Capitulo nº2:

Robin caminaba junto con esa mujer por la calle, la miraba de reojo y no pudo evitar preguntar.

- A pesar de que es su esposo... no ha querido que le bese...

- Oh, no, no, Ryô me quiere mucho, pero... tiene miedo de contagiarme.

- Ya veo... ¿está enfermo?

- Si, se puso enfermo dos años después de que naciera Yuki, le han mirado muchísimos médicos y ninguno sabría decirle que es lo que le pasa, solo que se está muriendo, poco a poco. Y yo no puedo hacer nada...

Robin suspiro y borro su sonrisa.

- Te comprendo... sentir como algo o alguien que quieres tanto está en peligro y no poder hacer nada por ello... tenemos a bordo a un muy buen médico, ¿Dejaría que le examinara?

- Podrías intentarlo, pero está harto de médicos que no saben decirle que le pasa.

- Se lo hare saber a Doctor-san, se que hará algo por él, aunque sea calmar los síntomas.

La mujer sonrió.

- Arigatou Robin-chan... Cambiando de tema... ¿es cierto que entre Zoro-san y usted... puede haber algo?

- Lo único que hay es un incomodo sentimiento.-dijo ella mucho más seria.

- ¿Pasó algo? Puedes contarme, no se lo diré a nadie.

- Una noche... no sé ni cómo ni porque, pero los dos... no sé, nos sentimos atraídos y... a la mañana siguiente él ni siquiera estaba en la cama...-Suspiro.- cuando trato de tocar el tema, se vuelve arisco, distante, o simplemente, lo ignora... "El amor no es para alguien como yo" dijo...creo que es una persona que realmente necesita ese sentimiento, pero no quiere dejarme... a mí que se lo de, creo que ni siquiera quiso que pasara lo que paso... los dos estábamos necesitados y eso fue todo para él...

- ¿Y para ti Robin-chan?

Ella sonrió levemente.

- Claro que no... Pero eso no importa... el cumplirá su sueño, y yo estaré ahí para que lo haga, pero sin interponerme...

- ¿Sabes? Una vez alguien me dijo esto: "Para un espadachín, su alma esta en sus espadas, su vida unida a la batalla, pero su corazón, junto a una mujer que le ama" Zoro-san, es esa clase de persona, solo que aun no sabe que tiene un corazón que pide a gritos ser amado.

La mujer le sonrió y le cogió la mano parándose ante una tienda.

- Veras, antes de que siquiera Ryô me dedicara una mirada relajada demostrándome que me quería... pasaron dos años... para entonces ya estaba enfermo, nunca, me ha besado o tocado... le da miedo, tiene miedo de romperme, sabe que si yo no estoy, le faltara algo... no negare que lo necesito, pero también necesito que este feliz, y si estar junto a él le hace feliz lo estaré, por las buenas o las malas. La parte difícil ya la tenéis Robin, admitiste tus sentimientos, oblígale a hacer a él lo mismo. Los espadachines aman a las mujeres imponentes y fuertes.

Se rio y señalo la tienda.

- Conseguiremos un kimono para ti y tus compañeros.

- Gracias Hisa...-Dijo Robin un poco emocionada, entrando con ella en la tienda.

Mientras tanto en la taberna, todos comían y bebían animadamente, Zoro compartía su botella con Ryô que lo miraba fijamente.

- ¿No es un poco ruin por tu parte?-Dijo en tono medio para que nadie más los escucharan.- te la robaran... mujeres asi no abundan Roronoa, lo sé.

- No sé a qué te refieres.- contesto él.

De pronto Ryô dio un gran trago y hablo más alto.

- Yo era como tú de joven... arrogante, seguro de mi mismo, quería ser el mejor espadachín del mundo...- todos lo atendieron, y él sigió hablando.- tenía una banda pirata, un gran capitán, una gran tripulación, estaba ella... Era la cocinera de a bordo.

Tomo otro trago.

