Capítulo Dos

La noche pasó y el tan esperado sol, empezó a asomarse. Sakura se despertó temprano, con la intención de preparar el desayuno para ella y su compañero, como símbolo de paz y con la intención de enterrar el hacha de guerra, una guerra que sin querer había iniciado.

El desayunó se sirvió calentito en la mesa, cómo la ojijade no sabía los gustos de su compañero, preparó de todo un poco; tostadas, huevos fritos, salchichas, bacon, pan con mermelada y café.

La puerta de la habitación de su compañero se abrió y Sakura se puso nerviosa aunque sin entender porqué.

—Buenos días—saludó con desconfianza, Sasuke era poco hablador y no sabía si le iba a responder, y para su sorpresa la "saludó" aunque con un ligero gesto, levantando la cabeza.

—He preparado el desayuno, cómo no sabía que te gustaba he puesto de todo un poco—Sakura perdía la voz con cada palabra al ver la cara de Sasuke.

Sasuke analizaba la mesa con indiferencia, no parecía gustarle nada hasta que paró en el café, y se sirvió una taza.

—Oh entiendo, parece que no desayunas mucho, ¿no? Aunque veo que el café sí, te gusta porqué es amargo, ¿me equivoco?—intentó darle conversación pero Sasuke ni la miraba, es más, parecía que la ignoraba por completo—Amargo como tú, canalla—soltó en un susurro por lo bajo al ver cómo pasaba de ella.

Aunque la mirada que le echó Sasuke después del susurro, no decía lo mismo.

La tensión se cortó gracias a una oportuna señorita rubia, que entraba por la puerta.

Sasuke se sentó en el sofá de la sala a ver la tele mientras las chicas hablaban en la cocina.

—Yo no sé que problemas tenéis con la puerta, yo la abro a la primera—dijo quejándose de las quejas de sus compañeros.

—¿Sasuke también se habrá quejado?—pensó con sorpresa, si fuera así sería lo único en lo que concordaban.

—¿Por qué vienes a estas horas?—preguntó extrañada—¡Oh dios! ¡No me digas que has ligado! ¡Cuenta, cuenta, momento cotilleo!—se emocionó al imaginarse miles de situaciones.

—Nada de eso—chafó Ino antes de acercarse al oído de Sakura—He preparado una gran fiesta de bienvenida a Sasuke, ya sabes, para que se sienta más cómodo con nosotras.

—¿Más cómodo?—Sakura casi se parte a reír—Créeme le conozco poco pero no creo que esa sea una buena idea, Sasuke parece introvertido, un viejo en cuerpo de Adonis, un viajero en el tiempo, un tiempo dónde no existía el humor o la felicidad.

—Ay, Sakura—se indignó—No digas tonterías, comprendo…o más bien no comprendo porqué hablas así de él pero no lo conoces, seguro que es porque todavía no nos conoce y es tímido, tendrá vergüenza, sólo le falta acercamiento, a todo el mundo le gusta socializar, conocer gente, seguro que en la fiesta se soltará, y verás que sociable es, boba, hazme caso a mí que yo entiendo de hombres—le guiñó un ojo con complicidad.

—Has hablado poco pero has soltado mucha mierda, no me digas luego que no te avisé, ese chico que tienes ahí sentado NO es tímido, NO es vergonzoso y mucho menos "sociable", por mi perfecto que hagas la fiesta, ya lo sabes, pero te aseguro que ese no es su estilo.

—Ay, Sakurita, juzgas demasiado pronto, Sasuke seguro se divertirá—aseguró la rubia.

Ino se fue a su habitación cogió su móvil y llamo a todos los invitados, que eran los que estaban organizando todo para la sorpresa.

Sakura se sentó al lado de Sasuke a ver la tele, el Uchiha no dijo nada, ni hizo nada, sólo se quedaron callados mirando la tele los dos, todo muy tranquilo, hasta que Sakura cambió de canal sin aviso.

En el mismo instante a Sasuke le dio un tick en el ojo, cogió el mando y volvió a cambiar a dónde estaba.

—Ehh—se quejó la pelirrosa sorprendida—Es la hora de mi dorama favorito, si no te importa vuelve a ponerlo dónde estaba.

Sasuke la ignoró por completo, el llegó primero al sofá, así que él decidía.

—Oye, vuelve al dorama—la voz de Sakura fue tremenda amenaza.

Sasuke no pudo evitar poner una enorme sonrisa de medio lado con arrogancia.

—¿O qué? Medio metro—la provocó sin temor.

—¿Medio…qué? ¡Dame ese mando!—Gritó antes de tirarse encima de Sasuke dispuesta a pelear con él.

Sakura intentaba quitarle el mando a toda costa en el sofá, mientras que Sasuke sólo movía los brazos o cambiaba el mando de mano, miraba a Sakura luchar por él, sólo quería ver qué haría, la miraba enrojecer de rabia, y frustración, le hacía mucha gracia verla así, aunque no lo pareciera mucho desde afuera.

—¡Vale!¡Quédate el dichoso mando!—dijo Sakura retirándose del sofá.

Sasuke sintió una pequeña decepción, quería seguir molestándola un poco más. Sakura observó cómo Sasuke cayó en su trampa y cuando Sasuke bajó la guardia Sakura aprovechó para abalanzarse y tomar el mando de su mano, tardo en darse cuenta en la posición que estaban. Sasuke acabó tumbado en el sofá con ella encima, mirándose a los ojos durante unos segundos.

—¿Pero qué hacéis?—la voz coqueta de Ino hizo que los dos se sobresaltaran y Sakura se levantará de golpe, Sasuke ni se inmutó y se incorporó para volver a sentarse.

—Nada, aquí…viendo la tele—dijo con desdén intentando disimular.

—¿Apagada?—se rió Ino ante el sin sentido.

Sakura miró hacia la tele, estaba apagada, seguramente al forcejear con Sasuke tocó el botón de apagado sin darse cuenta.

—En fin, tortolitos, yo me voy, que tengo cosas que hacer—el cachondeo de Ino con la incómoda situación hizo que Sakura se sonrojara.

Ino se fue y quedó un silencio incómodo.

Sasuke le dio el mando insinuando que podía ver la tele. Y Sakura puso su dorama.

Sasuke observó cómo Sakura pasaba de la risa al odio en segundos al ver su serie. La observaba en silencio, sin decir nada.

—¿Cómo puede creerse esta sarta de mentiras?—pensó mirando una escena dónde el típico chico multimillonario conoce a la chica pobre y esté hace todo tipo de tonterías melodramáticas y "románticas" sin sentido por ella—Esta serie no tiene ningún sentido—soltó sin querer provocando que Sakura sonriera con chulería.

—Claro, un chico como tú no podría entender estás cosas—declaró.

—¿Cómo yo?—preguntó levantando la ceja

—Frio, como cubo de hielo.

Sasuke se quedó en silencio pensando en lo que le había dicho Sakura, y un recuerdo pasó como un rayo por su mente, y es que hubo una época en la que era un chico sonriente y cálido. Cuando su hermano mayor todavía estaba a su lado.

Sakura observó la mirada melancólica de Sasuke, parecía tan triste en ese momento, tan…vulnerable. Y no supo en qué momento su cuerpo se movió para rodearle con sus brazos.

—¡Sorpresa!