico idiota roba impostorios como él,

- Impuestos China, impuestos- corrigió con pereza Okita.

- Yo también soy un Yato- contestó con alegría el pequeño, mientras cargaba la roca sobre la que estaba sentado para demostrar que lo que decía era verdad; tanto Sougo como Kagura lo miraron sorprendidos- bueno abuelito llora mucho porque solo soy la mitad de un Yato.

- ¿Qué quieres decir? - preguntó Kagura alegre de encontrarse con un pequeño Yato que no quisiera matarla como lo fue en su momento los piratas de su hermano y su propio hermano, Sougo por tercera vez lo miro atento, comenzaba a asustarse por todo lo que el pequeño comenzaba a relatarles.

- Mamá es Ya… Yato y papá es un humano.