Antes de nada quiero aclarar que los personajes no me pertenecen a mí, si no a Eiichiro Oda-sama ^^ ( excepto los personajes de Anne, Mary etc.) Yo solo soy una humilde fan que intenta entretener a los lectores :3
-¿De dónde ha salido?
Eso fue lo primero que escuche al recobrar la conciencia, por algún motivo me dolían todos los huesos del cuerpo y estaba… ¡¿mojada?! Notaba todo mi cuerpo empapado con mi ropa pegada a él.
-¿Quién es?- dijo otra voz.
Noté como unas manos me agarraban la cabeza y me la sujetaban. Intenté abrir los ojos, pero por alguna razón no lo conseguí.
Una de las manos que me sujetaba la cabeza me apartó unos mechones mojados de pelo de la cara y me los colocaba detrás de la oreja.
-Es guapa…- dijo una voz que me resultaba extrañamente familiar.
Volví a intentar abrir los ojos, y, esta vez, lo logré fácilmente. Lo primero que vi al enfocar la vista fue un rostro, de hombre, muy cerca de mi cara; abrí los ojos como platos, imposible, imposible, imposible, imposible, los volví a cerrar, conté hasta cinco y los abrí de nuevo. Ahí seguía, ese pelo rojo inconfundible y, encima de él, un sombrero de paja.
Al ver que le miraba me preguntó.
-¿Estás bien? Estás pálida, parece como si hubieses visto un fantasma.
¿Un fantasma? ¿Una ilusión? ¿Un sueño? Mi siguiente reacción fue, seguramente, por las hormonas adolescentes : me incorporé tan bruscamente que golpeé mi cabeza con la suya y lo mandé a volar.
-¡Auch! ¡Mierda! ¡Duele!- me quejé poniéndome las manos en la frente y cerrando los ojos.
-Lo…- dijo alguien.
-Ha…- otro
-Mandado…
-A volar…
Abrí los ojos y vi varios rostros mirándome fijamente. Oh, no, imposible.
-Esto no puede ser real…- murmuré
Delante mío hubiese jurado que se encontraba nada mas ni nada menos que "el Rey Oscuro" Sylvers Rayleigh, de no ser porque era completamente imposible.
-¿Se encuentra bien?- me preguntó… Un momeeeeeeento, ¿está-hablándome-a-mi? ¿un-personaje-de-anime?
Abrí la boca para decir algo, pero las palabras se me trabaron en la garganta.
-¿Do-donde estoy?- logré articular al final.
-En un barco pirata, pero tranquila, no vamos a hacerle daño- me respondió.
-¡Rayleigh-san!- dijo una voz- ¡puede ser una espía!
Oh, madre, mia. En ese momento creí que podía haberme muerto del shock. Era Buggy. Buggy. Buggy el payaso. Parpadeé unas diez veces.
-Imposible…- susurré mirándole. Me pellizqué el brazo tan furte como pude, esto no estaba pasando, no PODÍA estar pasando, pero tenía que ser real, tenía que serlo ya que el pellizco había dolido como mil demonios.
-¡Argh! ¡Maldición!- oí que decía alguien- ¡¿ como puede una chica tener tanta fuerza?! ¡Carajos! ¿¡Eso dolió sabes!?- dijo el pelirrojo apuntándome con el dedo.
Vale, eso ya era demasiado, lo tenía delante de mí, a mi personaje favorito, Akagami Shanks. Tenía que ser él, no había nadie mas con ese color de pelo en todo el anime de One Piece.
Apreté los labios.
-Lo- lo siento- dije bajando la mirada.
Hubo unos instantes de silencio hasta que Rayleigh me preguntó.
-¿Quién eres, muchacha?
Le miré a los ojos.
-Me llamo…Anne.
Asintió.
-Y, si no te importa que te pregunte, ¿Cómo has caído del cielo?
-¡¿Qué-qué?! ¿¡Del cielo?!- le miré como si le hubiesen salido tres ojos de repente.
Se encogió de hombros.
-Todos vimos como caíste al mar desde arriba- dijo señalando el cielo.
-¿De veras?- pregunté mirando a donde apuntaba.- No tengo ni idea, no me acuerdo de nada- mentí.
-Hmmm- dijo no muy convencido.
Bajé la mirada e intenté levantarme, pero las piernas me fallaron y caí al suelo.
-¡Ah!- solte un grito de dolor, me dolía todo el cuerpo.
-Cuidado- me dijo ¿Crocus?- has caído desde muy alto, te deben de doler todos los huesos.- Me agarró de los brazos para ayudarme a levantarme y, aunque me tambaleé un poco, esta vez me pude poner de pie.
-Gracias- le agradecí con una pequeña sonrisa a la que él me respondió.
Estornudé, y otra vez, y otra vez.
-Creo que alguien ha cogido un constipado…- me dijo el doctor.
Solté una risita nerviosa.
-Shanks- dijo Rayleigh- tráele a nuestra pequeña muchacha algo para taparse y cambiarse si no queremos que se resfríe más, anda.
El pelirrojo dejó de frotarse con la mano donde le había dado el golpe.
-Sí, Rayleigh-san- se metió dentro del barco.
