Advertencias: OoC, angst, adolescencia, lemmon y esto fue vomitado en una hora así que debe tener unos pifias ortográficas del horror.

El nombre es, únicamente, porque estaba escuchando una canción con ese nombre cuando se me ocurrió esta historia. A los que sigan "Partiendo de cero" hoy comienzo a re-leerlo a ver si saco un capítulo antes de que se acabe el mundo.

Fly


Continuaron así, Hermione descubriendo, con caricias casi invisibles, las facciones de Draco. Pasó de la afilada barbilla a los pómulos altos, la nariz respingada, los labios finos. Ahí se detuvo un momento, pasando la punta del pulgar sobre el labio inferior del muchacho. Draco abrió los ojos súbitamente, en su mirada una mezcla de sentimientos tan intensos que, cuando los clavo en los propios ojos castaños de la chica, esta se ruborizó de inmediato.

- Déjame...

El chico levantó su propia mano y, con infinita delicadeza, trazó el contorno de la mejilla de ella, quien soltó todo el aire que -no sabía- estaba reteniendo dentro. Draco bajó desde su sien hasta su barbilla, para luego seguir el recorrido por el cuello, posando la mano en la base de este, acariciando con suavidad los cabellos de su nuca. La muchacha sintió como todos los pelos de su cuerpo se erizaban ante el contacto.

- Draco...- Suspiró ella, sin ser consciente que esta era la primera vez que lo llamaba por su nombre.

- Hermione.- Le respondió él, curioso. Como si lo sorprendiera la cadencia de su nombre saliendo de sus labios.- Hermione...

Sin dejar de mirarle el rostro, tomó con la mano que le quedaba libre la de la muchacha y la apretó con fuerzas. Luego, deslizando sus dedos entre los cabellos castaños de Hermione acercó su rostro al de ella.

- ¿Puedo...?

Pero, antes de que pudiera responder, ella cortó la distancia entre ambos y posó su boca sobre la de Draco. Solo fue eso, un primer contacto tímido, labio contra labio, sin mayores pretensiones. Aún así el corazón le latía de una manera casi dolorosa contra el pecho y podía sentir como le temblaban las piernas. Draco afianzó el agarre de su mano y giró un poco su cabeza, quedando en el ángulo perfecto para profundizar el beso.

De todos modos fue algo gradual. Primero el labio contra labio se transformó un beso con toda la ley. El muchacho mordió con suavidad el labio inferior de ella para luego abrirse paso con la lengua e invadir su boca. Hermione puso su mano temblorosa sobre su cadera, dejándose someter por el rubio con un suspiro. Sintió el movimiento, como lentamente se iba recostando, con Draco sobre ella, acariciando su nuca y soltando su mano para apoyarse en un codo, evitando aplastarla. La boca del muchacho dejó la suya y se deslizó hasta su cuello, aspirando el aroma de este antes de depositar una serie de besos húmedos sobre la piel sensible de la chica.

Sin dejar de temblar, Hermione decidió tener una participación un poco más activa y coló la mano dentro de la camisa del chico, depositando sus dedos fríos contra la piel pálida, que se estremeció al contacto mientras Draco lanzaba un suspiro contra su cuello.

La mano de Draco dejó su rostro y bajó hacia su clavícula, apoyando el dedo contra la línea de su escote mientras volvía a besarla en la boca. Hermione intentó evitar que el miedo que la estaba invadiendo la dominara. No era la primera vez que hacía cosas como esa, para nada. Con Ron habían experimentado un par de cosas, besos y caricias que iban más allá de la ropa y que la dejaban húmeda y anhelante. Pero no se habían atrevido a ir más allá. Estaban esperando el momento indicado, en algún lugar donde no los fueran a interrumpir, a sentirse seguros. Quizás era solo que él no era el hombre correcto. Que tanta planificación y dudas no eran lo que necesitaba. Quizás, solo quizás, lo que ella quería era esto. Algo inesperado, desconocido. Nuevo. Algo familiar pero lo suficientemente cambiado como para que no le recordara en un 100% a la guerra. Algo que le hiciera pensar que si existían las segundas oportunidades y el futuro. Por eso Draco la desarmaba, porque en esos momentos era la persona con la que quería llegar hasta el final.

