Capitulo: 1
El inicio del todo... y de nada.
La ciudad de Paris, una hermosa ciudad llena de luces y cosas plenamente hermosas, su gastronomía, su arte, sus museos y la grandiosa Torre Eiffel, cualquiera disfrutaría vivir en esta ciudad de ensueño conocida como la ciudad del amor, vivir con su alma gemela en una vida pacífica y disfrutar plenamente en esta con una linda familia... Ese era mi hermoso plan de vida con mi compañera...
O al menos ese era al principio...
Jueves 07 de junio de 2018, 23:36 horas: Museo de Louvre
Los sonidos de disparos no se hicieron esperar alertando al sistema de seguridad fastidiando el plan de hacer rápida y silenciosamente el mayor robo de la historia, protagonizada por el mismísimo criminal Muggshot que acababa de salir de prisión... y quien más deteniéndolos que la mismísima Inspectora Carmelita Montoya Fox de la Interpol.
-¡No te saldrás con la tuya Muggshot!-Dijo una mujer con altos rasgos españoles de piel morena, ojos marrón chocolate y pelo azabache, cualquier diría que era una mujer hermosa como una diosa... si no fuera porque estaba con una enorme pistola de choque disparando como si no hubiese un mañana al fornido criminal-
-¡No pienso dejarme atrapar por ti otra vez, bruja! –Dijo el criminal sacando sus dos enormes pistolas apuntando a la Inspectora-
-Yo no diría eso... -Dijo apareciendo un hombre detrás del criminal-
-Pero que dia... -Intento decir Muggshot, pero de un ágil movimiento el hombre le coloco una cadena por los brazos y jalándolos para que no pudiese utilizar sus armas y tirándolo al suelo-Vaya situación más apretada ¿No crees?
El hombre se revelo ante Muggshot con una amplia sonrisa socarrona, un hombre de piel pálida, ojos verde yerba y pelo negro y oscuro. Luego se dio la vuelta para ver a la agente Fox.
-¿Qué hay Fox? –Dijo el hombre mostrando su sonrisa más amplia ante la bella inspectora-
Mientras que la inspectora iba vestida de una chaleco café, una blusa y jeans azules con unas botas de piel, el llevaba más un atuendo de funeral que cualquier otra cosa, su vestimenta era completamente negra, llevaba una camisa negra con una especie de gabardina negra abierta y pantalones y botas negras.
-Pero mira nada más... si es el doble cara de la CAPH, Mario Dupain –Dijo la mujer ante la presencia del sujeto-
-Me ofende señorita, usted sabe que era trabajo forzado –Dijo poniéndose enfrente de la agente con las manos en los bolsillos-
-Que quieres bipolar... -Pregunto la agente-
-Venia de paso...
-Tu jamás vienes de paso...
-Ok, estaba en una misión y mire lo que pasaba ¿Es malo hacer una ayudita a la ley?
-Escucha Mario, aprecio lo que hiciste pero lo tenía controla-
-¡MARIO ANTHON DUPAIN! –De repente se escuchó una tercera voz en la conversación, de atrás venia caminando rápidamente hacia el hombre una mujer rubia de piel bronceada y ojos celestes brillantes con dos enormes dagas en sus manos y una escopeta en su espalda- TE DIJE QUE ME ESPERARAS EN LA FURGONETA CON LA BANDA LUEGO DE QUE LOCALIZARA A MUGG-
La mujer bien armada se quedó en silencio un momento al ver a la inspectora y al criminal atado de brazos con unas cadenas aparentemente sin poder levantarse del suelo-
-Ups-dijo el hombre moviendo los hombros-
Viernes 8 de junio de 2018, 09:12 horas, Instituto François Dupont
Marinette Dupain-Cheng, una de las personas más buenas y dulces de este mundo... tenía un día perros.
O más bien un día de gatos, se había levantado extremadamente tarde debido a que sus padres salieron por un día a visitar a unos amigos, y del apuro no se fijó en su peluche de gato en el suelo, tropezando y cayendo de bruces al suelo.