Yo simplemente me sonrojé y bajé la mirada. Decidí por mí misma que si esto era un sueño, iba a tratar de disfrutarlo al máximo; y si era la realidad… Debería agradecer a Dios, a Mary o a quien fuera por ello.
Shanks salió a cubierta unos minutos más tarde con una manta y una camisa.
-No tenemos ropa de mujer- me dijo- pero espero que te valga mi camisa.
…
…
…
Un momento… ¡¿QUÉ?! ¡¿Mi personaje FAVORITO me estaba diciendo que me pusiese SU CAMISA?!
Podría haberme desmayado ahí mismo, pero sacando fuerzas de flaqueza estiré mis brazos para coger la prenda y la manta.
-Gra-gracias- dije sonrojada cuando nuestras manos se tocaron.
Él sonrió.
-Así por lo menos no me darás otro cabezazo como el de antes- me guiñó un ojo. Oh, Dios mio, quise morirme de la vergüenza ahí mismo.
-Yo… Lo siento- dije mirándole, por primera vez a los ojos. ¡Por Kami! ¡Esos ojos! Algo se removió en mi interior.
Soltó una carcajada y puso sus manos en su nuca con gesto despreocupado.
-Ven chica- me dijo Crocus- te enseñaré donde puedes cambiarte. Sígueme- me dijo ya andando.
-S-sí- ¡tonta! Me dije a mi misma "¡deja de tartamudear!"- si- dije más claramente esta vez.
Empecé a seguirle y se detuvo delante de una puerta, la señaló con la mano.
-Puedes cambiarte aquí sin que nadie te moleste- me dijo
-Gracias- dije abriendo la puerta.
-Yo me subo a cubierta… ¿sabrás volver?- me preguntó.
-Sí, tranquilo, muchas gracias- le contesté con una sonrisa y entré por la puerta.
Era un pequeño cuarto, con escobas, mopas y cosas de limpiar. Entraba luz por una pequeña ventana, así que por lo menos podía ver.
Primero me quité la camiseta de tirantes y el sujetador, que estaba mojado, lo escurrí y cuando estaba ya aceptable me lo volví a poner.
Miré la camisa de Shanks, aparté la mirada y me sonrojé violentamente "quevergüenzaquevergüenzaquevergüenza " pensé, volví mi mirada a la prenda y lentamente me la pasé por los brazos, luego la cabeza y finalmente el tronco. Me estremecí, era una sensación un tanto extraña, pero a la vez agradable. Agarré el cuello de la camisa con la mano y me lo llevé a la nariz; olía… Bien…
"¡¿Pero qué demonios hago?!" solté la camisa como si me hubiera quemado. Me fijé en que me llegaba por la mitad de los muslos, por lo que me quité los pantalones.
Fui a salir, pero algo me detuvo. Un espejo. Y, en ese espejo, estaba yo reflejada. Pero no era yo. Se me podría haber caído la boca al suelo del shock, pero lo único que hice fue seguir mirando mi reflejo con los ojos como platos.
Mis ojos, antes pequeños, eran ahora parecidos a los de Nami, pero seguían siendo azules. Mi pelo, ahora mojado , era más largo aunque seguía teniendo ese color moreno clarito. Y mi nariz. Todo en mí había sido convertido en un personaje anime, la verdad es que me vi guapa, diferente, pero guapa. También me fijé en como quedaba la camisa de ése pelirrojo en mi cuerpo, ¡error!, "deja de pensar en eso, Anne" " te ha ofrecido su camisa porque no ha tenido más opción". Con esos pensamientos abrí la puerta.
Salí al pasillo y comencé a subir las escaleras que daban a la cubierta, pero al subir el cuarto escalón una sensación de mareo me hizo apoyarme en la pared. Me agarré la cabeza con las manos y al cabo de unos segundos la sensación pasó; fue la misma que sentí al bajar las escaleras de mi casa.
Sacudí la cabeza y continué subiendo escaleras. Llegué a la puerta que daba a la cubierta y dirigí mi mano a el pomo, me cubrí más con la manta y abrí la puerta.
Parpadeé, el sol había salido y me daba de cara así que me tapé los ojos con la mano para poder ver.
-Capitán Roger, esta es la chica de la que le estábamos hablando- le dijo Buggy a un hombre con capa roja. Se giró y me miró a los ojos.
El color se me fue del rostro. Las piernas me temblaron. Mi corazón empezó a bombear tan rápido que creí que se me iba a salir. Abrí la boca (que se me había secado de repente) y la volví a cerrar sin saber que decir.
Tenía a unos tres metros por delante de mí a el futuro (si no lo era ya) Rey de los Piratas, Gol D Roger, también conocido como Gold Roger.
Se me acercó un metro, dos, tres, hasta quedar a un paso en frente mío. Me puso una mano en el hombro.
-Así que tu eres la muchacha que se ha caído del cielo, ¿no?- me preguntó, y si no me equivocaba, había algo de burla en su voz.
Como de repente había olvidado cómo hablar, asentí levemente.
-¿Cuál es tu nombre?- me preguntó.
Vale. Esto era demasiado. Sentí que mis piernas fallaban y lo único que recuerdo antes de perder el conocimiento fue un:
-¡Si solo le he preguntado su nombre!- bastante sorprendido.