En algún momento ella misma había comenzado a desabrochar la camisa de Draco, intentando no romper el beso y estaba deslizándola por sus hombros. Él, por su parte, acunaba su seno derecho con la mano, pasando el dedo por donde el pezón, ya erecto, se sentía bajo la tela. La chica ahogó un gemido y echó la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados. Cuando los abrió la recibió la imagen de Draco mirándola con los ojos oscurecidos y las mejillas sonrojadas: era la imagen misma del deseo.

- ¿Quieres detenerte?- Le preguntó con la voz ronca.

- Oh, Merlín no.- respondió ella, deslizando la mano por su espalda y atrayéndolo más cerca.

- Me alegro- suspiró él contra sus labios, para inmediatamente volver a besarla, esta vez con un poco más de hambre, con un poco más de pasión.

Ella se dejó besar. Dejó que él atacara sus labios, bajara por su barbilla, su cuello, posara su boca por sobre la ropa en la curva de su seno izquierdo, aun acariciando el otro con la mano. Draco no parecía tener mucha más experiencia que ella, era una mezcla de entusiasmo y timidez. Hermione lo vio bacilar unos momentos mientras jugaba con los botones de su camisa. Ella se separó de él, se sentó y se sacó la ropa con decisión. Primero la parte de arriba y luego, con un poco de ayuda, la falda del uniforme. Tragó duro cuando notó que estaba en ropa interior y calcetines frente a la mirada gris de su compañero. Tembló y se abrazó, tratando de ocultar su cuerpo. Draco acarició su brazo, deslizando sus ojos por el cuerpo de la chica. Con un movimiento lento pero firme la hizo bajar los brazos y se apoyó en su estómago, besando su ombligo.

Hermione sintió como su rostro enrojecía y un calor que no le era del todo extraño se formaba en su sector sur. Trató con todas sus fuerzas de no mover la pelvis cuando el rubio siguió su camino y pasó del ombligo de la chica a besar los huesos de sus caderas, justo en el límite de la piel con la ropa interior. Ella suspiró y le puso la mano en la cabeza, enredando los dedos en el cabello suave de Draco.

- ¿Puedo...?- La voz enronquecida del muchacho no alcanzó a terminar la pregunta antes de que Hermione levantara un poco las caderas. Él deslizó los calzones por sus piernas, besando el interior de sus muslos en el intertanto. Luego volvió a subir y la besó en los labios, frotando su notoria erección, aún enfundada en los pantalones del uniforme, contra los genitales desnudos de la chica.

- Sácatelos.

Draco se incorporó y con un gesto rápido, y un poco torpe, se terminó de sacar el resto de la ropa. Ante la ansiedad del chico Hermione solo pudo sonreír. Le gustaba así. Lejos de la imagen de príncipe de hielo que proyectaba por los pasillos de Hogwarts y más cerca de un chico de 18 años a punto de tener sexo. Ella le pasó las manos por el cuello, extasiada ante el primer contacto de sus pieles desnudas. Ambos se miraron un segundo a los ojos. Sonrojados, comenzando a sudar y tiritando un poco.

- ¿Alguna vez...?

- ...No... ¿Y tú?

- Tampoco.

Él se puso entre sus piernas y ella, sin saber muy bien qué hacer, lo rodeó con ellas, enganchado los pies justo sobre su trasero. Se besaron con suavidad mientras Draco empujaba con las caderas, entrando de a poco en ella. Un dolor seco la atravesó como un puñal y la hizo gemir. Draco se detuvo y la miró con preocupación.

- ¿Paro?

Ella respiró profundo un par de veces, tratando de relajarse.

- No.