Luego corriendo con una tostada en la boca, piso accidentalmente la cola de un gato haciendo que este saltara hacia ella clavándoles las garras en su pierna haciéndola gritar de dolor. Luego apenas llegaba de tropezó en los escalones de la entrada cayendo contra su compañero y amor no correspondido Adrien Agreste llevándolo al suelo y golpeando su cabeza, esta se intentó disculparse pero no se fijó que del golpe este había quedado inconsciente y fue llevado a la enfermería.
Y recién empezaba el día...
Mismo tiempo. Mansión Agreste.
-¿Y porque debería darte el puesto?
-Porque soy el único que puede hacer ESE trabajo.
Gabriel Agreste, el famoso diseñador, no solo conocido por su trabajo sino por su carácter frio y serio, estaba en su despacho con quien podrían decir que era totalmente lo contrario a él ya sea en trabajo y carácter. El hombre, estaba sentado plácidamente en una silla enfrente de el mientras jugaba con un escarbadientes que quien sabe de dónde lo saco.
-Escucha, estoy hablando profesionalmente contigo, no de nuestros asuntos personales- Dijo el empresario con su característica seriedad-
-Y yo te estoy diciendo profesionalmente, que soy el único que puede evitar que tu hijo se haga puré si un gorila gigante que TÚ creaste lo ataca y que se lance al precipicio.
Como odiaba a ese hombre, pero era lo que estaba buscando.
-Escucha Gabriel... -El hombre que iba completamente de negro excepto por una camisa blanca y su abrigo azul marino, tomo de repente un porte serio como el de su anfitrión poniendo las manos en la mesa de forma a llamar su atención- Somos amigos de casi toda la vida, te conocí en Kadic y nos volvimos buenos amigos y cuando te presente a Emilie nos volvimos un grupo inseparable junto con Arelle en la secundaria...-Se quedó callado por un momento, el diseñador no dijo nada- Y aunque la cosas hayan cambiado y hayamos tomado caminos distintos y hayamos tomados decisiones que no le hayan gustado a ninguno de los dos, jamás pero JAMAS pondría al hijo de Emilie en peligro y lo sabes-
Se produjo un silencio devastador en la habitación, nadie dijo nada, solo silencio.
-...Esta bien... Solo no lo metas en tus cosas secretas.
El hombre se quedó quieto y serio, no pensó que iba aceptarlo así, pero en el fondo lo agradeció.
-Gracias, esto solo es una forma de volver nuestro trabajo más fácil y conveniente para los dos. Juro que lo protegeré con mi vida- Dijo antes de levantarse y retirarse-
Cuando cerró la puerta, Gabriel se levantó y mirando a la ventana dijo...
-Hasta él te extraña, Emilie.
Mismo día, 12:16 horas, Panadería Dupain-Cheng
Marinette estaba fatal, luego del accidente su amiga le intento dar ánimos, hasta que Adrien volvió a ingresar al salón y esta se disculpó con él.
Las clases terminaron un poco bastante antes de lo usual debido a una reunión fiscal en la institución, por lo que al no haber nadie en la casa Marinette solo fue al mercado por unas cosas y volvió a su casa rápidamente. Hasta que vio a alguien parado en frente de la panadería.
El lugar estaba cerrado por obvios motivos, pero la persona al parecer estaba esperando desde hace un buen rato.
-Así que al final dejaron que Mari rediseñara el logo, genial...
¿Mari? ¿Se conocían?
-Disculpe –Dijo tímida la chica- Pero esta cerra...d-do... -La chica se quedó inmóvil, era imposible-
-Hola Mari –Dijo Mario mientras le miraba con una sonrisa a su prima después de no verla (directamente) desde hace un año-
La chica se desmayó.
No era posible, él dijo que nunca volvería...
Pero su primo había vuelto.
Y aquí es donde empieza todo...
Si si ya se, todo ha empezado un poco bastante ¿Que carajos? y he hablado muy poco de Marinette y Adrien.
Pero pronto las cosas se pondrán divertidas y bastante curiosas.
Espero les haya gustado, dejen review y recuerden:
-Todos esconden secretos.
-No siempre las cosas malas es culpa de la misma persona.
-Y los que te hacen el hoyito ese con las manos para luego golpearte son unos cabrones.
Nos vemos!