- La hija del capitán Hiro, un grandísimo hombre, le tenía un miedo increíble.- se rio y tosió un poco después...- y me la quitaron... asaltaron el barco cuando yo no estaba... negando mis propios sentimientos desembarque para ir a divertirme, ¿sabes? No lo hice... no me divertía sin ella, cuando volví los habían asesinado a todos... Incluso a ella...

Tomo aire y se aseguro de que Yuki no estuviera cerca.

- La violaron y la asesinaron... si yo hubiera estado ahí eso no habría pasado, me culpe, e hice bien, el capitán Hiro estaba enfermo y no pudo defender a sus hombres, yo era su único escudo ese día...

Tomo otro trago de sake y hablo más serio y con la voz más profunda.

- Comencé a vengarme de todo marine que me encontraba, haciendo subir el precio de mi cabeza, otra, y otra, y otra vez... –se rió.- me sentía poderoso, fuerte, pero vacio por dentro, lo tenía todo, fama, poder, respeto... pero no honor.

Los miro a todo.

- Llegue a Ken una noche de hace 8 años. Aquí todos me conocían por mi recompensa, pero nadie me juzgó, solo me pidieron amablemente que no me metiera en problemas... Hisa había sido repudiada por sus padres al quedarse embarazada de un pirata que la había abandonado... vivía en la calle... la encontré y me recordó lo que me faltaba... me sentí culpable de nuevo y le mostré mi apoyo... compre la taberna y la puse al mando...

Volvió a mirarlos a todos y sonrió.

- Nueve meses después llego Yukito, un niño ruidoso, imaginaros, no sabía ni por dónde empezar... sus primeras palabras fueron papá... entonces supe que ese hijo sería mío pasara lo que pasara, en cuanto a su madre... no solo se las apaño para hacerme olvidar el dolor que sentía mi corazón si no que lo reparo y se lo quedó.

Dio otro trago.

- Soy un espadachín, con fuerza, respeto y ahora si honor... y estoy orgulloso de mi familia.- miro a Zoro.- y no por ello soy un debilucho, sigo siendo el mismo de hace ocho años, pero con una motivación mas para vivir y cumplir mi sueño... prepárate Roronoa, no te será fácil.

Zoro sonrió y negó.

- Lo mismo te digo.

Alzo su vaso para brindar con él.

- ¡WAAAAAAAAAAA, ES TAN BONITO! ¡NO ESTOI LLORANDOOOO!

Obviamente Franky lloraba como un bebe, Sanji incluso se había dejado consumir su cigarro, Nami lo miraba completamente exultante, un gran guerrero y un padre de familia. Luffy lo miraba con admiración.

- ¡Sugoi! Nee, nee, Zoro, aprende un poco de tus superiores.

Zoro bebió de su copa, era el único en percatarse de a que había venido su charla, bajo la mirada y realmente pensó en ello.

Robin se coloco el obi al final, un kimono morado con obi amarillo, mientras cargaban las bolsas con la ropa para el resto.

- Ahora iremos a por esos libros que necesitabas.

Las dos asintieron y salieron de la tienda de kimonos, hacia la biblioteca.

Cuando llego la noche, todos estaban reunidos en la taberna, a puerta cerrada compartiendo una cena echa mano a mano por Sanji y Hisa. Todos con sus yukatas o kimonos, el de Nami era de color rosa y naranja, obi rojo, Chopper usaba una Yukata marrón, Brook una de color negro, Luffy una de color rojo oscuro, Franky se negó a llevarla, Ussop llevaba una verde oliva, Sanji llevaban una de color blanco inmaculado y la de Zoro era azul marino, el estaba mas acostumbrado a esas ropas.

Reían y contaban sus historias a un maravillado Yukito.

- ¿¡LA ISLA DEL CIELO!?

- Ah... Skypia... que recuerdos.- Dijo Ryô dando otro trago.

- ¿¡Has estado allí!?

Dijo Luffy emocionado, Ryô asintió y Luffy comenzó a preguntarle cosas, mientras todos reían, un nuevo ataque de tos ataco a Ryô... todos se quedaron callados mientras este trataba de que cesara.