Él volvió a empujar mientras le besaba los labios y le acariciaba los senos con suavidad. Ella podía sentir su esfuerzo por estar calmado, por contener su deseo y darle tiempo para que se acostumbrara. Sonrió contra sus labios y trató de aguantar el dolor de la manera más estoica posible hasta que lo sintió llegar al final. Se quedaron quietos, besándose, dejando atrás toda la miseria que los había llevado a la situación en la que estaban ahora. Él, de forma lenta en un comienzo, empezó a moverse, tratando de encontrar un ritmo que los acomodara a ambos. Fue subiendo la velocidad de sus embestidas a medida que la sintió relajarse en sus brazos. Hermione trataba de llevar el ritmo del chico con sus caderas. Buscaba algo, pero no sabía muy bien qué. Sentía como su respiración se iba acelerando, como su cuerpo se iba tensando, como salían de su boca gemidos y palabras inconexas.

- Hermi...yo...¡Ah!- Su actual amante tenía el rostro sonrojado y los ojos entrecerrados. El esfuerzo había hecho que su frente se perlara con sudor. Jadeaba mientras no dejaba de entrar y salir de ella. Había pasado una de las piernas de la chica por sobre su hombro, lo que le dejaba una vista privilegiada de la muchacha bajo él y le permitía golpear su clítoris de forma constante. Ella, al sentir el placer que le producía cada estocada echó la cabeza hacia atrás, hundiéndola en el cojín, mientras arqueaba la espalda. No estaba preparada para el orgasmo que la golpeó de forma repentina. Sin poder evitarlo soltó un grito agudo y acercó el rostro de Draco al suyo, tomándolo por el cabello y estrellando su boca contra la de él, sin mucha delicadeza. Él la embistió un par de veces más, de forma rápida y con movimientos erráticos. Luego ahogó un gemido en la boca de ella y se corrió dentro, sin separar su pelvis de la de ella.

Ambos se quedaron muy juntos, enredados sobre las sábanas, sin moverse. Hermione acariciaba el cabello mojado en sudor de Draco de forma ausente, sintiéndose muy cómoda pese a que él tenía más de la mitad de su cuerpo sobre ella. No le importaba. Era un peso agradable, la sensación de no poder respirar con libertad en vez de angustiarla le era placentera. Draco estaba en silencio, resoplando un poco sobre su cuerpo, su aliento caliente chocando contra la piel de los hombros de la chica. Con una de sus manos la sujetaba de la cintura, abrazándola.

Luego de unos momentos, él se incorporó. Hermione sintió el pánico subir por su garganta. No se iría ¿cierto? Estaban en su cama, él no podía irse. Pero ¿Y si la echaba? La muchacha esperó, expectante, a ver que hacía él. Draco sirvió un vaso de jugo y se lo tomó de un solo trago. Luego sirvió lo que quedaba y se lo tendió a ella. Sus mejillas seguían un poco sonrojadas. Ella aceptó el vaso con un tímido gracias y se lo bebió lentamente. El muchacho la miraba con ojos suaves mientras se volvía a sentar a su lado. Hermione dejó el vaso vació a un lado y pasó un dedo por su pecho, sintiendo las pequeñas cicatrices e imperfecciones que lo adornaban.

- ¿Te quedas?

Él abrió la cama y le hizo un gesto para que se metiera adentro. Ella se deslizó entre las sábanas y aspiró el aroma a Draco que impregnaba todo. Se alegraba de que su primera vez no terminara con el rubio despachándola a su casa y pudieran quedarse juntos. Él se acostó junto a ella y se acurruco en la curvatura de su hombro, mimoso. Hermione nunca pensó que Draco Malfoy entre todas las personas fuera del tipo cariñoso. Pero eso no era algo que la molestara. Pasó su brazo por encima de los hombros del chico y le besó la frente.

Esto no podía estar bien, en lo absoluto. Hoy en la mañana ni siquiera se acordaba de la existencia de este hombre y ahora no lo quería perder de vista. Quizás era sensibilidad post sexo, quizás no. Imaginó una vida a su lado y no pudo. Pero tampoco podía imaginar una vida en lo absoluto fuera de la cama de Draco. Así que dejó de tratar. Dejó de pensar y, arrullada por la respiración rítmica de su compañero, se durmió.

¿TBC?