Disclamainer: Los personajes y escenarios mencionados a continuación no me pertenecen y no obtengo ningún beneficio económico con esto.
N/A: Bueno, pues al final gracias al comentario tan bonito que me dejó Avengirl me he decidido a continuar este fragmento. No creo que tenga mas de dos o tres capítulos, pero bueno algo es algo. ¡No os entretengo mas y a leer!
Todo empezó cuando James empezó a salir con Lily. Si señores, como lo oyen, mi querida amiga Evans aceptó salir con mi amigo James. Quién lo diría.
El caso es que, desde ese momento, Sirius había modificado un algo en su mirada, yo lo sabía, conocía esos ojos grises como la palma de mi mano. Se había vuelto como mas... maduro. Ya se lo que vais a decir, ¿Sirius maduro? Pues si. Bueno no del todo. No es como si desde ese día no se comportara como un niño de dos años con complejo de husky siberiano. Es solo que... Bueno, tal vez no sepa definirlo, pero algo había cambiado. Y yo sabía lo que era. No con mucha exactitud, pero tenía una idea bastante definida.
Y la verdad es que no me disgustaba para nada. Sabía que Sirius, como poco, quería una ``noche loca´´ conmigo. ¿Y qué? Yo estaba dispuesto a dársela. El caso era cómo. Por que claro, una cosa era intercambiar miradas de deseo, y otra era llevarlo a cabo. Y también había que valorar los posibles efectos. Porque claro, uno no se acostaba con uno de sus mejores amigos así como así.
-¿En que piensas Lupin?- sin que me diera cuenta, Sirius había interrumpido el hilo de mis pensamientos. Se había acercado a mi mesa de la biblioteca y me había puesto sus cálidas y viriles manos sobre los hombros. Su tacto se sentía tan pero tan sensual... No podría aguantar mucho su toque sin saltarle al cuello.
-Hola Paddy- dije intentando mantener la compostura. A mi me gusta mucho la corrección, pero no sabía si podría mantenerla con las manos de Sirius dándome suaves caricias en los hombros- siéntate, no te quedes ahí de pie- creo que se noto mucho que estaba disfruando demasiado con el micro masaje que estaba recibiendo, y no fui el único. Así que, Sirius, con una sonrisa trunfal al notar mi excitación, tomó asiento de una vez por todas.- ¿Que haces aquí? No suele interesarte la biblioteca.
-Ya lo se mi querido Remus. No vengo aquí por los libros precisamente- acto seguido se echó para atrás en su silla y me dejó ver como se marcaban sus deliciosos abdominales. Como me conocía el muy hijo de perra.
-Muy bien muy bien, espero que te diviertas con los libros- yo no había podido entenderle muy bien, por que mientras el hablaba me di cuenta de que se estaba sobando el paquete. Suficiente. Demasiado para un solo día, así que recogí mis cosas y me fui. Una ducha bastante fría en el baño de prefectos me ayudaría con el pequeño gran problema que tenía entre las piernas.