Hisa se le acerco y le acaricio la espalda, Chopper suspiro, Robin le miro.

- Nee, Doctor-san, ¿podría revisar a Ryô-san?

- No creo que sea necesario.- Dijo este.

- Chopper es el mejor doctor.- dijo Zoro como si nada.

- ¡Nee, Nee, no creas que por decir que soy el mejor doctor me voi a emocionar, Zoro no baka!

Dijo Chopper haciendo su pequeña danza, Hisa miro a los ojos a su marido.

- Por favor Ryô...

Este la sonrió y negó.

- Esta bien, está bien...

Chopper se le acerco con su estereoscopio.

- ¿Puedes descubrir tu pecho?

Este se bajo la Yukata por sus hombros hasta la cintura, estaba bien musculado, como cualquier otro espadachín, y había cicatrices muy viejas por todo su cuerpo, Chopper comenzó a escuchar su respiración y su corazón.

- Necesitaría unos análisis sanguíneos, pero con certeza se que se trata de una infección pulmonar o del aparato respiratorio... es crónica y está demasiado avanzada como para tratarla y que desaparezca, pero podría calmarte los síntomas.- le sonrió.

- Eh... eres un renito muy inteligente.- dijo Ryô.

- Ah...-Chopper comenzó a lagrimear.- eres el primero que acierta a la primera el animal que soy...

Robin hablo entonces.

- Nee, Doctor-san... ¿es contagioso?

- No, claro que no, es una infección de órganos, no de sangre.

Los ojos de Ryô se abrieron enormemente y Hisa sonrió abrazándolo fuertemente.

- Ryô...

Él sonrió y asintió.

- SI, lo se... lo siento Hisa.

- No, no lo sientas.

Yuki estaba junto a sus padres, agarrando de la manga del Yukata de su padre, y no entendía muy bien que pasaba, pero estaba sonriente.

- Mañana te preparare unas medicinas y te explicare como se hacen.- Dijo Chopper guardando su instrumental.

- Gracias Doctor.

- ¡Baka iarô!~

Respondió Chopper de nuevo danzando, todos rieron. La noche pasaba rápida y poco a poco comenzaron a subiendo a sus correspondientes habitaciones, Yukito que estaba dormido sobre el tatami, fue cargado por su padre y este suspiro.

- Me voy a la cama Hisa, me lo llevo conmigo.

- Descansa cielo, yo recogeré esto.

El resto subió con Ryô hacia las habitaciones, excepto Zoro que aun bebía y Robin.

- Te voy a echar una mano Hisa, de todas formas, no tengo sueño.

- Gracias Robin-chan.

Las dos recogieron el desastre poco a poco, Zoro solo ayudo colocando las mesas en su sitio y sentándose en una de ellas.

- Roronoa-san... ¿no tiene sueño?

Dijo Hisa, este negó y señalo la botella.

- Oh, comprendo, entonces hasta mañana.

Se despidió y ella también subió. Zoro estaría solo de no ser por...

- ¿Por qué no te vas a dormir tu también?

- Voy a quedarme leyendo...-algo arisca sigió hablando.- SI tanto te incomoda mi presencia hay otros lugares donde emborracharse.

Zoro se quedo mirándola notoriamente cabreado.

- ¿Se puede saber qué te pasa ahora?

- A mi nada... ¿Y a ti?- Ella le miro entonces, seria.- ¿es que solo puedo estar en tu presencia si es en una cama?

El abrió enormemente los ojos sin comprender porque de pronto ella se ponía de esa manera. Ella se levantó y suspiro.

- Es más, no pienso seguir aquí... me marcho.

- ¿A dónde vas a estas horas?

- No lo sé, a un lugar más agradable.

Ella salió por la puerta sin mas... un momento... ¿Había insinuado que su presencia era desagradable? Gruño pero sigió bebiendo... Pero las horas pasaban y esa mujer no regresaba... y él estaba cada vez más y más inquieto...

CONTINUARA.