Lo sé, no tengo perdón
Lo siento por tardar tanto a subir la continuación, pero aquí está (por fin!). Tube un problema con mi ordenador y se me borró todo, así que he tenido que volver a copiarlo todo. Tenéis suerte que siempre lo escriba todo primero a mano! xD
Quiero agradecer a todas las que me dejaron reviews, creo que os he respondido a todas por privado. ¡Lo siento si me he dejado a alguien!
¡Un beso, y gracias por leer!
Adrienne
2. Nuestra cuenta atrás
El gran día había llegado. 1 de Septiembre de 1971.
- Más te vale que sea una buena heredera sangrepura, Sirius, y que vaya a Slytherin igual que tú. - amenazó Walburga Black a su hijo, ignorando que él no tenía ningún poder de decisión sobre ello.
- Tu madre y yo estaremos orgullosos de ti sea quien sea, Remus. - dijo Lyall Lupin con dulzura, agachándose al lado de su hijo y dándole un pequeño beso en la frente - Tú simplemente relájate y disfruta, éste será el día más importante de tu vida. - Lyall Lupin cerró los ojos, una lágrima resbalando por su mejilla, y Remus supo que estaba recordando el día en que su madre y él se habían conocido. Ahora el contador en la muñeca de su padre estaba en rojo, mostrando que no la volvería a ver nunca más.
Su padre le ayudó a subir el baúl al tren, y el pequeño Remus Lupin lo arrastró por los pasillos del vagón, entrando en el primer compartimiento medio vacío que encontró, con un chico llamado Andrew y unas chicas llamadas Sarah y Anne. Sarah era mestiza, cómo él, y Andrew y Anne eran hijos de muggles.
Mientras las chicas cuchicheaban emocionadas sobre sus contadores, que también mostraban menos de veinticuatro horas, él entabló conversación con Andrew. Al ser hijo de muggles, el chico sabía poco sobre la historia de Hogwarts, pero estaba muy emocionado por aprender, así que escuchó atentamente las explicaciones de Remus sobre casas, cuadros que se movía y nuevas asignaturas.
En la otra punta del tren, un chico pelinegro observaba decepcionado una puerta recién cerrada.
- No lo entiendo. - le dijo a su nuevo amigo - Debería haber sido romántico y bonito, no? Al menos, así es como me lo han pintado siempre... - el chico se tocó la muñeca por encima la manga.
- Hombre, quizá no deberías haber insultado al grasoso ese, se ve que es su amigo...
- Quizá no... - James giró y se puso a mirar por la ventana, con aire distraído - Pero Lily... - mentalmente repitió ese nombre, Lily - Ni siquiera me ha dirigido la palabra, creo que no se ha dado ni cuenta.
- No te preocupes, tío. - respondió Sirius mirando también su contados, cada vez más pequeño - Al menos ya sabes quién es, y tienes siete años para librarte del grasoso ese y conquistarla. Yo ni siquiera sé quién es ella aún... o él.
Los alumnos de primero entraron al Gran Salón, precedidos de la Profesora McGonagall, entre los cuchicheos de los más mayores.
Después de la canción del Sombrero Seleccionador la primera chica que se enfrentó a él fue Sarah Abbott, que fue a Hufflepuff. Un par de turnos más adelante, ya le llegó el turno a Sirius.
Sé valiente, Sirius, se dijo el chico a sí mismo mientras se acercaba al taburete. Se sentó y observó la mesa de Slytherin, desde donde varios miembros de su familia lo estaban observando. Sé valiente, no eres cómo ellos.
- Interesante, muy interesante... Otro pequeño Black. - susurró el Sombrero Seleccionador en su oído - Ya veo. Ambicioso, pero también valiente y leal. Tus convicciones son fuertes y luchas por lo que quieres. Ya sé donde irás... GRYFFINDOR!
Sonriente y sin mirar las caras largas y sorprendidas de la mesa verdiplata, Sirius Black fue hacia la mesa de los leones, que lo recibió con una fuerte ovación Con toda la emoción del momento, el primer Black en toda la historia de la casa Gryffindor no notó un pequeño cosquilleo en su muñeca, y que su contador bajaba unas horas más.
Unos minutos después, con una sonrisa tímida, Remus Lupin se unió también a la mesa de Gryffindor y se sentó al lado de Lily Evans, sin darse cuenta del chico de pelo negro sentado unos asientos a la derecha, hablando con su nuevo mejor amigo.
Una vez todos los alumnos estuvieron sentados con sus nuevos compañeros, Dumbledore se levantó y todo el comedor calló de golpe.
- ¡Bienvenidos, bienvenidos a otro curso en Hogwarts! Sé que todos tenéis mucha hambre, así que solo os distraeré unos minutos.
Para empezar, y muy importante, este año se ha plantado un nuevo árbol en los terrenos de la escuela. Os pido que no os acerquéis a él ya que puede ser muy peligroso.
Siete artículos de broma nuevos se han añadido a la lista de objetos prohibidos, podéis ver la lista completa en la oficina del señor Filch. - el director señaló al conserje.
Ah, y una cosa más, que seguramente es lo que más os interesa a los de primer año. - sonrió Dumbledore - Debéis saber que el gran Salón tiene un hechizo que impide las conexiones aquí dentro para evitar el caos. Tan buen punto salgáis por esas puertas ya será posible, pero os pido que no os entretengáis en el vestíbulo y vayáis hacia vuestras salas comunes, tenéis muchos días aún por delante. Ahora sí, ¡a comer! - con una palmada del anciano director todas las mesas se llenaron de comida y los alumnos empezaron a hablar, contentos de estar de vuelta.
